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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Colombia] Todo quedó en borrador

Por: Cristo García Tapia.
Sí, todo, menos las frustraciones al por mayor y en cadena que trajeron consigo, en vez de la paz social que se daba por descontada, el Acuerdo de Paz y sus desarrollos efectivos en los diferentes puntos negociados y convenidos entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Farc, cuyo fin superior era el de poner fin a un conflicto armado de más de medio siglo entre una guerrilla abanderada de la solución de su causa, el conflicto social, por la vía de las armas, y un Estado anclado históricamente en el statu quo.
Pero no ha ocurrido así, ni va a ocurrir, pues todo ha quedado en borrador, en cuartillas y bosquejos desperdigados por ahí. Nada se ha pasado en limpio para su impresión indeleble en las páginas y folios de la realidad nacional.
Haciendo como correspondía, acordó y pactó la plana, el ejercicio, en los territorios y con los colombianos que, sin atenuantes de ninguna clase, han padecido a lo largo de medio siglo los rigores de esta guerra de despojos de todo, exterminio, desplazamientos, pobreza, exclusión hasta de la esperanza, lo último que acaso aún conservaban entre sus tiliches.
Pero que otra vez, y quién sabe si en esta por 100 años, se ha vuelto a perder entre unos borradores que el Gobierno no ha sido de capaz de concretar siquiera con quienes lo dejaron todo por unos acuerdos de los que apenas si se han cumplido los protocolos de su firma y de la entrega de armas por parte de las guerrillas, porque lo otro, lo de fondo, lo fundamental, se lo llevó la avalancha del incumplimiento, la peste del olvido.
Eso de que “lo fundamental del Acuerdo de Paz ya se cumplió”, como afirmó el presidente Santos en Barranquilla (El Heraldo, 31 de Diciembre de 2017), simple y llanamente no concuerda con la realidad ni tiene el respaldo de los hechos cumplidos, a menos que “lo fundamental” se reduzca al gaseoso concepto de Gómez Hurtado, o al desarme y recogida de la guerrilla en campamentos que nunca se terminaron ni dotaron adecuadamente, o al acopio de todos los chécheres que, con capacidad de hacer ¡pum!, pudieron acumular las Farc en 50 años.
Si tal, “lo fundamental del Acuerdo de Paz ya se cumplió”, y con creces y ñapa: le procuró a Colombia el honor y la honra, el segundo en su historia, de un Nobel.
Lo demás es lo de menos, y cualquier cosita es cariño: el aterrizaje de los programas de desarrollo en los territorios que soportaron hasta el exterminio el conflicto armado, y llevado desde siempre sobre sus vidas el lacerante de las exclusiones y el no menos inicuo de las desigualdades.
De lo cual es mejor no darse por aludido, ni por pesimista señalará el presidente Santos, porque “vamos por buen camino”, aunque a poco, Sancho, topemos con la trocha inhóspita, rocas insalvables y cuanta traba es dable pensar en esta travesía.
A decir verdad, del Acuerdo de La Habana, de lo poco que del original suscrito quedó después de las …y tantas revisiones, modificaciones y recortes en las …y tantas instancias por las que pasó, “son demasiadas las deudas con lo pactado” (El Espectador), con quienes, líneas arriba lo mencionamos, llevaron la peor carga, el peso bruto, de la artillería pesada del conflicto en  regiones y territorios claramente identificados como el escenario natural de la confrontación.
¿A dónde, en qué tierras, se van a desarrollar los proyectos y emprendimientos productivos circunscritos a los guerrilleros hoy en tránsito en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, ETCR, convenidos en el Acuerdo? ¿A dónde los tres millones de hectáreas comprometidas para “aterrizar” el Fondo de Tierras?
E hilando más delgado, fino y delicado, ¿quién les va a garantizar y a hacer efectivas a los reincorporados farianos la seguridad jurídica, física y socioeconómica, igualmente convenidas, pactadas y rubricadas en los acuerdos?
Entre tanto, ya se hace notoria la pérdida de confianza de la comunidad internacional y de la ONU, entre otros importantes apoyos, en un Acuerdo de Paz cuyos desarrollos y resultados no se dejan cuantificar, ni cualificar, más allá del mínimo aceptable para este trascendental evento en la vida de la nación.
“Todo ha quedado en borrador, pero por la Paz, la reconciliación y la convivencia entre los colombianos, seguimos adelante”, afirma sin titubeos Benedicto González, responsable del campamento de Pondores, La Guajira.
No obstante esa resuelta e irreversible apuesta de la guerrilla por la paz, otro fuera el panorama si el Gobierno hubiese procedido con la misma vehemencia y resuelta convicción y responsabilidad de la contraparte en el desarrollo de los acuerdos que vislumbraron el fin del conflicto armado y el principio del fin del social.
Poeta

