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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Colombia] FARC, Fuerzas Militares Estatales y Salud Mental

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

La investigación adelantada por la Universidad Nacional muestra que más de 3.ooo excombatientes de las FARC-EP, ahora miembros del Nuevo Partido, padecen de algún tipo de discapacidad, sobresaliendo entre ellas las discapacidades físicas producidas por la guerra.

Sin poder discernir si son o no problemas mentales, encontramos que ”oir la voz o los sonidos” tiene un 9% y ”Relacionarse o interactuar con las demás personas” un 2%, lo cual podría darnos un 9%. Sería necesario profundizar un poco más para clarificar con una evaluación psicológica si son problemas o alteraciones mentales, o son de otro tipo, físico con manifestaciones que se engloban como de tipo psicológico.

En todo caso, el porcentaje total es pequeño, apenas un 9%. Si tenemos en cuenta que 53 años continuados de lucha guerrillera y la cantidad de guerrilleros –que algunos calcularon en 20.000 en los momentos de mayor auge guerrillero-, la cantidad de guerrilleros que presentaban alteraciones mentales era realmente pequeño y nos muestra el cuidado que tenían los mandos sobre sus unidades.

Hemos sabido por experiencia directa de casos de problemas mentales, tales como el miedo, la angustia, la depresión, etc, producidas quizás ante la inminencia de un combate, y los mandos correspondientes tomaban la medida de remitir esas unidades hacia los enfermeros y médicos con que contaba la guerrilla.

Allí recibían el tratamiento respectivo, psicológico y psiquiátrico, y los guerrilleros –sin diferenciar género ni sexo- eran reintegrados a su unidad una vez superado el impasse. Algunos recibían los medicamentos adecuados para su caso y, además, el tratamiento psicológico con charlas individuales, discusiones grupales, etc.

Igualmente problemas como el alcoholismo y el uso de sustancias psicoactivas no eran relevantes entre los guerrilleros. El uso de sustancias ilícitas –coaína, bazuco, heroina, marihuana, anfetaminas, etc- no eran preocupantes para la guerrilla.

De igual manera, la depresión y los intentos de suicidio no eran parte de la cotidianidad de la vida guerrillera.

Quizás jugaba un papel en la poca incidencia de problemas mentales el hecho de la vida colectiva, la estrechez de las relaciones mando-guerrillleros, la estrechez de las relaciones  entre guerrilleros y guerrilleras, lo cual permitía ”tratar” problemas que sino hubiesen sido muchos más graves en la guerrilla.

Los guerrilleros no vivían el estrés que soporta un soldado, por ejemplo; el guerrillero vivía en condiciones de sana relación con sus mandos y con el resto de guerrilleros una vida alegre, de sano compartir y el estrés se presentaba cuando había una operación militar guerrillera o presencia de enemigos en el área, lo cual con el tiempos se volvía parte de la ”cotidianeidad”.

Las unidades de las fuerzas especiales guerrilleras (Columnas de Combate) se aposentaban sobre el terrero y normalmente se ubicaban a 100 metros del enemigo, al punto de que se veían entre ellos. Famosa era la recomendación del Comandante Caliche de la Columna Jacobo Arenas quien siempre recomendaba a sus guerrilleros ”al enemigo hay que mantenerlo cerca, así evitamos cualquier sorpresa por parte de ellos”.

Esto se explica porque el ser guerrillero es ser combatiente e ir al combate era un motivo de orgullo para los guerrilleros. Hoy, las cosas han cambiado, es inmenso el honor pertenecer al partido FARC y adelantar las tareas que el momento requiera partiendo del principio: “Análisis concreto de la situación concreta”.

Fuerzas militares oficiales y salud mental

Según un “Estudio Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas en las Fuerzas militares de Colombia, realizado el año 1997 por la Universidad Militar Nueva Granada, y con el apoyo de la División de Comportamiento Humano del Ministerio de Salud y el Fondo Nacional de Estupefacientes, los oficiales, sub oficiales y soldados del Ejército Nacional están más propensos a desarrollar problemas mentales que el resto de los colombianos. Los índices de depresión, ansiedad psicosis, e incluso las ideas e intentos de suicidios, son más altos que los del resto de la población. Igualmente tienen más al abuso en el consumo de alcohol y cigarrillos, al igual que de sustancias ilícitas como la cocaína y el bazuco, superando el promedio nacional”.


