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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[FARC-ELN] Declaración de Montecristi Comunicado de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común y el ELN

Por Cambio Total.

En la fecha, nos hemos reunido en Montecristi, Ecuador, cuna del prócer Eloy Alfaro, las delegaciones del Ejército de Liberación Nacional, ELN, y del partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC, con el propósito de evaluar el desarrollo de los procesos de paz que se vienen adelantando con el Gobierno Nacional. 

Después de deliberar durante dos días, nos permitimos manifestar lo siguiente: 

1 -Expresamos nuestra firme decisión de llegar a la paz completa y a los cambios y transformaciones que anhela la mayoría de los colombianos y colombianas, de realizar la defensa conjunta del Proceso de Paz y de explorar mecanismos comunes para que se cumpla el Acuerdo suscrito entre el Gobierno y las FARC-EP, avance la Agenda de conversaciones pactada entre el Gobierno y el ELN, así como armonizar los dos procesos. Para esta finalidad, hemos decidido la creación de un mecanismo conjunto entre las dos fuerzas, cuyos resultados estaremos informando al gobierno, al país y a la comunidad internacional. 

2- Al reconocer avances en los últimos años en la solución política, también manifestamos nuestro rechazo a la persecución, manifestada en el creciente número de asesinatos y encarcelamientos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y el asesinato de treinta excombatientes de las FARC. Hechos que en su mayoría permanecen en la impunidad a tiempo que la Fiscalía General de la Nación insiste de manera equivocada en no hallar conexidad en los mismos. 

Hacemos un llamado a las organizaciones de víctimas, defensoras de derechos humanos, y a los sectores democráticos y alternativos a la organización, a la denuncia, la resistencia, la movilización, defensa de la vida, del territorio, las garantías y los Derechos Humanos de los colombianos. 

3-Reiteramos que el paramilitarismo es la mayor amenaza para la paz de Colombia, la sociedad y la democracia, por esta razón es necesario tomar medidas efectivas e inmediatas para el desmantelamiento definitivo de las operaciones y organizaciones paramilitares y sus redes de apoyo. 

4-La verdad que habrá de conocerse para alcanzar la Paz, pondrá de presente las debilidades de un sistema que requiere prontas transformaciones y un compromiso de Nunca Más. 

5- La solución al complejo problema de los cultivos de uso ilícito, no puede seguir siendo un tratamiento exclusivamente represivo, de resultados nefastos como los que se vienen presentando en Tumaco y que amenaza con extenderse a otras regiones; para dar cumplimiento a compromisos adquiridos con los Estados Unidos. Es necesario actuar con sensatez, con soberanía y que el Estado cumpla los compromisos adquiridos con las comunidades, implementar Planes de sustitución, programas de inversión social, transparencia en el manejo de los recursos, así como la formalización de la propiedad de la tierra y el fortalecimiento de la convivencia. 

6-Ponemos de presente nuestra preocupación por la corrupción desbordada que ha invadido la estructura social del país y en general las instituciones públicas y privadas de la Nación: las cortes, el Congreso, la rama ejecutiva, la Fiscalía, los organismos del Estado a nivel regional, así como las empresas públicas y privadas. 

El escandaloso comportamiento delictual de personalidades incrustadas al más alto nivel de la función pública y del sector privado, pone en peligro la posibilidad de la paz y el devenir de una democracia real a la que aspiramos. 
Consideramos necesario el diseño de políticas y acciones concertadas que pongan fin a esta alarmante situación de corrupción generalizada. 

7-Este momento histórico, excepcional exige la más plural alianza de los sectores que defendemos la paz y las transformaciones en el plano político y social. 

Llamamos al cumplimiento de los Acuerdo de La Habana y al desarrollo de la participación acordada en la Mesa de Quito, de fortalecer la implementación integral de la participación social y ciudadana en desarrollo del primer punto de la agenda convenida entre el Gobierno y el ELN. 

Por el bien de Colombia, afirmamos desde la Ciudad Alfaro, Montecristi, Ecuador, que ninguna dificultad – por grande que sea-, nos hará desfallecer en la conquista de la paz, construida sobre los cimientos de la equidad social, la soberanía, la verdad y la democracia, tal como lo recordó en su reciente visita el Papa cuando dijo al país: “La inequidad es la raíz de los males sociales”. 

Delegaciones ELN y FARC. 

Montecristi, octubre 23 de 2017.

Jesús Santrich (Farc) advierte a ELN de no ser ingenuo frente al Estado colombiano


Por Dick Emanuelsson, Resumen Latinoamericano

“Yo le diría al ELN; ¡Que mide con mucho detalle lo que está ocurriendo! Porque no podemos caer en posiciones ingenuas”


  • “Si efectivamente no se dan los cambios que se han consignados en los acuerdos de la Habana, no habrá paz en Colombia.
  • Si no hay cumplimiento de ese Acuerdo, creo que, repito, las expectativas del proceso se van a ir diluyendo.
  • De algo puede tener seguridad absoluta nuestro pueblo y es que nosotros no vamos a traicionar nuestra lucha.
  • Hay mucha incertidumbre por parte de los combatientes de las Farc.
  • El sagrado derecho de los Pueblos a la Rebelión Armada se mantiene incólume mientras haya regímenes opresores. Y en Colombia ese derecho no está clausurado para las masas.
  • Sobre todo, si nosotros después de medio siglo de resistencia aceptamos y creemos en la palabra del gobierno, y se nos incumple. . .”


