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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Colombia] Las élites colombianas están convencidas de que ganaron la guerra



La economía de mercado y el ejercicio político ya no se definen ni en la política económica la una, ni en la legitimidad de los propósitos de gobierno, la otra. Las dos están mezcladas, sacaron del lenguaje la existencia de lo publico y la democracia participativa y funcionan conforme al marco de relaciones de poder local, sin salirse del orden global impuesto por el capital, creador de realidades formales sin sustento material. Las relaciones de poder político-económico-militar, las manejan a su antojo empresarios y financistas globales que definen el funcionamiento del universo sin preocuparse por la destrucción, el dolor y el caos que producen sus ansias de poder desenfrenado. A cada estado le queda un pequeño porcentaje de flexibilidad para organizar las actividades del gobierno guiadas por un apetito de poder insaciable y un afán de acumulación sin limite.

En el ámbito local las instituciones del estado y sus gobernantes y directivos parecen desconectados, desactivados respecto al imperativo constitucional de promover la nueva realidad que debe forjarse a partir del acuerdo de paz. No tienen preocupaciones de fondo por producir cambio alguno, las estructuras del poder político, económico y social y sus instituciones siguen iguales al momento en que por todos los flancos se oían bombardeos, balas y soldados presurosos hacia la emboscada. El exterminio de lideres sigue el orden de la lista diseñada y a la muerte de adversarios responden los funcionarios como autómatas leyendo el mismo discurso enajenado. El miedo y el odio continúan siendo inoculados con posverdades carentes de sentido y las ganancias de pocos contadas en billones muestran el empobrecimiento de los millones de victimas sin oportunidades. Las Instituciones actúan de la misma manera que antes del acuerdo de paz, se organizan igual, cumplen tareas, trabajan por metas fijadas por expertos autistas y plagiadores de informes y planes sin contexto, en sus acciones prevalece el espíritu de guerra y de seguridad nacional. Siguen poseídas por clientelas de corrupción que ejercen el dominio y reclaman votos. La clase política local controla como antes del acuerdo de paz los cargos y los contratos, manipula presupuestos, decide por los mas débiles, los usa, los pone a depender de su voluntad a cambio de un salario o una promesa vacía de mejor futuro, penetra y absorbe el grueso de sectores medios atemorizados y atiborrados de reglas policivas que castigan sus bolsillos y mantienen bajo amenaza su estabilidad y tranquilidad impidiéndoles adelantar juntos un proyecto político común sobre programas de igualdad.

En condiciones de inercia material, aunque haya una relativa efervescencia discursiva, los acuerdos están siendo paulatinamente relevados de las agendas del estado, para que todo siga igual y los antiguos combatientes se diluyan o se esfumen entre la precariedad y la desesperanza, mientras las elites acomodan lo que les falta para declararse definitivamente ganadoras de la guerra. Llega el primer momento decisivo de la deficitaria democracia con el proceso electoral de la posguerra con las FARC y los militantes del partido político, son negados todo el tiempo, invisibilidades, ofendidos, agredidos y rechazados por funcionarios, mientras los empresarios en su papel de dueños de las cosas, los bienes, los billetes de banco, las acciones, las hipotecas, los muebles y los inmuebles, los cargos y las decisiones parecen no estar enterados de que cuando una guerra se acaba otra realidad debe emerger para cambiar la historia y rediseñar el presente, con otras reglas, con otras maneras de vivir y de desear, no para facilitar que ellos legalicen el despojo y hagan de su voluntad la voluntad popular.

Bastaría tan solo con que las elites reconocieran, respetarán y acatarán el cumplimiento de lo acordado para creer que de verdad la paz estable y duradera está en curso con garantías materiales para satisfacer los derechos negados y violentados en nombre de la guerra. Las elites siguen pensando, creyendo y considerando que con la firma del acuerdo de paz ellos ganaron una guerra justa que habían librado contra los insurrectos y que eso los faculta para fijarle precio a lo que conquistaron en esa guerra. Eso creen los partidos y partidarios de la derecha y la ultraderecha, que se ofrecen a reconstruir el país derrotado por ellos mismos, la una defendiendo la explotación y su statu quo y la otra defendiendo la tierra usurpada y las mas aberrantes tradiciones de discriminación que anulan libertades.

Las elites se niegan a aceptar -siquiera por diplomacia- que también fueron agresores y sobre todo victimarios que deben aportar a esclarecer la verdad de lo ocurrido y estar dispuestos a recibir la condena que merecen por parte de la justicia especial. Creen al contrario que ganaron la guerra, así lo anuncian, defienden y sostienen por todos los medios empresarios, militares y gobernantes. Hacen creer que la guerra fue entre insurgentes y extraterrestres y que ellos fueron árbitros imparciales que nunca alentaron, decidieron, diseñaron o empujaron hacia la barbarie y la catástrofe y que por tanto han de ser compensados por la sociedad y recibir en beneficio los bienes que nunca ocuparon como selvas, ríos, minas y subsuelo, sea apelando al sistema de justicia (su justicia) como se percibe a través del fiscal (antes encargado de negocios del mayor potentado) o magistrados que entran del derecho a la política o los negocios o viceversa y venden fallos a favor de multinacionales en contra de la nación o simplemente alientan la fuerza criminal de sus factores armados.

Las elites se portan como conquistadores de nuevo tipo, no actúan con la soberbia del antiguo villano, ni con despotismo, seducen, promueven la creatividad, la inventiva y la innovación, premian a sus mas abnegados súbditos y castigan con fiereza a sus contradictores, actúan convencidos que vencieron a sus enemigos por medio del acuerdo de paz y esto les da poder sobre sus vidas, pretenden controlarles sus conductas, sus pasos, sus palabras, sus maneras de ser y de vivir, pero además asumen que deben adueñarse de los territorios ya libres de insurgentes y tomar posesión de las extensas zonas selváticas y campos de producción minera y energética. De esta manera se mantienen situados como perpetuadores del mismo poder despótico y permanecen en estado de guerra, de cuya injusticia pueden brotar otras rebeliones que no serían una ofensa si no una admisible manera para reclamar la justicia social que sigue aplazada y con inmensas barreras por derribar. O también puede ocurrir que la gente ocupe las calles y haga temblar los cimientos del poder autoritario que lo controla todo y también la conducta de su pobladores, lo que crea puede agrupar el descontento y provocar grandes convulsiones o mas sencillo si la conciencia colectiva despierta en esta coyuntura y con eficacia política electoral logra derribar el sistema para empezar de nuevo y de otra manera. 

