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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

RECOMENDADO CAMBIO TOTAL

[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

Hey loco, No dispares!

Vamos a Cuentiarnos la Paz

LOS RICOS NO VAN A LA GUERRA

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[Colombia] FARC, Fuerzas Militares Estatales y Salud Mental

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

La investigación adelantada por la Universidad Nacional muestra que más de 3.ooo excombatientes de las FARC-EP, ahora miembros del Nuevo Partido, padecen de algún tipo de discapacidad, sobresaliendo entre ellas las discapacidades físicas producidas por la guerra.

Sin poder discernir si son o no problemas mentales, encontramos que ”oir la voz o los sonidos” tiene un 9% y ”Relacionarse o interactuar con las demás personas” un 2%, lo cual podría darnos un 9%. Sería necesario profundizar un poco más para clarificar con una evaluación psicológica si son problemas o alteraciones mentales, o son de otro tipo, físico con manifestaciones que se engloban como de tipo psicológico.

En todo caso, el porcentaje total es pequeño, apenas un 9%. Si tenemos en cuenta que 53 años continuados de lucha guerrillera y la cantidad de guerrilleros –que algunos calcularon en 20.000 en los momentos de mayor auge guerrillero-, la cantidad de guerrilleros que presentaban alteraciones mentales era realmente pequeño y nos muestra el cuidado que tenían los mandos sobre sus unidades.

Hemos sabido por experiencia directa de casos de problemas mentales, tales como el miedo, la angustia, la depresión, etc, producidas quizás ante la inminencia de un combate, y los mandos correspondientes tomaban la medida de remitir esas unidades hacia los enfermeros y médicos con que contaba la guerrilla.

Allí recibían el tratamiento respectivo, psicológico y psiquiátrico, y los guerrilleros –sin diferenciar género ni sexo- eran reintegrados a su unidad una vez superado el impasse. Algunos recibían los medicamentos adecuados para su caso y, además, el tratamiento psicológico con charlas individuales, discusiones grupales, etc.

Igualmente problemas como el alcoholismo y el uso de sustancias psicoactivas no eran relevantes entre los guerrilleros. El uso de sustancias ilícitas –coaína, bazuco, heroina, marihuana, anfetaminas, etc- no eran preocupantes para la guerrilla.

De igual manera, la depresión y los intentos de suicidio no eran parte de la cotidianidad de la vida guerrillera.

Quizás jugaba un papel en la poca incidencia de problemas mentales el hecho de la vida colectiva, la estrechez de las relaciones mando-guerrillleros, la estrechez de las relaciones  entre guerrilleros y guerrilleras, lo cual permitía ”tratar” problemas que sino hubiesen sido muchos más graves en la guerrilla.

Los guerrilleros no vivían el estrés que soporta un soldado, por ejemplo; el guerrillero vivía en condiciones de sana relación con sus mandos y con el resto de guerrilleros una vida alegre, de sano compartir y el estrés se presentaba cuando había una operación militar guerrillera o presencia de enemigos en el área, lo cual con el tiempos se volvía parte de la ”cotidianeidad”.

Las unidades de las fuerzas especiales guerrilleras (Columnas de Combate) se aposentaban sobre el terrero y normalmente se ubicaban a 100 metros del enemigo, al punto de que se veían entre ellos. Famosa era la recomendación del Comandante Caliche de la Columna Jacobo Arenas quien siempre recomendaba a sus guerrilleros ”al enemigo hay que mantenerlo cerca, así evitamos cualquier sorpresa por parte de ellos”.

Esto se explica porque el ser guerrillero es ser combatiente e ir al combate era un motivo de orgullo para los guerrilleros. Hoy, las cosas han cambiado, es inmenso el honor pertenecer al partido FARC y adelantar las tareas que el momento requiera partiendo del principio: “Análisis concreto de la situación concreta”.

Fuerzas militares oficiales y salud mental

Según un “Estudio Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas en las Fuerzas militares de Colombia, realizado el año 1997 por la Universidad Militar Nueva Granada, y con el apoyo de la División de Comportamiento Humano del Ministerio de Salud y el Fondo Nacional de Estupefacientes, los oficiales, sub oficiales y soldados del Ejército Nacional están más propensos a desarrollar problemas mentales que el resto de los colombianos. Los índices de depresión, ansiedad psicosis, e incluso las ideas e intentos de suicidios, son más altos que los del resto de la población. Igualmente tienen más al abuso en el consumo de alcohol y cigarrillos, al igual que de sustancias ilícitas como la cocaína y el bazuco, superando el promedio nacional”.