Una desorden importante es el Estrés Post-Traumático, el cual desde “la Guerra  del Peloponeso, la Primera Guerra Mundial, en la Guerra Civil, en todas las grandes guerras” ha existido como secuela de la guerra.
Según el diario El Espectador: “En Colombia, por el contrario, no hay un solo estudio publicado que determine la proporción de exsoldados que sufren de TEP. El Hospital Militar se encontraba llevando a cabo uno en soldados heridos en combate justo cuando se firmó el cese al fuego bilateral con las Farc. No obstante, dado que dejaron de llegar soldados heridos, este tuvo que abandonarse. Ese estudio halló una prevalencia parcial de 10,4 %, una cifra alta si se tiene en cuenta que las Fuerzas Armadas cuentan con más 240.000 efectivos. Si el estudio fuera definitivo, implicaría que en este momento más de 24.000 miembros de las Fuerzas Armadas, más de tres veces el número de guerrilleros desmovilizados de las Farc, sufrirían de TEP. Dados diversos estudios sobre comorbilidad entre TEP y otros problemas, esto a su vez significaría que por lo menos 24.000 soldados, más de ocho brigadas, estarían viviendo con insomnio, pesadillas, alucinaciones, problemas para conseguir empleo, propensión a la violencia, mayores probabilidades de suicidio, abuso intrafamiliar, drogadicción y alcoholismo. La cifra puede parecer alta, pero no tiene en cuenta que el conflicto se remonta más de 50 años y que la mayoría de los soldados ingresan a las Fuerzas Armadas sin ninguna clase de problema mental (sic!).


Al no haber estadísticas, no hay forma de cuantificar el problema. Sanidad Militar carece de cuentas exactas de soldados activos o pensionados diagnosticados con TEP (Estrés Post-Traumático), “la entidad solo tiene las cifras del número de consultas específicas relacionadas con éste desorden (en 2016, más de 5.000)”.


El problema apenas empieza a vislumbrarse con el Acuerdo de Paz con las FARC-EP. La carencia del número adecuado de profesionales que diagnostique y trate las enfermedades mentales en las fuerzas militares y el ser un problema económico mayor ya que una vez licenciado el soldado la institución militar no responde por quien arriegó su vida por los intereses del estado agrava estos casos, y los enfermos descargan toda su furia en el Acuerdo de Paz y no realizan acciones sobre los verdaderos responsables de tan caótica y penosa situación.

[Rusia] "Las armas nucleares ya no son para Rusia los únicos instrumentos de disuasión"

RT Actualidad.

La revista The National Interest analiza las capacidades disuasivas con las que contará Moscú antes del año 2035.
"Las armas nucleares ya no son para Rusia los únicos instrumentos de disuasión"
Un tanque T-72B1 dispara durante la competencia Ruta Segura en los Juegos Internacionales del Ejército 2017 en las afueras de Tyumen, Rusia, el 6 de agosto de 2017.
Maxim Shemetov
El estado en el que se encuentren las Fuerzas Armadas de Rusia en 2035 dependerá "en gran parte" de cuán exitosamente pueda Moscú llevar a cabo una transición de los proyectos de la época soviética a los originados en la Rusia moderna, opina el periodista Dave Majumdar en su más nuevo artículo para la revista The National Interest.
Entre esos novedosos proyectos, Majumdar destaca el sistema antimisiles S-500, el misil hipersónico antibuque Tsirkóny el avanzado bombardero estratégico PAK-DA, así como los motores para el cazabombardero de quinta generación PAK-FA.
Además, es probable que en el futuro Rusia preste más atención a las armas de alcance largo, opina el periodista. En este sentido, recuerda que Michael Kofman, experto en asuntos militares rusos e integrante del Centro para Análisis Navales (EE.UU.), afirmó que en Moscú "están trabajando sobre disuasión a través del castigo" y subrayó que las armas de alcance largo están diseñadas para ese mismo fin, o sea para tener la capacidad de "contraatacar y atacar con armas convencionales y no nucleares".
Majumdar también recalca que Rusia desarrolla drones y otros sistemas no tripulados y "avanza rápidamente en el área de la robótica". En ese sentido, opina que Moscú lo hace de una manera "completamente diferente a la de los militares de Occidente", dado que los rusos prestan más atención a "drones baratos, abundantes y desechables, que pueden ser usados como medios de reconocimiento para ofrecer a la artillería pesada capacidades de puntería".
Además, el autor del artículo recuerda que Tomas Malmlöf, experto de la Agencia Sueca de Investigaciones de la Defensa (FOI), indicó que Moscú invierte mucho en medios de guerra electrónica y no descartó que Rusia sea "un oponente igual o casi igual a Estados Unidos".
Al concluir su texto, Dave Majumdar cita a Kofman, que dijo que los rusos "no dependen ya de las armas nucleares como único medio de disuasión".