[Colombia] Rueda de prensa Secretario General Adjunto de Naciones Unidas para asuntos políticos

Palabras ONU



PALABRAS DE APERTURA A LA RUEDA PRENSA DEL SECRETARIO GENERAL ADJUNTO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA ASUNTOS POLÍTICOS, SR. JEFFREY FELTMAN BOGOTÁ, 15 DE NOVIEMBRE DE 2017

Buenas tardes. Quisiera hacer algunas observaciones públicas al concluir esta visita, es la quinta vez que visito Colombia en los últimos dos años y medio. Como siempre, agradezco la cálida recepción de todas las personas que se tomaron su tiempo para reunirse conmigo y compartir sus ideas sobre el proceso de paz y sus recomendaciones para las Naciones Unidas.

Desde que llegué el lunes en la noche, he tenido reuniones con el presidente Juan Manuel Santos y algunos miembros de su gabinete y su equipo de paz, incluido el Alto Comisionado para la Paz, el Alto Consejero para el Posconflicto y el Ministro de Defensa. Además, he estado en estrecho contacto con la Ministra de Relaciones Exteriores, quien se encuentra fuera de Colombia esta semana, y con la Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas en Nueva York. Además me reuní con altos líderes de las FARC, incluyendo Iván Márquez y Pastor Alape, así como con los embajadores de los países garantes, Cuba y Noruega, con la Unión Europea, y con representantes de otros países que tienen un gran interés en el proceso de paz. Hablé con delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja, de la Organización de Estados Americanos y con representantes de la sociedad civil que integran la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad. Y, por supuesto, sostuve amplias discusiones que sostuve con el Representante Especial del Secretario General, Jean Arnault y su equipo en la Misión de Verificación, así como con el Coordinador Residente Martin Santiago y representantes de algunas agencias, fondos y programas de la ONU. 

Cuando estuve por última vez en Colombia, hacia fines de junio, era un momento diferente en el proceso de paz. La entrega de armas de las FARC a los observadores de la ONU estaba en marcha en las zonas y puntos donde el grupo había concentrado sus fuerzas en el cumplimiento del cese al fuego y de hostilidades. Visité la zona en Pondores, en La Guajira, donde fui testigo de la dejación de armas de las FARC en los contenedores de la ONU. También vi a esos mismos combatientes de las FARC recibiendo la certificación de haber dejado las armas que los calificaban para las oportunidades de reintegración a la vida civil. 

La finalización con éxito de la dejación de armas solo tres meses después fue, sin duda, un hito importante en la transición de Colombia de la guerra a la paz. Este fue un logro que mostró al país y al mundo que el conflicto armado con las FARC había terminado. Dije en ese momento que estaba "profundamente impresionado" por lo que habían logrado las partes. Esto no fue solo una evaluación personal. Estaba reflejando la admiración de las Naciones Unidas en general, y en particular del Secretario General y el Consejo de Seguridad, por todo lo que se ha logrado hasta el momento. 

Se siguen depositando grandes esperanzas y expectativas en el proceso de paz de Colombia y existe una inmensa buena voluntad de la comunidad internacional. Dicho esto, llegué esta semana, a petición del Secretario General, para transmitir una sensación de creciente preocupación por la evolución del proceso de paz en los últimos meses. Estas son preocupaciones de las cuales los colombianos y colombianas que trabajan en el proceso de paz y quienes lo siguen a nivel internacional son muy conscientes. Se refieren en particular a tres cuestiones claves que son fundamentales para la pronta aplicación del acuerdo de paz y para el mandato de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas: 

- Primero, el estado de reincorporación de los ex miembros de las FARC. La reincorporación de ex combatientes es un desafío complejo en cualquier situación de pos conflicto. El éxito en el contexto de Colombia exige el desarrollo y la implementación muy rápidamente de oportunidades que brinden a los ex combatientes, incluyendo las mujeres de las FARC, alternativas atractivas y distintas de las que ofrecen las economías ilegales y otros grupos armados que podrían atraer a algunos de ellos nuevamente a la ilegalidad. Sin embargo, a pesar de una serie de encomiables actividades puestas en marcha por parte del Gobierno, las propias FARC y la comunidad internacional, nos preocupa la falta de una estrategia general de reintegración acompañada de planes y recursos concretos que permitan su éxito. Creemos que se necesitan esfuerzos a mayor escala, incluso proporcionando tierras para proyectos productivos. La salida de un número de miembros de las FARC fuera de las zonas, por una serie de razones que incluyen unirse a los llamados "disidentes", es un signo preocupante de lo que podría ser el resultado a mayor escala si los esfuerzos de reincorporación no se aceleran de manera sustancial. 

