“María Antonia Santos Plata (Pinchote,10 de abrilde1782-El Socorro,28 de juliode1819) es una de las heroínas de la Independencia de Colombia. Considerada una de las mujeres más representativas de este conflicto junto conPolicarpa Salavarrieta, Antonia Santos se unió a la causa deSimón Bolívar. Creó la «guerrilla de Coromoro», la primera que se formó en la provincia del Socorropara luchar contra la invasión española y su hermanoFernando Castilla Castillase convirtió en uno de los jefes de esta guerrilla. Este grupo interceptó las comunicaciones de las tropas realistas, aprovisionaban y mantenían informadas a las fuerzas rebeldes y tuvieron un papel importante en las batallas dePantano de Vargasy deBoyacá…
…Traicionada por uno de sus amigos, Antonia Santos fue arrestada y ejecutada el 28 de julio de 1819, culpable delesa majestad. En honor a sus acciones heroicas, el batallón ASPC No. 7 de la séptima brigada de la cuarta división delEjército Nacional de Colombialleva el nombre de «Antonia Santos». De sus descendientes colaterales (sobrinos), se pueden citar aEduardo Santosy Juan Manuel Santos,presidentes de Colombiaen 1938 y 2010, respectivamente…” (Fuente: wikipedia)
Igualmente, se emplea en el citado escrito, el término Guerrillera, en el sentido de “miembro combatiente de una guerrilla.”
Será porque Antonia Santos, mártir de la independencia, es pariente colateral de Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, “los opositores” a su gobierno, peyorativamente, lo llaman guerrillero. Señor presidente, firme la paz, no vaya ser que lo manden asesinar, por ser pariente de una guerrillera.
Guerrilleros fueron Bolívar y todos los que lo acompañaron en la gesta libertadora y Simón Bolívar gobernó este país, es decir, el primer guerrillero en el poder, porque según la historia, fue el primer presidente de la época Republicana. Si Pablo Morillo resucitará y llegará a la Plaza de Bolívar, en Bogotá, y viera la estatua en honor al guerrillero libertador de cinco naciones o las estatuas de todos los próceres de Colombia, guerrilleros, que fueron fusilados por él, para que el pueblo escarmentara y no intentará sublevarse, se moriría nuevamente.
La historia habla de lo grandioso que fueron esos guerrilleros comandados por Bolívar, habla de lo grande que fue Policarpa y Antonia Santos, que enfrentaron al gobierno e invasor Español, pero también habla de lo horrendo que fue el actuar de Morillo “El Pacificador”.
De los 53 años de las Farc pasé los últimos treinta en sus filas. Llegué en 1987, un mes antes de que cayera asesinado el doctor Jaime Pardo Leal, presidente del movimiento político Unión Patriótica, al que me había vinculado menos de dos años antes. Era abogado y provenía de la ciudad, así que el contraste con mi vida anterior fue enorme.
Las noches me parecían demasiado oscuras y no dejaba de causarme extrañeza el incesante coro de grillos que sólo desaparecía con la luz del día. Caían aguaceros con rayos ensordecedores y había que caminar por entre barrizales monstruosos. El peso a la espalda y las armas se tornaron en nuevos órganos que había que aprender a dominar. La única alegría provenía de los otros.
Con los días, los meses y los años aprendí que el campo y la selva poseen sus aromas propios, y que estos se adhieren al cuerpo sin que uno lo note. En mis tiempos en la Sierra, divisaba desde las alturas en ocasiones los resplandores nocturnos de Barranquilla y otras ciudades. También, en los días de sol resplandeciente, apreciaba el inmenso azul del mar fundirse con el cielo en el horizonte, en contraste prodigioso con el verde de la vegetación a las espaldas.
Me maravillaron las inmensas moles blancas de los nevados, que en las madrugadas despedían un vaho helado. Después, cuando fui trasladado al Magdalena Medio, los hermosos paisajes se trocaron por otros más hostiles. En ninguna parte encontré tal calor ni tantas nubes de mosquitos. Se nos echaban encima y sólo el toldillo en las noches nos protegía de ellos.
Por ellos conocí las fiebres palúdicas, así como las medicinas para curarlas. Si en la Sierra aprendí de serpientes venenosas, en mi nuevo hogar confirmé lo terrible que podía ser su mordedura. Observé que en las tierras planas los ríos no llevan piedras sino fango, y sus aguas son pardas o negras como las del Opón. En ellos acecha invisible la raya con su daga silenciosa y cruel.
En la Sierra hablábamos de la Contraguerrilla como una tropa de cuidado. En el Magdalena Medio eran las Brigadas Móviles. En la costa el paramilitarismo apenas comenzaba a florecer, mientras que en Santander dictaba cátedra de perversidad criminal. Los Masetos empleaban el terror para imponerse a la población campesina y volverla contra las guerrillas. Su trabajo coordinado con las fuerzas militares y la autoridad civil les otorgaba impunidad.
Mi mejor recuerdo de la Sierra y el Magdalena Medio es el cariño inmenso que nos dispensaba la gente.
Mi mejor recuerdo de la Sierra y el Magdalena Medio es el cariño inmenso que nos dispensaba la gente. Había que ver la fe que tenía en los comandantes guerrilleros, el respeto, la solidaridad y la disposición al sacrificio que mostraron siempre con nosotros. Sus organizaciones y su espíritu de lucha eran el mejor estímulo para darlo todo por ellos.
Vendría luego la época del Caguán, de las audiencias públicas llevadas por la radio y la televisión al país. Emocionaba el fervor de hombres y mujeres que llegaban de los más remotos lugares de Colombia, sus ponencias repletas de inconformidad, de proyectos y sueños para sus regiones. El gobierno debió quemar todo aquello, del mismo modo como se deshizo de la Agenda Común para el Cambio, firmada como temario del Proceso de Paz con las Farc.
Rotas las conversaciones permanecí largos años en el Bloque Oriental. Allí conocí lo más intenso de la guerra. Ya no hubo más población civil a la que asistir, solo selva, marchas, inviernos, veranos, sobrevuelo de aviones, bombardeos, desembarcos, ametrallamientos, combates. Una mañana de noviembre nos abrazamos con Domingo Biohó, Simón Trinidad y Lucero que partían hacia el sur sin imaginar la suerte que les esperaba.
Compartí con muchachas y muchachos de aguante heroico en las más difíciles circunstancias. Era frecuente enterarse de sus muertes o heridas, o de su desaparición tras un combate sin volver a tener jamás noticia de ellos. Daban la vida por la causa y ni siquiera había tiempo de llorarlos. Cómo se truncaban amores y sueños, pero cómo volvían también a renacer ilusiones sin fin. Qué bella sonrisa tenían las guerrilleras, qué ruidosas carcajadas soltaban los guerrilleros.
Atravesé centenares de kilómetros por parajes casi vírgenes hasta el Catatumbo. Al lado de Timo vinieron las conversaciones de paz y el Acuerdo Definitivo con el gobierno. El reconocimiento a las Farc como prestigiosa fuerza política adquirió dimensión universal. En premio a Jacobo y Manuel, a las decenas de miles de combatientes con sus historias repletas de humanidad y grandeza.
La saña destilada contra nosotros por 53 años no cesó nunca. Cómo temen a las palabras los poderosos, los avaros, los intolerantes. Cómo desesperan por silenciarnos
La saña destilada contra nosotros por 53 años no cesó nunca. Cómo temen a las palabras los poderosos, los avaros, los intolerantes. Cómo desesperan por silenciarnos. Al volver al país desde La Habana, estamos seguros de alcanzar buen puerto. La causa de la paz hoy más que nunca pertenece a los pueblos, entraña justicia y derechos. Colombia lo sabe.