[Colombia] La sangre derramada que no debe olvidarse en las presidenciales

por  | 2018/01/17 

Con la llegada de Uribe a la Casa de Nariño, recordaba Cecilia Orozco Tascón en su última columna de 'El Espectador', empezó el soborno a periodistas de medios importantes para que hicieran el trabajo sucio: crear noticias falsas.
Más allá de los criterios “reciente” y “novedoso”, estimados por los medios de comunicación al publicar un hecho, están otros valores noticiosos que John Fiske subraya en su libro Introducción al estudio de la comunicación (1984). Uno de estos tiene que ver con lo sorprendente del acontecimiento, otro enfatiza sobre su impacto negativo en la sociedad y, por último, su afectación a una personalidad de la elite. Fiske resalta otro criterio que nos indica que la balanza noticiosa nunca es equilibrada: los valores culturales que inserta el mito. Y aunque los modelos con los que ilustra su estudio fueron tomados de la prensa inglesa de finales de los sesenta, 50 años después no han perdido la validez académica que catapultó a Fiske al parnaso de los grandes teóricos de la comunicación del siglo XX.
Los mitos son, pues, esos elementos culturales dominantes con los que un grupo social intenta explicar unos acontecimientos de la vida, dándole así un estatus de “lo real” que le permite, a su vez, justificar unos hechos. Estos mitos nos dicen que la Policía, por ejemplo, es una institución que tiene como objetivos mantener el orden y velar por el cumplimiento de las leyes. Nos dicen así mismo que los sindicatos son gremios dirigidos por revoltosos de izquierda que tarde o temprano terminarán acabando con las empresas y nada tienen que ver con esas organizaciones que buscan el cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores. Que las guerrillas son solo grupúsculos de bandidos que recorren el país tomándose los pueblos, secuestrando campesinos, reclutando niños y asaltando sexualmente a las niñas, sin dar explicación válida, en ningún momento, de sus orígenes.  
En una guerra, nos recordaba hace un par de años el periodista español Mikel Lejarza Ortiz, lo primero que muere es la verdad, y la mentira se convierte en un arma poderosísima. Ya olvidamos que, en 2001, en la recta final de la campaña por la Casa de Nariño, una serie de atentados terroristas sacudió a las principales ciudades del país. En Barranquilla y su área metropolitana hizo explosión un carrobomba y una carga de pentolita con varios kilos que tenía como objetivo acabar con la vida del entonces candidato Álvaro Uribe Vélez fue desactivada. En Bogotá, varios carros atiborrados de explosivos dejaron una larga estela de sangre; otros fueron desactivados por el grupo de antiexplosivos de la Policía. Lo mismo ocurrió en Medellín, Cali y Neiva, donde la vida del mayor opcionado para llegar a la Presidencia estuvo pendiendo de un hilo.
Todos los vectores apuntaban a la guerrilla de las Farc. Las pesquisas, según la voz oficial, señalaban a los comandos urbanos de las entonces poderosas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y al sanguinario Mono Jojoy. Luego el país se enteró de que en aquellos “actos terroristas” nada tuvo que ver la guerrilla, sino que fue la puesta en escena de unos hechos orquestados desde el corazón mismo de la Policía y el Ejército Nacional. Por supuesto, los medios de comunicación no dudaron en replicar lo que a los ojos de “los colombianos de bien” se constituyó en acontecimientos repudiables desde cualquier ángulo que se le mirase.
Las Farc eran, sin duda, el chivo expiatorio, el caballito de guerra para convertir al país en un campo de batalla donde todas las posibles atrocidades pudieran justificarse en beneficio del bien mayor. El plan era hacer ver a la guerrilla como los malvados del paseo, una horda de bandidos sin corazón, capaces de borrar a Colombia del mapa con el fin de conseguir su anhelada meta: tomarse el poder por la vía armada.
Lo que vino después, cuando Uribe llegó a la Casa de Nariño, nos lo recordaba en su última columna de El Espectador (09/01/2018) Cecilia Orozco Tascón, fue la compra de periodistas de prestigiosos medios para que hicieran el trabajo sucio: crear noticias falsas que le permitieran al Gobierno mostrarse ante los colombianos como una administración que no solo combatía a los desadaptados con mano dura, sino que también estaba guiando al país al desarrollo del siglo XXI. Ese desarrollo incluyó –se ha olvidado-- la entrega de más de 30 empresas nacionales a grupos económicos extranjeros, la “donación” de cientos de millones de dólares a un “grupo de campesinos” a través del programa gubernamental Agro Ingreso Seguro, AIS, y una extensa lista de jóvenes asesinados que luego eran disfrazados y presentados ante los medios como guerrilleros dados de baja en combate.
Desde entonces, nos decía la columnista, el método empleado por el uribismo ha evolucionado de aquellos terroríficos montajes de guerra a la compra de periodistas, pasando por la elaboración de noticias espurias hasta llegar a lo que Orozco ha denominado “fabricación de periodistas” como Gustavo Rugeles, puesto al servicio de personajes como Abelardo de la Espriella, quien, al parecer, lo salvó de ir a la cárcel por destrozarle el rostro a golpes a una antigua compañera sentimental.
Pero más allá de este tejemaneje oscuro, lo que se ha puesto en marcha hoy es la proliferación de páginas webs y portales como El Expediente, dirigido por Rugeles; Los Irreverentes, un dudoso sitio digital comandado desde Miami por otro personaje sumamente polémico y declarado uribista como es Ernesto Yamhure, quien desapareció del panorama social nacional cuando el periódico Un Pasquíndeveló su estrecha relación con el célebre paramilitar Carlos Castaño, un extraño pero eficiente corrector de estilo que, además, le decía qué temas podía abordar en su columna de El Espectador y cómo podía abogar de manera subrepticia por las AUC.
En este mismo listado de portales digitales afines al creador del Centro Democrático se destacan El Nodo, administrado por Mario Alexander Penagos; Oiga Noticias, del cual se desconoce sus patrocinadores pero que ha creado toda una escuela que ataca sin misericordia y de forma rastrera a todo aquel que exprese una opinión negativa contra el expresidente y senador Uribe. Uno de sus favoritos, a quien, incluso, han tildado de narcotraficante, es a Daniel Coronell, el mejor columnista, de lejos, que tiene Colombia, amenazado innumerables veces de muerte por su posición crítica ante las políticas de la extrema derecha. En la misma línea se destacan Costa Noticias, un portal que, según Lasillavacía, tiene su sede en Valledupar, Debate, dirigido por el consigliere antioqueño y actual senador José Obdulio Gaviria, y una emisora cordobesa llamada 38 grados Montería Radio, muy cercana al destituido senador Bernardo ‘Ñoño‘ Elías y al exgobernador de Córdoba Alejandro José Lyons Muskus, investigado por la justicia por la apropiación de más de 100.000 millones de pesos.
Tampoco debería extrañar que El Telégrafo, un periódico digital creado en la capital cordobesa, y afín a las políticas de Uribe Vélez, tenga como columnista a una “luminaria del derecho” colombiano como Abelardo de la Espriella y a un excandidato presidencial de la talla de Rafael Nieto, quien ratificó en una entrevista las amenazas proferidas, meses atrás, por el exministro Fernando Londoño en una convención del Centro Democrático de “hacer añicos ese papel mal llamado acuerdos de paz” si algunos de los afines a esa colectividad llegaba  a la Casa de Nariño. Gustavo Rugeles, el golpeador de mujeres, hace parte, curiosamente, de ese abanico de opinantes del “destacado” portal monteriano.
Twitter: @joaquinroblesza
*Magíster en comunicación