[Colombia] De esta forma se roban la plata de la alimentación de los soldados en Colombia

Por Libertad y Pensamiento.

www.libertadypensamiento.comUn nuevo hecho de corrupción azota hoy Colombia, ahora los damnificados son los militares que hacen parte del ejército colombiano. El hecho de corrupción se presentó en 39 contratos de alimentos, servicios y dotación que se hacían por meses. En dichos contratos se presentó anomalías por 9.000 millones de pesos, el más grande es de 1.800 millones de pesos que tenía el señor Carlos Fabián Ramírez Tarazona, representante legal de Carnes Danny, una de las firmas más prestigiosas del sector ganadero.

El hecho de corrupción fue descubierto por la Policía Metropolitana de Villavicencio que encontró personas particulares, oficiales, suboficiales retirados y funcionarios de la agencia que se encontraban involucrados. son cerca de 10 personas investigadas por estos hechos. Las audiencias se han realizado en la última semana en Villavicencio.
Los investigadores de la Sijín revisaron detalladamente 60 contratos de la Agencia Logística de las FF.MM y  de estos 60 contratos encontraron 39 con anomalías y de ahí comenzó el proceso de investigación para desmantelar esta red de corrupción que vivía en estas instituciones de los Llanos Orientales y parte del Tolima.

Los diez investigados pedían a los contratistas el 7 y 10% del valor de los contratos. "Para poder compensar el pago del soborno o poder legalizarlo les mermaban a la calidad y a la porción, dejando así que el soldado quedara mal alimentado", afirmó uno de los investigadores. Debido a esta cadena de corrupción un juez envió a la cárcel al Mayor retirado Antonio Angarita Alvarado, director de la agencia logística y a la abogada Edith Johana García, exdirectora de contratos de esa entidad en los llanos.
Por último el sargento retirado Gustavo Herrera Castaño, administrador del comedor de tropa en Yopal, recibió medida de aseguramiento no privativa de la libertad. En la audiencia Castaño pidió excusas y se comprometió a devolver el doble del dinero comprometido en el proceso. (Lee también:  Corrupción: La enfermedad que más se propaga en Colombia)

Una masacre que empaña el proceso de paz en Colombia: ¿Qué hay detrás?

RT en español.

Aún no se conoce el número de muertos ni los responsables del hecho sangriento ocurrido en Tumaco, que empaña el proceso de paz y cuestiona la estrategia del Gobierno para erradicar los cultivos de coca.
Una masacre que empaña el proceso de paz en Colombia: ¿Qué hay detrás?
Policías acordonan una subestación eléctrica donde un agente de policía fue asesinado y su cuerpo atrapado en el norte de Bogotá, el 29 de diciembre de 2016.
Guillermo Legaria / AFP
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El Gobierno colombiano asegura que hubo cinco muertos, pero los campesinos elevan la cifra a 15. Lo cierto es que en Tumaco no hay paz.
La localidad, ubicada en la costa pacífica del suroeste de Colombia, figura como una de las zonas con mayores cultivos de coca. El plan del Gobierno pasa por sustituir esos sembradíos, pero no todos los campesinos están de acuerdo porque, entre otras cosas, no les garantizan las condiciones mínimas para que el cambio de rubro les provea de recursos para subsistir.
El pasado jueves un grupo de campesino mostró su rechazo contra la erradicación forzada de cultivo y formó una cadena humana para evitar que los policías y militares arrancaran las matas de sus tierras. ¿El resultado? Varios muertos y decenas de heridos, mientras afloran versiones dispares sobre lo ocurrido. 