Si en las movilizaciones de la derecha solo se ven jóvenes ricos, rubios y de ojos claros y en las del chavismo negros, mestizos y originarios pobres, ya hay un primer indicio
En Venezuela, en el último mes, se han producido acciones violentas que han dejado un saldo de 45 fallecidos y más de 900 heridos. La derecha y una feroz ofensiva mediática internacional han culpado de esas víctimas a la represión del gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, el análisis de las causas y circunstancias de los asesinatos y fallecimientos en cada caso puntual ratifica el perfil de los cuatro primeros muertos de esta serie luctuosa, iniciada con las movilizaciones del 19 de abril de 2017.
-La joven Paola Ramírez fue asesinada cuando un dirigente opositor perteneciente al partido Vente Venezuela disparó contra un supuesto “colectivo chavista” y le impactó por error.
-Almelina Carrilo fue asesinada cuando participaba en una manifestación chavista y un abogado opositor le lanzó una botella de agua congelada desde un edificio.
-Neumar Sanclemente era un Guardia Nacional Bolivariano asesinado intentando dispersar una guarimba.
-Carlos Moreno de 17 años fue asesinado en un robo común, no participaba de la movilización.
Ese perfil es el mismo de las víctimas de las guarimbas de 2014, donde sobre 41 fallecidos solo en seis casos se han identificado responsabilidades de fuerzas represivas del gobierno. Los demás son asesinatos de la oposición, victimas de armas de fuego o explosivos caseros portados por los manifestantes de la derecha o delitos comunes que pretendieron ser presentados como políticos. La combinación de ofensiva diplomática, guerra económica, ahogo financiero, violencia paramilitar, actos de terrorismo de corte fascista, y la campaña mediática que se despliega contra el Gobierno y el pueblo bolivariano, parece inexplicable, pero no lo es tanto si lo miramos en el espejo de nuestra propia historia latinoamericana. Chile
Tratando de explicar lo que sucede en Venezuela, es frecuente la comparación con lo sucedido con el gobierno de Salvador Allende, en Chile, derrocado en 1973.
Hay coincidencias evidentes. En distintas actividades de formación, en diferentes puntos del territorio venezolano con un público popular, proyectamos la parte 3 (El Poder Popular) de la magnifica película “La Batalla de Chile” de Patricio Guzmán. Este capitulo hace referencia a distintas iniciativas surgidas desde los cordones industriales y comités campesinos, como fueron los almacenes comunitarios, destinados a enfrentar la acaparación y el desabastecimiento que promovía la derecha para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular. Pasaban pocos minutos para que, con la espontaneidad que caracteriza al pueblo venezolano, surgieran los comentarios a viva voz: “igualito de lo que esta pasando aquí”, “esconden los alimentos como los escuálidos”, etc.
No había que agregar nada sobre esa película, la vivían todos los días. Sin embargo agregaría que para explicar mejor lo que está sucediendo en Venezuela hay que apelar además a la referencia de otras historias latinoamericanas. Paraguay
En la Argentina, cuando salimos de los espacios militantes mas informados y nos encontramos con compañeras y compañeros de base, bombardeadas por las redes mediáticas, explicar lo que sucede en Venezuela es complicado. Quienes mayoritariamente se informan por los 8 canales de televisión abiertos, con la honrosísima excepción de las intervenciones de Pedro Brieguer en un reducido segmento de C5N (en el resto de la programación C5N están en línea con el resto de los canales), nos preguntan por qué seguimos defendiendo al proceso bolivariano.
Personalmente celebro cuando en un espacio de asamblea, reunión o experiencia formativo, participan compañeras de origen paraguayo. Porque para quienes conocen la historia del Paraguay, para quienes han conservado su historia trasmitida desde generaciones apelando al refugio del idioma guaraní, saben lo que significa el hecho de que un pueblo y un país pueda ser demonizado y castigado por su pretensión de ser diferente, por haberse convertido en “un buen ejemplo” para los pueblos, y “un mal ejemplo”, para los gobiernos oligárquicos vecinos y las potencias imperiales.
Paraguay fue arrasado en el siglo XIX por la Guerra de la Triple Alianza inspirada, por Gran Bretaña y ejecutada por Argentina, Brasil y Uruguay. Asesinaron a cuatro quintas partes de la población masculina. El Paraguay que fue destruido era la primera potencia de Sudamérica, pero además el país con más justicia y educación, con menos pobreza del continente.
Aquel país ejemplo de libertad y vida apacible, que había estado al margen de las guerras de su época, fue transformado por las versiones de los principales diarios de aquellos tiempos en un país de bandidos y asesinos, en una dictadura feroz que amenazaba a su pueblo y a todo el continente.
Cuando decimos que lo que ocurre en Venezuela es igualito a lo que sucedía en Paraguay cuando se estaba preparando la Guerra de la Triple Alianza, no es necesario explicar mucho más. Basta cambiar algunos nombres. La potencia imperial es ahora EEUU, los que rodean a Venezuela como una tenaza son Colombia, Brasil y Guyana. También Perú, Argentina y Panamá pueden ser parte de la invasión genocida. Al experimento socialista de Venezuela le ocurre lo mismo que le ocurrió al Paraguay de las “estancias de la Patria”, de Gaspar Rodríguez de Francia y los López. No atacan a esos gobiernos y procesos populares por sus defectos, sino por sus virtudes. Cuba
La feroz campaña mediática realizada contra el bolivarianismo, tiene como uno de sus antecedentes la campaña realizada contra Cuba en los primeros años de la Revolución.
“…la campaña contra el gobierno alcanza una intensidad jamás vista en la historia, las agencias que monopolizaban el mercado mundial de noticias pusieron en marcha esa catarata de basura informativa que dura hasta hoy, preparando el terreno para la cadena de agresiones que iba a culminar en Playa Girón”. Rodolfo Walsh.1961
“Desde el anciano Repetto hasta Rogelio Frigerio, todos los que en la Argentina creían políticamente oportuno pronunciarse contra Cuba, hablaban –hasta hace poco ex cáthedra. El método tenía sus inconvenientes. Obligaba a generalidades teóricas que estaban, por así decirlo, remanyadas. Supongo que fue entonces cuando surgió la idea de mandar algunos enviados especiales que pudieran decir, al menos, que estuvieron en la calle Zanja, o comieron en la Bodeguita del Medio. Con eso y algunas postales del Morro, se lograba la atmósfera necesaria para poder mentir con la impunidad del 'yo estuve'". Rodolfo Walsh. Publicado en La Habana.1961
“¿Hace falta seguir? ¿Hace falta explicar que el artículo, la serie, todo lo que escriba sobre Cuba este señor Chirusi es la versión novelada de una imaginaria aventura?” Rodolfo Walsh, 1961
“El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y planteos arbitrarios.”… “Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Entrevista con John William Cooke de Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero.1961.
En el campo del pensamiento de la izquierda y el progresismo hay una opinión unánime que rechaza las “tergiversaciones y embustes” que se difundieron contra Cuba en la década del 60. Pero cuando esas mismas “tergiversaciones y embustes” se aplican en la actualidad a Venezuela, no faltan los que las consienten, los que las aprueban con declaraciones oblicuas, los que en nombre de la revolución perfecta se suman al coro de la derecha.
Las opiniones sobre las revoluciones, o aún sobre las rebeliones populares, sobre todos los gigantescos e imperfectos esfuerzos de los pueblos para resistir y cambiar la sociedad, tienen escaso valor cuando se juzgan hechos pasados. Lo que permite medir la calidad de un intelectual, un comunicador o una fuerza política son sus definiciones cuando la realidad quema, donde salir a enfrentar la prensa de guerra de la derecha significa arriesgar prestigio, figuración académica, [invitaciones] y reconocimiento politico. La orientación de las argumentaciones, por derecha o por izquierda, es menos importante que la decisión de apoyar a condenar un esfuerzo popular en problemas, rechazando o avalando invasiones imperiales o golpes de la derecha. Argentina
También lo ocurrido en la Argentina en la década del 70 puede ayudarnos a interpretar lo que ocurre en Venezuela
La consigna de que “las luchas de los derechos humanos son de todos”, parte de la valoración correcta de que esas luchas no deben partidizarse, pero también puede inducirnos a la idea propuesta por la nueva derecha de que cualquier sector de la sociedad argentina puede hacerse cargo de la bandera de los derechos humanos. Algo así como que los derechos humanos son algo totalmente ajeno a los proyectos de país en disputa y la lucha de clases.