[Colombia] Los votos y partidos de los cuestionados

Por  | 2018/01/17 

Más de 60 candidatos a Senado y Cámara de Representantes están cuestionados por temas de corrupción, relaciones con estructuras políticas envueltas en escándalos de corrupción o vínculos con organizaciones criminales. De estos candidatos, por lo menos un 70 por ciento tiene altas probabilidades de elegirse. Comenzaré un ciclo de columnas para mencionarlos y a los partidos que los avalan. El primero es Cambio Radical. Aunque recaen cuestionamientos sobre seis candidatos de este partido, hay tres de ellos que han sido los más nombrados o al menos los más polémicos.
El primero es Richard Aguilar, quien es hijo y heredero de la estructura política de su padre, el coronel Hugo Aguilar. Este último fue condenado por vínculos o relaciones con estructuras paramilitares, particularmente el Bloque Central Bolívar. El clan Aguilar maneja al menos 23 alcaldías de Santander. Recientemente Hugo se vio envuelto en un escándalo, debido a un lujoso carro, avaluado en cerca de 200 millones de pesos, que manejaba, aunque ante la justicia declaraba que no tenía plata para pagar los más de 6.000 millones de pesos que debía cancelar por la multa impuesta.
Richard aspira a heredar la curul de su hermano Mauricio Aguilar, quien se desempeña actualmente como senador y todo parece indicar que abandonaría su escaño en el Congreso para buscar la Gobernación de Santander en 2019. En 2014, Mauricio Aguilar se lanzó por el partido Opción Ciudadana y alcanzó 100.159 votos.
La siguiente cuestionada es Juliana Escalante, hija de la actual senadora por Opción Ciudadana Teresita García Romero, heredera de la estructura de Álvaro, “el Gordo García, quien fue condenado a 40 años de cárcel por la masacre de Macayepo. En 2014 Teresita logró cerca de 40.000 votos.
El siguiente cuestionado es Antonio Guerra de la Espriella. Ha sido mencionado en el escándalo de Odebrecht. Además, hace parte de la vieja y cuestionada estructura política sucreña de la familia Guerra. Es de tal magnitud el poder de esta familia que hay tres miembros de ellos en el Senado. Tres parientes en un país de casi 50 millones de habitantes. Antonio Guerra es hermano de la senadora del Centro Democrático María del Rosario Guerra y son primos del senador, por Opción Ciudadana, Julio César Guerra Soto. En 2014, Antonio Guerra logró casi 60.000 votos. También en la lista está la senadora Daira Galvis, cuestionada por la cercanía con la empresaria del chance Enilce López o la Gata.
Se pueden concluir dos cosas. Por un lado, cerca de 250.000 votos de Cambio Radical serían resultado de estructuras políticas cuestionadas. Muchas, literalmente, manchadas con sangre. Nadie duda de que Cambio Radical sacará una gran votación, pues la lista fue armada con la idea aquella del “todo vale”, no hubo casi ningún principio ético para conformarla. La segunda conclusión es que Cambio Radical le dio un golpe de muerte al partido Opción Ciudadana, pues le quitó casi 150.000 votos, con lo que lo pone en serios aprietos para lograr el umbral. No se debe olvidar que este estaría entre los 450.000 y 480.000 votos.
La idea de Cambio Radical es doblar su actual representación en el Congreso de la República y llegar a no menos de 18 senadores, con eso garantizar una candidatura presidencial fuerte de Germán Vargas Lleras. Además el candidato cuenta con apoyos en el Partido de la U, sectores conservadores y hasta liberales. Una maquinaría que le daría al menos 4 millones de votos seguros en primera vuelta.  
Pero el listado de cuestionados abarca al Partido de la U, al Centro Democrático, a los liberales, es un mal de la política colombiana. Los partidos seguirán avalando este tipo de candidatos mientras los ciudadanos sigan votando por ellos. La ciudadanía es la gran responsable de la debacle democrática en Colombia, no hay castigo ni sanción social.
Por otro lado: Recientemente un sitio web manifestó que Richard Aguilar tenía “vuelo propio”, pero ni siquiera el propio Richard ha negado la importancia del apoyo y votos de su padre.

[Colombia]¿Qué hay detrás de las amenazas a la nación wayuu?