Cruce de acusaciones

Según el Gobierno, el grupo de campesinos fue forzado a realizar la manifestación por un disidente de las FARC, alias 'Guacho', que, supuestamente, disparó contra la Policía y los manifestantes, causando las muertes.
Los campesinos, por su parte, alegan que asistieron de manera voluntaria a la manifestación y que la Policía fue la que arremetió contra ellos. La "evidencia" de ello es —según esgrimen— que en la lista de muertos y heridos no figura un solo agente de la fuerza pública. 
"La esquizofrenia que se da es que el Ministerio de Defensa llega a erradicar cultivos industriales y por ahí derecho los de pequeños productores, y es donde siempre se presentan los choques. Este año hemos tenido tres bloqueos en la Vía al Mar producto de la erradicación. Es el enfoque y la manera como se desarrolla la erradicación lo que provoca estos hechos tan lamentables que han pasado en la región", comenta Harold Ruíz, asesor de Paz y coordinador del Equipo de Acompañamiento a la Sustitución de la Gobernación de Nariño, al portal Verdad Abierta.

¿Y ahora?

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se refirió este viernes a los hechos y acusó a alias 'Guacho', así como a alias 'David' de estar involucrados en la masacre, por lo que ofreció una recompensa de 150 millones de pesos, equivalentes a unos 50.000 dólares, "por datos que lleven a capturas".
El Gobierno insiste en que hay en marcha una política de sustitución de cultivo. Según cifras ofrecidas por Santos, al menos 23.000 familias cocaleras se han inscrito en un programa para cambiar de rubro. El problema es que, según campesinos entrevistados por Semana, aún no se ha configurado una política de seguridad que permita la salida de otros productos agrícolas a buen precio.
"Por eso es que muchas personas se ven obligadas a trabajar en cultivos ilícitos, porque no hay algo que le garantice a la persona que si saca yuca, la persona puede vender esa yuca a buen precio", cuenta uno de los habitantes de la zona donde se produce al menos 20% de toda la coca en Colombia.

¿Por qué tanta prisa?

Santos, que adelantó la visita a Tumaco de su vicepresidente Ejecutivo, Germán Vargas Lleras, ratificó que su objetivo es erradicar unas 50.000 hectáreas de cultivos ilícitos al cierre de 2017. Hasta ahora, más de 36.000 hectáreas han sido arrancadas.
Según EE.UU., que mantiene un estrecho programa de "cooperación" con Colombia en materia antidrogas, el país sudamericano aumentó en un 60% sus cultivos ilícitos de coca. Esta cifra llevó al presidente norteamericano, Donald Trump, a amenazar a Santos con descertificar la nación si no mostraba "progresos significativos" en la erradicación de las plantaciones.
Lo cierto es que la presión a Santos es doble: por un lado, la necesidad de avanzar en los acuerdos de paz con las FARC sin 'máculas', como la muerte de campesinos; y, por otro, la mirada de EE.UU., que desde el principio rechaza que ese proceso de erradicación de cultivos se haga de la mano de las FARC y exige que sea de manera forzada con el ejército.
A finales de septiembre, el embajador estadounidense en Bogotá, Kevin Whitaker, ratificó en una entrevista a El Tiempo que la presencia de la extinta guerrilla no es bien vista por Washington. "Ni yo ni esta embajada de los Estados Unidos nos podemos involucrar con las FARC, porque son una organización de terrorismo internacional, así llamada por mi Gobierno [...]. Yo he estado en Tumaco, en Antioquia, en Meta, en varios lugares simplemente hablando con la gente y sabemos lo que las FARC están haciendo. Hay varios elementos. ¿Las FARC no están sembrando ni incentivando la siembra de hoja de coca? Sí, yo creo que sí", dijo.
Con unas elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, la urgencia de Santos por mostrar resultados "contundentes" no es menor, teniendo en cuenta que si EE.UU. lo "descertifica" las consecuencias serían significativas para el país: Colombia dejaría de recibir unos jugosos 251,4 millones de dólares de Washington en 2018, cifra que, si bien supone un 35% menos que los 391 millones percibidos este año, no es nada desdeñable.
Nazareth Balbás