Una desorden importante es el Estrés Post-Traumático, el cual desde “la Guerra  del Peloponeso, la Primera Guerra Mundial, en la Guerra Civil, en todas las grandes guerras” ha existido como secuela de la guerra.
Según el diario El Espectador: “En Colombia, por el contrario, no hay un solo estudio publicado que determine la proporción de exsoldados que sufren de TEP. El Hospital Militar se encontraba llevando a cabo uno en soldados heridos en combate justo cuando se firmó el cese al fuego bilateral con las Farc. No obstante, dado que dejaron de llegar soldados heridos, este tuvo que abandonarse. Ese estudio halló una prevalencia parcial de 10,4 %, una cifra alta si se tiene en cuenta que las Fuerzas Armadas cuentan con más 240.000 efectivos. Si el estudio fuera definitivo, implicaría que en este momento más de 24.000 miembros de las Fuerzas Armadas, más de tres veces el número de guerrilleros desmovilizados de las Farc, sufrirían de TEP. Dados diversos estudios sobre comorbilidad entre TEP y otros problemas, esto a su vez significaría que por lo menos 24.000 soldados, más de ocho brigadas, estarían viviendo con insomnio, pesadillas, alucinaciones, problemas para conseguir empleo, propensión a la violencia, mayores probabilidades de suicidio, abuso intrafamiliar, drogadicción y alcoholismo. La cifra puede parecer alta, pero no tiene en cuenta que el conflicto se remonta más de 50 años y que la mayoría de los soldados ingresan a las Fuerzas Armadas sin ninguna clase de problema mental (sic!).


Al no haber estadísticas, no hay forma de cuantificar el problema. Sanidad Militar carece de cuentas exactas de soldados activos o pensionados diagnosticados con TEP (Estrés Post-Traumático), “la entidad solo tiene las cifras del número de consultas específicas relacionadas con éste desorden (en 2016, más de 5.000)”.


El problema apenas empieza a vislumbrarse con el Acuerdo de Paz con las FARC-EP. La carencia del número adecuado de profesionales que diagnostique y trate las enfermedades mentales en las fuerzas militares y el ser un problema económico mayor ya que una vez licenciado el soldado la institución militar no responde por quien arriegó su vida por los intereses del estado agrava estos casos, y los enfermos descargan toda su furia en el Acuerdo de Paz y no realizan acciones sobre los verdaderos responsables de tan caótica y penosa situación.

[Violencia Sexual Colombia] Las fuerzas del Estado colombiano son responsables del 98 por ciento de la violencia sexual a mujeres en Colombia

[Colombia] La lucha de la mujeres que fabrican el atún Van Camps

Por SINALTRAINAL

Reproducimos la nota de SINALTRAINAL, sobre la lucha de las obreras de Van Camps, que recibe completa apoyo del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia.

En el Km 8 de la zona industrial de Mamonal se encuentra la empresa SEATECH INTERNATIONAL, empresa que fabrica el famoso Atun Van Camps. Allí trabajan al mas de 1800 personas.

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La guerra, justificación de todas las soluciones

Allende La Paz.

Cuál es el remedio para un matrimonio mal habido? Cuál es la excusa más socorrida de un gobierno en dificultades?

La guerra.

Algunos hombres van a la guerra para descargar de sus hombros el peso de un matrimonio. Así se liberan de esa carga que no se soporta. En la guerra mueren o se convierten en héroes y el matrimonio después de 2-5-10-etc años ya no existe, es cosa del pasado.

Igual cuando un gobierno o gobiernos están en dificultades o cuando es un gobierno títere cuyas decisions se toman en otra parte menos en el “palacio del Patriarca”.

Ejemplo de esto lo tenemos en la serie de Netflix ”House of Cards”. Allí el presidente de los Estados Unidos se inventa una Guerra a fin de ganar la presidencia y ocultar sus crímenes. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Underwood podría ser UnderBush.

Eso en los centros de poder del imperialism. No pasa lo mismo en el caso colombiano. La Guerra que ha sufrido el pueblo –el que ha puesto los muertos porque los ricos no van a la Guerra- ha sido una guerra impuesta, recetada por los ideólogos del imperialismo.

Recomendada por un general gringo en 1962 fue llevada a la práctica por el conservador Guillermo León Valencia y la cúpula militar de ese momento, desencadenando los sufrimientos que ha padecido el pueblo colombiano.

Los sucesivos gobiernos hasta hoy continuaban aplicando la receta imperial. Cada cuatro años declaraban otra vez la guerra al pueblo y su corpórea FARC, ELN, etc, o sea, las guerrillas que nacieron como respuesta a la agresión.

El estado y sus gobiernos fueron legalizando la guerra a través de los diferentes Planes Militares diseñados en Washington –Plan LASO, Estado de Sitio, Guerra Integral, Plan Colombia- y la legislación colombiana es una legislación de Guerra.

Objetivo? La aplicación de los planes económicos que permitieron –y permiten- robarse nuestros recursos naturales no renovabales, petróleo, oro, níquel, y los renovables, “hasta el banano”, como dice un poeta colombiano. Esos planes fueron variotintos. “Bienvenidos al futuro” nos decía con voz aflautada uno de esos presidente. El ALCA y los Tratados de Libre Comercio son los últimos recetados.

Cada Plan Militar tenía su base en un Plan Económico. Y la oligarquía los aplicaba –y justificaba- gustosamente. Tenían –y tienen- para “el pueblo la metralla homicida y las rodillas hincadas ante el oro” del imperio, oro que nos robaban.

La guerra se convirtió en la excusa perfecta para las incapacidades de los gobiernos y del estado. La guerra justificaba todo. Hoy, cuando las FARC han alcanzado un Acuerdo con el gobierno en representación de todo el estado, salen a flote los grandes problemas que tiene el estado. La corrupción es uno de ellos.