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Como lo han venido denunciando en reiteradas ocasiones los líderes indígenas “La única respuesta que han recibido son amenazas y atentados de muerte" como fuera el caso del señor José Silva, presidente actual del Movimiento, quien fue  víctima de un atentado cuando iba con su familia hacia su comunidad indígena.
or mucho que el Estado colombiano ha intentado ocultar la muerte de niños Wayuu por causas asociadas a la desnutrición, estos siguen muriendo ante la mirada indiferente de quienes son los encargados de velar por sus derechos.
A pesar de los recursos millonarios que gira el Gobierno para la atención de la primera infancia en el Departamento de la Guajira, el hambre y la miseria siguen reinando en las comunidades; mientras en el ICBF Regional Guajira sigue adjudicando los contratos según sus conveniencias, sin contar con la consulta previa de las comunidades afectadas.   
Autoridades y Líderes indígenas indignados por estos hechos, desde el territorio ancestral llamado Katsaliamana, jurisdicción del Municipio de Uribía, el 7 de Diciembre 2016 se reunieron para denunciar ante el Estado colombiano y ante el mundo entero estas irregularidades en el seno de la institución que se encarga de velar y proteger a los niños. Como respuesta a estas denuncias, sólo recibieron amenazas de muerte por personas o grupos desconocidos al margen de la ley.
Muchos desistieron de sus ideales por temor a posibles represalias en contra de su vida, otros se quedaron resistiendo, como fuera el caso de la señora María del Rosario Ruiz Ipuana, Autoridad Tradicional y Ancestral del Territorio Indígena Katsaliamana. Ella en compañía de Jóvenes Profesionales y Dirigentes Indígenas, decidieron tomar y levantar la bandera de la nación Wayuu, para decirle al estado Colombiano y al ICBF, que sus Territorios Indígenas y la vida de sus niños es sagrada, por lo tanto no pueden comercializar o vender los cupos a organizaciones filiales a sus intereses políticos y económicos y que antes del ingreso de estas organizaciones foráneas a sus territorios  deben hacer consulta previa.
Ante esto el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) ha venido manifestando que son un ente autónomo y como tal para ellos no aplica la CONSULTA PREVIA (Derecho Fundamental de los Pueblos Indígenas según la Ley 21 de 1991 por medio de la cual se aprueba el Convenio número 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, adoptado por la 76a. reunión de la Conferencia General de la O.I.T., Ginebra 1989). Por ende tampoco aplicarían los artículos de la Constitución Política de Colombia que amparan y protegen los derechos indígenas y tribales (artículo 246 y 287) o el Decreto ley 1953/2014 por el cual se crea un régimen especial con el fin de poner en funcionamiento los Territorios Indígenas respecto de la administración de los sistemas propios, hasta que el Congreso expida la ley de la que trata el artículo 329 de la Constitución Política.
Como lo han venido denunciando en reiteradas ocasiones los líderes indígenas “La única respuesta que han recibido son amenazas y atentados de muerte" como fuera el caso del señor José Silva, presidente actual del Movimiento, quien fue  víctima de un atentado cuando iba con su familia hacia su comunidad indígena, a bordo de su vehículo, siendo el automotor  impactado con disparo de arma de fuego en uno de los vidrios laterales; o cuando se dirigía hacia el municipio de Manaure, luego de notificar  a unas autoridades tradicionales la admisión de una tutela en contra de ICBF, cuando fue capturado de manera ilegal, por funcionarios de la Policía Nacional adscritos a la estación de Manaure.
A esta lista de amenazas y atentados se suma el caso de Ever Epieyu, Cristobal Cuadrado, Isila Pimienta Marin, entre otros,  miembros activos del Movimiento Nación Wayuu. La última amenaza del 2017, la recibió la señora Isila Pimienta Marin, el día 09/12/17, cuando en su residencia fue dejado un panfleto con mensajes amenazantes en contra de los integrantes del Movimiento  Nación Wayuu, por haber radicado en el Tribunal Superior de Riohacha un incidente de desacato a una acción de tutela que el movimiento ganó en contra del ICBF Regional Guajira, la cual les ordenaba hacer Consulta Previa en las Comunidades indígenas para el ingreso de los operadores a los territorios indígenas. Como en los casos arriba relacionados, llegaron primero las amenazas de muerte, pero la respuesta del Tribunal Superior con relación al Incidente de Desacato aún se espera.
Según informaciones aportadas por los dirigentes indígenas y afro-descendientes, existen alrededor de cinco tutelas falladas en primera y segunda instancia, que le ordenan a ICBF Regional Guajira hacer consulta previa para el ingreso de los operadores a los territorios étnicos en la Guajira, pero ninguno de estos ha sido acatado por esta institución.
¿Trafico de influencias o comercio ilegal de cupos?
Para la vigencia 2017, más de 67 organizaciones indígenas Territoriales, avaladas por las Autoridades Tradicionales, que venían operando con sentido de pertenencia, en cada una de sus zonas o territorios, fueron desvinculadas sin razón alguna, para darle ingreso a organizaciones filiales a los intereses políticos y económicos de la Dirección de ICBF Regional Guajira. El ingreso de estas organizaciones foráneas, no fue consultado con las autoridades tradicionales indígenas, por el contrario, fueron impuestos, o como lo diría uno de los tantos dirigentes indígenas amenazados “Se metieron a la brava y sin permiso, amenazando a las autoridades tradicionales”.  En la vigencia 2018 quedó sin operación una reconocida organización indígena, la única que estaba en ICBF por sus méritos y gestiones en beneficio de la niñez Wayuu; impulsora de la propuesta de Semillas de Vida en la cultura Wayuu.
Mientras los fallos y decisiones de la corte siguen engavetados en los despachos judiciales  del Palacio de Justicia de Riohacha, las autoridades tradicionales y los líderes indígenas siguen resistiendo y denunciando todas estas vulneraciones a sus derechos y a los derechos de sus niños, aún con el temor de ser amenazados o asesinados, ya que todo aquel que intente denunciar es asesinado, así como lo manifestó hace poco el artículo http://zonaguajira.com/2018/01/04/amenazas-lideres-wayuu-la-guajira-aumentaron-80-2017/: “…los casos de Rafael Lubo Aguilar, quien fue ultimado al parecer por haber denunciado  actos de corrupción en la educación. Otro de los líderes que habría sido amenazado de muerte durante el 2017, sería la docente Juana Almazo Uriana, quien fue hallada muerta en zona rural de Manaure. Las autoridades aún investigan  si su deceso se produjo luego de una fuerte denuncia que formulo en el sector del municipio de Uribía donde realizaba labores como educadora”. 
Las comunidades indígenas y las autoridades tradicionales le piden al Estado Colombiano y a los movimientos y organizaciones de derechos humanos a nivel internacional, garantías para poder hacer exigibles sus derechos fundamentales en sus territorios. 

teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección

[Argentina] Femicidios, homicidios: ¡¡¡Violencia!!!