BOGOTA-TEGUCIGALPA / 2017-06-04 / En una extensa entrevista de una hora, el integrante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, Jesús Santrich, advierte al pueblo de Colombia que el sabotaje por parte de diferentes sectores del Poder Fáctico en Colombia al firmado Acuerdo de Paz, están llevando el proceso y el Acuerdo a “su peor crisis”. En la entrevista también advierte a los “Aliados Estratégicos”, es decir a los comandantes y guerrilleros del ELN de estar alerta por las trampas que pueden estar preparando un Estado históricamente traicionero al proceso de paz de ELN.

Jesús Santrich (Farc) advierte a ELN de no ser ingenuo al frente el Estado colombiano
4 de junio de 2017 (via skype, lamentablemente no coincidía el video con el audio por lo cual lo que se en el video es el video del 2012)


EN JULIO DE 2012 ENTREVISTAMOS a Jesús Santrich en su campamento en el norte de Colombia, siendo uno de los comandantes del Bloque Caribe de las FARC-EP. Por esa época no teníamos idea que integrantes seleccionados del Secretariado tenían conversaciones secretas con representantes del gobierno de Juan Manuel Santos. Sondeaban la posibilidad de abrir las conversaciones de paz. Esas conversaciones habían durado ya casi dos años. Tres meses después de nuestra entrevista con Santrich fue oficializado el Proceso de Paz entre el Estado Colombiano y una delegación de la guerrilla de las Farc, encabezada por Iván Márquez. Por supuesto que Jesús Santrich tenía conocimiento sobre esas conversaciones. A pesar de eso afirmó ese día en julio de 2012:

”Yo tengo una convicción de que en Colombia, si no hay una resistencia armada frente a ese régimen de terror impuesto durante décadas, es imposible que hayan esos cambios que necesitan las mayorías nacionales. (. . .) El surgimiento de la resistencia armada es una consecuencia de la imposición de un régimen de terror en Colombia. Si ese régimen cesa y si las consecuencias del orden social profundas causas del orden social cesa, indudablemente la lucha armada tiene que cesar”.


Jesús Santrich y el reportero sueco Dick Emanuelsson, en el mes de julio de 2012 en el campamento del comandante del Bloque Caribe de las FARC-EP. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.


Y la primera pregunta que le formulamos ahora, el 4 de junio de 2017 es:

¿El régimen cesó esas consecuencias para impedir un nuevo resurgimiento de resistencia armada?

– Dick, mi concepción y visión sigue siendo exactamente la misma. Ahora la organización (las Farc) ha tomado una determinación de seguir una senda de búsqueda de los cambios sociales, dejando por un lado las armas, es una posición mayoritaria de la cual acojo yo, pero entiendo, pienso, tengo certeza que el derecho de Rebelión Armada no se clausura por que haya esta decisión de las Farc. Y tengo la convicción todavía, si efectivamente no se dan los cambios que se han consignados en los acuerdos de la Habana, no habrá paz en Colombia. Y de alguna forma la Resistencia va a continuar, si no es en manos de las Farc, (será) en manos de sectores populares que no van a permitir que se mantenga el Terrorismo de Estado y se mantenga las injusticias, afirma el comandante Santrich.

El Paro de Buenaventura
Y las mismas circunstancias y realidades en Colombia del 2012 son tan obvias en el momento de la entrevista 2017. Con un Paro indefinido tanto del magisterio con 200.000 profesores en las calles todos los días en el territorio nacional, como el Paro Cívico en la ciudad portuaria más importante de la República, Buenaventura (levantado el martes 6 de junio). No se distingue mucho de la situación social, económica y de represión del año 2012.

– Lo único que varía es un compromiso escrito del gobierno de generar las condiciones que permitan los cambios sociales que nos puedan conducirnos a la paz. Pero reitero; si esos compromisos que están escritos no se llevan a la realización me parece que habrá una situación bastante complicada de confrontación social en el país. En el momento los cambios no se han dado, ni siquiera la implementación de los acuerdos en una sinuosa realización.

El Paro Cívico en Buenaventura es un ejemplo de la lucha popular, su fuerza, unidad y combatividad.


Hemos tenido mucho traumatismo, dice Santrich y menciona la ausencia de gran parte de las construcciones de las casas y edificaciones que el gobierno se comprometió en el Acuerdo de Paz en los Puntos de Concentración y de Normalización de los guerrilleros.

Nosotros mismos fuimos testigos, tanto en el “Punto de Concentración y Normalización Amaury Rodriguez”, bautizado de un guerrillero caído en combate, en el corregimiento de El Conejo en el departamento de Guajira como del municipio de Icononzo, que el Estado ha fallido en su compromiso con la Paz. Gran parte de los siete mil guerrilleros que desde el mes de diciembre de 2016 estarían albergados en esas casas todavía viven en sus “caletas” en los campamentos levantados al lado los “Puntos de Concentración y Normalización”.


Los Presos de Guerra que todavía están en las cárceles

Menciona que el 30 de diciembre de 2016 fue firmada la ley de amnistía de varios miles de guerrilleros presos pero solo 250 han salido de las cárceles como fruto de esa ley.

– Sí, hay 500 afuera pero por otras vías como indulto, libertad condicional, traslados, pero la mayor parte de los combatientes que deben estar en libertad, no lo están.