La corrupción es inherente al Sistema. Sin corrupción no sobreviven ya que es la forma de escamotearle al pueblo sus impuestos y que éstos no se gasten en planes de inversión social pagando la enorme deuda social que tiene el estado y sus gobiernos con el pueblo.

La corrupción se pasea campante desde los palacios de gobierno hasta las más miserable oficina estatal. Todo está permeado  por ella. A la que se suma la corrupción del narcotráfico. Incluso ha permeado a sectores populares, evidenciado en el apoyo a los sectores como el CD de Uribe Vélez.

La guerra era también la excusa para que el estado no hiciera presencia –mediante planes de inversion social- y les negaran la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Empleo, vivienda, salud, educación, cultura, etc.

Hoy, ante el cese de la guerra, la excusa tendrá que ser otra. O se inventan un nuevo enemigo –ya van en vías de hacerlo- o el enemigo es la ”corrupción”. Corrupción que ha llegado a las más altas esferas gubernamentales –hasta la Fiscalía- y será el “caballito de batalla”.


El pueblo continuará su lucha por alcanzar la Paz con justicia social. Su más caro anhelo. A la par continuará su lucha por sus más sentidas reivindicaciones. La Paz engloba la lucha del pueblo colombiano. Adelante!!!

[Colombia] Maestros: Un mes en lucha por sus reivindicaciones

Domínico Nadal, El Cuento de la Semana.

Cuentan las viejas leyendas que había un país en donde no les pagaban a los maestros…

En la mitad del siglo XX los maestros eran un ejemplo de constancia y dedicación en su noble labor de enseñar a los niños, jóvenes y adultos. Con esfuerzos denodados, el estado no les pagaba sus salarios.

Pasaban 6 meses, un año, año y medio, sin que desde Bogotá o las ciudades capitales departamentales les giraran sus salarios ya ganados. Habían gobernadores, auditors, etc, que depositaban los salarios de los maestros en sus cuentas privadas ganándose el porcentaje de tener cientos de millones depositados.

Había que ver las peripecias que hacían los maestros para su sostenimiento. Algunos vendían su “nómina” a los usureros con la consiguiente pérdida de parte de su salario. Perdían 20-20% y más. O habían comerciantes de alimentos que “fiaban” a los maestros, con la consiguiente pelea cuando no llegaban los salarios y el comerciante creía que el maestro los estaba engañando.

Hasta un vallenato les compusieron. Se llama Los Maestros del compositor Hernando Marín Lacouture.




Ésta situación se “arregló”, pero los maestros tenían que luchar ahora por otras reivindicaciones. Lucha por mejorar la educación y contra los “estatutos docents” que cada gobierno se inventaba. Había que ver la cantidad de aberraciones que habían en esos estatutos, los cuales nunca fueron consultados con los maestros y salían de los “cerebros” del ministerio de educación.

También han tratado de precarizar el trabajo de los maestros. Algunos maestros trabajan con contratos fijos. No tienen derecho a vacaciones y reciben salario los meses que trabajan, cuando no nanay cucas.

"No es solo un tema salarial, nosotros estamos exigiendo alimentación, transporte e infraestructura para los niños. Luchamos por la calidad de la educación en Colombia", dijo el presidente de la Federación Colombiana de Educadores, Carlos Rivas.

Hay reivindicaciones en las peticiones de los maestros que se inscriben en temas de política educativa, un estatuto único que regule la carrera docente, temas de sostenibilidad económica, sistema de salud, entre otros.

Los maestros colombianos completan UN mes de paro laboral en exigencia de éstas reivindicaciones. El gobierno trata de pasar de agache como ciempre cuando se trata de las reivindicaciones populares.

Maestros forman parte del pueblo, son parte de la clase media que lucha por evitar que el neoliberalismo los depaupere más, la cual está al punto de caer en los brazos ávidos de la pobreza, la llamada “proletarización” de las clases  medias.

Llama la atención que los medios en poder de la oligarquía publicitan el paro de maestros como si ellos quisieran ”dejar sin clases” a los niños y jóvenes colombianos. Tajantemente rechazamos esta manipulación de la información. Precisamente los maestros están en paro para lograr que la Educación sea una educación de calidad y no muestre el estado de postración que se evidencia en los lugares que ubican a Colombia como un país con una educación deficitaria.

El propio presidente JM Santos mostró el dramático cuadro: El Presidente de la República, Juan Manuel Santos, reveló las cifras que permiten saber cómo está el país en materia de calidad educativa. De acuerdo con el Mandatario, en una escala de 1 a 10 Colombia está así: primaria (5,13), secundaria (4,90) y media (5,53).

Estamos orgullos de la calidad de la educación en Colombia? Evidentemente que no.

[Colombia] “Muchas mujeres fueron violadas en la guerra como ‘mensaje’ a las poblaciones”





En el Registro Único de Víctimas del Gobierno de Colombia hay inscritas más de cuatro millones de mujeres como víctimas del conflicto armado, que se prolongó durante cinco décadas; constan como afectadas por delitos contra la libertad y la integridad sexual 18.544 mujeres. Entre los departamentos con mayor número de casos figuran Antioquía (3.019), Magdalena (1.929), Nariño (1.178) y Bolívar (1.020). Muchas de las mujeres que sufrieron agresiones (13.152) oscilan entre los 29 y los 60 años. Según la abogada feminista y directora de la corporación Humana, Adriana Benjumea, la violencia sexual en las guerras no constituyen casos excepcionales y aislados.