- En segundo lugar, la situación de seguridad en las antiguas zonas de conflicto, en particular aquellas áreas que han sido dejadas por las FARC en el curso de su dejación de armas y su transformación a un movimiento político desarmado. Compartimos la profunda preocupación por los vacíos de autoridad en muchas de estas áreas y la inseguridad resultante para las comunidades a medida que otros grupos ilegales se movilizan para llenar el vacío. Este es el contexto en el que seguimos viendo asesinatos de líderes sociales y algunos ex miembros de las FARC, y donde las propias autoridades han confirmado el aumento de los niveles de violencia. Vimos esto trágicamente el mes pasado en Tumaco, y me entristeció enterarme del asesinato, en los últimos días, de un ex miembro de las FARC en Antioquia y de dos líderes comunitarios, uno en Nariño y el otro en Cauca. Reconocemos las operaciones efectivas para asegurar las áreas alrededor de los ETCR y las muchas responsabilidades que recaen sobre las fuerzas de seguridad del estado; sin embargo, creemos que se necesita actuar rápidamente para asegurar la autoridad estatal de forma efectiva, por ambos la Fuerza Pública y las instituciones civiles del Estado, en las antiguas zonas de conflicto. 

La experiencia a nivel mundial en los procesos de paz muestra que es vital, inmediatamente después de un acuerdo de paz, establecer una seguridad básica en el postconflicto, traer mejoras visibles a las comunidades y lograr la reincorporación de los y las excombatientes. Las consecuencias de fallar en esos objetivos básicos son muy altas. En Colombia, ese fracaso dificultaría enormemente la consecución de los objetivos más amplios del Acuerdo de Paz en términos de desarrollo rural, mejorar la gobernanza y el respeto de los derechos humanos, así como la asistencia y garantía de los derechos de las víctimas, la ampliación de la participación, especialmente de las mujeres, y combatir las economías ilícitas. 

- Un tercer punto de preocupación ha sido las incertidumbres legales, especialmente para los y las miembros de las FARC, como resultado de las demoras en la aprobación de legislación clave y la revisión judicial en curso de una serie de medidas previamente adoptadas, especialmente la Jurisdicción Especial para la Paz y la Ley de Amnistía, que fue adoptada hace casi un año.

Esperamos que después de la decisión de ayer del Corte Constitucional, el Congreso ahora pueda avanzar rápidamente para adoptar la legislación de implementación y otras medidas importantes, mientras que los poderes de vía rápida permanecen vigentes. Esto solo sería coherente, en nuestra opinión, con la decisión del mismo Parlamento de ratificar el Acuerdo de Paz hace un año. 

En este contexto, me gustaría hacer hincapié en algo que el Presidente Santos habló en su discurso a la nación anoche. Nosotros también hemos estado particularmente preocupados por comentarios sobre el posible cierre de la opción prevista en el acuerdo de paz para la participación política de las FARC.

Lo que puedo decir, desde la amplia experiencia de las Naciones Unidas en resolución de conflictos armados internos a nivel mundial, durante muchas décadas, es que la decisión de los insurgentes de renunciar a la violencia armada para hacer actividad política pacifica en un contexto democrático es el corazón del asunto. Ese es el trato, y está en el centro del Acuerdo de Paz. El no cumplir con este compromiso esencial, después de la entrega de las armas, tendría repercusiones muy graves para el proceso y no sería entendido ni aceptado por la comunidad internacional.

Reconocemos que el proceso de paz está sujeto a un debate legítimo en el país. Sin embargo, nuestro llamado a todas las instituciones, partidos políticos y al público en general de Colombia es a que –independientemente de los puntos de vista sobre los diferentes aspectos del Acuerdo de Paz– valoren el interés común de asegurar que los y las excombatientes puedan transitar productivamente a la vida legal civil. Seguramente todos también pueden ver el interés nacional en garantizar que las regiones que durante más de cinco décadas han sido asediadas por la ilegalidad, la violencia y el subdesarrollo, ahora se estabilicen y se integren plenamente en la economía nacional y la institucionalidad. Creemos firmemente que esto se puede lograr mediante la implementación sólida del Acuerdo de Paz. 

Mis discusiones en los últimos dos días confirmaron que estas preocupaciones no son solo de la ONU, sino que se comparten ampliamente. Existe una evaluación común de que se debe hacer más para garantizar que se mantengan los logros notables de la primera fase del proceso de paz. Escuché llamados en todos los ámbitos para dinamizar el proceso de reincorporación y avanzar más decididamente para estabilizar las antiguas zonas de conflicto con una mezcla de una mayor presencia preventiva de las fuerzas de seguridad y de las instituciones estatales civiles. 