Fernando Pastorizzo, de 21 años fue asesinado por su novia, 
Nahir Galarza, de solo 19 años.

Por Nechi Dorado.

El tema de la llamada violencia de género que tanto nos afecta sobre todo a las mujeres que somos las que ponemos la mayor cantidad de víctimas, amerita un debate urgente de la sociedad. La violencia es un tema recurrente, cuyo cordón umbilical está unido al SISTEMA. No reconocerlo en ese centro nos ubica fuera de contexto.

Cuando una mujer mata a su compañero o a la inversa, además está asesinando a otras mujeres, madres, abuelas, hermanas, que quedan partidas para siempre. No es mayor ni menor el sufrimiento de la madre de una mujer asesinada respecto a la de un varón también asesinado, aunque sean menores, los últimos casos, cuantitativamente.

La muerte es muerte con y sin polleras.

La violencia contra el hombre de parte de sus parejas mujeres no es abordado como un tema social ya que no afecta a un grupo históricamente discriminado como es el caso de las mujeres.

Hay otra concepción machista instalada: “el macho se las aguanta”, “el macho se agarra a trompadas si algo le molesta”.  Esquema patriarcal repetitivo, nocivo, contaminante, que provocará que un hombre agredido por su compañera jamás denuncie el hecho, no sea cosa de que luego lo llamen “maricón”. Además, convengamos que no sobran los lugares donde denunciar sin padecer tremendas burlas, detalle no menor.

De todos modos el tema da para mucho, pero teniendo en claro que mientras no intentemos cambiar to-do, NO CAMBIARA NADA. Seguirán los femicidios y seguirán los muertos tengan pene o vagina y más allá de la proporcionalidad de las cifras.

Estos días, en Argentina, una joven, Nahir Galarza de 19 años asesinó a su pareja, otro joven de 21 años, Fernando Pastorizzo y cometió el crimen con el arma reglamentaria de su padre, policía.

La joven, luego de cometer el acto y según su propio relato, se fue a dormir, y al día siguiente dejó un mensaje amoroso en Instagram."Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel", posteó, el viernes por la mañana.

(Ese “mi ángel” me hace ruidito, casi como un mensaje del inconsciente, de la jovencita, los ángeles no están en la tierra)

Esta chica que asestó dos disparos mortales en el pecho del muchacho, demuestra a la parte de la sociedad que anda sin vendas en los ojos, que ya estaba muerta mucho antes de   cometer ese espanto. Tiempo atrás había fingido su “propio secuestro”

A esta joven la  mató el sistema, la mató el silencio social, la irresponsabilidad de su familia que no supo visualizar la conducta extraña de su hija, según descripción de gente allegada a su círculo.

Vemos también los horrores que cometen miembros de los aparatos de seguridad del Estado y en la familia se centran los principales valores que han de ser los que nos formen.

No tengo base para diagnosticar estados patológicos, pero lo que se ve a las claras a partir de relatos que leímos o escuchamos estos días, es la perversidad de la chica, ya que en ningún momento demostró tener registro del dolor y eso es una patología grave, hasta lo que se.

Según el abogado defensor, Víctor Rebossio no existen rastros de pólvora en sus manos, afirmando que no fue ella la que disparó, aunque no dejó de hacer notar que la joven “estaba mal y enajenada” en el momento del hecho. Agregando: “"Ella dijo 'fui yo', pero las pruebas de parafina determinaron que ella no disparó, me debo inclinar ante la prueba, no ante la versión". “Era una pareja enfermiza”, es lo que se dejaron como relato algunos entrevistados, "Hay gente que escuchó cómo se pegaban y hay testimonios de que era una pareja enfermiza", señala el letrado.

Me atrevo a pensar que estamos frente a un crimen del que se desconocerán culpables, total en unos días ya ni nos acordaremos más. Y en las consabidas preguntas que solemos hacernos cuándo suceden cosas en momentos puntuales de un país, a quién beneficia; a quién perjudica, solo se me ocurre pensar que el arma homicida, disparada por algún/a homicida era la reglamentaria de una fuerza de seguridad y ya sabemos cómo actúan.

Lo concreto y que nadie puede desconocer, es que quedó el saldo de una madre llorando lo que ya no podrá recuperar.

Y el de otra vida que se fue por dos agujeros en esta absurda carrera del vale todo, o todo contra todo.

Y hay un sistema ciego, sordo, mudo, que entronizó la violencia haciendo añicos lo que podría quedar de esa utopía llamada justicia tras la cual corremos muchos.

Y en semejante carrera alocada, hay víctimas, muchas más de las que podemos admitir en un país que pretende ser civilizado, donde todos los días se mata a alguien así nomás, como si nada.

Y hay un estado genuflexo ante un sistema perverso que por consecuencia abandona a la población, sin cumplir el rol contenedor que le corresponde como estado civilizado.

Seguiremos llorando, seguirán las relaciones tóxicas, seguiremos asesinando valores, sobre todo porque estos últimos no se compran ni cotizan en bolsa. Y seguirá girando la rueda de nuestro propio destino impuesto tal como lo planificaron.