El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo

Aunque todos los expertos concuerdan en que los acontecimientos en Venezuela siguen el mismo modelo que los de Siria, hay quienes cuestionan el anterior artículo de Thierry Meyssan sobre las interpretaciones divergentes de esos hechos en el campo antiimperialista. Este artículo responde a esas dudas. Pero no se trata aquí de una simple querella entre especialistas sino de un debate de fondo sobre el viraje histórico que estamos viviendo desde el 11 de septiembre de 2001 y que afecta las vidas de todos los que habitamos este planeta.
 | DAMASCO (SIRIA)  
Este artículo es la segunda parte de 
- «Interpretaciones divergentes en el campo antiimperialista», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 15 de agosto de 2017.
En la primera parte de este artículo subrayé que el presidente sirio Bachar al-Assad es en este momento la única personalidad que ha sabido adaptarse a la nueva «gran estrategia estadounidense», mientras que las demás siguen pensando como si los conflictos que hoy se desarrollan fuesen similares a los que ya vimos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Siguen interpretando los acontecimientos como intentos de Estados Unidos para derrocar gobiernos como medio de acaparar los recursos naturales para sí mismo.
Pienso, y voy a explicarlo aquí, que esa interpretación es errónea y que ese error puede sumir la humanidad en un verdadero infierno.

El pensamiento estratégico estadounidense

Hace 70 años que los estrategas estadounidenses sufren una obsesión que no tiene nada que ver con la defensa de su pueblo. Lo que les obsesiona es mantener la superioridad militar de Estados Unidos sobre el resto del mundo. Durante el decenio transcurrido entre la disolución de la URSS y los atentados del 11 de septiembre de 2001, estuvieron buscando diferentes maneras de intimidar a todo el que se resistía a la dominación estadounidense.
Harlan K. Ullman desarrollaba la idea de aterrorizar a los pueblos asestándoles golpes brutales (Shock and awe o “shock y pavor”) [1]. Se trataba, idealmente, de algo como el uso de la bomba atómica contra los japoneses. Eso se concretó, en la práctica, bombardeando Bagdad con una lluvia de misiles crucero.
Los discípulos del filósofo Leo Strauss soñaban con librar y ganar varias guerras a la vez (Full-spectrum dominance o “dominio en todos los sentidos”). Vimos entonces las guerras contra Afganistán e Irak, que se desarrollaron bajo un mando común [2].
El almirante Arthur K. Cebrowski predicaba que había que reorganizar los ejércitos de Estados Unidos de manera tal que fuese posible procesar y compartir una multitud de datos de forma simultánea. Eso haría posible algún día el uso de robots capaces de indicar instantáneamente las mejores tácticas [3]. Como veremos más adelante, las profundas reformas que el almirante Cebrowski inició no tardaron en producir frutos… venenosos.

