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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Colombia] Rajados candidatos presidenciales


Por: Ramiro Bejarano Guzmán
NOTAS DE BUHARDILLA

Hace un mes propuse un test básico a los candidatos, para lo cual elaboré un cuestionario encaminado a establecer sus ingresos y egresos, sus bienes y los de su entorno familiar, negocios y aspectos de naturaleza económica, en el entendido de que quien aspire al más importante empleo de la Nación está obligado a informarles a los ciudadanos esos detalles.
La pregunta que todos los candidatos expresaron estar dispuestos a contestar pero no lo hicieron, salvo Juan Carlos Pinzón, fue la de si estaban dispuestos a revelar ya –y destaco esto– sus declaraciones de renta. Nuestros precandidatos presidenciales le temen a exhibir sus declaraciones de renta, pues prometieron dejarlas conocer y no lo han hecho. Cierto es que no mostrar la declaración de renta por quien está reclamando el voto de sus conciudadanos no necesariamente lo hace deshonesto, pero en tiempos en los que se reclama máxima transparencia sí es imprescindible exhibirla. Permitir el acceso ciudadano a la declaración de sus bienes desnuda el recorrido y hasta las inclinaciones de un hombre público, datos que no tienen que ver con su vida íntima sino con el derecho colectivo de saber por quién se puede o no votar.
Están en deuda los precandidatos y ojalá que en lo que resta de campaña revelen sus declaraciones de renta y aclaren si tienen o no cuentas o bienes en el extranjero o aquí, bien directamente o a través de familiares y amigos, o si visitan con frecuencia lujosas casas de recreo que su otrora modesta parentela adquirió mientras el candidato fue servidor público, por ejemplo en Cartagena, como ocurre con un aspirante de la ultraderecha.
Pero el candidato que peló el cobre con este test básico fue Iván Duque, soberbio vocero del Centro Democrático a la Presidencia. En el programa Hora 20 le plantearon varias de las inquietudes del cuestionario que propuse, de las que resultó que uno de sus hermanos es funcionario por concurso del servicio diplomático del gobierno que tanto cuestiona; empero, requerido para que contestara si presentaría su declaración de renta, en vez de responder preguntó si este columnista ya había divulgado la suya, porque en su reducido universo él solo está dispuesto a mostrarla cuando quien se la pide también la exhiba. Obviamente la aguda Diana Calderón le ripostó haciéndole ver lo obvio: que quien formulaba la pregunta era un columnista y no un candidato presidencial. Pero Duque insistió en que si bien no tiene problemas conmigo también yo debía presentar mi declaración de renta porque fui servidor público —hace más de 20 años— y tengo figuración pública. El pez por su boca muere.
El día en el que incurra en el disparate de lanzarme a algo estaré dispuesto a revelar hasta mi grupo sanguíneo. Si esa es la postura de Duque siendo apenas precandidato, fácil resulta prever lo que sería si llega a presidente. Al igual que su jefe tampoco reveló sus bienes, pero sí su disgusto con quien se atreva a esculcarlo en público. Su proverbial arrogancia solo le permite tolerar los aplausos y alabanzas que otros le prodigan.
Duque va tener que aceptar que tiene que soportar el escrutinio público, en vez de atacar subliminalmente a quien lo critique. Con menos empezó Uribe y su gobierno tuvo que liquidar el DAS. Si el “terrible” Iván tiene interés en mis bienes, en los archivos del Centro Democrático deben de tener aún la información que recaudaron ilícitamente en el régimen de la seguridad democrática, cuando como abogado me enfrenté judicialmente con el entonces presidente que también se ofusca cuando le hablan de sus declaraciones de renta y las de sus hijos. Por esos hechos hay varios condenados.
A juzgar por la retadora actitud de Duque asumo que sigue molesto con este columnista por divulgar en Twitter que Jorge Luis Henao Arango, condenado por narcotráfico y abuso sexual violento de menores, es uno de sus flamantes apoyos de campaña en Buga (Ver http://bit.ly/2Att9yq). Muy bueno Don Iván para formular preguntas necias a un columnista y bastante ligero con quienes lo respaldan. Ojalá entienda que sus responsabilidades públicas están por encima de esas mezquindades Esto apenas está empezando.
Adenda. Lamentablemente lo están logrando. La JEP está hecha trizas.