¿Cuál es el problema de aplicar lo acordado sobre el tema de los presos de guerra de las FARC?


El Golpe de Estado de la Corte Constitucional

– La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que iba a ser aprobada a través de un acto legislativo y el resto de cuerpo normativo están en vilo por una actitud, yo pienso contra el Acuerdo que tiene la Corte Constitucional. Estamos en el punto de la peor crisis de este proceso desde que se inició en la Habana.

Las declaraciones del comandante guerrillero coinciden casi en forma idéntica con las expresiones de sectores populares e historiadores serios, es decir denunciando el carácter traicionero del Estado Colombiano. Las mismas Farc muchas veces han confirmado y expresado durante sus 53 años de existencia ese carácter tramposo del Estado. Hace unas semanas la Corte Constitucional confirmó ese carácter y ejecutó prácticamente un golpe de estado contra la firma del Acuerdo de Paz y su contenido.

Las fuerzas contra el Acuerdo de Paz confían que la Corte Constitucional fragmenta el Acuerdo de Paz. Coincide con el Uribismo.


¿Era una ingenuidad por parte del Secretariado de las Farc confiar en ese Estado?

– Lo que nos movió como organización a buscar a un entendimiento con el gobierno de Santos son dos asuntos fundamentales. Primero, la búsqueda de una solución dialogada hace parte de la estrategia de las Farc, hace parte de la estructura de la convicción y de la concepción de lucha de las Farc. Por eso no es coyuntural que durante toda la historia de nuestra organización se ha buscado la forma de llegar a un entendimiento dialogado y negociado.

– El otro aspecto es que hay un profundo anhelo popular de acabar con el desangre irracional con una confrontación bastante intensa y victimización que ha tocado a todas las familias del país.

– Pero luego habría que buscar el Acuerdo que comprometieran los cambios estructurales. Hay un acuerdo que la correlación de fuerzas en Colombia no dio para que fueran más profundo, más estructural si se quiere, pero creo que puede dar las bases para que entran en formaciones de fondo.

“Las expectativas del proceso se van a ir diluyendo”

– No obstante, si no hay cumplimiento de ese Acuerdo, creo que, repito, las expectativas del proceso se van a ir diluyendo. En este momento yo hablo de crisis, porque hay mucha incertidumbre por parte de los combatientes, hay mucha incertidumbre de parte de los sectores populares, sigue habiendo un profundo deseo de paz, si quiere una profunda fe en la paz y digo fe porque hay bases reales para su sustentación. Hay una situación bastante complicada. En lo más positivo es la voluntad de paz de la insurgencia, la determinación de la insurgencia.

Al mismo tiempo que se editaba este reportaje fueron entregados 30 por ciento de las armas de los guerrilleros en los diferentes puntos del país en donde se ha concentrado la tropa guerrillera. El Estado no ha disminuido sus fuerzas con una sola unidad militar o un solo fusil. Pero Santos argumenta y responde a los profesores que no hay recursos económicos para mejorar las condiciones en los colegios y descongelar los salarios. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.


Pero, prosigue Santrich, construir la paz no depende solo de la insurgencia de las Farc sino depende fundamentalmente del compromiso político del gobierno, de que haya disposición y acción política del gobierno y no solo del gobierno sino del conjunto del Estado.

– Hemos dicho varias veces que pareciera ser que el estado está muy cogestionado para hacer la guerra pero en este momento se supone que la implementación acordado lo que se presenta es una especie de desarticulación del Estado frente a la necesidad de tomar decisiones de paz. ¿Cómo? Que por un lado actúa La Corte (Constitucional), por otro actúa la Fiscalía y las Fuerzas Militares tienen sus propias posiciones. . . Yo no tengo una ilusión frente que sea posible de conquistar la paz. Es un terreno en disputa y debemos prestarnos a levantar una lucha que va a ser mucho más complicada que la lucha armada.

Entra el paramilitarismo en territorio de las Farc mano a mano con las transnacionales

Durante un mes (25 de abril-24 de mayo) recorrimos gran parte de la geografía nacional. Los testimonios de la gente es uno: Donde las Farc estuvieron (en 242 municipios de los 1000 y más) ha entrado el paramilitarismo en respaldo a las mineras, las hidroeléctricas y los terratenientes. En El Tiempo relataba un sociólogo lo que había expresado una campesina en el departamento del Meta:¡“Devuélvanos a las Farc”, porque la violencia y la delincuencia se había vuelto insoportable”! [http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/entrevista-de-maria-isabel-rueda-a-ariel-avila-sobre-las-zonas-de-las-farc-87994].

En las entrevistas nuestras a investigadores en los municipios de Medellín o Bajo Cauca del departamento de Antioquia las declaraciones son iguales; el paramilitarismo ya es poder. Donde lideres populares se atreven a cuestionar ese poder, son eliminados.

El Estado ofrece una renegociación del Acuerdo de Paz

¿Qué lectura hacen las Farc acerca el hecho, que ahora entran los grupos aliados al servicio al Poder Fáctico donde anteriormente las Farc eran Poder?

– Es una lectura correcta que indican hechos fácticos tangibles. El sentido común te indica que no se han dado los cambios que están consignados en el Acuerdo de Paz de la Habana. Por eso te hablo que estamos en momento de profunda crisis, porque en vez de dar las transformaciones estamos viendo una especie de regresión. Los Acuerdos estén en vilos por el estado generalizado de incertidumbre.