Aprecio las declaraciones muy claras que escuché del Presidente Santos y funcionarios del Gobierno y otras autoridades estatales, así como de la FARC, sobre su compromiso para superar los obstáculos. Escuchamos con atención, y nos sentimos alentados, por el discurso del Presidente de anoche. 

Permítanme también expresar cuán enérgicamente recibimos las evaluaciones iniciales de que el cese al fuego con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ha cumplido en términos generales hasta ahora. Esperamos que las partes puedan tomar una decisión oportuna sobre la prórroga del cese al fuego después del 9 de enero, y que lo comuniquen tan pronto como sea posible al Consejo de Seguridad. Regreso a Nueva York mañana y tendré la oportunidad de compartir las observaciones de esta visita con el Secretario General. Él y el Consejo de Seguridad están siguiendo de cerca lo que está sucediendo en el proceso de paz. El próximo informe del Secretario General al Consejo de Seguridad sobre el mandato de la Misión de Verificación será el 26 de diciembre. Esa fecha es en poco más de un mes, y esperamos que, para cuando se finalice ese informe, podamos incluir la evaluación más positiva posible. Esto sería una señal de que las próximas etapas del proceso de paz descansan sobre un terreno firme y, por lo tanto, daría más confianza a la comunidad internacional que hasta ahora ha sido tan optimista y tan comprometida con su éxito. 

En conclusión... como suele decirse, la implementación es incluso más difícil que la negociación. Nuestro llamado es que los colombianos mantengan el rumbo establecido en el Acuerdo de Paz.

Colombia. Los acuerdos son sagrados, se firman para cumplirlos

Por Juan Francisco Torres para ABP Ecuador
El 27 de junio, durante el acto solemne de dejación de armas de las FARC-EP, donde la ONU certificó que 7.132 armas han sido entregadas, el Comandante Timochencko, mencionó la necesidad sagrada de cumplir los acuerdos de La Habana, tal como los ha venido realizando las FARC-EP en base a lo pactado.
Sin embargo, han pasado más de seis meses de expedida la Ley de amnistía e indulto que garantizaba la libertad a guerrilleros, militantes, simpatizantes; en máximo diez días. Acuerdo que no ha cumplido el Gobierno de Santos.
Actualmente la ley de amnistía ha beneficiado a 832 de los 3.400 prisioneros que han sido reconocidos por las FARC-EP para ser liberados.
Debido al incumplimiento del Gobierno, desde el 26 de junio en todas cárceles de Colombia empezó la Jornada Nacional de Desobediencia conjuntamente con huelga de hambre de los milicianos.
El incumplimiento del Gobierno de Santos pone en serio riesgo el proceso de paz en su conjunto. Con este escenario se abre la posibilidad de extender, de forma más sangrienta, la lucha política y social colombiana, agudizando de manera extrema la violencia.
Los sectores urbistas y para-políticos, cuya estrategia ha sido el boicot al proceso de paz, consolidan su posición de ventaja frente a la vulnerabilidad en la que se encuentran las FARC-EP, producto del cumplimiento de los acuerdos y la entrega del armamento. La paz y la vida de miles de revolucionarios están en riesgo
No se puede considerar, peor aún permitir, que el incumplimiento y el engaño se conviertan en virtud y se utilice además como táctica para intentar ganar un conflicto social sin solucionar las problemáticas que motivaron a su origen: las injusticias sociales y el terrorismo de estado.
El papel de la comunidad y los organismos internacional es lamentable. Sus ojos en Venezuela para legitimar y alcahuetear a la violenta oposición contra el Presidente Maduro, les impide ver a Colombia y presionar al Gobierno de Santos el cumplimiento de los acuerdos de La Habana.  La doble moral pero con agenda única, al servicio de la derecha y el imperialismo, se refleja también en los organismos internacionales.
El arma de la consecuencia y la fuerza moral sabrán vencer las adversidades.

Así funcionarán los negocios lícitos de las Farc

Por Revista Semana.

Los Espacios Territoriales de Reincorporación en los que se convertirán las zonas veredales, donde se concentran los excombatientes, serán la pista de aterrizaje de la ECOMUN, la cooperativa en la que la guerrilla concentrará sus proyectos productivos.

A diferencia de otros procesos de paz, los excombatientes de las Farc se reincorporarán a la vida civil colectivamente, bajo esquemas de cooperativas, que trabajarán de lleno en los territorios donde antes hicieron la guerra. 

