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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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FARC-EP Un laberinto oscuro en las Zonas Veredales

Escrito por  , FARC-EP.
Hechos lóbregos que delatan el clásico estilo del trabajo de Inteligencia Militar
De la zona veredal transitoria de normalización Héroes de Marquetalia, situada al sur del Tolima, cerca del lugar donde nacieron las FARC hace 53 años, desertaron en estos días tres muchachas. Sus nombres en filas eran Paula, Mónica y Maira. Lo curioso es que las tres fueron a presentarse a la base militar de Planadas, el municipio más cercano.
Que las guerrilleras desertadas se encontraban en ese lugar fue conocido por información suministrada por los delegados del gobierno en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación local. Pese a ello, estas personas se opusieron a que así quedara consignado en el informe de rutina que elabora diariamente el mecanismo para su instancia superior.
Por su parte, el coronel Martínez, del Mecanismo de Monitoreo y Verificación regional, a leguas del sitio de las deserciones, le comentó rápidamente a Jeferson, el delegado nuestro en esa instancia, que de la zona se habían desertado tres muchachas y que se habían presentado en la base de Planadas. A la hora de su comentario era muy dudoso que las desertoras hubieran llegado allá.
De lo dicho por los delegados oficiales en los dos mecanismos de monitoreo y verificación se puede deducir que desde antes de producirse la presentación, ellos ya sabían que las desertoras acudirían a la mencionada base. Los camaradas de la dirección de la zona decidieron convidar al padre de Paula, una de las desertoras, habitante de la región, para informarlo del hecho.
Servando, como se llama el señor, llegó a la zona veredal en compañía del Presidente y el Vicepresidente de la Junta de Acción Comunal donde habita. De la conversación con él se concluyó que se acercaría a dicha base a objeto de averiguar por la situación de su hija. Para que no fuera solo se acordó que convidaría al corregidor y al párroco de Gaitania.
En la base los atendió el mayor de apellido Méndez, quien con su actitud les dio a entender que ya conocía el motivo de su visita. Les informó que efectivamente las tres muchachas se habían presentado temprano, pero que ya no se encontraban allí, sino que habían sido trasladadas a Ibagué. Servando, muy preocupado, le pidió información sobre el modo de contactarlas.
El mayor marcó en su presencia varios números en su teléfono, sin obtener respuesta alguna del otro lado. Finalmente aseguró que lo mejor era que se presentaran a Ibagué personalmente. Aquello generaba desconfianza, en el mecanismo de monitoreo local algunos militares aventuraron que las muchachas debían hallarse en Chaparral. Todo sonaba extraño.
De buena fuente se sabía que a las ocho de  la mañana las desertoras se encontraban en la base. No había transcurrido el tiempo suficiente para que estuvieran en Chaparral o Ibagué. Más tarde Servando recibió una llamada en su teléfono. Del otro lado le dijo una voz masculina que le iba a pasar a alguien que le alegraría la vida. Enseguida escuchó la voz de su hija.
La muchacha, de manera breve, le dijo a su padre que se encontraba bien. Y que más tarde volvería a llamarlo, porque por ahora no podía hacer llamadas. En cuanto colgó, Servando vio el número 320 849 8580 en el registro de llamadas, así que ahora llamó él. Quien respondió lo saludó por su nombre, dijo llamarse Mario y agregó que le marcaría cuando estuviera con su hija.
Servando llamó a la Defensoría del Pueblo en Ibagué e informó el caso que le sucedía. También realizó gestiones a fin de entrevistarse con la delegada de derechos humanos de la ONU, a objeto de informarla y obtener ayuda. Cuando por fin se produjo el encuentro de la funcionaria de Naciones Unidas con Servando, la actitud de este los desconcertó a todos.
