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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

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COLOMBIA País con más Desplazamiento forzado del mundo, producto del Terrorismo de Estado

Allende La Paz. Los sectores terratenientes, ganaderos, “empresarios del campo”, han implantado la política del Terrorismo de Estado ...

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LOS RICOS NO VAN A LA GUERRA

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27 de mayo, 53 aniversario de las Farc

La causa de la paz hoy más que nunca pertenece a los pueblos, entraña justicia y derechos. Colombia lo sabe.
Por: 
De los 53 años de las Farc pasé los últimos treinta en sus filas. Llegué en 1987, un mes antes de que cayera asesinado el doctor Jaime Pardo Leal, presidente del movimiento político Unión Patriótica, al que me había vinculado menos de dos años antes. Era abogado y provenía de la ciudad, así que el contraste con mi vida anterior fue enorme.
Las noches me parecían demasiado oscuras y no dejaba de causarme extrañeza el incesante coro de grillos que sólo desaparecía con la luz del día. Caían aguaceros con rayos ensordecedores y había que caminar por entre barrizales monstruosos. El peso a la espalda y las armas se tornaron en nuevos órganos que había que aprender a dominar. La única alegría provenía de los otros.
Con los días, los meses y los años aprendí que el campo y la selva poseen sus aromas propios, y que estos se adhieren al cuerpo sin que uno lo note. En mis tiempos en la Sierra, divisaba desde las alturas en ocasiones los resplandores nocturnos de Barranquilla y otras ciudades. También, en los días de sol resplandeciente, apreciaba el inmenso azul del mar fundirse con el cielo en el horizonte,  en contraste prodigioso con el verde de la vegetación a las espaldas.
Me maravillaron las inmensas moles blancas de los nevados, que en las madrugadas despedían un vaho helado. Después, cuando fui trasladado al Magdalena Medio, los hermosos paisajes se trocaron por otros más hostiles. En ninguna parte encontré tal calor ni tantas nubes de mosquitos. Se nos echaban encima y sólo el toldillo en las noches nos protegía de ellos.
Por ellos conocí las fiebres palúdicas, así como las medicinas para curarlas. Si en la Sierra aprendí de serpientes venenosas, en mi nuevo hogar confirmé lo terrible que podía ser su mordedura. Observé que en las tierras planas los ríos no llevan piedras sino fango, y sus aguas son pardas o negras como las del Opón. En ellos acecha invisible la raya con su daga silenciosa y cruel.
En la Sierra hablábamos de la Contraguerrilla como una tropa de cuidado. En el Magdalena Medio eran las Brigadas Móviles. En la costa el paramilitarismo apenas comenzaba a florecer, mientras que en Santander dictaba cátedra de perversidad criminal. Los Masetos empleaban el terror para imponerse a la población campesina y volverla contra las guerrillas. Su trabajo coordinado con las fuerzas militares y la autoridad civil les otorgaba impunidad.

Mi mejor recuerdo de la Sierra y el Magdalena Medio
es el cariño inmenso que nos dispensaba la gente.

Mi mejor recuerdo de la Sierra y el Magdalena Medio es el cariño inmenso que nos dispensaba la gente. Había que ver la fe que tenía en los comandantes guerrilleros, el respeto, la solidaridad y la disposición al sacrificio que mostraron siempre con nosotros. Sus organizaciones y su espíritu de lucha eran el mejor estímulo para darlo todo por ellos.
Vendría luego la época del Caguán, de las audiencias públicas llevadas por la radio y la televisión al país. Emocionaba el fervor de hombres y mujeres que llegaban de los más remotos lugares de Colombia, sus ponencias repletas de inconformidad, de proyectos y sueños para sus regiones. El gobierno debió quemar todo aquello, del mismo modo como se deshizo de la Agenda Común para el Cambio, firmada como temario del Proceso de Paz con las Farc.
Rotas las conversaciones permanecí largos años en el Bloque Oriental. Allí conocí lo más intenso de la guerra. Ya no hubo más población civil a la que asistir, solo selva, marchas, inviernos, veranos, sobrevuelo de aviones, bombardeos, desembarcos, ametrallamientos, combates. Una mañana de noviembre nos abrazamos con Domingo Biohó, Simón Trinidad y Lucero que partían hacia el sur sin imaginar la suerte que les esperaba.
Compartí con muchachas y muchachos de aguante heroico en las más difíciles circunstancias. Era frecuente enterarse de sus muertes o heridas, o de su desaparición tras un combate sin volver a tener jamás noticia de ellos. Daban la vida por la causa y ni siquiera había tiempo de llorarlos. Cómo se truncaban amores y sueños, pero cómo volvían también a renacer ilusiones sin fin. Qué bella sonrisa tenían las guerrilleras, qué ruidosas carcajadas soltaban los guerrilleros.
Atravesé centenares de kilómetros por parajes casi vírgenes hasta el Catatumbo. Al lado de Timo vinieron las conversaciones de paz y el Acuerdo Definitivo con el gobierno. El reconocimiento a las Farc como prestigiosa fuerza política adquirió dimensión universal. En premio a Jacobo y Manuel, a las decenas de miles de combatientes con sus historias repletas de humanidad y grandeza.