Desde esta mirada el genocidio cometido por la dictadura habría sido provocado por un súbito ataque de locura de mandos militares que por causas ocultas se lanzaron a hacer desaparecer personas, torturar, asesinar y robarse bebés.
No fue eso lo sucedido. Desde finales de los 60 se empezaron a producir en el país enormes puebladas populares (la mas conocida fue El Cordobazo), que pusieron límites a las pretensiones de la dictadura de la autotitulada “Revolución Argentina” de eternizarse en el poder politico. También por esos años empezaron a desplegarse organizaciones politico-militares de izquierda, que alcanzaron un cierto nivel operativo y ganaron simpatías en el pueblo. A principio de los setenta los militares se vieron obligados a aceptar el regreso del líder político de oposición, Juan Domingo Perón, que volvió al país en el marco de gigantescas movilizaciones populares (no menos de dos millones de personas en Ezeiza).
La defección política del gobierno de Perón no paralizó la movilización popular, que trasladó su escenario principal a las fábricas, donde los trabajadores protagonizaron en los años 74-75 el pico mas alto de las luchas sindicales en la historia del país, batiendo récords mundiales en la conflictividad obrera. Esas luchas no solo fueron importantes por su cantidad, sino también por su calidad, ya que se organizaron al margen de la burocracia sindical y apelando a las bajas programadas de producción y otras formas de control obrero.
En todo ese período las organizaciones políticas populares más avanzadas, que alcanzaron masividad e influencia política, propusieron el horizonte estratégico del Socialismo.
Resumiendo podemos decir que el ciclo de luchas 1969-1976, puso en cuestión la hegemonía de las clases dominantes en la Argentina, y que su respuesta fue acorde con el desafío planteado. Esa respuesta incluye al genocidio, pero no se limita a la violación masiva de derechos humanos. La dictadura produjo una gigantesca apropiación de recursos por parte de la burguesía local, expresados en la quita a los trabajadores de conquistas sociales, convenios laborales, salarios y puestos de trabajo. La dictadura también refundó el proyecto de país, promoviendo la matriz neoliberal.
El caso argentino se diferencia del bolivariano porque en ese país la víctima fue un proceso popular y no un gobierno popular. Debemos recordar que durante el Gobierno de Isabel Martínez, que fue derrocado, ya se habían tomado las primeras medidas económicas de corte neoliberal y se produjeron alrededor de 3000 asesinatos políticos a manos de las 3 A. Las experiencias se parecen porque la ofensiva que se ejerce contra el pueblo y gobierno bolivariano no pretende enmendar errores o recuperar la democracia, sino castigar el atrevimiento de intentar un experimento politico-social de horizonte socialista. Y además va a promover una gigantesca apropiación de la burguesía local y el imperio de las abundantes reservas petroleras y mineras del país. Nicaragua
Cuando se alude a que Venezuela está entrando en un escenario “nicaragüense”, nos estamos refiriendo a la experiencia vivida en ese país entre 1979 y 1989. Los sandinistas llegaron al gobierno mediante la lucha armada. Derrocaron al gobierno de Somoza e intentaron poner en marcha un proyecto popular que tropezó desde el primer momento con enormes dificultades. Nicaragua fue sometida a fuertes presiones económicas, pero además a una agresión militar sistemáticas que protagonizaron los “contras”, entrenados y financiados por EEUU.
La agresión paramilitar prolongó el desangre del pueblo nicaragüense. Los sandinistas perdieron miles de militantes y buena parte de sus mejores cuadros en la lucha por el tomar el poder y los siguieron perdiendo en las batallas contra “los contras”. El proceso popular de Nicaragua fue sometido a un descalabro económico, a un debilitamiento de sus conducciones políticas y a un progresivo desánimo de la población, harta de tantas penurias económicas y de tanta guerra. Finalmente la derecha retomo el gobierno por elecciones con el triunfo de Violeta Chamorro en 1989.
Las presión combinada de acción diplomática, guerra económica y acción paramilitar sobre el pueblo y el Gobierno que protagonizan un proceso transformador emparentan a los procesos del bolivarianismo y el sandinismo. La circunstancia de que una franja importante de la población, no menor del 30%, como consecuencia de esas presiones y también de los errores de los gobiernos empieza a retirarse de la política, o al menos de la adhesión activa al oficialismo, también es coincidente.
Para no poner en un mismo plano los diferentes elementos que se combinan en una situación compleja creo que hay que resaltar que, al igual que lo ocurrido en Paraguay y en Nicaragua, el gobierno y el pueblo de Venezuela están pagando la osadía de intentar un proyecto diferente, más justo y más humano.
Ser de izquierda o votar a la izquierda es aceptable mientras no se supere la marginalidad política, pero cuando fuerzas de izquierda alcanzan triunfos y relativos avances en la tarea de transformar la sociedad, la respuesta de la derecha local y de las potencias imperiales es contundente. El precio por desafiar al sistema capitalista y al orden imperial se paga con la demonización, la muerte y múltiples penurias económicas
En esas circunstancias tan duras, no es sorprendente que una parte del propio pueblo empiece a preguntarse si vale la pena tanto esfuerzo. También es cierto que en esas circunstancias es muy importante que los gobiernos y las fuerzas que lideran el proceso cometan lo menores errores posibles. Porque los errores desmoralizan y mucha veces desde la sobreactuación de los errores, se justifica la pasividad o la defección. Algunas conclusiones
La propuesta de buscar claves en nuestra propia historia latinoamericana para ayudarnos a comprender lo que sucede en Venezuela, no pretende ocultar que el proceso bolivariano tiene sus propias originalidades.
Es evidente además que los mecanismos y presiones para acorralar y desestabilizar a un gobierno popular no son los mismos que en la década del 60 y el 70. Pero existen continuidades y coincidencias que siendo resaltadas aportan a la comprensión política.
Finalmente debe reconocerse que mas allá de las opiniones de los intelectuales, comunicadores o fuerzas políticas existen las opiniones y síntesis políticas que van construyendo los propios pueblos.
Si para los primeros solo habría que llevar un registro de sus opiniones, para que en el futuro sean valorados por lo que dijeron o dejaron de decir en los momentos críticos, cuando la realidad ardía, para las opiniones que van construyendo los pueblos corresponden otras observaciones.
La primera sería no apresurarse en las caracterizaciones, porque esas síntesis, esas valoraciones, se construyen por caminos diferentes, en forma más lentas y por procedimientos mucho más complejos. En esa construcción debe valorarse que la propia condición de oprimidos y ninguneados permite identificar, olfatear, a sus iguales en el continente. Pueden sentirlos por su forma de hablar, por el color de su piel y también por sus enemigos.
Si en las movilizaciones de la oposición venezolana solo se ven jóvenes ricos, rubios y de ojos claros y en las del chavismo negros, mestizos y originarios pobres, ya tienen un primer indicio. Si Macri, aborrece a Venezuela, el gobierno chavista no puede ser tan malo. Si Chávez fue enemigo de EEUU y Maduro sigue siendo acosado, algún interés patriótico debe estar defendiendo. Los de abajo, a diferencia de las clases medias que viven cambiando de opinión, construyen posiciones lentas, pero sólidas y que permanecen en el tiempo.
Han pasado 150 años desde que la Revolución Paraguaya fue aniquilada y no han podido convencer al pueblo guaraní de que aquel esfuerzo no valió la pena.
El fundador de las Farc nació un 13 de mayo. Semblanza del escritor Alfredo Molano, desde el pensamiento del líder insurgente, ahora que esa guerrilla hace tránsito a partido político.