Sencillamente se había presentado para manifestar que no pensaba molestar más, que no iba a buscar a la hija ni a nada, por cuanto había recibido una llamada de ella en la que le había dicho que si de verdad la quería no la buscara más. Aparte de su decisión de no realizar ya ninguna otra gestión, era notorio que su preocupación del día antes había desaparecido.
El relato anterior, completamente verídico, semeja el guion de una serie de esas que el Ejército Nacional presentaba por la televisión a fin de desprestigiar a las FARC. Varios indicios señalan que al menos un par de los muchachos concentrados en la zona veredal Héroes de Marquetalia se relacionan telefónicamente con los servicios de inteligencia militar.
Allí debe haber gato encerrado, como dice la gente. A lo anterior cabe añadir otro hecho que resulta muy sospechoso. Una semana atrás aparecieron en Gaitania unos panfletos con la firma de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, mediante los cuales se advierte a la población que tienen en mente llevar a cabo una labor de limpieza en la localidad.
A las 18:30 horas de ayer 3 de mayo, un ciudadano de Gaitania resultó gravemente herido tras recibir varios disparos de parte de un desconocido. El agresor, un hombre alto y delgado vestido de negro, de acuerdo con testigos que lo siguieron tras el hecho, emprendió la huida por un cafetal en dirección a la base militar ubicada en Tolú, un sitio de Gaitania.
Para sorpresa de la dirección de la zona veredal Héroes de Marquetalia, que está ubicada a unos veinte minutos de Gaitania, los miembros gubernamentales del Mecanismo de Monitoreo y verificación local sostuvieron que el agresor huyó en dirección a la zona veredal y exigieron que se autorizara el ingreso a ella de una patrulla policial en busca del pistolero.
Si se sopesan los anteriores hechos, salta a la vista que existe un interés predeterminado de enrarecer el ambiente en torno a esta zona veredal. Recordamos ahora que un medio de difusión nacional divulgó en días pasados los audios en los que desde el Batallón 21 Vargas con sede en Granada, Meta, personal del Ejército promovía la deserción de las unidades guerrilleras.
Ya desde el cónclave realizado en Cartagena a fines de marzo, las FARC pusimos en conocimiento del señor Presidente Juan Manuel Santos este tipo de maniobras, incomprensibles a la luz de los Acuerdos firmados para la Terminación del Conflicto y del cumplimiento de un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo entre las FARC y el Estado colombiano.
Somos testigos del rechazo a este tipo de actos por parte del señor Presidente, así como de su disposición de ponerle mano de manera inmediata a una práctica que revela el interés soterrado de algunos mandos militares en poner zancadillas al proceso de paz en curso. ¿Por qué el empeño en incentivar deserciones con promesas de dinero cuando está pactado el fin del conflicto?
Por medios y las redes puede reconocerse la irracional ofensiva de los sectores de ultraderecha, enemigos de los Acuerdos de La Habana y de la paz y reconciliación para Colombia, contra el proceso de dejación de armas y reincorporación de las FARC a la política legal. No abrigamos dudas de que esos sectores están detrás de hechos tan lóbregos como los descritos.
Un incidente de última hora vuelve a llamar la atención sobre lo dicho. En la mañana de hoy se presentó un camión, con chofer y ayudante, a dejar material logístico en la zona Héroes de Marquetalia. El aspecto de este ayudante llamó la atención de los mandos de la guerrilla, que procedieron a interrogarlo con los mejores modales.
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Se trataba de un policía vestido de civil, Jorge Rivera, patrullero adscrito al distrito 2 de Campo Alegre, Huila, sub estación Silvania, cuyo mando es el sargento Edier Bermeo Chavarro. Tiene 7 años en la Policía y portaba la C.C. 1113306907 de Sevilla, Valle. Los muchachos tomaron una fotografía de él antes de que regresara en el camión. ¿Qué misión cumplía y por qué? ¿Qué significa esto?
La Habana, 4 de mayo de 2017.