En manos de quién estamos

Por: Ramiro Bejarano Guzmán
NOTAS DE BUHARDILLA - EL ESPECTADOR

Comprendo y me solidarizo con el director de la Policía, general Nieto, y con su institución, cuando afirma que “matar policías es un acto desesperado de los mafiosos”, pero no puedo decir lo mismo de su subdirector, el general Ricardo Alberto Restrepo Londoño, quien debería estar ya vestido de civil si este país fuera serio.
El segundo hombre de la Policía ha tenido una extraña relación con Jorge Luis Henao Arango, quien, disfrazado de dirigente cívico en Buga y en el Valle del Cauca, ha logrado no sólo mantener en la penumbra la condena que le fue impuesta en Panamá por tráfico de estupefacientes (http://bit.ly/2loqMph) y otra más por abuso de menores en Colombia (http://bit.ly/2mPnKre), sino además beneficiarse él y su familia de favores otorgados con cargo al erario municipal por el exalcalde John Harold Suárez y el actual burgomaestre Julián Latorre. Tal es el poder de Henao que el camaleón y diletante Angelino Garzón se ha puesto a su servicio para difundirle panfletos y calumnias en mi contra, que los malquerientes uribistas —auxiliados por un senador y tres rábulas del derecho— reproducen irresponsablemente sin ver la viga en el ojo propio, porque obviamente los de esa ralea dios los cría y ellos se juntan. Como era de esperarse, los antecedentes judiciales de Henao tampoco le han impedido convertirse en orientador del Centro Democrático en Buga, como de ello da cuenta un álbum fotográfico en el que obviamente aparece abrazado con Álvaro Uribe (http://bit.ly/2rHRFXJ).
Pues bien, algún ciudadano, de los que viven atemorizados en ese régimen del terror que han montado en la ciudad señora, me advirtió que Henao Arango alardea de su amistad con el subdirector de la Policía. Como eso me parecía improbable, presenté un derecho de petición al general Restrepo, quien me respondió que en efecto conoce a Henao porque “ese ciudadano se desempeñaba como coordinador de la Red de Apoyo para la Policía Nacional, cuando me desempeñé como comandante del Departamento de Policía, Valle del Cauca, para los años 2007 – 2008 y enero 2009, se caracterizaba por ser un líder comunitario y realizaba algunas coordinaciones cívico-policiales en la ciudad de Buga”.
La revelación del subdirector de la Policía es patética, porque los antecedentes penales de Henao Arango datan desde mucho antes de que el general Restrepo conociera al que aún hoy distingue como un “líder comunitario”. Produce no solo desconcierto, sino miedo, que el comandante de la Policía de un departamento ande con personas que han sido condenadas penalmente. ¿Qué esperar de una Policía que, como lo reconoce el actual subdirector, tolera que un excondenado coordine actividades cívico-policiales? Si el actual subdirector de la Policía no supo con quién se relacionaba cuando comandó la institución en el Valle del Cauca, habrá que preguntarse cómo llegó donde está.
Pero el mal ejemplo cunde, porque el actual comandante de la Policía en Buga, el teniente coronel Andrés Fernando Serna Bustamante, también ha hecho partícipe a Henao Arango del trato que seguramente aprendió de sus superiores, y ya son varias las oportunidades en que ambos comparten tribunas en actos públicos.
Un ciudadano desprevenido tiene que quedar perplejo de que la Policía tenga como ángeles de la guarda a personas que estuvieron vinculadas con tráfico de drogas o con abuso de menores. Delinquir sí paga.
A pesar del silencio cómplice de las fuerzas vivas que conviven cómodamente con el Cartel de Buga, que creen que la salvación de la ciudad es problema de otros y no de todos, no me rindo. Ni siquiera ante las amenazas de muerte que vengo recibiendo en las que se me advierte que un comando de sicarios está listo para asesinarme en cuanto ponga un pie en la ciudad de mis mayores, o inclusive en las calles de Bogotá, para lo cual ya cuentan con el respaldo de otros matones.
Son las cosas que pasan en un país donde el segundo hombre de la Policía Nacional, y el primero en Buga, gradúan de prohombre a quien antes narcotraficaba y abusaba de menores.
Adenda. Tiene razón Roy Barreras. La Corte Constitucional no prohibió al Congreso tomar la decisión de votar en bloque.