Por Alfredo Molano Bravo
Comencé a oír hablar de un tal Manuel Marulanda cuando estaba en bachillerato y Rojas Pinilla era recibido como el presidente-salvador de la patria. Se decía que los guerrilleros del Llano eran valientes, los de Tolima peligrosos y los demás, bandidos. En esa época Tirofijo, Sangrenegra, Desquite y Tarzán eran todos bandoleros, y pasó mucho tiempo antes de entender que Tirofijo y Manuel Marulanda Vélez eran la misma persona, y todavía más, para saber que Marulanda se llamaba de verdad Pedro Antonio Marín. Para la opinión pública, Marulanda desapareció de la prensa al convertirse, bajo el gobierno de Lleras Camargo, en inspector en la construcción de la carretera entre Planadas, Gaitania y El Carmen. Así que ese nombre se perdió de mi pobre mapa escolar, para reaparecer cuando Mariachi asesinó a Charronegro en 1960.
Los nombres propios no son puestos inocentemente. La influencia de la Revolución mexicana en el pueblo era tan fuerte que los guerrilleros cantaban corridos en medio de los combates. También la revolución española inspiró tanto a la derecha como a la izquierda colombianas: Isauro Yosa, dirigente campesino del sur de Tolima, era conocido como Mayor Líster, el célebre general republicano. Y Álvaro Gómez tomó la expresión “república independiente” de los incendiarios discursos de Primo de Rivera contra Cataluña. Manuel Marulanda fue el nombre propio que en 1953 Tirofijo tomó de un dirigente obrero antioqueño muerto en Bogotá a causa de las torturas infligidas por el Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC). Su segundo alias, Tirofijo, se origina en el hecho de que, siendo al comienzo de su lucha instructor de polígono, no erraba tiro en el centro de la diana. La fina puntería era para él un principio logístico: ahorrar munición tanto en el polígono como en combate.
Marulanda veía la guerra en su plenitud, estaba al tanto desde los detalles más sencillos hasta las gruesas líneas políticas vinculadas al conflicto armado. Planeaba los combates escrupulosamente; calculaba tiempos, espacios, alturas, aproximaciones, retiradas; en dos minutos podía abortar una emboscada en la que hubiera gastado seis meses de planeación y dos semanas de “puesteo”. O, si las condiciones le eran favorables, podía montar un ataque en 10 minutos para obtener el mejor resultado posible. El general Matallana, uno de sus principales adversarios, decía que la operación Marquetalia tomó a Marulanda por sorpresa. En los diarios de campaña Jacobo Arenas y el mismo Marulanda dicen todo lo contrario: la resistencia había sido planeada desde el primer intento de invasión en el año 1962. Trochas de escape, trincheras, minas, caminos ciegos, caletas de armas y de comida, todo estaba preparado para enfrentar a tiros el intento de liquidar el llamado entonces bloque Sur de los guerrilleros del Tolima. El gobierno de Guillermo León Valencia había tenido éxito en su lucha contra Desquite, Tarzán, Sangrenegra, cuyo cadáver fue exhibido de pueblo en pueblo como escarmiento. A pesar de que los generales sabían que unos y otros eran distintos, buscaban de todos modos “borrar para siempre el criterio que ya se había formado de que (Marquetalia) era el epicentro de la revolución, ya, entonces, comunista de las nacientes Farc”. El “criterio” de que hablaba Matallana era el señalamiento de las zonas de autodefensas campesinas como repúblicas independientes, que para él no revestían el peligro militar que los políticos y Estados Unidos les atribuían. En realidad, eran colonizaciones de campesinos que tumbaban selva para sembrar maíz y fríjol y criar gallinas y cerdos; pero también eran repliegues estratégicos para la resistencia y la ampliación de frentes de guerra. Así se abrieron las selvas del Atá, Riochiquito, El Pato, el Guayabero, el Ariari. Desde estas regiones, durante los años 70 y 80 se regaron las Farc por medio país. Marulanda tenía la inteligencia y la astucia para transformar un repliegue militar en una colonización.
Marulanda, a decir del citado general Matallana, era indudablemente el “jefe más prestigioso” de un conjunto de guerreros —muchos con sangre indígena— formados en las luchas del sur de Tolima y el norte de Cauca: Isaías Pardo, Jacobo Prías Alape, Ciro Trujillo, Jaime Guaraca, Miguel Pascuas, Joselo, Richard, Líster, Solito. Marulanda era considerado por todos ellos un maestro y luchar bajo su mando, una garantía. El poder de Marulanda se basaba en un principio: la disciplina. Sin lugar a dudas tenía un sentido muy agudo de las leyes de la guerra, aprendidas empíricamente, y un carisma militar reconocido desde cuando formó una cuadrilla con sus primos en Génova, Quindío, para defenderse de los conservadores, y buscando defenderse, llegó donde otros primos, los Loaiza, en Rioblanco, Tolima. En pocos meses Tirofijo llegó a hacer parte del Estado Mayor de esas guerrillas. Combatieron como nueveabrileños a la policía chulavita y más tarde al Ejército. Pero pronto se presentaron divergencias insalvables. Marulanda opinaba que las armas conseguidas en combate pertenecían al “movimiento”, mientras que los liberales pensaban que eran de propiedad individual. Vio con toda claridad que el argumento liberal conducía a la perpetuación de las cuadrillas y a la división del movimiento en pequeños feudos clientelistas. Sin duda, detrás de la concepción militar de Marulanda había una mirada ideológica relacionada con la “socialización de los medios de producción” porque la “comunidad” no era sólo de armas sino de recursos logísticos que incluían el cultivo colectivo. En términos militares, la tesis de Marulanda mostró a la larga su eficacia, y las sostenidas por los liberales “limpios” terminaron siendo usadas por el Gobierno contra los “comunes”. Pese a todo, en aquel tiempo Marulanda no aceptaba, aunque los defendiera, ser comunista; se consideraba un liberal que tenía coincidencias con el partido. Inclusive, ya como comandante de las Farc, aclaraba: “el enemigo, los generales, el Gobierno y las oligarquías señalan un supuesto vínculo entre el Partido Comunista y las Farc. Pero ese vínculo no existe. Se trata solamente de coincidencias en la lucha que de todas maneras nos llevarán al acercamiento, mañana o pasado mañana”.
En el tránsito de nueveabrileño a común, lo que Marulanda veía en el comunismo no era sólo una forma de organización militar más fuerte, sino también una ideología que convergía con el gaitanismo que él profesaba. Y en este punto me parece encontrar una de las características esenciales de su personalidad: la decisión de no dejarse matar por liberal encontró en la lucha una causa que rebasaba el enfrentamiento con el Gobierno: la utopía de un mundo justo engendrada en un principio ético. Quienes lo conocieron saben de esa fuerza —casi espiritual— que transmitía en la seriedad de su conversación, en la observación de la disciplina estricta, en la voluntad a toda prueba.
Marulanda era de una sola pieza y era extremadamente exigente consigo mismo. No se permitía excepciones con él. Lo que mandaba se lo imponía y de ahí surgió también un comportamiento ejemplarizante que se volvió un modo de vida de los guerrilleros. Alguna vez pregunté a una guerrillera qué admiraba de sus compañeros; me respondió: “Es que son tan valientes, tan abnegados, tan generosos”. La percepción que tengo de los guerrilleros rasos —aunque también conocí guerrilleros brutales, peligrosos, arbitrarios— coincide con esa opinión. Pienso que ese carácter noble nace en Marulanda y lo tienen la mayoría de sus comandantes. Para ellos, inclusive, por supuesto, para Marulanda, el secuestro y otras atrocidades que condenaban en su fuero interno hacían parte trágica de la guerra, que moralmente tampoco compartían.