El pensamiento neoimperialista estadounidense

Esas ideas y obsesiones primeramente llevaron al presidente George W. Bush y la US Navy a organizar el más extenso sistema internacional de secuestro y tortura, que contó 80 000 víctimas. Posteriormente, llevaron al presidente Obama a poner en marcha todo un aparato para perpetrar asesinatos, principalmente mediante el uso de drones pero también recurriendo a comandos armados. Ese sistema opera en 80 países y dispone de un presupuesto anual de 14 000 millones de dólares [4].
A partir de los hechos del 11 de septiembre de 2001, el asistente del almirante Cebrowski, Thomas P. M. Barnet, impartió en el Pentágono y en las academias militares estadounidenses numerosas conferencias anunciando lo que sería el nuevo mapa del mundo según el Pentágono [5]. Ese proyecto se ha hecho posible debido a las reformas estructurales realizadas en los ejércitos estadounidenses, reformas en las que se percibe una nueva visión del mundo. El proyecto en sí parecía tan descabellado que los observadores extranjeros lo consideraron, apresuradamente, sólo una forma de retórica más entre tantas otras tendientes a sembrar el miedo en los pueblos que Estados Unidos pretende dominar.
Barnett afirmaba que, para mantener su hegemonía mundial, Estados Unidos tendría que dividir el mundo en dos partes. Quedarían de un lado los Estados estables (los miembros del G8 y sus aliados) y del otro lado estaría el resto del mundo, considerado simplemente como un “tanque” de recursos naturales. Barnett se diferenciaba de sus predecesores en un punto fundamental: ya no consideraba que el acceso a esos recursos fuese crucial para Washington sino que afirmaba que los Estados estables sólo tendrían acceso a esos recursos recurriendo a los ejércitos estadounidenses. Para eso habría que destruir sistemáticamente toda la estructura estatal en los países que serían parte de ese “tanque” de recursos, de manera que nadie pudiese oponerse en ellos a la voluntad de Washington, ni tampoco tratar directamente con los Estados estables.
En su discurso de enero de 1980 sobre el Estado de la Unión, el presidente Carter enunció su doctrina: Washington consideraba el acceso al petróleo del Golfo para garantizar el abastecimiento de su propia economía como una cuestión de seguridad nacional [6]. El Pentágono creó entonces el CentCom para controlar esa región. Sin embargo, Washington está sacando actualmente menos petróleo de Irak y de Libia que antes de las guerras contra esos países… ¡pero no le importa!
La destrucción de las estructuras estatales equivale a regresar a los tiempos del caos, concepto ya enunciado por Leo Strauss pero al que Barnett confiere un sentido nuevo. Para el filósofo judío Leo Strauss, después del fracaso de la República de Weimar y la Shoa (el Holocausto), el pueblo judío no puede seguir confiando en las democracias, así que la única vía que le queda para protegerse de un nuevo nazismo es instaurar su propia dictadura mundial –claro, ¡en aras del Bien! Para eso tendrá que destruir algunos Estados que oponen resistencia, hacerlos retroceder a la era del Caos y reconstruirlos según nuevas leyes [7].
Eso corresponde con lo que decía Condoleezza Rice durante los primeros días de la agresión de 2006 contra el Líbano, cuando aún parecía que Israel saldría victorioso:
«No veo el interés de la diplomacia si es para volver al statu quo anteentre Israel y el Líbano. Creo que sería un error. Lo que aquí vemos es, en cierta forma, el comienzo, las contracciones del nacimiento de un nuevo Medio Oriente y, hagamos lo que hagamos, tenemos que estar seguros de que avanzamos hacia el nuevo Medio Oriente y de que no volvemos al antiguo.»
Para Barnett, sin embargo, habría que hacer retroceder a la era del Caos no sólo a los pueblos que oponen resistencia sino a todos los países que no han alcanzado cierto nivel de vida. Y cuando estén sumidos en el Caos… habrá que mantenerlos en él.
La influencia de los seguidores de Leo Strauss ha disminuido en el Pentágono después del fallecimiento de Andrew Marshall, creador del «giro hacia Asia» [8].
Una de las grandes rupturas entre el pensamiento de Barnett y lo que pensaban sus predecesores reside en que Barnet piensa que no hay que desatar guerras contra tal o más cual país por razones políticas sino contra regiones enteras del mundo porque no están integradas al sistema económico global. Por supuesto, siempre habrá que empezar por un país en particular, pero se hará favoreciendo la extensión del conflicto, hasta destruirlo todo… como en el Medio Oriente ampliado (o Gran Medio Oriente). En este momento sigue la guerra, incluso con despliegue de blindados, tanto en Túnez, Libia, Egipto (en el Sinaí), Palestina, Líbano (en Ain el-Helue y Ras Baalbeck), como en Siria, Irak, Arabia Saudita (en la ciudad de Qatif), Bahréin, Yemen, Turquía (en Diyarbakir) y Afganistán.
Es por eso que la estrategia neoimperialista de Barnett tendrá que apoyarse obligatoriamente en ciertos elementos de la retórica de Bernard Lewis y de Samuel Huntington, la «guerra de civilizaciones» [9]. Pero como será imposible justificar que permanezcamos indiferentes ante las desgracias de los pueblos de los países condenados a ser parte del “tanque” de recursos naturales, habrá que convencernos de que nuestras civilizaciones son incompatibles.
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Según este mapa, extraído de un Powerpoint que Thomas P. M. Barnett presentó en 2003 durante una conferencia impartida en el Pentágono, los Estados de todos los países incluidos en la zona rosada deben ser destruidos. Ese proyecto no tiene nada que ver con la lucha de clases en el plano nacional, ni con la explotación de los recursos naturales. Después de destruir el Medio Oriente ampliado, los estrategas estadounidenses se preparan para acabar con los Estados en los países del noroeste de Latinoamérica.