La saña destilada contra nosotros por 53 años no cesó nunca.
Cómo temen a las palabras los poderosos, los avaros, los intolerantes.
Cómo desesperan por silenciarnos

La saña destilada contra nosotros por 53 años no cesó nunca. Cómo temen a las palabras los poderosos, los avaros, los intolerantes. Cómo desesperan por silenciarnos. Al volver al país desde La Habana, estamos seguros de alcanzar buen puerto. La causa de la paz hoy más que nunca pertenece a los pueblos, entraña justicia y derechos. Colombia lo sabe.

Venta de Cafesalud debe echarse para atrás

Por: José Roberto Acosta
Entre los compradores de Cafesalud no sólo está Jaime Barrero Fandiño, que de la mano de Carlos Palacino se enriqueció haciéndole las clínicas a Saludcoop, sino también Mediláser, cuya exgerente tiene casa por cárcel por desfalcar al sistema de salud en Huila.
Ni el ministro de Salud, ni el superintendente de Salud, ni la liquidadora deben permitir el cierre de este irregular negocio, so pena de incurrir en delitos que deberán quedar al descubierto cuando se levanten las reservas a la información y demás secretos contractuales de esta turbia transacción.
La Procuraduría General de la Nación advirtió en un contundente documento, horas antes de la adjudicación: primero, que hubo una única propuesta integral, evidenciando un sospechoso direccionamiento de la subasta. Segundo, que se violó la sentencia C-197 de 2012 de la Corte Constitucional, que prohibe que el prestador del servicio de salud sea el mismo asegurador. Tercero, que ilegalmente consolida un sistema de integración vertical entre IPS y EPS que dio al traste con Saludcoop. Cuarto, que el comprador piensa pagar el precio propuesto compensando con lo que Cafesalud le debe y que este cruce de cuentas termina saltándose la fila de acreedores, perjudicando a terceros y violando el artículo 301 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero. Quinto, que la Superintendencia de Industria y Comercio está sospechosamente callada ante la violación de la libre competencia, pues se configuraría una posición dominante con la participación del mercado que perjudica a los 5,8 millones de clientes de Cafesalud.
Por si fuera poco, aunque entre los gestores del consorcio ganador sí existen muchos de dudosa reputación, ninguno acreditó la experiencia específica requerida para que exista confianza y legitimación para el desarrollo de la actividad de aseguramiento en salud, por lo que se intentó incluir en último momento a los españoles de Ribera Salud, que han sido acusados en su país de origen de desviar beneficios millonarios de los hospitales públicos que controla a espaldas de la administración, mediante una empresa intermedia llamada b2b Salud.
Si este irregular negociado se perfecciona, al día siguiente el comprador empezará a recibir la unidad de pago por capitación, equivalente a $706.000 anuales por cada uno de los 5,8 millones de clientes adquiridos, y en pocos años tendremos otra quiebra como la de Saludcoop. Déjà vu.

Pregunta Yamid Amat: Jesús Santrich, Miembro negociador de las Farc

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

Por Nelson Lombana Silva, Pacocol.