Link Corto: http://bit.ly/2qM6rIH

“La mentira que más duele es digan que acá nos violan”: Integrante de las FARC

Revista Semana.
“Acá no nos violan”, es una de las frases que más repetían las mujeres en uno de los 26 puntos de concentración de las FARC, el día en que el Teatro Nacional y la fundación Yo aporto a la paz llevó la obra de teatro Monólogos de la Vagina.
El campamento queda a una media hora en carro del municipio de Icononzo (Tolima). Luego hay que andar unos 20 minutos más por un camino lleno de lodo por el que es fácil caerse.
En la recepción del campamento hay una carpa construida sobre una estructura de guadua donde el techo y las paredes son de plástico, los mismos insumos con los que está construido casi todo el campamento. Allí, conviven alrededor de 300 personas entre hombres, mujeres y niños. Varios de ellos vienen de Guaviare, Caquetá y Vichada y Tolima. Llegaron a este lugar a finales de enero de este año.
Algunos están almorzando, otros están viendo noticias. En este momento se ve en imágenes a cientos de personas protestando en Venezuela.  
En los muros de plástico hay varios carteles. Uno dice “Mitos y realidades: salud sexual y reproductiva. Mitos: Si uno tiene relaciones con el periodo no puede quedar embarazada. Se puede tener relaciones con copa. La gonorrea solo les da a los homosexuales. Los homosexuales son los únicos que tienen enfermedades. Si uso condón no voy a quedar en embarazo. Realidades: El método efectivo de planificación es el DIU, ligadura de trompas, vasectomía, entre otros. El flujo anormal puede ser por una infección”.
Se pueden ver varias hojas de papel con algunos de los sueños de los integrantes de las FARC. “Quiero estudiar ingeniería civil”, “Quiero que haya igualdad”, “Quiero que juntos construyamos un país mejor”. Además, hay notas en las que se refieren a las muertes de mujeres en los últimos días en Bogotá “por un país igual, ni una más”.
Hay que subir un poco más, a otra carpa donde el grupo hace sus reuniones y donde se presentaría la obra de teatro. Luisa, una de las mujeres del campamento enciende un cigarrillo y sube la loma con tranquilidad. Luego toma su celular y hace una llamada. Pide que le guarden comida a Siria, la perrita que adoptó hace 15 días.
En una de las casas está Jerónimo cargando a Alix, una bebé de ocho meses de edad. Está saludando al grupo de periodistas y camarógrafos que vienen para el evento. “Ella es una hija de la paz. Antes no se podía. Ahora muchas mujeres quieren tener bebés. Ya hay cerca de ocho niños en este campamento”, dice el padre de la pequeña.
Le puede interesar: Los hijos de la paz en Icononzo
Mientras los técnicos terminan de armar una tarima, de acomodar el sonido y la indumentaria, varias personas se toman fotos con las actrices. “¿Los besos que se da en la novela son de verdad?”, pregunta una de ellas. “Son de mentira, todo lo que pasa en las novelas es mentira”, contesta Indhira Serrano. Entre mujeres socializan más, mientras que los hombres se ven un poco tímidos.
Icononzo es uno de los campamentos más visitados por su cercanía con la capital (aproximadamente cuatro horas en carro). Varios universitarios, grupos de mujeres, LGTBI, docentes y organizaciones de salud han ido a conocer el lugar.
“Lo que me molesta es que digan que acá nos violan. Tengo 29 años. Llegué a las FARC a los 13 y nunca he escuchado que acá nos violen. Por eso me gusta que la gente venga y vea con sus propios ojos que no somos la clase de monstruo que piensan”, dice Denis Aguilera, quien se unió a la guerrilla, porque según cuenta, el Ejército Nacional le quemó su casa, el ganado y ya no tenían nada más.
“Lo que pasa es que las violaciones en las FARC o la violencia contra una compañera puede ser motivo de fusilamiento. Acá además hay que pedir permiso para tener novio y si uno tiene novia toca con una sola, porque también lo castigan si se mete con varias, y lo mismo a las mujeres”, dice Fardei Aldana, de 24 años y quien llegó a la guerrilla cuando solo tenía ochos.  
“Uno acá se acuesta con alguien porque quiere. Y también hay cortejo: Nos mandamos notas, nos acompañamos en la guardia, vamos a caminar o a tomarnos un tinto... No es que a uno le gustó alguien y ya se va a acostar con él, como también han dicho sobre nosotros”, agrega Aguilera
Varios de ellos dicen que lo más interesante de las actividades que han hecho últimamente son los talleres sobre género y sobre personas de la comunidad LGTBI. Según relata Aldana, los homosexuales no podían ser militares porque la organización tenía que mantener su “prestigio”.