Hacia mediados de los años 1970, Marulanda y Jacobo Arenas se dieron cuenta de que la lucha guerrillera no podía continuar atada sólo a los ideales campesinos, sino que se debía elevar el nivel intelectual e ideológico de la guerrilla para poder convertirse en lo que se proponían: la vanguardia de la revolución. Ese cuerpo de comandantes que Marulanda y Jacobo se dieron a la tarea de formar es el que hoy dirige las Farc y que guiará el partido en que se conviertan . A pesar de la cobarde masacre de la Unión Patriótica, Marulanda decía hacia 1990: “Somos conscientes de que el día que podamos participar en unas elecciones amplia y democráticamente, pues lo hacemos. ¡¿Por qué no?! Pongamos por caso que nosotros pudiéramos participar libremente en unas elecciones y lográramos llevar ocho o diez parlamentarios al Congreso. Pues eso le estaría ahorrando al pueblo colombiano esfuerzos y muertes. En esas cosas nosotros no nos enredamos”.
El día que murió “Marulanda”
A finales de mayo de 2008, el entonces miembro del Secretariado de las Farc Timoleón Jiménez apareció en un video anunciando el fallecimiento por muerte natural del máximo comandante y fundador de las Farc. La noticia fue la confirmación de una serie de rumores que corrían en el ámbito de la inteligencia militar.
“Con inmenso pesar informamos que nuestro comandante en jefe, Manuel Marulanda Vélez, murió el pasado 26 de marzo como consecuencia de un infarto cardíaco en brazos de su compañera y rodeado de su guardia personal y de todas las unidades que conformaban su seguridad, luego de una breve enfermedad”, expresó Timochenko.
Jiménez también informó que por unanimidad de la comandancia de las Farc, Alfonso Cano era el elegido para dar continuidad al legado de Marulanda. Ese mismo día se informó que Pablo Catatumbo ingresaba al pleno del Secretariado del Estado Mayor de las Farc.
Farc, de campesinos a estudiantes
En los diarios y la correspondencia de Marulanda se incluye el resumen de sus orientaciones a un pleno del Estado Mayor de las Farc celebrado en noviembre de 1972: “Una de las cosas que deben ocupar a este pleno es la posibilidad de nutrir el movimiento con gente que tenga cierta cultura, para que cuando ya estén adaptados, vean cómo pueden hacer el curso en la escuela (militar) para ver si es posible formar el cuerpo de comandantes, ya que muchos que han recibido el curso no tienen un buen rendimiento por su baja cultura. Por la poca experiencia que tengo, en todos los tiempos el problema nuestro es de cuadros”.
Aunque muchos crean que el Día de la Madre es una jornada simplemente comercial, cuyo origen es simplemente atribuible al afán de estimular las ventas, lo cierto es que fue una proclama antibelicista y una convocatoria a un congreso mundial de madres, lo que dio inicio a la fecha en cuestión.
Corría 1870, cuando la escritora estadounidense Julia Ward Howe, una pionera del activismo, el abolicionismo de la esclavitud y los derechos de las mujeres, convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene plena vigencia.
En la proclama se convocaba a un Congreso Internacional de Madres buscando promover alianzas entre diferentes naciones y el arreglo sin belicismos de cuestiones internacionales. Las buenas intenciones de la primera mujer electa para la Academia Estadounidense de Artes y Letras, en 1908, apenas lograrían que el Congreso de su país, votara en 1914, a instancias del presidente Woodrow Wilson, la celebración anual del Día de la Madre.
La idea se concretó pero jamás tuvo efectos reales
Su idea de un congreso de madres, no logró verla concretada en tanto escribía por aquellos días que las mujeres “están más interesadas en la promoción del sufragio femenino que en idear una protesta mundial de mujeres contra las crueldades de la guerra”.
Sus ideas no obstante fueron tomadas por Anna Jarvis, un ama de casa que organizó a las mujeres durante la Guerra Civil para trabajar en mejorar las condiciones sanitarias de los hijos heridos en combate y en 1868 comenzó a trabajar para conciliar los vecinos de la Unión y la Confederación. Su hija también Anna Jarvis, cuando su madre murió, promovió la idea del día de las madres. En 1873, mujeres en 18 ciudades estadunidenses realizaron una reunión del Día de las Madres, y en Virginia Occidental en 1907 se celebró el primer congreso, que no tuvo mayores efectos reales.
La proclama original de Julia Ward, es aún material de estudio en EE.UU.
“¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión. En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales”.
Por Dick & Miriam Emanuelsson, Resumen Latinoamericano
¡A restaurar el Fortín y reconstruir para que las nuevas generaciones no olviden la historia de un pueblo heroico!
En este reportaje desde “La Capital de la Revolución”, la ciudad de León, liberada 12 días antes de la victoria, los reporteros Dick & Miriam Emanuelsson conversan con ex combatientes sandinistas. Ellos participaron en la insurrección de la segunda ciudad de Nicaragua así como en la liberación de León y el emblemático Fortín de Acosasco. El Fortín fue un centro de tortura, impenetrable por su posición geográfica y topográfica excelente de punto de vista militar. Ahí fueron torturados, interrogados y ejecutados centenares de presos sandinistas por la Guardia Somocista.
Hoy, la tarea que se han puesto estos veteranos guerrilleros, es restaurar el Fortín para que sirva como un visible monumento y museo para esta y próximas generaciones de jóvenes nicaragüenses.
Desde el Fortín Acosasco se tiene una vista a todos los flancos y una posición excelente para combatir al enemigo que viene del Mar Pacífico. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
LEÓN, NICARAGUA, 7 DE JULIO DE 1979: Metro por metro avanzan las columnas guerrilleras hacia el inexpugnable Fortín de Acosasco. Paralelamente va con velocidad lenta un equipo móvil de la emisora Radio Venceremos, órgano oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El encargado de la radio, Edmundo Icaza toma el micrófono y con una voz jadeante narra en directo el avance de la guerrilla a través de la frecuencia de onda corta de la radio, contando que faltan pocos metros para llegar al Fortín en donde la Guardia escapa pero es perseguida por los guerrilleros del Frente Sandinista.
DESPUÉS UN MES DE COMBATES callejeros en León al fin los habitantes pudieron salir a las calles para festejar, pero también para exegir castigo a los verdugos sanguinarios del pueblo. Una de las peores dictaduras de Latinoamérica, la dinastía Somocista, había llegado a su fin. Fue una dictadura creada y respaldada por los gobiernos de turno de los Estados Unidos. En su ”Hoja de Vida” se registraba el asesinato en 1936 del Heroe Nacional Augusto César Sandino. Más de 50.000 nicaraguenses habían sido asesinados por esa Guardia Nacional que fundó EE.UU. bajo el mando del primer Somoza: Anastasio ”Tacho” Somoza Garcia.
El último baile de Somoza en León .
Pasaron 20 años desde el asesinato de Sandino. El reloj marcaba las 23.20 el 21 de septiembre de 1956. El Partido Liberal Nacionalista (PLN) festejaba que había lanzado nuevamente a Somoza como su candidato presidencial, un hecho netamente formal en un país en donde el Dictador se vestía en ropas democráticas. Somoza se movía alegremente en el baile en la “Casa del Obrero” en León donde se había efectuado el proceso de la postulación del Dictador al tono de la música del “Caballo Negro”. Lo que no vio o no notó fue el joven poeta de 28 años,Rigoberto Lopez Perez, que se había levantado de su silla y se acercaba a Somoza con una sonrisa cuando sacó su Smith&Wesson, de calibre 38 disparando cinco veces contra el Hombre de los Gringos que cayó mortalmente herido al piso.
El joven poeta Rigoberto López Pérez.
Anastasio Somoza y Jack Murphy, un congresista estadounidense que estudiaba junto con Somoza en West point.
EL HIJO, ANASTASIO SOMOZA DEBAYLE, fue el natural heredero del poder. A sus 10 años de vida fue enviado a Estados Unidos y su carrera fue coronada 1943, cuando a la edad de 17 años comenzó a estudiar en West Point, la Academía de Guerra de EE.UU.