Las Farc llegaron para quedarse en las 26 zonas veredales. Sobre terraplenes de cemento se levantan postes de madera, techos de eternit y habitaciones individuales para quienes decidan continuar al lado del movimiento político que surgirá. Pequeñas ciudadelas, que construye la guerrilla en catorce departamentos donde se siente que su estadía no será temporal.

"ECOMUN debe ser un proceso que de esperanza a las comunidades excluidas y marginadas, debe ser un instrumento de paz territorial (...) Inicia el curso básico de economía solidaridad. La reincorporación economía es base para la paz duradera", dijo el exjefe guerrillero Pastor Alape.

Semana.com habló con Rafael González, director de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, sobre el primer grupo de excombatientes de la guerrilla que se prepara para incursionar a la economía colombiana por la vía legal.

SEMANA: ¿En qué consisten las ECOMUN?

Rafael González.: Es la empresa de economías del común que definió lasFarc en el acuerdo de La Habana. Ellos dijeron que cuando se reincorporaran a la sociedad lo querían hacer a través de una empresa de economía social. Hubo muchas reuniones con ellos para buscar el modelo más conveniente. Al final, se dieron cuenta de que el modelo cooperativo brinda la alternativa para lo que ellos están pensando.

SEMANA: Explíquese... 

R. G.: Es una empresa donde se maneja el modelo democrático y donde cualquier persona puede acceder a los órganos de administración como a los de vigilancia. Es una empresa que les pertenece a todos, les permitirá unir esfuerzos y recursos. No es una empresa de una persona, sino de todos. Por eso decidieron armar ECOMUN como una cooperativa.

SEMANA: ¿A qué se dedicarán?

R. G.: Quieren armar varias cooperativas para que más adelante ECOMUN se convierta en una Confederación de Cooperativas. Un organismo de tercer nivel. Pero para llegar allá tienen que arrancar desde abajo. Primero, armar las organizaciones básicas. Se van a dedicar a diferentes temas: ahorro y crédito, producción agrícola, servicios, salud y temas de industrialización. Es decir, en los diferentes campos que tienen las economías solidarias.

SEMANA: Pero... ¿Tienen alguna restricción?

R. G.: Sí, en temas de importación y exportación, por ley. Además, hay problemas para generar empresas de turismo porque no se les ha permitido eso. Pero todo lo demás lo pueden manejar sin problemas.

SEMANA: ¿Cómo funcionarán?

R. G.: En las regiones que están pueden armar diferentes empresas. Cuando tengan varias como ECOMUN Llanos, ECOMUN Llanos Agrícola, ECOMUN Llanos Transporte, ECOMUN Llanos Servicios, y logren armar el mínimo requerido por la ley -cinco cooperativas- podrán conformar las federaciones. Pero claro, ellos pretenden armar muchas más empresas. Cuando las armen buscarán integrarlas a través de una Confederación de Cooperativas que también se va a llamar ECOMUN. Eso es lo que tienen en mente y en lo que estamos trabajando.


SEMANA: ¿Cuántas personas participan del curso?

R. G.: El 27 de junio ellos dejaron las armas y dejaron de ser un grupo armado oficialmente. Por eso, este jueves el Gobierno arrancó el curso básico de economía solidaria que es indispensable para la construcción de una cooperativa. Hoy 40 personas participan de los talleres que son una exigencia de ley de mínimo 20 horas de curso básico. Esto, más otros requisitos que se agotarán la próxima semana, durante la conformación de la primera cooperativa en la constitución de ECOMUN. 

SEMANA: ¿Cómo se hizo la elección de ese primer grupo?

R. G.: Uno de los principios del cooperativismo es la libre adición. Ellos quieren que toda su gente pertenezca a las cooperativas pero no los van a obligar. Lo que nos han informado es que lo han hecho voluntariamente. Como hay que dictar cursos en las diferentes zonas, ellos decidieron que de cada punto sale un líder que participará de la conformación de la primera cooperativa. De ahí, que hayan mandado a una persona de cada una de las 26 zonas, más 14 excombatientes que ya se encontraban acá.

SEMANA: ¿En que se capacitan?

R. G.: Se habla de la cultura de la economía solidaria: ¿Qué es una empresa?, ¿Cómo se conforma?, ¿Los deberes y obligaciones? , ¿Cómo se constituye? y ¿Cuáles son los organismos que hacen parte? Ellos están al frente de la conformación de los estatutos que es la carta magna de cada cooperativa. Eso es lo que da línea de ¿Cómo van a funcionar?, ¿A qué se van a dedicar?, ¿Cuál va a ser la participación de cada uno? Desaparecen los comandantes, todos tienen aquí el mismo nivel.

SEMANA: ¿Quién está al frente de ese proceso?