En la presentación de la obra varios pasan de la perplejidad a ataques de risa. La representación de Diana Ángel, Carolina Cuervo e Indhira Serrano trata sobre la violencia sexual y la desigualdad de género, sobre la naturalidad del lesbianismo, la sensualidad, el deseo, el placer, la infidelidad, y sobre todo del silencio y el sufrimiento de las mujeres.
Integrantes de las Farc. Foto: Cortesía Teatro Nacional/Catalina Salamanca. 
Todos los que están en el campamento toman fotos y graban con sus celulares, y el grupo de farianos que estudian periodismo lleva sus cámaras de video. Sin duda, es la obra de teatro en la que más celulares se haN visto y en la que se pudo grabar toda la presentación sin que los organizadores se molestaran. Varios de ellos tenían Facebook y acceso a Whatsapp a través de los planes prepagados que ofrecen los servicios de telefonía móvil. Así podrían intercambiar lo que grabaron de Monólogos de la vagina.  
Al final de la obra, varias de las habitantes del campamento se levantan para hacer paralelos un poco inesperados. “Le hablo desde una vagina guerrillera a una vagina artista. Ustedes están hablando de los mitos de la sexualidad, de cosas que no se hablaban antes. Me alegra que estén acá para que también puedan desmitificar a la mujer de las FARC, porque acá siempre han reconocido el papel de la mujer”, dice una de ellas.
“Veo que el arte es otra forma de denuncia y que puede ser una forma para que escuchen nuestras voces porque los que cuentan la historia son los hombres y muchas veces no se habla de la tristeza, la inseguridad, el sufrimiento que también pasamos las mujeres”, afirma otra.
Integrantes de las Farc. Foto: Cortesía Teatro Nacional/Catalina Salamanca.
Las actrices que estaban en la tarima se ven conmovidas. Cada vez que alguien se animaba a hablar y a agradecerles por la presentación, ellas responden con la voz quebrada. “Yo estoy muy agradecida de poder estar acá. Pensé que jamás iba a ser posible que tuviéramos un encuentro. Y estoy feliz de saber que la paz es posible y que a través del arte podemos encontrarnos”, dice Carolina Cuervo tratando de contener las lágrimas.
Lo sorprendente para muchos es que algunos llegaron con la intención de enseñar sobre educación sexual, pero en realidad fue un espacio para compartir: “Acá no hay diferencia entre hombres y mujeres. Todos trabajan, todos cocinan, todos prestan la guardia, todos estudian. Para nosotros son bienvenidos todos los que vengan a enseñarnos aunque tenemos muy claro los temas de educación sexual, anticonceptivos, periodo, aborto, embarazo y demás... No siento que haya desigualdad en las FARC entre hombres y mujeres”, explica Valentina.  
Por su parte, Camila Hernández, licenciada en lengua y una de las profesoras del campamento, dice que le parece importante siempre reivindicar el papel de la mujer. “Celebro cada vez que se reivindica el papel de la mujer. La historia de nuestras guerrilleras en muchos casos se ha perdido... Es importante tener este tipo de encuentros que hasta eso nos había negado el Estado, la mayoría nunca estuvo en una obra de teatro”, afirma.
Integrantes de las Farc. Foto: Cortesía Teatro Nacional/Catalina Salamanca.
Una neblina espesa rodea todo el campamento, pero en pocos minutos todo vuelve a estar despejado. Desde arriba se pueden ver otras montañas y las luces que se empiezan a encender en Fusagasugá y Pandí. Dos de los integrantes de las FARC se animan a cantar. 
El humor hizo que los hombres perdieran la pena. Incluso uno de ellos se animó a pedirle clases de escritura a Carolina Cuervo:
— Señorita usted también escribe libros, ¿cierto?
—Sí señor.
—¿Usted me podría dar su teléfono? A mi me gustaría que me enseñaran a escribir un libro.
— Me imagino que tiene muchas historias buenas…
— Pues la verdad sí. 
La actriz Diana Ángel dice que le ha sorprendido los sentidos que le dieron a la obra y que su imagen de los guerrilleros cambió. Se sorprendió de lo disciplinados que son, de su forma de hablar, de lo cariñosos que son entre ellos y de sus sueños: Muchas quieren estudiar, ser bailarinas, cantantes, periodistas y sobre todo participar de forma activa en la política.
La actriz también manifestó que se siente preocupada por la forma como las FARC están viviendo: “A uno le dicen que están en hoteles cinco estrellas, en grandes fincas, pero no. Esto es muy angustiante. Ellos necesitan vivir en un lugar digno porque están en cambuches, y como hemos visto, en esta zona llueve mucho. Acá nos dicen que este es uno de los mejores campamentos, cómo será el peor... Ellos necesitan vivir de una forma digna”.
Las farianas dicen que hasta el momento el Gobierno no les ha cumplido pero que van a esperar y van a agotar todas las formas pacíficas para que el proceso llegue a un buen término. Mientras tanto, van a seguir mejorando, en la medida de lo posible, el campamento donde planean seguir viviendo.