Cuando la Revolución Sandinista se había convertido en un hecho indiscutible el 19 de julio de 1979, Anastasio huyó con la guaca del estado (el Banco Nacional) a Miami, lugar donde frecuentemente arriban los diferentes dictadores latinoamericanos cuando son derrocados por sus propios pueblos. Pero el presidente entonces, Jimmy Carter, sorprendió al mundo negando a Somoza asilo y un lugar tranquilo donde terminar sus días. El sucesor de Carter, el demócrata y ex presidente Franklin D Roosevelt, expresó una vez acerca de las críticas por las excelentes relaciones entre EE.UU y la dictadura de Somoza que “Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Para Somoza no hubo otra alternativa que la de volar donde su íntimo amigo en el Paraguay, el dictador militar general Alfredo Stroessner (1953-1989). Pero fue un exilio corto, porque el 18 de septiembre de 1980 el carro blindado de en el que viajaba con sus escoltas cayó en una emboscada en la capital Asunción, acción militar ejecutada por el movimiento argentino Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP. La Dinastía Somocista ese día fue definitiva y literalmente enterrada.
Los restos del carro de Somoza después del "Bazukazo" en la capital paraguaya, acción armada ejecutada por el ERP.
El Fortín como defensa a los Piratas
EL SOL BRILLA Y CALIENTA SIN PIEDAD la mañana dominical cuando llegamos al Fortín de Acosasco. Fue el último bastión que la Guardia controlaba, prácticamente imposible de tomar. Fue construido 1889 por el entonces presidente conservador Roberto Sacasa. El motivo era defender León de los piratas que operaban en ambas costas de la “Cintura de América”. Con la dictadura somocista fue convertido en una base en donde los enemigos a la dictadura eran torturados y asesinados.
Con el triunfo del 19 de julio de 1979 el Fortín fue gradualmente abandonado y a partir de 1990 se convirtió en un escondite de ladrones. Las rejas de las celdas u otro tipo de hierro del Fortín fueron desmontadas y vendidas como chatarra. La humedad tropical invadió a los calabozos que fueron deteriorados.
EL AÑO 2012 EXCOMBATIENTES SANDINISTAS fundaron un grupo de trabajo que con el respaldo del alcalde y el concejo de León quiere restaurar el Fortín para mantenerlo vivo como un museo. Turistas extranjeros siempre nos preguntan sobre el Fortín. Pero faltan recursos económicos, dice Edgar Lanza Casas, ex combatiente del pelotón sandinista Abraham Zapata del barrio Zaragoza, cuando comenzamos nuestra excursión en el Fortín, construido como un triángulo.
– Nosotros nunca pudimos tomar el Fortín de Acosasco, era impenetrable.A partir del 3 de julio, cuando comenzó la insurrección o la ofensiva final que encabezó el Frente Sandinista, se intensificó el cerco al Fortín. La Guardia salió (del Fortín) por que la estratégia fue desabastecerlos, no permitir que les llegaran ni armas ni municiones o comida.
Omar Iglesias cuenta sobre el rol del Fortín durante su existencia. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
Omar Iglesias, otro de los combatientes, cuenta que el plan militar del Frente Sandinista era dispersar a la Guardia Nacional en todo el país. En León fueron atacados al mismo tiempo los puntos estratégicos más importantes de la Guardia. Fueron El Comando de la GN, la cárcel “La 21”, el aeropuerto Godoy, el Banco Central y el Hospital. A la vez fueron colocados comandos sandinistas en la salida de las carreteras hacía la capital Managua, a la ciudad Chinandega y a la carretera que se dirigía hacia el Fortín. Los comandos tenían la tarea de emboscar los refuerzos enviados para aliviar la presión en los cinco puntos estratégicos y cercados en León.
– Todos esos puntos eran estratégicos y la Guardia no tenía por donde entrar porque estaban rodeados.
– Al principio de la insurrección tuvimos muchos muertos producto de la inexperiencia. Después vinieron compañeros con más experiencia y tuvimos un buen resultado. Y ahí la Guardia iba retrocediendo hasta que venimos y los hacemos recular a la “21” y el Comando (general de la GN). Llegó un momento cuando el 16 de junio de 1979, la Guardia abandona “la 21” y se viene para el Fortín. Lograron romper el cerco tanto de los “Terceristas” como los de “GPP” (dos de las tres “tendencias internas del Frente que en 1975 se había dividido pero se unió en la insurrección del 1978-79), subraya Omar y sigue su relato:
– El 20 de junio se da la liberación del Comando. Pero antes de eso tuvimos que perder algunas vidas valiosas de compañeros combatientes y también comandantes al mismo tiempo que habían estado con nosotros casi todo el tiempo de la insurrección. Entre muchos Vicente Patiño, un ecuatoriano conocido como “Ariel”.
Combatientes sandinistas en combate en una de las calles de León.
Adentro del Comando se encontraba en esos días de la confrontación militar el máximo jefe de la Guardia Nacional en León, el Mayor General Gonzalo Evertz, alias ”Vulcano”. Ante el hecho de la derrota militar, el general tomó civiles como rehenes y puso a los sandinistas ante un delicado problema; matar al general que estaba en medio de una multitud y arriesgar matar a civiles o permitir que se trasladara al Fortín. Se eligió la segunda alternativa. El general fue rescatado el 7 de julio por un helicóptero militar cuando el Fortín estaba totalmente cercado y los soldados de la Guardia Somocista huían hacia Puerto Sandino.
Ricardo Baltodano, que en el 1979 luchaba bajo el alias de “Lucas” era uno de los combatientes sandinistas que entró al Comando el 20 de junio. En un programa radial en el año 2001decia:
“Los guardias habían hecho un hoyo en la pared del Comando, por cierto se las fui a enseñar a mis estudiantes de historia un día de éstos, y en la casa de al lado estaba la fosa, donde enterraron las armas y encima les pusieron los cadáveres. Cuando nosotros llegamos, ya estaban en descomposición; en ese momento estaban engusanados. A mí hasta me dio hepatitis por haber manipulado esos muertos.
Las armas estaban amarradas en moños. Yo puse los primeros moños en la camioneta y los Terceristas me los quitaban, y se dio un forcejeo entre la Dora María, “La China” y Mauricio. Yo me llevé unas ochenta armas. Me las llevé a donde un colaborador de Zaragoza y delegué a un combatiente de la Unidad de Combate Carlos Agüero, quien pasó varios días limpiándolas y armándolas. Luego me dieron la orientación de cómo se iban a repartir. El hedor no se les pegó tanto, porque estaban bastante engrasadas.
Ése fue el lote de la GPP, pues los Terceristas querían quedarse con todo. Sobre el propio lugar se dividen las armas. La China me las manda a dejar. Y luego regreso y me llevo a los guardias” [1].
Las destacadas mujeres combatientes
Al interior de la guerrilla sandinista se destacaron sobre todo las mujeres. Los combatientes que habían sido apostados en la falda de la montaña donde estaba ubicado el Fortín fueron comandados por la comandante guerrillea Leticia Herrera, alias “Miriam”. Andrés Lara, que en esos días tenía 18 años se recuerda esos días como fueran ayer cuando participaba en la toma del Fortín bajo el mando de “Miriam”:
– Venimos el 7 de julio (al Fortín) cuando la Guardia salía desbandada y la seguíamos. Pero aquí, dice y hace un gesto con la mano hacia las trincheras, la Guardia no dio lugar. Llegaron compañeros, tomaron posiciones pero la Guardia ya era aniquilada.
– Les tocaba de salir (los sobrevivientes guardias) del Fortín y los seguíamos, pese a los helicópteros y aviones dándonos balas hasta llegar a Puerto Sandino, unos 25 kilómetros del Fortín. Ahí estaban esperando unas pangas, barcos de la Guardia. Nosotros regresamos al Fortín.