“Muchas veces se trata de mandar un mensaje a las poblaciones; hay mujeres a las que se viola para callarlas y despojarlas de las tierras”, afirma tras participar en un acto organizado en la Universitat de València por la ONG Atelier y la Mesa de Apoyo “Derechos Humanos de las Mujeres y Paz en Colombia”. Más allá de los años “duros” del conflicto, las agresiones continúan en el día a día. Entre primeros de enero y el pasado 30 de abril, de los 5.831 niños, niñas y adolescentes atendidos por el Instituto Nacional de Medicina Legal para valorar un presunto delito sexual, 4.961 fueron niñas. La mayoría de ellas tenían entre 10 y 14 años. En el mismo periodo el instituto público atendió 5.808 casos de mujeres mayores de 18 años. 

-Después de 50 años de conflicto y cuatro de negociación entre el gobierno colombiano y las FARC, ¿qué logros alcanzó el movimiento feminista y de mujeres en la Mesa de Diálogo de La Habana?
El Movimiento de Mujeres en Colombia tuvo incidencia para que se constituyera la Subcomisión de Género, aproximadamente dos años y medio después que se iniciaran las conversaciones públicas, con el objetivo de que el enfoque de género se incluyera en todos los acuerdos. Por tanto, se logró que las mujeres de las FARC y del Gobierno conformaran la subcomisión, y ésta fuera el mecanismo de interlocución con el movimiento social. Hasta ese momento se escuchaba a los expertos y a las víctimas. Pero a partir de entonces se consiguió que en la Mesa también se abrieran espacios para conversar con expertas y organizaciones de mujeres. Hubo una cuarta visita con expertas en violencia sexual, a partir de la cual se lograron otras cosas; como la unidad especial de investigación sobre violencia sexual; y, sobre todo, que los delitos en esta materia no se consideraran a efectos de amnistía e indulto.
-¿Tuvieron que hacer grandes concesiones las víctimas de la violencia patriarcal y sus familias con el fin de que se firmaran los acuerdos de paz, en septiembre de 2016? 
Creo que las dos partes fueron, en general, muy respetuosas con las víctimas. En 2014 anunciaron un decálogo de principios, en el que se comprometían a que las víctimas estuvieran en el centro. Así pues, no estoy segura de que la palabra “concesiones” sea la más correcta. Todo esto forma parte de la pedagogía de la paz. Claro que hubo muchos sectores que pidieron penas más altas… Sin embargo, la “concesión” más grande que hicieron las víctimas fue el no haber participado antes, durante, ni parece que después del proceso. Ni las víctimas ni sus asociaciones, eso es lo más grave. En todo lo demás, estuvieron dispuestas a ceder sin rencor, en todo cuanto tuvieron que ceder.
-¿Y en cuanto a las negociaciones de Quito entre el ejecutivo de Santos y el ELN?
Creo que el ELN tomó como punto de partida lo que ya se hizo con las FARC, para después introducir posibles críticas y agendas nuevas. El tema de la participación es una de las grandes banderas del ELN. Me parece que eso es bien interesante, ya que quieren mejorar los errores que se cometieron en La Habana. Por ejemplo en la cuestión del medio ambiente, los recursos naturales y otros asuntos que en la anterior negociación tuvieron menor alcance.
-Participaste en un trabajo de investigación, en 2009 y 2010, en la Sierra Nevada de Santa Marta….
Mi experiencia es que los paramilitares tenían el poder de comprar a la policía, mandar en la plaza de los mercados, pagar profesores y decidir sobre los cuerpos de las mujeres y las niñas. En la Costa Caribe los paramilitares tuvieron una presencia altísima. En los departamentos de Magdalena, Bolívar y Sucre… Jefes de escuadrones como “Jorge 40”, Salvatore Mancuso o Hernán Giraldo. Son nombres que causaron terror en las poblaciones. Hernán Giraldo estuvo en las inmediaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, controlando las rutas del narcotráfico. Lo llamaban el “taladro”.
Gran parte de su acción consistía en desvirgar niñas. Además, se trata de un paramilitar que cuando se desmovilizó fue acompañado por la comunidad. Al principio se le consideró un “buen hombre”, que apoyó económicamente a la ciudadanía. Los medios de comunicación lo definieron como un gran padre, que tuvo más de un centenar de hijos, y todos ellos reconocidos. Sin embargo, muchos de estos hijos fueron con mujeres menores de 14 años. Y en Colombia, cualquier trato sexual con una mujer menor de esa edad constituye un delito. También hubo sacerdotes que realizaron los bautismos y registradores que hicieron su trabajo, sin plantear ninguna denuncia. Existió, por tanto, connivencia con un paramilitar por los beneficios económicos comunitarios, sin pensar en las niñas de la región.