Las necesidades en la zona veredal de El Oso (Sur del Tolima)

Desde la Mesa Río Loro, en el Valle del Cauca, los guerrilleros transportaron cerdos y gallinas con los que hoy comparten el mismo espacio, pues aún no se ha logrado adecuar cocheras y corrales para estos animales.
Por Olga Lucía Garzón Roa / El Espectador.
Un mes después de la llegada de 200 guerrilleros del 21 Frente de las Farc a la vereda El Oso, en Gaitania, sur del Tolima, lo único que se ha construido son tres planchones donde se ubicarán la cocina, comedores, un aula, una zona de atención médica y habitaciones donde permanecerán los desmovilizados.
Cuando llueve, el terreno se convierte en un barrizal sobre el cual los guerrilleros construyeron, el día que llegaron, los cambuches en que duermen, comen y guardan sus pertenencias. Cuando el sol se asoma el agua se evapora o se acumula en pozos y la humedad alborota los malos olores, así como a los zancudos y moscas.
Sólo tres baños con puertas de plástico fueron dispuestos para el servicio de los guerrilleros, por lo que se vieron obligados a construir letrinas o salir corriendo al monte cuando el cuerpo no les da espera. Los tres baños también son usados por los obreros que trabajan en el lugar, los funcionarios de la ONU y los visitantes.
Como si fuera poco, la falta de agua empeora el escenario. Tres veces al día, un carrotanque es el que les lleva el líquido con el que se bañan, cocinan y asean los baños.
Así pasan los días los guerrilleros que, según el comandante Donals, de la línea de mando del frente 21, comenzaron a padecer males. “Yo mismo me he enfermado. Hemos tenido personas con diarrea, gripe, fiebre, hay gente debilitada, y aunque se han hecho algunas brigadas de salud, no hay suficientes medicamentos”, señala.
A las infecciones por las precarias condiciones sanitarias se une la escasa atención médica. Dentro del frente hay dos subversivos de la tercera edad que padecen artrosis e invalidez, una guerrillera embarazada con un quiste en un ovario y dos mujeres que perdieron las extremidades en combate y presentan dolor por el mal estado de las prótesis. “Me duele mucho la pierna, me cuesta trabajo caminar”, dice Vanesa, una guerrillera que tiene dos hijas, una de ellas de siete meses de edad.
Otro aspecto que los ha afectado es la alimentación, pues según Armando Pipas, uno de los guerrilleros al mando, al campamento llegan transgénicos y enlatados, y cuando les traen verdura, a veces llega dañada. Además, añade que han solicitado en diversas ocasiones que les compren productos básicos como café, plátano, yuca, banano, hortalizas y otras frutas a los campesinos que las producen en la zona que van a ofrecérselas, pero en cambio las traen de otras partes.
Según el comandante del 21 frente, Wilson Saavedra, el hecho de que la tropa hubiera estado acostumbrada a dormir en el monte y a soportar necesidades, no es motivo para que el Gobierno incumpla y los ponga a vivir en circunstancias difíciles, cuando el acuerdo al que llegaron tras la búsqueda del desarme, fue otro. El Gobierno ha anunciado que tomará medidas en el asunto y acelerará los trabajos en las zonas veredales.
Por su parte, el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, ha asegurado que gran parte de los retrasos, en la mayoría de las zonas veredales en los alojamientos para los guerrilleros se deben a problemas administrativos. Por ello los guerrilleros se unieron desde el primer día a los trabajos que adelantan obreros en la zona, ya que algunos tienen conocimientos en construcción, asimismo en la adecuación de las cocheras para los cerdos y los corrales para las gallinas, animales con los que hasta ahora comparten espacios.
A las madres de los once niños nacidos dentro de las Farc, con edades entre 7 meses y 9 años, les preocupa que sus hijos están desescolarizados y expuestos a un ambiente poco sano.
Las Farc dicen que los avances en las zonas veredales transitorias dependen de la voluntad del Gobierno y que a pesar de que ya comenzó el proceso de dejación de armas, no se ha llevado a feliz término en esta zona. “Nosotros conocemos qué armas tenemos, tenemos nuestro propio registro, eso de manera interna, pero no nos han dicho nada al respecto, aquí no se ha comenzado nada”, asegura Donald.