Cuenta que había cascos y uniformes de guerra de la Guardia tirados ya que los guardias se dieron cuenta que el juego ya estaba perdido. Trataron de mezclarse con la población civil para evitar ser tomados como prisioneros de guerra. Lara hace un gesto con la mano, indicando un rincón al lado el muro del Fortín, donde había una fosa con cadáveres de toda clase de presos.
Andrés Lara tenía 18 años cuando participaba en la toma del Fortín. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
Dicen que aquí hay unos 50 guardias enterrados. . .
– No solo guardias sino también compañeros y luchadores políticos. Aquí los traían para asesinarlos.
¿Cuántos guardias permanecían apostados aquí?
– Eran por lo menos mil guardias. Esto era al mismo tiempo un lugar de tránsito, un lugar de descanso. Difícil decir exacto pero eran bastantes. Cuando el Frente los presionó salieron en desbandada. La liberación de este pueblo costó, a sangre y fuego se hizo.
¿Sentía mucho júbilo por que León estaba prácticamente liberada de la Guardia?
– Si, porque el Fortín era lo último que tenía la Guardia.
Es húmedo y refrescante cuando bajamos por la grada y entramos al Búnker del Fortín. Es totalmente redondo y contra las que fueron las paredes estaban las celdas de los presos políticos. Segustín Reyes Hernández, como guerrillero sandinista llamado ´William´, pertenecía a la Columna Carlos Manuel Jarquín y operaba en León y en otras partes del país con sus hermanos de guerra. Hace gestos con la mano para indicar las celdas y la pila en donde los verdugos de la Guardia Nacional metían sus víctimas en agua mezclada con sal para que la piel del preso se secara.
En el arduo trabajo para reconstruir el Fortín como un museo y lugar emblemático por la lucha heroica del pueblo sandinista, los entusiastas como Segustín y Omar han recopilado los nombres y apellidos de los presos que fueron traídos al Fortín, vivos y muertos. Son muchos.
Entre las historias rescatadas de la lucha contra la dictadura somocista figura el relato de como fueron encontrados 200 cuerpos de sandinistas o luchadores políticos que habían sido presos en el Fortín y que fueron ejecutados y enterrados en el terreno de un matorral en las cercanías del Fortín.
– Aquí al lado (del Fortín) estaba el Repollal, donde llevaban todos los chavalos que agarraban presos en León y ahí los mataban. Ahí mismo hacían el hoyo y “ruung” quedaba ahí, pues, dice Segustín.
Otros personajes como el poeta Guillermo Ramos, con 70 años de edad se recuerda también la época de los Somoza el gran terror de los días oscuros de “El Repollal”, como llamaban al montoso terreno alrededor del Fortín de Acosasco, “ya que cualquier preso que era enviado a ese lugar difícilmente regresaba con vida a su casa. Es más, nunca se sabía su paradero”, indica. Los asesinados quedaban al aire libre, y sus calaveras esparcidas por el terreno de lejos se miraban como repollos.
El ex alcalde de León, Dr. Rigoberto Sampson:
“Recuerdo que de chavalos hacíamos caminatas a la orilla del río y escuchábamos los desgarradores gritos de los presos que iban a ser ejecutados. Después de varios tiros, el silencio reinaba en el lugar y nosotros temerosos deteníamos el paseo”, dice.
En esta pila fueron colocados los presos en el agua y se aplicaba las corrientes de energía, como enseña Seguistín Reyes Hernández. FOTO. MIRIAM EMANUELSSON.
Las Celdas y las Pilas de la Tortura
Cuando entramos a las celdas una bandada de murciélagos casi nos choca con nuestras caras, los animales asustados por la inesperada visita. Tienen su escondite en las oscuras celdas donde eran trasladados los presos políticos antes de ser torturados o ejecutados.
En las celdas, dice Benito Lacayo, cabía según el ánimo de la Guardia.
– Me detuvo la Guardia Nacional en medio de la lucha de la guerra porque anduve en una misión. Los Guardias no estaban en sus cinco sentidos, sino bien drogados, con los ojos chinos. Y nos amenazaban; “¡Si los vemos otra vez los matamos”! Así reaccionaron por su carácter represor y de ejército interventor.
Llegamos a “La Pila”. Una angosta construcción, quizás 50 centímetros por cuatro metros y una profundidad de un metro. El agua entraba por una punta de la pila y salía por la otra. Adentro había cables de electricidad en donde los presos eran torturados. Los gritos estremecían a los demás presos en el Búnker.
Benito Lacayo del Grupo de Trabajo por la restauración del Fortín. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
La Pila de Salitre
A unos diez metros afuera el Búnker y en una ligera bajada desde la cocina del Fortín aparece “la Pila de Salitre”. El calor es sofocante este domingo. A medio día la temperatura llega a 35-38 grados. Segustín cuenta sobre cómo la Guardia torturaba a los presos en esta pila donde el agua llegaba hasta el cuello. Ahora está lleno de vegetación pero en esa época se llenaba con seres humanos.
– No solo la llenaban con agua sino también con sal. El sol ardiente y el agua mezclada con la sal secaba terriblemente el cuerpo del preso.
Vamos a la entrada del Fortín y a su lado izquierdo esta “El Horno”. En la distancia vemos que se ve como una terraza fundida en cemento con las medidas 6-7 metros largo y 1.20 metros ancho. Encima está escrito ¡“FSLN-VIVA LA REVOLUCIÓN”! En el medio de la terraza hay un hueco. Cuando nos acercamos vemos que tiene una entrada al lado izquierdo que era una “minicelda” con una altura máxima de no más de 70-80 centímetros. Es decir, era imposible de estar parado en lo que debería haber sido un terrible horno de tortura.
Nos acompaña Jorge Capelán, un internacionalista que a la edad de 14 años acompañó 1976 su madre, una activista política, al exilio debido del golpe militar en el Uruguay, en junio de 1973. Llegaron a Venezuela pero cuando triunfó la revolución sandinista en julio 1979, llegaron a la tierra de Sandino. Un año antes que ganara 1990 la candidata del imperio estadounidense, Violeta Chamorro, Jorge arribó al sur de Suecia donde nos conocimos. Con la victoria nuevamente del sandinismo en noviembre del 2006, Jorge se preparó para regresar a lo que ha sido para él su segunda patria, Nicaragua. Trabaja con el portal de la emisora Radio la Primerisima desde León. Participa con entusiasmo en el proyecto de restaurar el Fortín como mueso.
Jorge Capelán, internacionalista uruguayo que en su tiempo Libre de la Radio la Primerísima se dedica a trabajar por la restauración del Fortín. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
El Horno de tortura
El sol ahora arde y en el cemento del “Horno” se pueden freír huevos. La camisa se siente como empapada y la mochila en la espalda con cámaras y cables está pegada como un chicle.
– No hacía falta estudiar marxismo para odiar al somocismo, dice y mira al hoyo donde los guardias metían a los presos.
– Yo no estuve en la insurrección, como los combatientes que quieren rescatar y reconstruir la Memoria de la guerra de liberación. Yo estuve en la otra guerra en contra los Contras. Era miembro de la Juventud Sandinista (JS 19 de Julio) pero estuve también en el Ministerio de Agricultura y del Ministerio de Educación. Trabajé casi todo el tiempo en zonas de guerra. En el municipio de Somotillo, cerca la frontera con Honduras y estuve movilizado varias veces en las Batallones de la Reserva.
Dice que había muchos latinoamericanos exiliados de diferentes países en Nicaragua en esa época. Con el triunfo de la Revolución, que en los últimos meses prácticamente fue reportado en vivo, sobre todo de un periodista mexicano, eso motivó a muchísima gente de moverse hacia Nicaragua. En esa época el Cono Sur era controlado por dictaduras militares en Chile, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. La perspectiva después de la arremetida terrible expresada en “Operación Condor”, era muy oscura. Pero con el triunfo sandinista en Nicaragua la gente comenzó a respirar lucha y combate en todo el continente latinoamericano.