¿Donde está la respuesta del estado para eliminar el paramilitarismo?


Santrich enumera cinco factores que explican la actual situación de una cierta forma de ni guerra ni paz en Colombia.

El primero es, que en vez de implementación del Acuerdo, Santrich sostiene que ahora la etapa se caracteriza por ser de “renegociación” del Acuerdo, lo cual, considera, “es absurdo porque se está incumpliendo fundamentos, principios centrales universales.

La segunda característica es la “Inseguridad Jurídica” donde no existe certeza actual por la correlación de fuerza en la Corte Constitucional, en donde la mayoría de los magistrados obstruyen partes centrales del Acuerdo y su aplicación del Acuerdo de Paz, procesando artículo por artículo. Las “víctimas” son los acuerdos de amnistía y la Justicia Especial por la Paz (JEP). Llegar al extremo, dice Santrich, podría significar que los guerrilleros son colocados en el banquillo de los acusados por la Justicia Ordinaria, violando por completo el acuerdo del JEP, arriesgando incluso de ser extraditado a EE.UU.

El tercer factor que el comandante Santrich menciona es el de “un estado de inseguridad personal absoluto”. Sigue la guerra sucia y los asesinatos a dirigentes populares y van en aumento y el Estado niega el hecho de que existe una sistematización de esa guerra sucia contra el movimiento popular.

La cuarta característica es la “Inseguridad Económica”. No hay certeza adónde van los guerrilleros cuando se termina el proceso de dejación de armas, que durante nuestra estadía en Colombia fue prolongada por 20 días en el caso de las armas de los guerrilleros y dos meses en el caso de las 900 caletas (arsenales guerrilleras ) en diferentes partes del país. “No hay alternativas de vida para los combatientes, ni de cambios sociales profundos para las comunidades ya en realización”, agrega Santrich.

El quinto factor, que menciona es la financiación del proceso. No hay presupuesto en los diferentes planes del gobierno para la implementación del Acuerdo suscrito en la Habana. Solo hay promesas. 
            
¿Tierra para los guerrilleros campesinos?

Tanto Santrich como Iván Márquez han declarado recientemente a los medios de comunicación sus reclamos de tierra para los guerrilleros. “Siendo el problema de la tierra la nuez del conflicto, nos extraña que no se les otorgue tierra a los guerrilleros campesinos”, dijo Márquez, citado por el diario El Tiempo, al recordar que ese ha sido un reclamo histórico de las Farc. [http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/farc-pide-tierras-para-guerrilleros-que-salgan-de-sus-filas-94986]. Santrich agregó: “Necesitamos que haya una garantía en cuanto a la tierra y proyectos productivos para que el guerrillero tenga dónde ubicarse y tener un camino cierto de reintegración”.

"No serían más que 70.000 hectáreas lo que necesitaríamos", dice Santrich, defendiendo la exigencia de las Farc de entregar esa pequeña cantidad de tierra a los guerrilleros de las tres millónes (3.000.000) de hectáreas que serán distribuidas, según el Acuerdo de Paz firmado en la Habana.


Según el decreto que emitió Santos, que ha sido motivo de disputa, y una ley que será radicada próximamente en el Congreso permitirán distribuir 3 millones de hectáreas para 800.000 familias que no han tenido acceso o tiene muy poca tierra, y se formalizará la propiedad de 7 millones de hectáreas.

El Tiempo concluye que “está claro que no habrá tierra para guerrilleros de las Farc, sino para algunos de sus integrantes ya convertidos en civiles que volverán a sus familias o se agruparán con otros excombatientes para la producción agrícola”.

¿Minireforma agraria para 7 000 guerrilleros?

Según cifras oficiales son siete mil (7.000) combatientes concentrados en la geografía nacional. De ellos la República de Cuba ofrece mil (1000) plazas a combatientes para estudiar medicina en ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina). ¿Cuál es el problema de entregar tierra a los guerrilleros con raíces campesinas de las tres millones de hectáreas que serán distribuidas, según el Acuerdo?

– Eso indica el sentido común. Pero parece ser que esa característica no la tiene el Estado colombiano. Se están preocupando más por el destino de las armas que por el destino de esa población ex combatientes que debe reincorporarse a la sociedad civil. Pero no están dando las garantías suficientes.

– El problema de la tierra en Colombia es unos de los centrales del levantamiento armado. En Colombia se mantiene la estructura que alrededor del tercio del país está en las manos del latifundismo ganadero, 50 por ciento de la gente que trabaja en el campo no tiene tierra. Sesenta por ciento (60%) de los campesinos con micro-minifundos no los han formalizado. Siete millones de hectáreas son para la formalización de la tierra y tres millones de hectáreas de distribución. Pero no han tenido la realización de la primera hectárea. No parece que hay planes por parte del gobierno de incluir a esos siete mil guerrilleros. Si fueran diez hectáreas, pongamos, no serían más de 70.000 hectáreas lo que necesitaríamos, dice Santrich con indignación en la voz.


Protesta indígena wayuu en Guajira en contra de la minería El Cerrejón, la mina de carbón más grande de mundo a cielo abierto. El Tren riega el polvo de carbón desde sus cien vagones sin tapas durante el viaje de 140 kilómetros.