Colombia La nueva cruzada del fascismo criollo

Por: Ramiro Bejarano Guzmán
NOTAS DE BUHARDILLA

Así como llevaron a las gentes incautas a votar en contra del plebiscito a punta de mentiras y calumnias, ahora las fuerzas de la recalcitrante ultraderecha han iniciado otra campaña feroz, esta vez contra la propuesta de Ley de Tierras, también montada en tergiversaciones y en intimidación.
He conocido el proyecto que el Gobierno pretende presentar a consideración del Congreso y es evidente que hay una campaña de mala fe encaminada a desprestigiar ese estatuto, no con argumentos serios, sino con falsedades. La primera gran falacia con la que el uribismo y esas fuerzas políticas que conspiran agazapadas contra la paz tienen asustados a grandes y pequeños propietarios de la tierra, es que se afectará la propiedad privada. Según la perversa y distorsionada argumentación, lo que se viene es una especie de revolución bolchevique, en la que la propiedad pasará a manos del Estado, de manera que ya no habrá propietarios particulares, sino una caterva de guerrilleros apropiados de lo que no les pertenece.
Esa es una mentira tan gigantesca que parece hasta idiota. Ni eso dice el proyecto, ni el Gobierno se atrevería a tanto. Lo que se persigue sencillamente es formalizar la propiedad rural para que cerca de ocho millones de predios que hoy están en poder de campesinos, pero como simple poseedores, los sigan teniendo, pero en condición de dueños debidamente inscritos en las oficinas de registro. En otras palabras, se trata de que esos nuevos propietarios mejoren sus condiciones legales y físicas para tener derecho a muchas prerrogativas que hoy como poseedores les están vedadas, como acceso fácil al crédito, entre muchas otras.
Al anterior infundio suman el otro de sostener que los 800.000 hogares campesinos que hoy no tienen un centímetro de tierra o la que tienen les resulta insuficiente, van a apoderarse de los terrenos expropiados a los gamonales y terratenientes. Tampoco es cierto, pues el Estado dispondrá de propiedades públicas para que esos miles de desposeídos puedan hacerse dueños y explotar, en su propio beneficio y en paz, predios que no han pertenecido a ninguno de quienes con mezquindades aspiran a que este empeño de reconciliación no arribe a puerto seguro. La cosa no es como la pinta el uribismo, pues en vez de expropiar, lo que va a suceder es que el campo se va llenar de propietarios privados. Lo que les molesta es que seguramente esos nuevos propietarios no van a poder ser sus amigotes paramilitares, que antes azotaron a la indefensa población campesina para privilegiar a los plutócratas de siempre.
Y en esa cadena de artificios, estos pregoneros de desastres que se han opuesto al proceso de paz desde el inicio, y que están al acecho de que también naufrague cualquier negociación con el Eln, están propalando la especie de que las propiedades que les serán expropiadas serán entregadas a las Farc, sin que en el proyecto exista una sola frase o insinuación siquiera menor de que eso pueda llegar a ser posible. Los mecanismos existentes de expropiación por motivos de utilidad pública no sufrirán ninguna modificación en el proyecto que la siniestra ultraderecha aspira a sepultar. Por el contrario, la extinción administrativa de dominio no se ejecutaría por un ente del gobierno, como hoy ocurre, sino por un juez de la República, lo cual fortalece las garantías constitucionales y procesales.
Les ofende a estos insensatos que se reitere el principio universal de que el interés general prevalece sobre el particular, establecido en nuestra Carta Política desde 1936, o que la tierra sea para quien la trabaje. Quieren volver a la Constitución ultragoda y confesional de Núñez y Caro, y por eso están vendiendo el falso cuento de que todo esto es igual a una ley habilitante que impulsó Chávez.
Esta vez no puede ocurrir que ganen los enemigos de la paz, porque de ser así conseguirían de antemano derrotar el compromiso adquirido en La Habana de crear una Jurisdicción Agraria que lleve justicia y reconciliación al campo. Ni un paso atrás.
Adenda. Ojalá se convierta en ley el proyecto que se presentó en el Congreso para acabar con las decadentes corridas de toros.