[Colombia] Todo quedó en borrador

Por: Cristo García Tapia.
Sí, todo, menos las frustraciones al por mayor y en cadena que trajeron consigo, en vez de la paz social que se daba por descontada, el Acuerdo de Paz y sus desarrollos efectivos en los diferentes puntos negociados y convenidos entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Farc, cuyo fin superior era el de poner fin a un conflicto armado de más de medio siglo entre una guerrilla abanderada de la solución de su causa, el conflicto social, por la vía de las armas, y un Estado anclado históricamente en el statu quo.
Pero no ha ocurrido así, ni va a ocurrir, pues todo ha quedado en borrador, en cuartillas y bosquejos desperdigados por ahí. Nada se ha pasado en limpio para su impresión indeleble en las páginas y folios de la realidad nacional.
Haciendo como correspondía, acordó y pactó la plana, el ejercicio, en los territorios y con los colombianos que, sin atenuantes de ninguna clase, han padecido a lo largo de medio siglo los rigores de esta guerra de despojos de todo, exterminio, desplazamientos, pobreza, exclusión hasta de la esperanza, lo último que acaso aún conservaban entre sus tiliches.
Pero que otra vez, y quién sabe si en esta por 100 años, se ha vuelto a perder entre unos borradores que el Gobierno no ha sido de capaz de concretar siquiera con quienes lo dejaron todo por unos acuerdos de los que apenas si se han cumplido los protocolos de su firma y de la entrega de armas por parte de las guerrillas, porque lo otro, lo de fondo, lo fundamental, se lo llevó la avalancha del incumplimiento, la peste del olvido.
Eso de que “lo fundamental del Acuerdo de Paz ya se cumplió”, como afirmó el presidente Santos en Barranquilla (El Heraldo, 31 de Diciembre de 2017), simple y llanamente no concuerda con la realidad ni tiene el respaldo de los hechos cumplidos, a menos que “lo fundamental” se reduzca al gaseoso concepto de Gómez Hurtado, o al desarme y recogida de la guerrilla en campamentos que nunca se terminaron ni dotaron adecuadamente, o al acopio de todos los chécheres que, con capacidad de hacer ¡pum!, pudieron acumular las Farc en 50 años.
Si tal, “lo fundamental del Acuerdo de Paz ya se cumplió”, y con creces y ñapa: le procuró a Colombia el honor y la honra, el segundo en su historia, de un Nobel.
Lo demás es lo de menos, y cualquier cosita es cariño: el aterrizaje de los programas de desarrollo en los territorios que soportaron hasta el exterminio el conflicto armado, y llevado desde siempre sobre sus vidas el lacerante de las exclusiones y el no menos inicuo de las desigualdades.
De lo cual es mejor no darse por aludido, ni por pesimista señalará el presidente Santos, porque “vamos por buen camino”, aunque a poco, Sancho, topemos con la trocha inhóspita, rocas insalvables y cuanta traba es dable pensar en esta travesía.
A decir verdad, del Acuerdo de La Habana, de lo poco que del original suscrito quedó después de las …y tantas revisiones, modificaciones y recortes en las …y tantas instancias por las que pasó, “son demasiadas las deudas con lo pactado” (El Espectador), con quienes, líneas arriba lo mencionamos, llevaron la peor carga, el peso bruto, de la artillería pesada del conflicto en  regiones y territorios claramente identificados como el escenario natural de la confrontación.
¿A dónde, en qué tierras, se van a desarrollar los proyectos y emprendimientos productivos circunscritos a los guerrilleros hoy en tránsito en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, ETCR, convenidos en el Acuerdo? ¿A dónde los tres millones de hectáreas comprometidas para “aterrizar” el Fondo de Tierras?
E hilando más delgado, fino y delicado, ¿quién les va a garantizar y a hacer efectivas a los reincorporados farianos la seguridad jurídica, física y socioeconómica, igualmente convenidas, pactadas y rubricadas en los acuerdos?
Entre tanto, ya se hace notoria la pérdida de confianza de la comunidad internacional y de la ONU, entre otros importantes apoyos, en un Acuerdo de Paz cuyos desarrollos y resultados no se dejan cuantificar, ni cualificar, más allá del mínimo aceptable para este trascendental evento en la vida de la nación.
“Todo ha quedado en borrador, pero por la Paz, la reconciliación y la convivencia entre los colombianos, seguimos adelante”, afirma sin titubeos Benedicto González, responsable del campamento de Pondores, La Guajira.
No obstante esa resuelta e irreversible apuesta de la guerrilla por la paz, otro fuera el panorama si el Gobierno hubiese procedido con la misma vehemencia y resuelta convicción y responsabilidad de la contraparte en el desarrollo de los acuerdos que vislumbraron el fin del conflicto armado y el principio del fin del social.
Poeta

[Colombia] Ojo al activismo mediático

por  | 2018/01/02 

Es indudable que la ausencia de los “iluminados” en los primeros lugares del partidor prende las alarmas en los conciliábulos de poder y que la captura decimonónica que tienen sobre la institucionalidad hace tambalear sus propias estructuras, representadas en el control de la gran contratación y todo el mapa burocrático del país.
Concluyó el debate electoral en Cataluña y, como era de esperarse, el independentismo, contra todos los pronósticos, volvió a plantar cara al gobierno de Mariano Rajoy, del ultraconservador Partido Popular (PP). Pero, además del presidente del Gobierno español, el otro gran derrotado fue la ‘gran prensa’.
No había visto, en muchos años, una campaña tan oprobiosa contra los partidos de la independencia en Cataluña como la que esgrimió el corporativismo mediático desde Madrid, incluida la televisión pública, otrora ejemplo de imparcialidad, sin importar el Gobierno de turno. Sin embargo, la España nacionalista se volvió a equivocar y no logró, desde La Moncloa, imponer su legado.
Durante el desarrollo de la intensa campaña fue un descaro el activismo mediático con que la ‘gran prensa’ asumió su papel para derrotar al independentismo Catalán. No se informó, fue un festín de propaganda oscura contra toda movilización que estuviera en contra de lo que, eufemísticamente, denominaron “el constitucionalismo”.
El activismo mediático ya se ejerce sin vergüenza, sin el menor rubor posible cuando se trata de consolidar un proyecto detrás del cual están sus poderosos dueños y los periodistas son alfiles en ese tablero de ajedrez que busca consolidar el establecimiento. Tratan de matizar la escalada mediática con la supuesta pluralidad informativa tiñendo de participación ecuánime y equilibrada todas las opiniones políticas.
Este es un buen ejemplo para lo que se avecina en Colombia a propósito de las próximas elecciones. Por primera vez en décadas el establecimiento presiente que está en riesgo la posibilidad de perder el control; las encuestas, creíbles o no, han sido consistentes en reflejar el sentimiento de los colombianos en materia de elección presidencial éste último año y, a la cabeza de las mismas, siempre aparecen Sergio Fajardo y Gustavo Petro, dos candidatos por fuera de la inveterada rosca.
Un hecho inusual en un país en donde la tradición política y los poderes económicos planean sobre los designios de los colombianos y secularmente nos han anticipado quién va a ser el “iluminado” para los próximos cuatro años.
Es indudable que la ausencia de los “iluminados” en los primeros lugares del partidor prende las alarmas en los conciliábulos de poder y que la captura decimonónica que tienen sobre la institucionalidad hace tambalear sus propias estructuras, representadas en el control de la gran contratación y todo el mapa burocrático del país. Estas huestes hostiles al cambio por cientos de años no admiten, digámoslo sin ambages, que la máquina del Estado quede por fuera de su control. Es mucho lo que está en juego, hay que separar las elecciones de marzo de las presidenciales, en las primeras el gran capital y los dineros ilegales juegan un papel importante pues sus aportes para reeditar el actual Congreso cumplen con su función. Es inaplazable, por parte del ciudadano, pensar bien el voto y que los medios de comunicación, le entreguen los insumos necesarios para que así sea. En las segundas elecciones, la presidencial, solo la imparcialidad y la sensatez mediática pueden garantizar unos comicios diáfanos y transparentes.
Cuando digo “ojo al activismo mediático”, es para llamar la atención del papel de los medios de comunicación en un debate electoral que, se me antoja, será uno de los más disputados después de las elecciones en que a Rojas Pinilla el Frente Nacional, le tumbó las elecciones.
@jairotevi