“La Locomotora de Minerías y la extranjerización” de la tierra

Según el discurso inaugural de Iván Márquez en Oslo el 20 de octubre de 2012, de las 114 millones de hectáreas que posee el país, 38 millones son destinadas a las petroleras, 39,2 millones están en las manos de terratenientes y ganaderos, 11 millones de hectáreas son controladas por las transnacionales minerías. La parte cultivable de la tierra registra 21.5 millones de hectáreas, pero “solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura”, es decir, para producir comida.

Y el proceso de “extranjerización no ha culminado”, denuncia Santrich y refuerza la política de Santos al servicio de “La Locomotora de Minerías e Hidroeléctricas”, repudiada por el pueblo colombiano donde ha llegado esa Locomotora.

– No hay un viraje de golpe de timón por parte de la institucionalidad y del Estado y no podríamos hablar de un proceso de paz exitoso. Eso no generaría ninguna disuasión para fuerzas que se mantienen activas como el Ejército Nacional de Liberación (ELN). Yo siempre he pensado que la idea de las dos mesas en un mismo proceso que permitiera meter el flujo de la reconciliación al ELN, sería un estado ideal de cosas. Pero tal como está dando el desarrollo de la implementación (con las Farc) me parece que no me atrevería recomendar al ELN dar un paso hacia la reincorporación si no comienzan a corregir esta cantidad de falencias que bien puede ser por ineptitud, por ineficacia estatal o también, seguro, puede ser producto de una estrategia para someternos.
El comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, ´Gabino´.



 ¿Es decir el carácter traicionero histórico del Estado colombiano?

– Si, es histórico y tendría la dirigencia el momento para cambiar esa característica. Pero en este momento lo único que podemos tener es fe. Porque va a ser reales para creer en los cambios, que hasta ahora no los han dado, no los han mostrado.

La recomendación de Santrich al ELN

Hablamos sobre el encuentro del Secretariado de las Farc con el Comando Central del ELN en la Habana recientemente. A parte del comunicado formal, suscrita por ambas organizaciones, ¿qué más se logró en ese encuentro? Te hago la pregunta, porque nosotros periodistas tenemos diferentes fuentes y una muy fidedigna habla que ELN, ante este panorama bastante oscuro para la Paz, ELN está haciendo otra lectura sobre la perspectiva y como consecuencia hace cambios en su táctica y estrategia militar.

– ELN es una fuerza guerrillera revolucionaria de larga experiencia, tanta como la que tienen las Farc. Ellos tienen cuadros revolucionarios de mucha visión de país y tienen un sentimiento también de paz. Todos queremos que haya una salida dialogada para evitar más derramamiento de sangre en Colombia. Es un anhelo de los revolucionarios. Nosotros no estamos en armas por capricho o porque queremos. ELN se ha mantenido en armas porque así impuso el Bloque de Poder Dominante.

– Lo que hemos hecho nosotros con ELN es un intercambio de experiencias. Les hemos dicho como hemos levantado el proceso en detalle. Hemos puesto al día cuales son nuestras expectativas, como fue el debate en la mesa y hemos reiterado el anhelo de que haya dos mesas pero que hay un proceso. Ojala que ELN estuviera como fuerza de cambio revolucionario en esta ruta de lucha sin más derramamiento de sangre. Pero las determinaciones las debe tomar el propio ELN a partir de su propia experiencia.

– Y de esa experiencia novedosa que estamos haciendo de reconciliación y de paz, yo creo que ellos estarán tomando nota de lo que está ocurriendo. Por eso yo te decía hace un momento; yo, responsablemente, y es una posición particular de Jesús Santrich, yo le diría al ELN; ¡Que mide con mucho detalle lo que está ocurriendo! Porque no podemos caer en posiciones ingenuas. Es decir, no podemos pensar que hay buena fe del Estado si las acciones lo demuestran lo contrario.



– Yo mismo tengo que decir en este momento, con toda la voluntad de Paz que tienen las Farc, con toda la determinación y si se quiere la fe, como te decía hace unos momentos, en la posibilidad de reconciliación sin más derrame de sangre, yo tengo que decirles a nuestros guerrilleros que es un momento crucial, es un momento de crisis y que tenemos que prepararnos para peores momentos. Yo pienso así de manera responsable y de manera sensata y no estoy diciendo, debo aclarar, ´que rompamos lo que hemos pactado´, sino que tenemos que exigir al Estado que haya un cumplimiento de sus compromisos. Porque siempre nos exigen voluntad, gestos y tengo la boca torcida de hacer tantos gestos y no vemos una correspondencia del Estado.

– Los gestos ahora le corresponde al Estado. ¿Quién tiene el deber de cumplir los gestos para la reconciliación? Fundamentalmente es el Estado, porque nosotros ya hicimos la dejación de armas. Pero el Estado ni siquiera ha hecho el reconocimiento de la existencia del paramilitarismo. El Estado no ha disminuido ni un porciento en las inversiones a las FF.MM. Yo pienso que debemos prepararnos por tiempos bastantes difíciles.