Exoneración agridulce

El sorpresivo archivo de la investigación que se adelantaba en contra del excandidato del Centro Democrático(CD), Óscar Iván Zuluaga (OIZ), por su supuesta vinculación al espionaje ejecutado por un hacker contratado por su campaña para obtener información reservada de inteligencia y desprestigiar el proceso de paz, no fue buena noticia para nadie, ni siquiera para el exonerado.
Por: Ramiro Bejarano Guzmán*

OIZ, que se tiene confianza para desinformar, convocó una rueda de prensa en la que, como es habitual, se hizo el de la vista gorda con una decisión que, aunque lo favoreció, no lo exonera del todo, ni judicial ni políticamente. El excandidato muy horondo salió a reclamar que su exoneración probaba que su campaña política había sido infiltrada por el Gobierno para impedir su llegada a la Presidencia. Eso no es cierto, pues el escándalo del hacker y de su vinculación con la campaña presidencial de OIZ reventó el 7 de mayo/14, es decir antes de la primera vuelta presidencial realizada el 25 de mayo/14, la cual fue ganada por el candidato uribista. Si a pesar del ruido que se creó con este suceso impresentable, OIZ ganó en la primera vuelta, ello significa que no le hizo daño alguno.
No le queda bien a OIZ sostener la inexactitud de que su exoneración es prueba de los delitos en los que habrían incurrido miembros del gobierno de Santos. En efecto, la Fiscalía archivó la investigación porque consideró que “hasta la fecha” no hay evidencias de que hubiese sido OIZ la persona responsable ni de contratar al hacker Sepúlveda, ni del diseño de la sucia estrategia de espiar información de inteligencia reservada con el innoble propósito de desprestigiar el proceso de paz. En otras palabras a Zuluaga le han decretado un archivo de una investigación al estilo de la cuestionada absolución de O.J Simpson, que primero fue declarado no culpable desde el punto de vista penal, y unos años después fue condenado civilmente.
Lo que calló OIZ en la rueda de prensa fue que esa decisión de la Fiscalía en todo caso le censuró que su campaña hubiese contratado al hackerSepúlveda, y que miembros de la misma, entre los cuales están el vástago del excandidato y su cercano amigo Luis Alfonso Hoyos, hubiesen tenido los tratos que sostuvieron con quien hoy está condenado a diez años de cárcel por estos hechos al igual que otros más que confesaron sus delitos. Lo que no se entiende es que OIZ no tenga nada que ver con los delitos por los que condenaron al hacker, cuando el video que vimos los colombianos lo mostró recibiendo de Sepúlveda, sin inmutarse, información reservada. Video que para la Fiscalía no resultó falso ni editado, como lo aseguraba OIZ. Raro que mientras el hacker delinquía divulgando información de seguridad nacional, quienes la recibían sin sorprenderse resulten ajenos a esa maniobra delictiva, a pesar de que contrataron y remuneraron a ese espía.
Lo cierto es que la Fiscalía le censuró a Zuluaga sus actuaciones con el hacker, porque si bien lo exoneró, dejó en claro que sí se benefició de ese espionaje, pues su campaña manejó públicamente información reservada de inteligencia militar.
Y como para que no quede duda de que la exoneración por lo menos es históricamente precaria, el hecho de que la Fiscalía siga manteniendo vinculados a la investigación al hijo y al amigote de OIZ, es no solo muy diciente, sino preocupante para ellos, pues lo que está claro es que hubo delitos y que de ellos se sirvieron en la campaña presidencial del CD.
El asunto es tan sencillo que ni aun en el supuesto de que la Agencia Nacional de Inteligencia hubiese infiltrado la campaña del CD —lo que de probarse sería tan grave como las chuzadas ocurridas durante el régimen de Uribe—, tampoco en ese escenario OIZ saldría indemne, porque en ese evento, si bien habría delinquido el Gobierno, igual camino habrían recorrido en la campaña presidencial del CD.
Mejor dicho, nada que celebrar.
Adenda. Increíble e indignante que los acusados por el descalabro y fraude de Interbolsa, el más grande de la historia, estén quedando libres por vencimiento de términos. Este país no tiene salida mientras esa siga siendo la justicia que padecemos.
notasdebuhardilla@hotmail.com

En la recta final

Menos mal que esta campaña por el plebiscito durará apenas un mes. Lo digo porque la sensación que está dejando el partido de Uribe es la de que están dispuestos a todo con tal de que no sea aprobado.
Por: Ramiro Bejarano Guzmán - El Espectador.