– Yo conocí mucha gente que entró combatiendo, entre ellos uruguayos. Un joven venezolano solo de 16 años vino a Nicaragua para incorporarse. Y como a los tres meses vino la mamá para buscarlo, cuenta y tira una carcajada sobre la anécdota. Ilustra muy bien el impresionante entusiasmo y alegría popular en América Latina por el triunfo sandinista en esos años, a pesar de la Guerra de Intervención estadounidense a Nicaragua.
"El Horno", o mejor dicho; El Literal Infierno para el preso que fue sometido a las más bestiales torturas en el hueco donde la temperatura era hacia 90-100 grados. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
¿Se lo llevó al hijo?
– Si, si, se lo llevó. ¿”Que haces aquí, chico”? y se ríe otra vez.
– Aquí llegaba todo el mundo. En el centro de León llegó el famoso poeta Allan Ginsberg de Estados Unidos, recitando.
No quiere decir que esa euforia sea la misma en 2017, dice. Los retos hoy en día son enormes, todo un aparato cultural e ideológico bombardea a la juventud y al pueblo 24 horas al día, por supuesto que eso tiene defectos en la conciencia del pueblo, reconoce.
– Por eso el proyecto del Fortín es importante. No hay que olvidar que aquí hubo tres gobiernos neoliberales durante 16 años, gobiernos que intentaron abolir la historia. Un ministro de educación, Humberto Belli, trató de quemar las cartillas de la Alfabetización. Es la conciencia del Siglo XXI y el Siglo XXI es así, para bien o para mal. Pero es fundamental, si Nicaragua va a tener un desarrollo propio, que tenga una conciencia muy solida de su propia historia. La idea de este proyecto con el Fortín de Acosasco va un poco en ese sentido.
El ex combatiente sandinista Segustín Reyes Hernández, pertenecía a la Columna Carlos Manuel Jarquín del FSLN enseña nombres de sandinistas caídos en combate en la toma de León o asesinados por la Guardia en el Fortín. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
EN UNA DE LAS PAREDES DEL Búnkerestán los retratos del Estado Mayor del FSLN en León, todos muertos antes del triunfo el 19 de julio de 1979. Al lado de ellos, una infinita cantidad de nombres y apellidos escritos con marcador en papeles grandes con los nombres de los mártires que dieron sus vidas en el combate por la liberación de Nicaragua del yugo fascista somocista.
– Era una guerra de todo un pueblo, subraya Benito cuando relata sobre las personas masacradas y tiradas en las calles de León, documentadas en fotos de fotocopias.
– La Guardia estaba rodeada en toda la ciudad. A las 5 de la tarde comenzaba una balacera tremenda, diariamente a partir del 4 de junio de 1979. La aviación, que era un Hércules, tiraba bombas de 500 libras (226,8 kilos) de fósforo blanco y unos Push-pull (Lockhead, EEUU) de dos colas que sí hacían más daño. Cuando teníamos armas más pesadas no se bajaban tanto pero era momentos de horror y no pocos compañeros murieron por eso.
Un Mueso de verdad
Benito Lacayo es el tercerex combatientedel grupo del trabajo para la restauración del Fortín:
– Estamos en plática con todas las autoridades municipales y con la ayuda del comandante guerrillero David Blanco y la comandante guerrillera Leticia Herrera queremos buscar financiamiento del proyecto para restaurar el Fortín. Ahora se está haciendo un diseño para la restauración como era originalmente. La idea incluso es raspar todas las paredes para que aparezcan todos los presos que estuvieron aquí, tanto civiles, borrachos como presos políticos y ver cómo fueron torturados con electrochoques. (En las paredes los presos acostumbraban grabar sus nombres, pero muchos de ellos hoy en día están ilegibles, ocultos bajo capas de suciedad) Cuando se tomó el Fortín había unas sillas de tortura. En fin queremos un Fortín que muestre la lucha anticolonial y todas las luchas de León hasta 1979 cuando fue la última Batalla para la toma de esta fortaleza por el pueblo encabezado por el Frente Sandinista, cuenta durante el recorrido en el Búnker.
El sueño de Benito Lacayo u otros ex combatientes sandinistas en León es que el Fortín se vuelve a ser un museo de verdad. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
– La actual generación y las futuras no saben mucho (de su historia). Porque desde el 1990 hasta 2006 la lucha del pueblo se tapaba por los tres gobiernos neoliberales; Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. No hay que revivir la guerra para hacer la guerra sino revivir el pasado para no cometer los mismos errores, si no, los vamos a seguir cometiendo. Ese es el objetivo del museo y vamos a tener un equipo de filminas, un equipo de parlantes, pero necesitamos dar mayor acondicionamiento a esto, y hace un gesto a las paredes y las construcciones deterioradas, no solo por los ladrones sino también por el paso del tiempo y del clima.
Toda una cronología
– En León hay muchos compañeros que puede relatar la historia como si fuera una novela. Cuando estuvieron presos, fueron torturados. Nuestra labor, que hemos iniciado con Jorge Capelan, es en función de hacer memoria, para que queden escritas esas memorias de todos los combatientes del 1956, que es el dato que tuvimos como primer referencia que fue la muerte del primer Somoza y la inmolación que hizo Rigoberto López Pérez. Pero a partir de ahí, o de la muerte de Augusto Cesar Sandino en 1936, no ha dejado el pueblo de Nicaragua de luchar. Toda esa experiencia es el cúmulo histórico de por qué este pueblo tiene su independencia. Y pienso que hay que recuperarlo y recobrarlo para tenerlo vivo para no cometer los mismos errores. Y más ahora cuando se dice que nuestro presidente (Daniel Ortega) es un “dictador”. Y con mucha más razón tenemos que recobrarlo porque no podemos permitir nada de eso, dice y se ríe de la ironía.
– Es mejor dirigir esa energía hacia la paz y hacia un bienestar para todos. Y si vamos a pelear, mejor que lo hagamos en un partido de béisbol.
El deseo de los compañeros en León es conseguir paneles de madera bien iluminados en donde pueden colocar fotos plastificadas que no se dañen por la humedad en el Búnker o en cualquier otra parte del Fortín. Pero mientras tanto, ya están las fotos copiadas en papeles de tamaño A2.
– El Fortín tiene 20 manzanas (aproximadamente 8 hectáreas). Durante el somocismo eran 40 manzanas, ya tomaron 20 (en invasiones de tierras, etcétera). Nosotros hemos luchado desde el 2012 para mantener las 20 manzanas porque es un patrimonio nacional y deben ser los combatientes que respondan por ese patrimonio, porque fueron ellos los que recuperaron en hecho y facto el Fortín.
– Ahora muchos de los combatientes somos viejos, estamos jodidos y enfermos, pero sus hijos pueden trabajar en este proyecto. Muchos compañeros son inválidos, lisiados por la guerra, resume Benito.
SALIMOS DEL FORTÍN ese domingo tranquilo pero de un calor ardiente. ¿Para qué quejarnos del clima? Nunca estuvimos adentro el “Horno”, o “la Pila de Salitre” o “la Pila de los electrochoques” como hicieron los que dieron su vida con el grito: ¡“Patria Libre o Morir”! que era la consigna durante esos largos años de lucha por la Liberación de esa pequeña pero orgullosa nación centroamericana.
Y juran de seguir la lucha por mantener la paz, pese a las amenazas de los sectores fascistas y obsesionados en Washington que amenaza con un “Nica Act” al exitoso desarrollo social y político que representa los tres gobiernos sandinistas desde la recuperación del poder político en enero del 2007.
Si fuera necesario, no hay duda que los hijos e hijas de Sandino están preparados para dar su grito de guerra contra el Invasor Yankiee: ¡“Patria Libre o Morir”!