La aplicación del neoimperialismo estadounidense

Esa exactamente es la política que ha venido aplicándose desde el 11 de septiembre de 2001. No se ha terminado ninguna de las guerras desatadas desde entonces. Desde hace 16 años, las condiciones de vida de los afganos son cada día más terribles y peligrosas. La reconstrucción del Estado que alguna vez tuvieron, reconstrucción que supuestamente seguiría el modelo aplicado en Alemania o Japón al término de la Segunda Guerra Mundial, nunca llegó concretarse. La presencia de las tropas de la OTAN no mejoró la vida de los afganos que, por el contrario, se deterioró aún más. Todo indica que esa presencia militar de la OTAN es actualmente la causa del problema. A pesar de todos los discursos que alaban la ayuda internacional, las tropas de la OTAN sólo están en Afganistán para mantener y agravar el caos.
No hay un solo caso de intervención de la OTAN en que los motivos oficiales de la guerra hayan resultado ciertos. No fue cierta la justificación oficial de la guerra contra Afganistán (motivo invocado: una supuesta responsabilidad de los talibanes en los atentados del 11 de septiembre de 2001), como tampoco lo fue en la guerra contra Irak (motivo invocado: un supuesto respaldo del presidente Saddam Hussein a los terroristas del 11 de septiembre y la preparación de armas de destrucción masiva que planeaba utilizar contra Estados Unidos), ni en Libia (supuesto bombardeo del ejército libio contra su propio pueblo), ni en Siria (dictadura del presidente Assad y de la secta de los alauitas). Y en ningún caso el derrocamiento de un gobierno ha puesto fin a la guerra. Todas esas guerras se mantienen hoy en día, sin importar la tendencia o el grado de sumisión de los dirigentes en el poder.
Las «primaveras árabes», si bien son fruto de una idea del MI6 que sigue el modelo de la «revuelta árabe» de 1916 y de las hazañas de Lawrence de Arabia, fueron incorporadas a la misma estrategia de Estados Unidos. Túnez se ha convertido en un país ingobernable. En Egipto, donde el ejército nacional logró recuperar el control de la situación, el país está tratando poco a poco de levantar cabeza. Libia se ha convertido en un campo de batalla, no desde que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó su resolución llamando a proteger la población libia sino después del asesinato de Muammar el-Kadhafi y la victoria de la OTAN.
Siria es un caso excepcional ya que el Estado nunca pasó a manos de la Hermandad Musulmana y que esta no ha logrado imponer el caos en todo el país. Pero numerosos grupos yihadistas, vinculados precisamente a esa cofradía, lograron controlar –y todavía controlan– partes del territorio nacional, instaurando en ellas el caos. Ni el califato del Emirato Islámico (Daesh), ni Idlib bajo al-Qaeda, constituyen Estados donde el islam pueda florecer. Son sólo zonas de terror sin escuelas ni hospitales.
Es probable que gracias a su pueblo, a su ejército y a sus aliados rusos, libaneses e iraníes, Siria logre escapar al destino que Washington había diseñado para ella. Pero el Medio Oriente ampliado seguirá siendo pasto del fuego hasta que los pueblos entiendan los planes de sus enemigos.
Ahora vemos como el mismo proceso de destrucción se inicia en el noroeste de Latinoamérica. Los medios de difusión occidentales hablan con desdén de los desórdenes en Venezuela, pero la guerra que así comienza no habrá de limitarse a ese país. Se extenderá a toda esa región, a pesar de que son muy diferentes las condiciones económicas y políticas de sus países.