-El 25 de mayo la Defensoría del Pueblo informó que su Sistema de Alertas Tempranas había detectado “riesgo evidente” de violencia sexual contra mujeres y niñas en 85 municipios de 19 departamentos. Trabajas día a día con mujeres víctimas de la violencia sexual. ¿Qué conclusión extraes de las narraciones sobre el conflicto armado?
Lo que hemos escuchado y documentado en los distintos rincones del país es muy atroz. Hay mujeres que cuentan que han sido víctimas de hasta 30 paramilitares, otras con las glándulas mamarias destrozadas, además de afectaciones físicas y psicológicas muy fuertes. En regiones como Montes de María, entre Sucre y Bolívar; en el municipio de Tumaco (Nariño) o en el Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, la estrategia paramilitar consistió en arrasar las poblaciones y a las mujeres, someterlas a punta de violencia sexual. Por eso, decía, fue tan importante que los acuerdos de La Habana no reconocieran la amnistía ni los indultos por los delitos sexuales.
-¿La violencia contra las mujeres durante el conflicto han de considerarse episodios aislados, de guerreros que perpetraban las violaciones por su cuenta, o respondieron a una planificación?
En ninguna guerra la violencia sexual constituye un caso aislado, y Colombia no resulta una excepción. Se cometieron estos actos con una finalidad, en contextos de ataque y control territorial o durante una privación de libertad. En muchos casos se trataba de mandar un mensaje a la población, y éste era que podía disponerse del cuerpo de las mujeres. Muchas fueron violadas para callarlas, castigarlas y arrebatarles las tierras. El fin va más allá del deseo erótico del guerrero. Incluso tropas militares se llevaban a mujeres, trabajadoras sexuales, para otorgar premios por haber realizado un buen trabajo, fuera una masacre o coronar un cargamento de coca.
-¿Confiesan los paramilitares sus delitos de violencia sexual con el fin de acceder a determinados “beneficios” penales?
No es un delito que se confiese de manera voluntaria. Algunos empezaron a hacerlo cuando las mujeres iban a los procesos a decir: “Sí, usted me violó” o “sus hombres me violaron”. Ahí es cuando empezaron a aceptarlo, siempre a posteriori. Pero no fueron de manera autónoma a narrar cómo se produjeron las violaciones.
-Según la sección colombiana de Naciones Unidas, los crímenes contra las mujeres “continúan siendo silenciados, lo que permite altos niveles de impunidad”.
Si la impunidad respecto a los delitos de los paramilitares es altísima, lo es más todavía cuando se trata de violencia sexual contra mujeres y niñas.
-¿Y en cuanto al día a día, una vez firmada la paz? En el primer cuatrimestre de 2017 se produjeron 204 casos de homicidios a mujeres en Colombia, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses; la mayor parte de los crímenes fueron obra de las parejas y exparejas.
Las mayores violencias sexuales y contra las mujeres en Colombia no ocurrieron en el marco del conflicto armado. Padres, padrastros, hermanos y tíos son los mayores violadores. ¿Miedo a la denuncia? Sí, porque no hay mecanismos de protección claros y que les permitan a las mujeres proteger su vida si se atreven a denunciar; ni protegerlas de sus exmaridos, examantes o exnovios. Hay una ley sobre violencia contra las mujeres en Colombia, con medidas de protección pero que no funcionan. Por ejemplo, obliga a que el agresor no se acerque a la casa o que no pueda chantajear a la esposa o compañera con los hijos. También se establecen medidas policiales, pero los policías dicen que con tal nivel de violencia no cuentan con suficientes medios. Pero muchas de estas medidas, cuando no se adoptan, se convierten después en feminicidios.
-Por último, ¿se está dando un trato diferencial a las fuerzas armadas respecto a los exguerrilleros de las FARC?
Por supuesto. En La Habana las dos partes llegaron a un acuerdo. La Ley de Amnistía e Indulto de 2016 tiene muy bien determinados los delitos por los que va a responder la guerrilla, y aquéllos por los que se va a recibir un indulto. Pero no ocurre lo mismo con los militares. Estos, además de la legislación de amnistía, tienen dos herramientas adicionales. Por un lado, la reforma constitucional de abril de 2017, en la que se han introducido beneficios, salvaguardias y perdones; y un decreto presidencial, el 706, por el que se conceden libertades anticipadas a las fuerzas públicas.