R. G.: Lo dictamos nosotros, pues somos los únicos autorizados para hacerlo. El Sena nos va a apoyar con los temas técnicos. Ellos entran y les dicen cómo se arma un plan de negocios, cómo se construye y qué deben cumplir para que funcione. Por ejemplo, une excombatiente dice: yo quiero ser panadero, pero no sé de panadería. El Sena es el que los forma.

SEMANA: ¿Después de la capacitación que sigue? 


R. G.: La constitución de los estatutos, viene el acompañamiento del Estado y de algún organismo del sector de economía solidaria. En este caso, por ejemplo, al parecer, va a ser Ascoop. Ellos los acompañarán para que hagan su registro de legalidad frente a la Superintendencia de Economía Solidaria, para que llenen su registro en la DIAN y tengan su Nit, además de su proceso de bancarización. Es decir, para que cumplan todos los requisitos que se necesitan. 

SEMANA: ¿Este grupo de 40 conformará la primera ECOMUN?


R. G.: Sí, aunque se van a formar diferentes ECOMUN. Va a ser ECOMUN capítulo Bogotá, Meta y Córdoba. Es decir, en cada departamento que están van a hacer una. Inicialmente tienen que ser cooperativas, antes de que se conforme la Federación que se encargará de representarlas, orientarlas y acompañarlas. Que esta sea la promotora que impulse esas pequeñas cooperativas.

SEMANA: ¿A quién reportan? y ¿Quién las vigila?


R. G.: Me imagino yo que en el futuro saldrán unas de ahorro y crédito que serán controladas inicialmente por la superintendencia de economía solidaria, pero cuando crezca se entenderán con la Superintendencia Financiera. Si algunas prestan servicios públicos, porque se puede dar el caso, van a ser controladas por las Superintendencias de Servicios Públicos. Si llegan a prestar servicios de salud, que según les he oído quieren hacerlo, serán controladas por la Superintendencia de Salud. Ellos van a cumplir con todos los requisitos de ley, tal cual lo hace cualquier grupo de ciudadanos que se quiere organizar a través de este modelo.


SEMANA: ¿Tienen algún tratamiento diferencial?


R. G.: No van a recibir privilegios ni nada. ¿Qué va a pasar?, van a recibir el acompañamiento del Estado y les van a dar prioridad en la conformación de las organizaciones. Claro, si aparece alguna comunidad que quiere acompañamiento, lo va a tener de la misma manera.

SEMANA: Entonces, ¿que los va a diferenciar?


R. G.: La comunidad extranjera destinó unos recursos para los proyectos productivos. Ahí es donde van a tener una ventaja. Nosotros les ayudamos a conformarse, pero no tenemos recursos para que desarrollen los proyectos. Para el caso de ECOMUN hay unos recursos destinados que los maneja el Ministerio del Posconflicto en una bolsa que se está armando.

SEMANA: ¿Qué tan cierto es que estas cooperativas se crearán sin tanto papeleo?


R. G.: En principio se dijo que este curso lo iban a tomar después de la creación de las cooperativas, eso era la que se iba a omitir, pero para evitar problemas lo están tomando ya. Ese era el único paso que se obviaba. Esta cooperativa se está armando como cualquiera bajo la ley colombiana. No hay ninguna excepción. Lo único es que el Gobierno se comprometió a acompañarlos 100 %. Los registros de Cámara de Comercio, que se habían dicho que no se les cobraban, los van a pagar. 

SEMANA: ¿Más o menos cuántas personas se vincularán a las ECOMUN?


R. G.: Estamos apoyando la conformación de la primera y por instrucciones estaremos en los 14 departamentos donde están las zonas veredales acompañando el proceso. Habrá por lo menos una en cada vereda. Es decir, 14 mínimo en el Cauca, Antioquia, La Guajira, Meta, Putumayo, Chocó y Norte de Santander, entre otros.

SEMANA: ¿Cuándo comenzarían estas cooperativas a moverse en las diferentes regiones?


R. G.: Una vez tengan sus estatutos arman su modelo productivo. Por ejemplo, un cultivo de maíz tiene un proceso de alrededor seis meses. Entonces, antes de ese tiempo no van a tener ningún tipo de producción. Van a agotar el mismo proceso de cualquier empresa. Sin embargo, no sé si lo van a ser, pero se pueden meter con temas de servicios como una empresa de transporte. Montan una de taxis y comienzan a producir el mismo día. Hay que esperar que ellos identifiquen sus negocios. Yo calculo que muchas van a estar produciendo y generando este año.

SEMANA: ¿Con que plata arrancan? ¿Con los 8 millones que le dan a cada uno para su proyecto productivo?