[Colombia] Plan Colombia: Consecuencias en el ser humano

Por Joselito Mamatoco
31 de marzo del 2004

El Plan Colombia diseñado por el Pentágono y el Departamento de Estado Estadounidenses, al igual que ell Plan LASO en la década de los sesenta del siglo XX, no puede sino traer como consecuencia la violentación del ser humano. No podía ser de otra manera, la guerra perjudica, en últimas, siempre y por siempre, a la población civil no inmersa en el conflicto. Y deja enormes secuelas en la psicología de los pueblos. Ejemplos hemos tenido a montones a nivel mundial y especialmente en Colombia.

Durante la llamada primera violencia -de los años cincuenta del siglo XX- desarrollada desde el aparato estatal para lograr la hegemonía de un partido político, la primera víctima fue la población civil. Son ya conocidas las escalofriantes cifras de más de 300.000 muertos y más de un millón de campesinos desplazados. Ello produjo la emergencia de "nuevos ricos", en la muestra elocuente y palpable de que la violencia ejercida desde el aparato estatal es una forma de acumulación capitalista en Colombia.

El desarrollo del Plan LASO (Latin American Security Operation) se inicia con ell ataque a casi cincuenta campesinos en la vereda Marquetalia (Departamento del Tolima, centro del país) en el año 1964, lo cual significó el arranque de lo que los historiadores llaman el 2º período de violencia en Colombia, período que se extiende hasta nuestros días.

Los ideólogos gringos han diseñado variados planes para mantener su injerencia en Colombia. Y todos los Presidentes colombianos los han llevado a la práctica. Citemos algunos:
Laureano Gómez (1.950-1951): Asesinato de Gaitán. Guerra al comunismo. Primera violencia.

Guillermo León Valencia Muñoz (1962-1966) : Plan LASO Julio César Turbay Ayala (1978- 1982): Estatuto de Seguridad.

César Gaviria Trujillo (1990- 1994): Guerra Integral.

Andrés Pastrana Arango (1998- 2.002): Plan Colombia.

Álvaro Uribe Vélez (2.002- 2.006): Plan Colombia, Plan Seguridad Democrática.
Es precisamente durante la administración AUV (extraña similitud con AUC, cierto?) que se desarrolla el grueso del Plan Colombia, complementándolo con su Plan de Seguridad Democrática que no es más que el terror estatal total, la fascistización absoluta de la vida de los colombianos, y cuya aplicación es palpable en el Arauca, Putumayo, Nariño, Santa Marta, etc.

La inversión gringa de más de 2.500 millones de dólares y los 7.500 millones que debe aportar el gobierno colombiano ha traído como consecuencia un incremento en el presupuesto de guerra en un 38 %, a expensas del rubro del sector social:

Educación, Salud, proyectos sociales. Ello ha llevado a cierre de hospitales en todo el país (como la Hortúa en Bogotá, otrora orgullo de los sectores populares), merma en la educación (por ejemplo, en el Departamento del Magdalena según informa el periódico Hoy Diario del Magdalena casi 250 mil niños no pueden asistir a las escuelas), inversión menguada en la generación de empleo: 21% de la PEA desempleada, más de 30 millones en la pobreza, más de 8 millones de colombianos en la pobreza absoluta.

Impacto del Plan Colombia en la mente de los colombianos 

El estudio de Salud Mental y Estilos de Vida, entregado por el Ministerio de Protección Social y reseñado por el diario El Tiempo de Bogotá, el 27 de marzo de 2004, nos muestra la situación preocupante en materia de salud mental de los colombianos, la cual dicho sea de paso, no es nada nuevo.

Dicho informe señala que "el 40,1 % de los colombianos, entre 18 y 65 años de edad, ha sufrido algún tipo de trastorno mental" y que "al menos el cincuenta por ciento de los casos tiene relación con los problemas de violencia que padece el país y con la situación económica." Tamaño descubrimiento debe haber dejado ardiendo el cerebro de los investigadores y del flamante ministro de Protección, Diego Palacio.

No se necesita ser un erudito siquiatra para saber que la violencia deja una marca indeleble, como una cicatriz, en el cerebro de quien la padece. Eso lo vivimos a diario los colombianos. El esperar ser asesinado, desaparecido, arrestado sin fórmula de juicio, torturado, vejado, etc, forma parte de los fundados temores diarios y permanentes de la inmensa mayoría de los colombianos. Tampoco se necesita ser un erudito para saber que esa violencia va produciendo cambios en la actividad cerebral de la población, grabando en el cerebro una historia de violencia, que tarde o temprano se manifiesta en forma violenta.

Pero lo que no investiga el estudio en mención es de dónde viene esa violencia. A los colombianos nos enseñaron la violencia los detentadores del poder. Desde siempre en la historia colombiana los detentadores del poder han ejercido la violencia como forma de ejercer ese poder. Para mantenerse en él, como forma de generar acumulación capitalista y como forma de tenencia de la tierra (la propiedad privada). Es desde el Estado desde donde se le ha enseñado al colombiano lo que es la violencia, y es precisamente ese colombiano común y corriente la víctima de esa violencia.

Recordemos no más apenas en los albores de la naciente república las guerras civiles desarrolladas en disputa del poder. Recordemos en 1.948 el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, ordenado por Laureano Gómez y los gringos, y la violencia subsiguiente desarrollada por los militares y los paramilitares de entonces -la chulavita-. Y ya más recientemente, la violencia que desencadenó el Plan LASO hasta el día de hoy.