Colombia Proceso de Paz con las FARC-EP pende de un hilo

Allende La Paz.

La Corte Constitucional sigue legislando en favor de los promotores de la guerra en Colombia. Aceptó la tesis de los miembros del Centro Democrático, partido del narco-paramilitar número 82 y expresidente Álvaro Uribe Vélez, reconocido promotores de la guerra a fin de esconder su inmensa corrupción, en momentos en que está en la palestra pública por su comprometimiento en los escándalos de corrupción más sobresalientes en la vida de la colombiana.

El senador Cepeda denunció que la Corte Constitucional ha abierto "una discusión sobre las leyes para implementar el acuerdo en el Congreso significa anular lo que se ha negociado durante en años en La Habana y darle un golpe al espíritu del acuerdo de paz".

Es de tal gravedad la situación que el máximo comandante de las FARC-EP llamó a los guerrilleros en las Zonas Veredales Transición  de Normalización (ZVTN) a Asamblea Permanente, lo cual significa el análisis de una situación de mucha gravedad para el curso de la implementación del Acuerdo de Paz. 

Los medios de comunicación como siempre empeñados en negar la gravedad de las acciones que perjudican las fuerzas populares y los funcionarios del propio gobierno en negar que "el palo no está para cucharas". El comandante del secretariado de la FARC-EP, Pastor Alape fue enfático en señalar que "la decisión de la Corte no ayuda a la implementación del Acuerdo, abre las puertas para regresar a la guerra".

Es de señalar que el Terrorismo de Estado, adelantado por algunos miembros miembros de la Fuerza Pública, en connivencia con politiqueros que pretenden esconder su inmensa Corrupción con la guerra, y en contubernio impúdico con los narco.-paramilitares, ya ha arrojado el asesinato (plan pistola o ejecuciones extrajudiciales) de más de 151 líderes poblarles y el asesinato de 2 guerrilleros y de familiares de guerrilleros no inmersos de manera alguna en el conflicto interno colombiano.

Todo ello contribuye a crear un clima de inestabilidad y de pérdida de confianza en las autoridades presidenciales y judiciales, que parecieran desear conseguir en los estrados judiciales lo que no consiguieron en el campo de guerra. Seria imprescindible un timonazo por parte del presidente JM Santos, mas no sabemos si está n el presupuesto del presidente Santos o si todo lo que pasa estaba calculado de antemano para asesinar a los guerrilleros ubicados en lasZVTN.

Sobre el gobierno recae toda la responsabilidad si el Proceso de Paz fracasa toda vez que las FARC-EP ha cumplido a cabalidad el compromiso adquirido con el Acuerdo Final de Paz y ha cumplido con la sociedad colombiana, especialmente con su pueblo empobrecido por las políticas adelantadas desde el estado.

El pueblo tendrá que movilizarse con toda su energía para parar los intentos de saboteo del Acuerdo de Paz. De no hacerlo así quizás los colombianos de bien estaremos abocados a vivir otros 53 años de guerra interna con toda su estela de muertes, desaparecidos, masacres, ejecuciones extrajudiciales y desplazamiento forzados.

La guerra que perdió Uribe Vélez. La Paz que ganaron las FARC, el gobierno de JM Santos y el pueblo colombiano

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

Los últimos 16 años se han caracterizado por estar en el centro de la vida política del país dos fenómenos contrapuestos, pero ligados entre sí. La guerra y la Paz.

La Guerra, como sabemos todos los colombianos por poco inteligentes que seamos, fue decidida en los centros de poder de Washington y Bogotá. Mucho antes del 9 de abril de 1948, día del asesinato de JE Gaitán.

La llamada ”la Violencia” –guerra fratricida entre liberales y conservadores, ordenada por los dirigentes de esos partidos traidcionales colombianos- nos dejó 300.000 muertos mal contados y 2 millones de desplazados forzosos e incuantificables millones de hectáreas de tierra robadas a sus propietarios.

Desde 1964, la oligarquía en el poder desata la guerra contra el pueblo y ataca después de 2 años de preparación, la región campesina de Marquetalia, autogobernada por los propios campesinos, y nos ha llevado inmersos en la guerra sucia que produjo 220.000 víctimas mortales y más de 8 millones de desplazados forzosos –víctimas no mortales-, de los cuales 83% de las ejecuciones son responsabilidad estatal, 83,3% de la masacres son responsabilidad estatal, el 97,7% son responsabilidad estatal y el 100% del desplazamiento son responsabilidad estatal.

Durante las dos administraciones del narco-paramilitar número 82 y hoy senador, Álvaro Uribe Vélez, se terminó de hacer el ”más grande esfuerzo militar y financiero contra las FARC-EP” –iniciado en adminsitración Pastrana 2002-, esfuerzo que arroja la más estrepitosa derrota. Más de 20 millones de dólares diarios malgastados inútilmente, cientos de miles de muertos (44.000 militares víctimas según reporte último) hizo que un sector de la élite en el poder se replanteara la necesidad de parar la guerra y buscara caminos de salida política a la guerra interna, liderados por JM Santos, ex-ministro de defensa de la anterior administración y hoy presidente desde 2010.

El Plan Colombia cosechó la más estruendosa derrota, a pesar de todos los esfuerzos realizados por la oligarquía nativa y el imperialismo estadounidense, y la columna vertebral de la guerrilla más antigua del mundo estaba funcionando a cabalidad y combatiendo en todo el territorio nacional.

Hubo que darle todo un viraje a la política estatal de guerra y comenzar a diseñar una política estatal de paz, empeño que con las Conversaciones de la Mesa de La Habana se ha ido cualificando y clarificando. Hoy podemos decir que, a pesar de los altibajos, se está construyendo esa política con la implementación del Acuerdo Final para una Paz estable y duradera en Colombia.  

Evidentemente que hay –y habrá- obstáculos, que habrá sectores resentidos por la política de paz adelantada conjuntamente por FARC-EP y gobierno –de manera independiente-, que las ”vacas muertas” enmigas de la paz se atravesarán en el camino de paz, que los sectores que se han beneficiado política y económicamente a la sombra de la guerra y el despojo de millones de colombianos se opondrán con todo a la concreción de la paz, pero al final será la Paz de todos los colombianos la más grande tarea que habremos alcanzado en nuestro país.