Videos:
1.
Jesús Santrich (Farc) advierte a ELN de no ser ingenuo al frente el Estado colombiano

Entrevista (1 hora) 4 de junio de 2017 (via skype, lamentablemente no coincidía el video con el audio por lo cual reproducimos el video del 2012)

2.
Entrevista al comandante guerrillero Jesús Santrich (2012) en la selva colombiana

Si yo digo Santos ¿qué dice Santrich? Porque hay sectores que dice que (Santos) es “Un ángel por la paz mientras otros, como Piedad Córdoba, dice que es mil veces peor que Uribe. ¿Qué dice comandante Santrich?
(Se ríe)
– Yo no sé si es mil o dos mil veces (peor que Uribe). Yo pienso que son cucarachas de ese mismo calabazo oligárquico que ha entregado la patria a las transnacionales con la extracción minera y con todos los proyectos neoliberales en los que Colombia es una Punta de Lanza contra todo el continente.
·         Santos es sinónimo de Terrorismo de Estado y no nos podemos engañar.
·         Santos, cuando lo colocan en pedestal de Paz es una falacia.
·         Juan Manuel Santos es un instrumento de las transnacionales y del imperialismo. Por eso sus de paz siempre va a estar ligadas a una determinación mezquina de exigir la rendición de la guerrilla, la sumisión de la insurgencia y de la resistencia popular en general, como si el problema de la guerra y de la paz tuviera que ver estrictamente con aspecto militar y pasáramos por alto que las razones y las causas de fondo están en la miseria que padece el pueblo colombiano.
Mientras Santos no entienda eso, o quizás lo entiende, pero mientras no admita que resolviendo los problemas de los millones de colombianos en miseria, mientras esto no se resuelva eso no habrá paz.

3.
Silfredo Mendoza, 2º comandante del Frente 59de las Farc: “Lo único que han dejado las minerías es soledad y contaminación”

Por Dick & Miriam Emanuelsson

2017-05-09 / Punto de Concentración y Normalización, El Conejo, Guajira

Encabezados por Iván Márquez, jefe de la delegación negociadora de las FARC en La Habana se concentraron el 1º de febrero de 2017 guerrilleros del Bloque Caribe de las FARC-EP en “Punto de Concentración y Normalización Amaury Rodriguez”, la vereda Pondores, corregimiento de El Conejo del municipio de Fonseca del departamento de Guajira. Pero ausentaron las instalaciones prometidas por el gobierno de Juan Manuel Santos.
Tres meses después, el 9 de mayo de 2017 llegamos y apenas había comenzado a instalarse en los módulos los primeros guerrilleros, sobre todo las nuevas madres guerrilleras o las embarazadas.

COLOMBIA La paz con el ELN: de la (falta de) voluntad a la (falta de) razón

Juan Houghton/ LaHaine.org
El régimen de Santos ha optado por su plan B: dinamitar el proceso con el ELN e irrespetar los acuerdos con las FARC, buscando una alianza con el uribismo