Los límites del neoimperialismo estadounidense

A los estrategas estadounidenses les gusta comparar el poder de Estados Unidos al del Imperio romano. Pero los romanos aportaban seguridad y opulencia a los pueblos que conquistaban y los incorporaban a su imperio. El Imperio romano construía monumentos y racionalizaba las sociedades de esos pueblos. El neoimperialismo estadounidense no tiene intenciones de aportar nada, ni a los pueblos de los Estados estables, ni a los de los países incluidos en el “tanque” de recursos naturales. Lo que tiene previsto es extorsionar a los primeros y destruir los vínculos sociales en los que se sustenta la unión nacional de los segundos. Ni siquiera le interesa exterminar a estos últimos sino hacerlos sufrir para que el caos en el que viven convenza a los Estados estables de que para ir a buscar los recursos que necesitan tienen que contar con la protección de los ejércitos estadounidenses.
El proyecto imperialista consideraba hasta ahora que «no se puede hacer la tortilla sin romper huevos», o sea admitía que tiene que cometer masacres colaterales para extender su dominación. En lo adelante, lo que planifica son masacres generalizadas para imponer definitivamente su autoridad.
El neoimperialismo estadounidense implica que los demás Estados del G8 y sus aliados acepten que la «protección» de sus intereses en el extranjero quede en manos de los ejércitos de Estados Unidos. Ese condicionamiento no constituye un problema para la Unión Europea, ya sometida desde hace mucho a la voluntad del amo estadounidense, pero plantea una dura discusión con el Reino Unido y será imposible que Rusia y China la acepten.
Recordando su «relación especial» con Washington, Londres ya exigió participar como socio en el proyecto estadounidense para gobernar el mundo. Fue ese el sentido del viaje de Theresa May a Estados Unidos, en enero de 2017, pero quedó sin respuesta [10].
Es además inconcebible que los ejércitos de Estados Unidos garanticen la seguridad de las «rutas de la seda», como hoy lo hacen –junto a las fuerzas británicas– con las vías marítimas y aéreas que utiliza Occidente. Es también inimaginable que Rusia acepte ahora ponerse de rodillas, después de su exclusión del G8, debido a su implicacion en Siria y en Crimea.
[1] Shock and awe: achieving rapid dominance, Harlan K. Ullman y otros autores, ACT Center for Advanced Concepts and Technology, 1996.
[2] Full Spectrum Dominance. U.S. Power in Iraq and Beyond, Rahul Mahajan, Seven Stories Press, 2003.
[3] Network Centric Warfare: Developing and Leveraging Information Superiority, David S. Alberts, John J. Garstka y Frederick P. Stein, CCRP, 1999.
[4] Predator empire: drone warfare and full spectrum dominance, Ian G. R. Shaw, University of Minnesota Press, 2016.
[5] The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004.
[6] “State of the Union Address 1980”, por Jimmy Carter, Voltaire Network, 23 de enero de 1980.
[7] Algunos especialistas en el estudio del pensamiento de Leo Strauss lo interpretan de manera completamente diferente. Pero lo importante aquí no es lo que realmente pensaba ese filósofo sino lo que profesan quienes, con razón o sin ella, se dicen seguidores de su pensamiento en el Pentágono. Political Ideas of Leo Strauss, Shadia B. Drury, Palgrave Macmillan, 1988. Leo Strauss and the Politics of American Empire, Anne Norton, Yale University Press, 2005. Leo Strauss and the conservative movement in America: a critical appraisal, Paul Edward Gottfried, Cambridge University Press, 2011. Straussophobia: Defending Leo Strauss and Straussians Against Shadia Drury and Other Accusers, Peter Minowitz, Lexington Books, 2016.
[8] The Last Warrior: Andrew Marshall and the Shaping of Modern American Defense Strategy, Chapter 9, Andrew F. Krepinevich y Barry D. Watts, Basic Books, 2015.
[9] «The Clash of Civilizations?» y «The West Unique, Not Universal», Foreign Affairs, 1993 y 1996; The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, Samuel Huntington, Simon & Schuster, 1996.
[10] “Theresa May addresses US Republican leaders”, por Theresa May, Voltaire Network, 27 de enero de 2017.
 

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