Han acudido a todo, y harán cualquier cosa. La mentira ha sido su mejor arma. No han dicho una sola verdad, ni la van a decir.
La última falacia delirante que han inventado es que la pregunta por la que votaremos el próximo 2 de octubre es tendenciosa o capciosa, porque indagará si se apoya o no “el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. En el universo uribista les habría encantado que la pregunta hubiese sido “¿Quiere usted que continúe indefinidamente la guerra para acabar con las Farc?”.
Me resisto a creer que la mayoría de los colombianos sucumba al artificio de que lo mejor es decirle no al plebiscito para que puedan iniciarse de nuevo otros cuatro o cinco años de conversaciones de paz con las Farc. Ni las Farc estarían dispuestas a conversar con el partido de Uribe, si es que ocurre la desgracia de que alguno de ellos gane las próximas elecciones, ni el uribismo cumpliría con esa misión, porque lo de ellos es la guerra desaforada, no importa que mueran personas humildes, como los soldados de nuestra fuerza pública.
Claro que se han cometido errores y han quedado vacíos en algunos de los acuerdos de La Habana, pero aún así es mejor un futuro sin Farc que con ellas luchando por llegar al poder, secuestrando civiles y, en fin, sembrando más dolor en campos y ciudades. Por ejemplo, haberle pedido al papa Francisco que aceptara el encargo de intervenir en la designación del comité que elegirá los jueces de la Jurisdicción Especial para la Paz fue una lagartería imperdonable —¿a quién se le habrá ocurrido?— que de paso desconoció que nuestra Carta Política nos erigió en Estado Laico. Esperaban, acaso, que por vincular al papa el huidizo cardenal Rubén Salazar y sus monseñores godificados –exceptuando al de Cali, Darío de Jesús Monsalve— iban a abandonar su falsa neutralidad para invitar a sus feligreses a que votaran por el Sí. Por supuesto que no; es más, no me extrañaría que desde Colombia los altos jerarcas de esta iglesia católica, vacilante y oportunista, le hubieren recomendado al pontífice no aceptar la invitación. De todo hay en la viña del Señor.
Y a propósito de equivocaciones, el gobierno no puede seguir manejando para adentro su campaña por el plebiscito. Hay que abrir espacios y llegar a todos los rincones de la geografía nacional y a todos los círculos de la sociedad, para que las gentes de todas las condiciones se sumen a este propósito. No más fotos del presidente Santos con su desgastado gabinete ministerial recién ajustado, que nada dicen, ni a nadie convencen de ir a votar en ningún sentido. O ¿alguien cree que una foto del presidente con su ministro de Justicia, Jorge E. Londoño, o con la ministra de Comercio Exterior, la uribista María Claudia Lacouture, va a sacudir la abstención o a quitarle votos al partido de Uribe?. Con contadas excepciones cada ministro va por su lado y por lo suyo, como el minagricultura, Aurelio Iragorri, por lo que va siendo hora que el gabinete en pleno se apersone de lo que está por ocurrir en este mes de expectativas y de infarto.
Mejor dicho, no más conciliábulos y conferencias aburridoras y prepotentes de los negociadores de paz o de los lagartos que hoy se proclaman como los hacedores de todo. El asunto es claro: si el gobierno quiere que el Sí por el plebiscito salga victorioso, así no le guste a algunos, habrá que meterle pueblo y bastante.
Adenda. Aquí lo anuncié cuando vivíamos los tiempos turbulentos de la nefasta contratadora Sandra Morelli, cuando era pecado criticar a esa falsa “dama de hierro” consentida por los medios, que resultó siendo un fiasco absoluto. Entonces opiné que ese millonario negocio suscrito por ella para trasladar la sede de la Contraloría a un edificio faraónico de propiedad de la sociedad Proyectos y Desarrollos ISA, constituyó celebración indebida de contrato por objeto ilícito y falta de planeación. Eso mismo acaba de fallar un tribunal arbitral.
notasdebuhardilla@hotmail.com