Una preocupación natural sobre la viabilidad de la negociación entre el gobierno y el ELN es si existe una real voluntad política de ambos para terminar la guerra y pactar una transición a la democracia. No sobra decir que la mayoría de quienes han intervenido en la reflexión trasladan al ELN la “carga de la prueba”, en tanto eximen al gobierno de Santos y al Estado de presentar las suyas. Parece ser que aplican un ingenioso test de personalidad a los elenos, y por eso siempre la respuesta es emocional o psicológica: o están inmaduros para la paz o son abiertamente ciegos a la realidad política o sufren un síndrome de personalidad múltiple o, en casos extremos del socorrido test, están viviendo en una realidad paralela.
Estos análisis sobre el ELN quizá expresen el estado emocional de quienes los hacen: algunos quieren tanto que termine la guerra -propósito que comparto- que confunden este deseo con las condiciones necesarias para que ello ocurra. Algunos amigos analistas han convertido en axioma un gracejo -ése que dice que “el ELN es un estado del alma”-, y por eso concluyen fácilmente que para esta negociación no se requieren análisis estratégicos sino puras interpretaciones al estado espiritual del ELN. Otros entienden la negociación como una puesta en escena de talantes políticos, y en consecuencia miran el avance de los diálogos en términos de feeling entre las comisiones negociadoras o de las maniobras en la mesa de conversaciones. La conclusión casi siempre es coincidente: el ELN no quiere la paz o no lo ha decidido, como si se tratara de una simple determinación voluntarista.
Siguiendo el procedimiento que acabo de presentar, hay un argumento que sobresale para explicar el poco entusiasmo que genera la mesa de diálogos de Quito en la sociedad. Se han planteado, muchas veces entre líneas, las siguientes premisas: uno, el ELN no ha “decidido decididamente” terminar la lucha armada; dos, en consecuencia la mesa de Quito es un pretexto y un mero mecanismo de acumulación política para mantener la guerra -que sigue siendo el Plan A-; tres, esa es la razón por la cual el ELN no avanza en suspender algunas de sus actuaciones bélicas -el secuestro principalmente-  y por el contrario las profundiza; cuatro, lo anterior envía un mensaje a la sociedad de que no hay mucho que esperar de ese proceso; y cinco, con esas causas se aumenta el escepticismo y la apatía.
 ¿Y el gobierno tiene algo que ver en esto? Algo, dicen nuestros amigos analistas, para señalar enseguida que la firma de los acuerdos de La Habana es sin embargo prueba suficiente de voluntad política de Santos para terminar la guerra. Por lo general la responsabilidad del gobierno en el arreciamiento de los asesinatos, atentados y amenazas recientes contra el movimiento social se elude, trasladándola a los paramilitares, tesis que suscribe raudo el gobierno de Santos, que sostiene ser víctima de los enemigos de la paz.
Del santo estratega al estratega Santos
Estoy en desacuerdo con el razonamiento descrito en el aparte anterior. Lo que marca el momento de la negociación no es principalmente la posición del ELN -como piensan nuestros amigos- sino el “reversazo” del gobierno de Santos sobre las concesiones a las que está dispuesto para iniciar una transición democrática. Varios hechos indican un propósito deliberado del gobierno para arrinconar a las insurgencias y para que en el movimiento popular aceptemos que la negociación de paz es solo la dejación de armas. Lo más evidente es el incumplimiento grosero de los acuerdos con las FARC y la abierta provocación en el abuso del fast track (aprobación rápida de los puntos de los Acuerdos de paz). Basta ver el proyecto de reforma rural que desconoce los acuerdos de La Habana y se erige en una verdadera contrarreforma agraria aún más agresiva que el Pacto de Chicoral de 1971.
Por otro lado, no hay forma de ocultar el juego de pequeñas trampas al ELN en la mesa. Por ejemplo, las mentiras sobre los compromisos existentes para la liberación de Odín; o el acoso mediático las semanas posteriores al cierre del primer ciclo para presionar al ELN sobre el tema de las retenciones/secuestros, a sabiendas de que ya había un acuerdo avanzado al respecto, todo con el propósito de mostrar como “triunfo” lo que es un “acuerdo bilateral”. El juego es tan burdo, que incluso la liberación de una pareja -procedimiento acompañado por el CICR- fue presentado por el ministro de Defensa como resultado de la presión de las fuerzas armadas.
Varios analistas sostienen que esa ha sido la posición de Santos desde el principio, y que no hay tal “reversazo” sino la constatación de una línea que viene desde el inicio del proceso de paz con las FARC. Tampoco comparto ese razonamiento. Santos esperó siempre que la extrema derecha guerrerista aceptara un pacto de última hora y por eso nunca vio necesario derrotarla ni política ni militarmente. El gobierno pensó que restituir a los campesinos solo 2 millones de hectáreas despojadas mediante el crimen y dejar en manos del latifundio y las mafias los otros 6 millones, era una oferta muy atractiva (bueno, es una oferta atractiva, que al fin y al cabo fue aceptada por varios sectores del latifundio que se quedaron en el Partido de la U cuando el uribismo salió en desbandada). También calculó que una justicia transicional generosa con las fuerzas militares era una vía para ganárselos, y justo es reconocer que hay sectores del ejército que han aceptado esta propuesta.
Con esos antecedentes, Santos mantuvo la “ilusión” de que el uribo-militarismo a la larga lo iba a acompañar en su apuesta de modernización del campo, remozamiento institucional y transformación (contención del poder) del aparato militar. Pero el gobierno subvaloró (o quiso subvalorar) la capacidad erosiva del uribismo, entre otras cosas porque no perdía con ninguno de los dos finales posibles. Si al finalizar el proceso la extrema derecha aceptaba el pacto de modernización, Santos habría ganado la terminación de la guerra con un costo razonable para el establecimiento; éste era su Plan A. Si el uribo-militarismo no aceptaba el acuerdo, y así ocurrió, de todos modos le transferiría el nuevo costo a las FARC y se lo reduciría grandemente a la oligarquía de la cual hace parte; este es el Plan B que está aplicando.
Los nudos de la paz
Resulta obvio que el gobierno calculó al principio del proceso de paz los requerimientos para una negociación exitosa, que no son otra cosa que los cambios en el sistema político o las concesiones que deben hacerse a una organización armada que pasará al campo de la política legal. Esas previsiones no han cambiado ahora que la mesa con el ELN se ha instalado y empieza a dar sus primeros pasos. Mi consideración es que esos cálculos tienen que ver con 4 nudos fundamentales.