Al orden del día estamos construyendo la Paz y, de esa manera, estamos salvando las vidas de miles de colombianos pobres, ya que ni los ricos, ni los hijos de los ricos van a la guerra. Por lo menos 1.500 vidas se salvan cada año de la muerte por cuenta del Acuerdo Final de Paz entre las FARC-EP y el gobierno nacional.

Ello nos satisface de manera extrema y también vemos la satisfación de los miembros de las FARC-EP en las actividades diarias que realizan, la cual encaran con alegría y enorme dinamismo.


La Paz será la más grande conquista de los colombianos en éste siglo.

Matarnos porque sí

Por  | revista semana

Lo cierto es que los colombianos no nos matamos por las ideas. Nos matamos por la plata. Aquí ya nos acostumbramos a que una vida tiene un valor irrisorio frente al de un maletín lleno de dólares.
Ya han pasado 69 años desde el día en que un loco acabó con la vida del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. Como para muchos ese episodio dio inicio a la llamada época de “a violencia”, vale la pena mirar hacia atrás y analizar de qué nos ha servido prendernos a plomo sin descanso.
Una buena manera de dimensionar el asunto, es ver cómo se desarrolló cada conflicto y en qué está hoy la relación entre las partes. Así será más fácil establecer si las balas y las tragedias han servido de algo.
Empecemos por la cruenta violencia entre liberales y conservadores. Hace no tantos años, los militantes de esos partidos que hoy conocemos como tradicionales, se mataban por el simple hecho de verse la cara. De este conflicto quedaron decenas de miles de muertos tirados en la calle y arrojados a los ríos, familias divididas, niños traumatizados, destrucción por todas partes y un país partido en dos. ¿Qué ganamos con eso? Que unos viejos con trajes comprados en Londres, que nunca tuvieron que untarse de sangre, firmaran un papel que por 16 años acabó con la democracia y les permitió turnarse entre ellos la Presidencia. De esa herencia violenta del pasado hoy ya no queda nada. Ya los miembros de los dos partidos se hacen amigos, conspiran y roban juntos en perfecta armonía, y los hijos de unos hasta se casan con las hijas del adversario y salen en las portadas de las revistas.
Sigamos con el narcotráfico. ¿De qué sirvió el sacrificio de tantos hombres y mujeres valientes que entregaron su vida por combatirlo? Entre esos más de 3.000 muertos había tipos tan valiosos como Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara, los Coroneles Ramírez y Franklin Quintero, magistrados y jueces honestos que tenían las pelotas del tamaño de una bola de tenis: por eso los mataron a todos. ¿Qué ganamos con eso? Que en el entierro de Galán su hijo nos pusiera un presidente que, poco después, prohibiera en la Constitución la extradición de colombianos, como quería Pablo Escobar y, como si fuera poco, le construyera una cárcel con pista de bolos, enchapes en oro, cancha de futbol, putas y René Higuita abordo. Y hoy, después de tantos muertos, estamos igual de inundados en coca; a los narcos les va mejor si los extraditan; y el mayor sicario de Pablo Escobar convoca marchas de la mano de Uribe.
Y miremos la violencia de los paramilitares, una de las más crueles, sanguinarias y despiadadas que hayamos vivido. Estos “próceres”, aunque le hayan vendido a Uribe el cuento de que se desmovilizaron, siguen más activos que nunca. Hoy intimidan poblaciones enteras, manejan buena parte del negocio de la droga, ponen congresistas y reeligen presidentes. Este ejército, que nació con el único propósito de matar hasta el último guerrillero, seguirá operando incluso después de acabados los grupos insurgentes de izquierda, así los diálogos con el ELN lleguen a buen término.
Tal vez el más intenso y notorio conflicto entre los tantos que nos ha tocado vivir en los últimos años ha sido la guerra con las FARC. De eso ya mucho se ha escrito y casi todo se ha dicho. Sin embargo, ahora que logramos ponerle punto final a la matanza, un puñado de hombres o más bien de micos, que se hacen llamar disidentes, pretenden seguir matando  porque se les da la gana.
Es difícil entender que después de un proceso tan largo, tan complejo y tan serio como fue el de La Habana, estos tipos no quieran acogerse a una nueva realidad. Los disidentes de las FARC tienen la oportunidad de rehacer su vida, de no pagar cárcel, de recibir subsidios del gobierno mientras se organizan, de trabajar cuidando a sus antiguos jefes, entre tantas otras cosas. Sin embargo, ellos han optado por seguir atentando contra la población, y continuar matando militares y policías que, con toda seguridad, son hombres de origen humilde. 
Podría decirse que en Colombia hemos tenido conflictos de naturalezas muy distintas. Hemos estado en guerra con la extrema izquierda, con la extrema derecha y con la delincuencia en general. Y aunque sus causas sean diferentes, tienen un común denominador: la avidez por el dinero mal habido.

Donald Trump impone su autoridad a sus aliados

No se deje engañar por los rejuegos diplomáticos y los medios de difusión que reaccionan como rebaño. Lo sucedido en Siria este viernes no tiene nada que ver ni con la presentación de los hechos que se está divulgando ni con las conclusiones que muchos exponen.
 | DAMASCO (SIRIA)  
Estados Unidos anunció que en la madrugada de este viernes disparó desde el Mediterráneo 59 misiles del tipo crucero para destruir la base aérea siria de Sha’irat. Supuestamente se trata de una acción unilateral de Estados Unidos como castigo al ataque químico atribuido al Ejército Árabe Sirio.
Sorprendidos ante la envergadura de la acción estadounidense, todos los comentaristas concluyen que la administración Trump ha dado un giro de 180 grados en cuanto al tema sirio. La Casa Blanca supuestamente ha acabado plegándose a lo que le exigían su oposición estadounidense y sus aliados británicos, franceses y alemanes.
¿Es realmente así?