Zonas Veredales, epicentro de la Implementación del Acuerdo Final

José María Carbonell, Nueva Colombia.

Las Zonas Veredales (ZVTN) son zonas que todo parece indicar llegaron para quedarse en el imaginario colectivo colombiano. Ellas fueron concebidas como un territorio temporal de asentamiento de la guerrilla de las FARC-EP en tanto se adelantaba la implementación del Acuerdo Final para una Paz estable y duradera (dejación de armas, constitución del Nuevo Partido politico, etc).

Evidentemente que la realidad en Colombia rebasa ciertas ideas y en éste caso así sucedió. Fue el propio pueblo el que dió la pauta. Intuyó que las Zonas Veredales le daban corporeidad a la Paz y serán ellas la que muestren las bondades de la Paz. Ese cuerpo será entonces a dónde pueden llegar los desposeídos del poder a plantear sus reclamaciones y, desde luego, serán las FARC-EP, mejor dicho su Nuevo Partido, las que tramitarán con el pueblo la movilización para lograr la satisfacción de esas reclamaciones.

Desde luego que es un ex-abrupto de los “enemigos de la Paz”comparar las Zonas Veredales con las “repúblicas inependientes”, embeleco creado en la mente delirante de Álvaro Gómez Hurtado –conservador- que permitió desencadenar lo que hemos llamado la “2a violencia” en Colombia desde 1964. Hacerlo es re-editar la causa del conflicto armado con todas sus nefastas consecuencias y una muestra de la total irresponsabilidad histórica de los “enemigos de la Paz”, los cuales no quieren ver que nuestro pueblo viva en Paz.

Las Zonas Veredales serán también epicentro de la Reforma Rural Integral (RRI) ya que la puesta en práctica de los proyectos productivos para los guerrilleros –formas cooperativas- y de los campesinos (víctimas y mujeres) tendrán en esas zonas el espacio necesario para vigilar la puesta en práctica de tales programas y el diseño de otros nuevos que surjan sobre la marcha de la implementación, incluso para el re-diseño de aquellos que la práctica demuestre que es necesario acondicionar de acuerdo con las condiciones existentes.