Primer nudo: el abandono de la guerra revolucionaria deberá darse si el establecimiento abandona el terrorismo de Estado, y viceversa. Si el terrorismo de Estado persiste no es imposible que se llegue a acuerdos con las insurgencias, pero es seguro que aflorarán decenas de expresiones armadas del campo popular en el corto y mediano plazo. Eso ocurrirá con independencia de si la opción armada es la más adecuada para un triunfo revolucionario, la acumulación organizativa o la resistencia popular, simplemente porque habrá sectores que ante la continuidad del terrorismo de Estado renunciarán a cualquier vía legal. Por su lado, si la acción armada revolucionaria se mantiene, los sectores defensores del terrorismo de Estado muy seguramente seguirán siendo los puntales de la respuesta armada impulsada desde el establecimiento, cuya propensión por el crimen es conocida.
Segundo nudo: un acuerdo sostenible debe implicar el reconocimiento de poderes reales de las partes. Del lado del Estado, el reconocimiento de que la insurgencia tiene algún poder político con cierto arraigo territorial; si el Estado se opone a este reconocimiento del poder territorial de la insurgencia -independiente de su tamaño militar- o no logrará un acuerdo o el acuerdo a que se llegue se caerá. Y del lado de la insurgencia, el reconocimiento de que el Estado recuperará el monopolio de la fuerza y será en la arena política e institucional donde se darán las luchas sociales [ambos aspectos pueden ser fatales para la insurgencia].
Tercer nudo: un acuerdo viable será aquél que indique, o por lo menos insinúe, la posibilidad de que el actor que abandona la guerra revolucionaria pueda ganar, acumular o resistir por métodos no armados. Si el acuerdo no muestra ninguna de estas posibilidades, es muy difícil que se logre e imposible que sea sostenible.
Cuarto nudo: un acuerdo viable para el establecimiento es aquél que le garantiza la continuidad de su régimen político-económico en lo esencial y le significa un “riesgo menor” de que las fuerzas políticas populares ganemos en el corto o mediano plazo con un programa anti-capitalista. Es obvio que si el establecimiento considera que determinado acuerdo en el corto plazo implica la posibilidad de que los excombatientes -o una alianza en la que ellos participen- gane por vía institucional y promueva un programa de transformaciones socialistas no lo firmará “ni de fundas”, como dicen los cachacos. Valga señalar que estos nudos corresponden al escenario actual de correlación de fuerzas y con seguridad serían otros en caso de una derrota aplastante o de un empate estratégico entre los actores de la contienda.
De la política de la solución a la solución política
Son estos nudos problemáticos, y la forma como se vislumbren en un momento dado, lo que orienta la decisión de los actores en la negociación, y no una pretendida indefinición del ELN entre el plan A (la guerra) y el plan B (la negociación), o mejor, una priorización en ese orden.
Toda organización política (incluido el establecimiento representado en el gobierno) tiene plan A y B y C… En el argumento de los analistas que defienden este enfoque, se sugiere que la negociación solo será viable si de entrada el ELN está dispuesto a firmar cualquier acuerdo para terminar el alzamiento armado. No hay que ser un experto en manuales de negociación para saber que cualquiera sea su carácter ésta siempre es exploratoria hasta que se firme el acuerdo; no hay en eso misterio. Como analizamos antes, también el gobierno tiene plan A y B y C… Y adoptar uno de ellos, depende de la valoración del contexto y del movimiento del adversario. De nuevo, no hay misterio en ello.
A mi entender, el gobierno ha optado por dinamitar el proceso con el ELN e irrespetar los acuerdos con las FARC -su Plan B- porque viene cambiando su visión en cada uno de tales nudos:
1. No tiene voluntad, ni capacidad, de someter las fuerzas del terrorismo de Estado, y cree que tras el acuerdo de la Habana es posible dejar intacto ese aparato criminal sin mucha oposición popular.
2. Considera que los poderes territoriales de las insurgencias son menores o pueden ser desestimados, y que basta sacarlos (concentrarlos) de su área de influencia para que pierdan la fuerza social que justificó la negociación. Además, el gobierno asume que ya las FARC no tienen plan-retorno a la guerra ni al control territorial, lo que le permite cambiar el orden de prioridades de sus alianzas: Santos ha pasado de una coalición con los que estaban por la paz, a una alianza nueva con los que puedan armar una apuesta electoral victoriosa para el 2018, los cuales a su vez le exigen despreciar los acuerdos de La Habana.
3. El gobierno busca que el avance político de las insurgencias en la vida legal no aparezca como posible ni como legítimo. De ahí su estrategia para que en la opinión pública se refuerce la idea que hemos sido derrotados -todos, la insurgencia y el movimiento popular- y que no tenemos ninguna posibilidad, ni legitimidad, ni proyecto viable; y por lo mismo su abierto propósito de que la izquierda se convenza de que en este periodo nuestra única opción es apoyar al menos malo del establecimiento. Su retórica y gestualidad provocadora, el desprecio reiterado a los ex combatientes, están dirigidos a minar la dignidad y autovaloración de la izquierda, y a convencernos de este aserto.
4. El gobierno cree que dejar algún resquicio de victoria de una opción legal de la izquierda se puede transformar en el corto plazo en la derrota del establecimiento; ellos también ven las encuestas, y les asusta que opciones de izquierda o cercanas a la izquierda hoy sumen cerca del 20% de las preferencias electorales, por encima de otras posibles coaliciones. No hay olvidar que cuando se asustaron con la UP y empezaron el Baile Rojo, apenas habíamos sacado un poco más de 400 mil votos en las presidenciales. Y ellos no han cambiado tanto.
 El pesimismo de la voluntad y el optimismo de la razón
Por eso, a diferencia de quienes piensan de buena fe que presionar al ELN es el camino más seguro hacia un acuerdo de paz, mi consideración es que la movilización popular debe arreciarse para que el gobierno de Santos abandone su deriva hacia la traición y la perfidia con las insurgencias - especialmente con las FARC.
Nuestros desafíos más grandes como movimiento popular tienen que ver con seguir posicionando la urgencia de desmontar el paramilitarismo y el terrorismo de Estado, así como reforzar el empoderamiento de los proyectos políticos territoriales que hemos construido en medio de la confrontación armada, y advertir al gobierno que esas son nuestras líneas rojas para la transición. La fragmentación del movimiento social y popular juega en nuestra contra, mientras gana peso esta supuesta polarización entre amigos y enemigos de la paz que se estimula con el “coco” de una posible victoria electoral de la ultraderecha en 2018, situación que debilitaría la implementación de los acuerdos con las FARC. Ante tal escenario, el desafío es aún mayor, porque implica afianzar un bloque político popular que se gane al centro político y no se deje absorber por la tesis del “mal menor”, y actuar con audacia para que ese bloque político popular lidere una propuesta electoral victoriosa en 2018.
El gobierno cree que si nos vence en esos desafíos habrá ganado su paz y habrá derrotado la nuestra. En realidad, si ello llegara a ser cierto, habrá cerrado la oportunidad de firmar una paz digna, estable y duradera.

Corporación Ensayos. Extractado por La Haine
Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-paz-con-el-eln
 

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