R. G.: Podría ser la plata con la que arranca pero inicialmente no la tienen porque aún está por definirse ese dinero cómo se va a entregar. Cuando lo vayan a hacer les dicen: ustedes tienen una bolsa de ocho millones de pesos, la meten en la cooperativa o la van a montar aparte. Obviamente uno con esa plata, no monta un negocio, no sirve. Pero, por ejemplo, 5.000 hombres y mujeres que aporten ese dinero son 40.000 millones de pesos. Con eso montan la empresa que quieran. Pero por ahora es la conformación de la organización como tal.

SEMANA: ¿Qué efectos tendrán la ECOMUN en los territorios?

R. G.: Es muy positivo porque dejan sus armas para empezar a producir económicamente en beneficio del país. Estás empresas van a terminar generando recursos económicos en las zonas donde están. Pasan de hacer daño a producir. Generarán desarrollo económico territorial. Obviamente va a ser muy lento, pero van a empezar a generar ingresos. Van a empezar a ser productivas.

Gracias presidente Santos

por   revista semana| 2017/06/22 

Presidente, así como le hago este reconocimiento, también le quiero decir que debe cumplir la palabra empeñada. No puede continuar con el patrón característico del Estado colombiano de hacerle conejo a todo el mundo y de incumplir lo pactado.
Presidente Santos, en tan solo algunas horas, las Farc terminarán de dejar las armas. 52 años de guerra habrán terminado. Con esto, usted cumple gran parte de su promesa a la sociedad, aunque falta aún el reto de lograr transformar a Colombia mediante la implementación de los acuerdos de paz.
Lo que ha hecho usted presidente, es de admirar. Estoy seguro que si su discurso hubiera sido el de la guerra, el país lo estaría aplaudiendo. Si su discurso durante estos siete años de gobierno se hubiera basado en matar gente, bombardear, eliminar y destruir a lo que es diferente en este país, buena parte de una sociedad como la colombiana, lo estaría alabando y su popularidad sobrepasaría el 80 por ciento. Colombia es una sociedad enferma, aquí hay quienes aún justifican el paramilitarismo, creen que lo que este hizo le sirvió al país. Es decir, que las miles de mujeres violadas, los descuartizamientos de civiles con motosierras, los empalamientos, las mutilaciones, las más de 400 masacres sucedidas, no sirvieron para que este país rechazara a este tipo de grupos armados ilegales; también hay quienes continúan con la idea de que la lucha armada para llegar al poder es legítima y con esta disculpa justifican cualquier tipo de atrocidades. Imagínese, aún hay quienes justifican el secuestro. 

Haber construido un proceso de paz, humanizado al enemigo y haber hecho entender que este país nunca deberá justificar lo que pasó ni volverlo a vivir, ha sido una gran hazaña. Usted acabó con su capital político por hacer un proceso de paz. Esto es una acción de grandes figuras, porque hacer la paz no es popular, la gente se acostumbra a la guerra, vuelve lo excepcional normal, y permite que otros actúen de modo tal que es imposible justificar en una democracia estable y fuerte. La paz por el contrario exige un nuevo humanismo en la sociedad. En esta, los seres humanos somos pares, nadie tiene derecho a ejercer violencia sobre otro por ideas o por desacuerdos. Por eso la violencia une más que la guerra, porque en épocas violentas se abusa de la fuerza y se ejerce sobre el otro, mientras que en épocas de paz, se podría decir, que la fuerza que se ejerce es sobre uno mismo, ya que es preciso controlarse y aceptar a los otros y otras como iguales. La excepcionalidad de la violencia no se puede normalizar.
Sin embargo, son pocos los que ven que la paz además de beneficiar a la generación actual, será tal vez el baluarte más importante, después de nuestra independencia, que entregaremos a nuestros hijos y nietos. La paz no es solo para nosotros, es también para las generaciones futuras. La paz le incomoda a aquellos que se beneficiaron de la guerra pues los obliga a devolver lo que se robaron, a contar la verdad y a pedir perdón, y por ello se oponen tanto al proceso, prefiriendo, por algunos pesos, sacrificar a nuestras generaciones futuras.
Además, el cambio no le gusta ni siquiera a los revolucionarios. Es cierto que usted ha sido un presidente de derecha en términos sociales y económicos, pero también es cierto que es un presidente de avanzada en términos políticos. Usted ha apoyado la ejecución de políticas que benefician a las minorías y las poblaciones vulnerables, ha logrado construir nuevos lineamientos para comenzar a afrontar los retos sociales en los territorios y nombró a dos ministras lesbianas en su gabinete.