Igualmente, en las Zonas Veredales se adelantaría la política en su forma más pura. Los campesinos, los obreros, estudiantes, mujeres, ancianos, podrían en esas zonas dialogar sobre los múltiples problemas que padece el pueblo, en sus dimensiones económicas, políticas, sociales, culturales, etc.

En esas Zonas Veredales podrían entrar a funcionar las emisoras Comunitarias y su insumo serían necesariamente las noticias que producirían los ricos encuentros de todos los sectores sociales y políticos que quisieran dialogar con el Nuevo Partido.

Como vemos, las Zonas Veredales se conviertirían en Zonas de Reconciliación entre los colombianos y en zonas de Reconstrucción del tejido social roto por el conflicto armado desatado por la oligarquía colombiana y el imperialismo estadounidense.


Estaríamos construyendo la Nueva Colombia en Paz con justicia social.

Zonas Veredales y dejación de armas

Domínico Nadal, El Cuento de la Semana.

El gobierno de JM Santos está metido en tremendo berenjenal. Como ya lo habíamos previsto y dicho con mucha antelación el gobierno no estaba preparado para la Paz.

Y la Paz lo agarró con los calzoncillos abajo. Además demuestra el enorme desprecio que infligen a los guerrileros en trance de convertirse en miembros de un partido politico legal. O quizá sea por eso.

En las Zonas Veredales no encontraron nada los primeros guerrilleros que llegaron a ellas. Apenas 2 campamentos medianamente acondicionados encontraron los últimos guerrilleros que llegaron. Entre uno y otro media más de un mes. Por qué el retraso? Y son 26 zonas veredales…

No será una muestra del tratamiento a que someterán a los guerrilleros? Ahora sí el “estado” va a “castigarlos” por su atrevimiento de responder con las armas los ataques armados contra la población civil por parte de la fuerza pública? Ahora viene la violencia estructural del estado –fuerza pública, leyes, demoras por parte de funcionarios, burlas, escarnio, etc-, la que aplican todos los días a los colombianos de a pié?

Parece que lo único que le interesa al gobierno y al estado es que los guerrilleros “dejen las armas”. No es necesario que los campamentos no están construidos… total, en la vida guerrillera dormían bajo una carpa de techo y dormían en una hamaca de hule con mosquitero, eso sí. Comían lentejas, frijoles, arroz, carne de vez en cuando, cancharina, y tomaban de refrigerio agua de panela... y ahora se las dan de exquisitos y quieren lomo fino, entrecoté, churrascos...

Ahora se quejan de que la carne les llega en mal estado… Ja! Y que les  metieron unas babosas venenosas quizá con la esperanza que enveneran a los gallardos muchachos que el pueblo aclama a su paso. Y hasta les mandan toallas, una para cada dos guerrilleros… Tranquilos, ellos quieren cumplir, así que aceptarán lo que sea. Las FARC-EP están locas por volver a la vida política legal y nada los hará retroceder…

Esperamos que los muchachos no comiencen a comparar el ahora –en los zonas veredales- y el ayer –en la guerrilla- y saquen la conclusion de que “en la guerrilla se vive mejor”: Tienen los tres “golpes”, medias onces y medias tardes, una toalla para cada uno, una hamaca para cada uno, una cobija para cada uno, una carpa de techo para cada uno, 3 mudas de ropa, botas de hule, ah! y un fusil para todos y además una pistola para algunos de ellos…

Esperamos que al realizar la comparación del ayer y el hoy muchos de ellos NO se regresen al ayer, que parece es el mejor hoy. Esperamos que –como siempre- prime en la guerrillerada la valoración política del paso que están dando y la importancia que tiene para el pueblo.


No quisiéramos que resultaran proféticas las palabras de un campesino en el Catatumbo: ““Hoy los venimos acompañar, pero si el gobierno no les cumple, aquí venimos otra vez  a acompañarlos, para llevárnoslo adonde los trajimos”. 