NO al No

Curioso que apenas el Centro Democrático anuncia que le hará campaña al no por el plebiscito, por arte de magia aparece una encuesta que coincidencialmente vaticina que el Gobierno será derrotado.
Por: Ramiro Bejarano Guzmán - El Espectador

Y más raro, que esa encuesta se haya hecho por Datexco, firma uribista, que en el pasado ha incurrido en garrafales errores de medición, mientras las demás encuestadoras arrojan resultados radicalmente opuestos.
No sería la primera vez que el uribismo hace conveniente uso de las encuestas. No todos hemos olvidado que en 2002, cuando Álvaro Uribe apenas figuraba con una escaso 3% de opinión favorable para acceder a la Presidencia, de pronto una encuestadora soltó la noticia de que su nombre estaba escalando, y de allí en adelante la historia ya la conocemos. En efecto, siguió la manipulación mediática, las volteadas de varios políticos, nuevas encuestas, y lo que era una caricatura de postulación se volvió verdad y, para vergüenza de la Nación, Uribe terminó ganando holgadamente en la primera vuelta. Fue evidente para muchos observadores de la política nacional que esa encuesta milagrosa e intempestiva de 2002 cambió, no sólo el curso de esas elecciones, sino el de nuestra historia.
El Centro Democrático ha notificado al país que acudirá a todo, inclusive a procedimientos lícitos, con tal de sacar avante el no, y ya sabemos lo que ocurre cuando desde esa tribuna de intolerantes se trazan metas electoreras. No hay quien los pare, porque para ellos el fin sí justifica los medios, no importa lo que haya que hacer. El Gobierno y las autoridades electorales tienen que estar con los ojos bien abiertos, porque es inocultable que ya a alguien en el uribismo se le ocurrió la perversa estrategia de promover una manipulación grosera de las encuestas invocando la autoridad de una firma que ninguna credibilidad puede merecer de los colombianos.
El uribismo ha perdido la razón con ocasión de su visceral campaña contra el plebiscito y la paz. Censuran el plebiscito dizque por tramposo, pero, eso sí, quieren ganarlo, porque en su enrevesada dialéctica, el triunfo del no volvería legítimo lo que hoy les parece espurio. En otras palabras, si gana el sí, el uribismo seguirá ranchado en que el plebiscito es ilegítimo, pero si ganara el no, entonces todo quedaría saneado. Semejante disparate solamente puede suscitarse en el alma siempre envenenada de los líderes del Centro Democrático. Ya José Obdulio no tuvo inconveniente en vaticinar un supuesto fraude; lo que no aclaró fue si se estaba refiriendo a las artimañas propias de las que ellos son capaces.
Pero lo peor de todo es que el uribismo, que ahora quiere sepultar el plebiscito, ni siquiera sabe qué haría de obtener el favor de los colombianos en las urnas. Es decir, no saben qué hacer si llegan a ganar. Tratando de camuflar el propósito que los anima de que la guerra se incremente, que es lo que ocurriría de ganar el no, sostienen que una vez victoriosos ellos, esas mansas palomitas encauzarían los diálogos de paz. Nos creen bobos. ¿A quién se le ocurre que a una guerrilla como las Farc le quedarían ganas de adelantar conversaciones con quienes siempre han pregonado la bala venteada para solucionar las diferencias, y más después de que hayan logrado derrotar el plebiscito? A nadie, por supuesto. Eso lo saben los uribistas, pero a la usanza de los culebreros, sus líderes, sin excepción, se empeñan en que les creamos que derrotado el plebiscito, la paz llegará de las manos de quienes las tienen untadas de violencia e intolerancia.
Adenda No 1. En la madrugada del jueves el marrullero y clientelista procurador Ordóñez obligó a los conservadores a que excluyeran de la terna que inicialmente habían conciliado para proponerle al presidente el candidato a sucederlo, a la única mujer que quiso participar en esa preselección, para en su lugar incluir a uno de sus más cercanos alfiles. Qué inmoralidad y qué abuso.
Adenda No 2. El Ministerio de Agricultura durante 2015 contrató directamente personal que le costó $ 1.731.104.041.517, y al 4 de mayo de este año ha gastado $ 1.050.2587. 339. 859 en nóminas paralelas. ¿Eso es austeridad? Y hay más datos del despilfarro.
notasdebuhardilla@hotmail.com
 

Dossier Álvaro Uribe Vélez

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