Obviamente, una política de avanzada ha traído la reacción conservadora de la sociedad colombiana; por ejemplo, la de aquellos que creen que las mujeres solo sirven para la cocina y que es legítimo maltratarlas o abusar de ellas, porque la mujer agente de derechos, trabajadora, emprendedora y autónoma, les disgusta.
Presidente, así como le hago este reconocimiento, también le quiero decir que debe cumplir la palabra empeñada. No puede continuar con el patrón característico del Estado colombiano de hacerle conejo a todo el mundo y de incumplir lo pactado. ¿Sabía usted que de 73 pactos agrarios que ha firmado el Estado colombiano desde mediados de la década de los noventa en el siglo XX, prácticamente todos se han incumplido? Los acuerdos de paz de La Habana que usted lideró no son para las Farc o para los militares, son para la sociedad colombiana. La reforma política, el plan nacional de vías terciarias, la reforma agraria y el fin de la guerra nos beneficiarán a todos y todas, aunque a una parte de los colombianos aún les cueste creerlo o entenderlo.
Como escribió Gustavo Wilches Chaux “si a Juan Manuel Santos solo le quedará el 0,00001 % de popularidad, en ese unito estaría yo, reconociéndole su esfuerzo y compromiso por la paz”.

FARC-EP denuncia "reiterado incumplimiento" del Acuerdo de Paz en Colombia

TeleSURtv.net
Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", pidió que haya una veeduría internacional para asegurar el cese definitivo de las hostilidades.

El líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Rodrigo Londoño "Timochenko", denunció este domingo el "reiterado incumplimiento" del Acuerdo de Paz por parte del Gobierno colombiano.
"Ante el reiterado incumplimiento del Gobierno al Acuerdo de Paz, las FARC-EP pedimos veeduría internacional", escribió Londoño en su cuenta en Twitter, en la cual llamó a la alerta por medio de una etiqueta.
Londoño no especificó, sin embargo, a qué se refería con "veeduría internacional", pues el Acuerdo de paz firmado en noviembre del 2016 cuenta con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
E incluso la implementación de la paz ya tiene un Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) del cese al fuego, del cual forman parte observadores de la ONU, de la fuerza pública y de las FARC-EP.
El tuit de Londoño fue enviado luego de varios confusos episodios ocurridos este fin de semana. Más temprano había dicho estar "considerando" aplazar la dejación de armas del grupo insurgente tras la captura de un guerrillero que trabajaba en la implementación del pacto.
"A pesar de tener ficha del MM&V, José Vásquez, médico de las FARC-EP, fue detenido hoy (domingo) en retén en San José del Guaviare (centro)", indicó.
Este hecho se sumó a la captura a primera hora de este domingo de un miembro de las FARC-EP identificado como Yimmi Ríos, quien trabajaba desde hace dos meses en Bogotá (capital) en la implementación del acuerdo, y tras la cual Londoño dijo que estaba "considerando ordenar el aplazamiento (de la) dejación (de) armas", que tenía previsto culminar el próximo 20 de junio.
Respuesta gubernamental
Sobre el caso de Ríos, el presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo: "Tengo entendido que eso es un problema de identidades y de trámites burocráticos, eso es lo que me informó a mí el director de la policía, el general (Jorge) Nieto, y que está en proceso de resolverse".
"El Gobierno continúa con su calendario (para el proceso de paz). Ese es el compromiso y se va a cumplir", apuntó Santos en Cartagena (norte), en una nota informativa de la Presidencia.

La Corte Constitucional conculca derechos fundamentales de los colombianos

Cambio Total.

La CC al alinearse con el CD ha puesto de presente que:

1-    La ideología que profesa es realmente retrógrada, reaccionaria.

2-   Todavía sigue en guerra contra las FARC y contra el conjunto del pueblo colombiano.

3-   La Corte al seguir en Guerra contra las FARC-EP en plena imåplementación del Acuerdo de Paz le da la razón a las FARC-EP en su planteamiento de lucha contra todo el estado colombiano

4-   Es una Corte que aplica las leyes para mantener el estatus quo y no para ir modernizando las instituciones.

5-   Está suficientemente probado que esa Corte solo defiende el derecho burgués en favor de los ricos del país, es decir, lo más reaccionario de la sociedad colombiana (terratenientes, ganaderos, empresarios del campo, narco-paramilitares, algunos militares, lumpen, etc).

6-   Ya ha probado que no está acorde con los tiempos que corren en Colombia y debe ser desconocida ya que 5 magistrados no pueden estar por encima de la mayoría del pueblo.

7-   De continuar así la CC provocaría un colapso institucional y lanzaría a los colombianos a una situación insurreccional que daría al traste con el Estado burgués.


8-  De ésta manera la CC conculca el derecho a la Paz, consustancial con el derecho a la vida, contenida en la propia Constitución del 91.
 

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