Igualmente el estudio señala que "los trastornos de salud y enfermedad mental en un 42 por ciento están determinados por factores medioambientales." Nos preguntamos: ¿Cuáles son esos factores? ¿Serán acaso la falta de oportunidades de estudio, de acceso a la salud, de empleo, de tener una vida digna? ¿Será por las masacres, las desapariciones, las torturas, las violaciones? Además, ¿cuáles son las manifestaciones psicológicas de la falta de oportunidades? Lo que sí queda claro del estudio de marras es que casi la mitad de la población padece trastornos mentales por factores medioambientales, es decir, que la situación de guerra total que desarrolla el Presidente Alvaro Uribe Vélez, a través del Plan Colombia y su Seguridad Democrática, está volviendo "LOCOS" a más de 20 millones de colombianos. Y, ¿esos 20 millones de colombianos, no son los mismos sumidos en la pobreza y el abandono oficial? Qué enorme coincidencia!!! 

Qué más quisiera AUV. Sus contendientes políticos, es decir, los líderes de partidos de izquierda, los sindicalistas, los maestros, los defensores de derechos humanos, los líderes populares y comunales, todos están siendo eliminados de manera sistemática por sus militares y paramilitares, y además, como consecuencia de esa guerra preventiva psicológica, a la mitad de la población la está volviendo loca. Y como si fuera poco "el 4,9 por ciento de los colombianos", o sea, 2 millones de colombianos, piensan en el suicidio como una solución a sus problemas.

Lo que no analiza el estudio es el impacto psicológico del desplazamiento en más de 3 millones de colombianos. Lo que no analiza es el impacto psiquiátrico en un joven cuya familia es asesinada, desaparecida, torturada... ¿Qué pensará un joven, o cualquier persona, ante la masacre de su familia? ¿Qué huellas deja en su cerebro? ¿Podrá realmente ese joven o persona, racionalizar la falta de sus seres queridos? Un joven cuya familia es masacrada pensará en primera instancia en: ¿Para qué la vida? ¿Para qué vivir si toda tu familia ha sido asesinada? ¿Cuál es el objetivo de vivir? ¿Cuál es la razón para vivir? Ninguna!!! 

De ahí a tomar una decisión drástica solo hay un paso. O tiene Ideación Suicida. O piensa en la venganza. De continuar el actual estado de cosas y se mantiene la actual tendencia en los trastornos psiquiátricos de los colombianos, no está lejano el día en que veamos a víctimas de la violencia ejercida por el Plan Colombia, a quien los paramilitares o los militares, que es lo mismo, han asesinado toda su familia, ejerciendo la venganza al estilo Hamas. Qué más salida le queda a un joven, sin oportunidades de ninguna clase, a quien le asesinan toda su familia sino "explotarse", "inmolarse", "vengarse", llevándose a más de un representante del régimen... De esta manera cumpliría un doble propósito: se quita la vida -se suicida- y al mismo tiempo ejerce venganza.

Los cuervos sanguinarios

En desarrollo de sus planes imperiales y su estrategia violenta, los diferentes regímenes colombianos han creado sus cuervos sanguinarios. Los han criado y después de utilizarlos, los asesinan por miedo.

Durante la primera violencia (década de los cincuenta del siglo XX) crearon la chulavita -policías de civil que atacaban a sus contendientes-. Es escalofriante la descripción de las violaciones de mujeres y niñas, el asesinato mediante el "corte de franela" (machetazo que cercenaba la cabeza del cuerpo a nivel de la parte inferior del cuello) y la sevicia con que mataban estos "representantes de la ley" que salvaguardaban "la libertad y el orden" de la "amenaza comunista".

Son también célebres los llamados "bandoleros" -antiguos guerrilleros liberales que se acogieron a la paz de Rojas Pinilla (1953-1958) y fueron utilizados contra los guerrilleros comunistas- y sus acciones contra la población civil. Son de ingrata recordación los nombres de Efraín Gonzáles, Sangre negra y otros.

En la segunda violencia, los gobernantes colombianos y sus militares han imbuido a soldados, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Militares de la Doctrina de Seguridad Nacional, esperpento diseñado por el Pentágono, que vuelve su mente paranoica y ven como enemigos a campesinos, obreros, estudiantes, sindicalistas, periodistas, etc, es decir, los enemigos según su mente distorsionada son su propia gente.

También han creado los paramilitares, aliándose impúdicamente con los narcotraficantes, ganaderos y terratenientes, verdadero ejemplo de hasta dónde llega la deformación mental y la falta de moral y ética de estos señores. Masacran no una o dos personas, si no que asesinan veinte, treinta, cincuenta, cien personas en una sola misión. Y no contentos con ello, con sevicia impúdica, los van matando por pedacitos, con motosierras, desmembrando sus cuerpos y arrojándolos a los ríos para que no los encuentren, en una deformación psiquiátrica que es sevicia y odio para con la víctima y, a la vez, temor de que la aparición de su cuerpo genere repudio en el resto de la población y temor a la perdurabilidad de las ideas del muerto. Los ejemplares de esta especie más conocidos son Carlos Castaño -quien tuvo la impudicia de publicar un libro en que narraba sus "proezas"- Salvatore Mancuso, Hernán Giraldo.

De igual manera, dudamos de la salud mental del presidente AUV, así su psiquiatra, el Doctor Ternura, diga lo contrario. Una persona que resuma odio en todas y cada una de sus intervenciones, perturbado por el recuerdo de la muerte violenta de su padre, solo piensa en venganza. No hay magnanimidad en su pensar, que sería lo menos que le podríamos exigir a un Presidente de la República. Los colombianos debemos convencernos que el nombre del presidente está inscrito en el 42 % de los colombianos que padecen trastornos y alteraciones psiquiátricas. No de otra manera se explica que crea que el Doctor Ternura, por su condición de psiquiatra, está capacitado para ser Comisionado de Paz. Proyección, le llaman los psicólogos, a esta figura psicológica de ver en los demás mis problemas psiquiátricos.

Definitivamente, Álvaro Uribe Vélez no tiene nada de que enorgullecerse como presidente de los colombianos.
 

Dossier Álvaro Uribe Vélez

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