La realidad no concuerda con lo que nos dicen los comunicadores

Los misiles crucero estadounidenses atravesaron sin problema la zona actualmente cubierta por el nuevo armamento radioeléctrico ruso que permite anular los sistemas de comunicaciones, control y mando de la OTAN. Según reconoció el general estadounidense Philip Breedlove, cuando aún era Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN, con ese nuevo dispositivo Rusia ha tomado ventaja sobre Estados Unidos en materia de guerra convencional. Ese dispositivo tendría que haber anulado, o al menos haber afectado, los sistemas de guía de los misiles estadounidenses. Pero como eso no sucedió, nos vemos ante 2 posibilidades: Estados Unidos ha encontrado una contramedida que neutraliza el dispositivo ruso o… Rusia desactivó ese sistema.
La defensa antiaérea del territorio sirio incluye ahora los misiles antiaéreos S-300, en manos de las fuerzas armadas de la República Árabe Siria, así como los S-400, en manos de las fuerzas rusas presentes en suelo sirio. Aunque se trata de una situación que nunca se ha presentado en el campo de batalla, los S-300 y los S-400 son considerados como ampliamente capaces de interceptar los misiles crucero. Y se trata, por supuesto, de un tipo de armamento que funciona automáticamente. Pero tampoco funcionó. No se disparó ningún tipo de misil antimisiles, ni por parte del contingente ruso, ni por parte de las fuerzas armadas de la República Árabe Siria.
Cuando los misiles crucero estadounidenses se abatieron sobre su objetivo, la base militar siria acababa de ser evacuada y se hallaba prácticamente vacía. El ataque estadounidense destruyó la pista de la base, varios radares y algunos aviones que desde hace tiempo se hallaban fuera de servicio, así como algunos hangares e instalaciones destinadas a albergar el personal de la base. Pero hubo una docena de víctimas, 9 de ellas fatales.
Aunque no se ha reportado oficialmente ningún misil crucero estadounidense perdido ni destruido, en la base de Shairat cayeron sólo 23 de los 59 misiles disparados.

¿Qué significa todo este teatro?

Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente Trump ha estado tratando de modificar la política de su país y de reemplazar los actuales enfrentamientos por diversas formas de cooperación. En lo referente al «Medio Oriente Ampliado», Trump se pronunció por la «destrucción» de las organizaciones yihadistas, en vez de la «reducción» que mencionaba su predecesor Barack Obama.
En los últimos días, la administración Trump había reconocido incluso la legitimidad de la República Árabe Siria y, por ende, había aceptado que el presidente sirio Bachar al-Assad –democráticamente electo por el pueblo sirio– pudiera mantenerse en el poder. Trump recibió en la Casa Blanca al presidente de Egipto, el mariscal Abdel Fattah al-Sissi, aliado de Siria, y lo felicitó por su lucha contra los yihadistas. Incluso restableció un canal directo de comunicación entre Washington y Damasco.
El problema del presidente Trump era cómo convencer a los aliados de Estados Unidos para que apliquen la política que él preconiza, a pesar de todo lo que ya han gastado en su empeño por acabar con la República Árabe Siria.
Claro, siempre es posible que el presidente Trump se haya dejado convencer por alguno de los videos que están circulando en YouTube… pero es más probable que su acción militar de este viernes forme parte de la lógica de su acción diplomática anterior.
Con este ataque contra una base militar siria, el presidente Trump satisface a sus opositores, que ya no podrán por tanto oponerse a lo que venga después. La propia Hillary Clinton reclamaba este miércoles un bombardeo contra Siria como reacción estadounidense ante el supuesto uso de armas químicas por el «régimen sirio».
De todo lo que están diciendo los medios de difusión, nos queda como hecho concreto que Donald Trump ordenó disparar casi 100 misiles crucero contra una base siria prácticamente vacía… después de haberle anunciado a Rusia, y por ende a Siria, lo que iba a suceder.
Aceptando ese sacrificio, Siria confiere de cierta manera al presidente Trump una forma de “autoridad” para actuar contra todo el que use armas químicas. Y, hasta el momento, los únicos utilizadores de armamento químico claramente identificados por la ONU son… los yihadistas.
Por su parte, los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh), también avisados sobre el inminente ataque estadounidense –pero por sus jefes británicos, franceses y alemanes– iniciaron de inmediato un ataque contra la ciudad de Homs, que ahora carece de la protección que le garantizaba la base aérea.
Habrá que esperar a ver cómo reaccionan Washington y sus aliados ante el posible avance de los yihadistas en esa zona. Sólo entonces sabremos si la maniobra de Donald Trump y la apuesta de Vladimir Putin y Bachar al-Assad realmente funcionan.
Thierry Meyssan
Thierry MeyssanIntelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación(Monte Ávila Editores, 2008).
 
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