Carta a Timo desde la última marcha en el Catatumbo

Escrito por  Frente 33
Guerrilleros del 33 Frente cuentan al jefe de las FARC lo que viven y sienten en el desplazamiento a Caño Indio.

Camarada, quería simplemente contarle lo que estamos viviendo en esta marcha a Caño Indio. 
Dificultades hay muchas, esas, como siempre, nunca faltan en la vida. Algunas pueden solucionarse, otras en cambio quedan en remojo. 
Tal y como nos escribía usted en su nota anterior, al gobierno le quedó grande la logística. Lo que uno ve es que el papel del gobierno nacional es solamente orientar, pero los encargados de cumplir y hacer cumplir quedan con las  manos libres. Preguntaron datos sobre vehículos y alimentos necesarios para el desplazamiento, pero luego manejaron eso a su antojo. Nos tocó contratar carros, 6 en Caño Tomás y 3 en La Esperanza. Y pagarlos nosotros mismos. No sé camarada, pero sí veo que nos falta que algún integrante nuestro haga presencia y esté al tanto acerca de los gastos del fondo de paz, eso no es claro en el mecanismo. Se dice que hay una plata para todo lo logístico, pero, ¿quién verifica en qué se están gastando esos recursos realmente? Por lo que yo entiendo, sólo los del gobierno lo hacen. Y queda mucha duda. No sé si mi opinión será muy corta.
Aquí todos estudiamos la circular suya del 3, así que sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar. Por eso nos  preparamos. Por ejemplo, sabíamos que refrescos no iban a haber por parte del gobierno, así que los compramos. Querían hacernos comer para el desayuno unos frijoles congelados, los mismos que nos tenían en el camino para el almuerzo el día anterior. Por eso compramos desayuno nosotros mismos. Como sabíamos que adonde íbamos a llegar no había nada, echamos tablas, madera, varas esquineras y horquetas, entre otros materiales del monte.  
Lo que vemos claro es que el gobierno no cumple, pero sí quiere que nosotros cumplamos como está escrito, sabemos muy bien que son así. De todas maneras se ve mucho ánimo en la gente nuestra, y respaldo en la mayoría, aunque nos preocupa pensar que esto se vaya a poner feo más adelante, y nos empiecen a incumplir todos los acuerdos. Esa es la sensación que tenemos.
La idea que tenemos aquí es la de avanzar lo más rápido posible en la construcción de las ZVTN, no vaya a ser que llegue el mes de mayo y no las hayamos podido estrenar. Eso es más o menos un bosquejo de lo feo. Ahora le relato las cosas que a la guerrillerada nos dan mucho ánimo y moral. 
Se trata del respaldo de la gente, se puede decir de todo el Catatumbo. Nos acompañaron de principio a fin durante el desplazamiento, en algunos lados nos prepararon la comida, se trasnocharon esperándonos en los pueblos. Nos hicieron salir las lágrimas con esos recibimientos, con su forma de expresar en hechos y palabras lo que sentían.  En algún momento un señor entrado en años nos dijo con voz emocionada: “Hoy los venimos acompañar, pero si el gobierno no les cumple, aquí venimos otra vez  a acompañarlos, para llevárnoslo adonde los trajimos”. 
Eso nos despertó clara la idea de que si el gobierno se mama, es verdad, el pueblo nos acompañará a salir de aquí y volver a las armas, si por desgracia tocara. Esta es la hora, y hay como 300 campesinos en un campamento montado por ellos mismos a 80 kilómetros de la ZVTN. Ese es el pueblo, lo queremos mucho y nos sentimos orgullosos del sacrificio que hemos puesto los guerrilleros por ellos. Yo quedaría contento en la vida, si por nuestra lucha y por estos acuerdos se le resolvieran muchas de las necesidades que padecen en este Catatumbo. De verdad se lo merecen, camarada, es la opinión llevamos la mayoría aquí.

URL Corto: is.gd/VzAgi9
 

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