Recientemente visitó nuevamente a Colombia el destacado periodista sueco, Dick  Thomás Emanuelsson, en compañía de su compañera, Miriam Huezo Herrera, médica y camarógrafa.


Dick fue víctima de las amenazas de muerte y de las tenebrosas chuzadas durante la dictadura del uribismo. Se vio precisado a salir del país y radicarse en la hermana república centroamericana Honduras. La Fiscalía General de la Nación, le estaba armando todo un “paquetazo” para justificar su encarcelación, según fue advertido oportunamente por el periodista colombiano, Holmán Morris.

Es un periodista internacional que le hace seguimiento a la noticia prácticamente en todos los países americanos, a excepción de Brasil. Le impresionó poderosamente la situación colombiana, dedicando gran parte de su vida periodista en informar y comunicar sobre este conflicto social y armado de este país sudamericano que ha padecido por algo más de 50 años.

Desafiando todo tipo de vicisitudes este comunicador social ha recorrido a Colombia, prácticamente de un extremo al otro, a lomo de mula, caminando, trotando, desentrañando la verdad y nada más que la verdad sobre la verdadera historia colombiana, totalmente ignorada y tergiversada por la clase dominante.  Se internó en la selva asumiendo todos los riesgos para encontrarse con las guerrillas, conocerlas y comunicar sus plataformas de lucha.

En esa brega periodística, Dick Thomás Emanuelsson pudo estar cara a cara con los máximos comandantes de las FARC – EP, el ELN, el EPL, el M-19, también con los guerrilleros rasos, con los campesinos, con líderes importantes de izquierda. E incluso, conocer de cerca el pensamiento reaccionario de la derecha y de la extrema derecha.

A pesar de las crudas amenazas, volvió a Colombia con el fin de conocer de cerca y de primera mano el momento histórico que vive el país con el proceso de paz. Sin escatimar esfuerzos y riesgos, recorrió con Miriam, nuevamente a Colombia. Llegó hasta las zonas veredales transitorias de normalización, unas veces bajo la lluvia y en otras bajo el sol canicular. Dick no es un periodista de oficina, ni de ciudad siquiera.

Visitó la Guajira, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, El Valle y otras regiones del país. En el Tolima estuvo tres días: 12,13 y 14 de mayo, visitando el municipio de Cajamarca, conociendo de cerca la lucha del pueblo por la defensa del medio ambiente y su rechazo absoluto a la presencia de multinacionales y transnacionales, especialmente Anglo Gold Ashanti. Habló directamente con los verdaderos protagonistas de esta singular manifestación de dignidad y defensa de la soberanía nacional: Las comunidades y sus principales líderes.

También visitó el municipio de Icononzo, la zona veredal transitoria de normalización en la vereda La Fila, donde compartió casi todo el día con guerrilleros y guerrilleras, constatando el incumplimiento del gobierno nacional y la firmeza ideológica y política de las FARC – EP para asumir el momento histórico de la dejación de las armas y la continuación de su plan estratégico desde la lucha política.

Quedó impresionado de la forma orgánica y consciente como el movimiento guerrillero viene asumiendo su nuevo rol. En ese sentido, destacó la dinámica en este asentamiento guerrillero, en el que se destaca un grupo nutrido que se prepara a todo vapor en el terreno periodístico, por ejemplo.


Criticó duramente la postura mediática de los grandes medios, afirmando sin ambages que era el principal obstáculo para sacar adelante el proceso de paz. “Estos dos canales (RCN y CARACOL), son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse”. Incluso, le restó importancia a la postura del narcoparamilitar No. 82: “Uribe podrá gritar mucho – dijo – pero no creo que tendrá éxito en ese sentido”.
Destacó la necesidad de estudiar el acuerdo para a partir de allí argumentar y enfrentar a los guerreristas y a su vez, continuar con la labor de concientización del pueblo colombiano, siguiendo el ejemplo de la comunicad de Cajamarca (Tolima). “El pueblo con conciencia es imparable”, anotó.

La página web: www.pacocol.org y el blog: http://nelsonlombanasilva.blogspot.com.co, se complacen en presentar la entrevista con el periodista Dick Thomás Emanuelsson:  

-          Dick Emanuelsson uno de los periodistas más importantes a nivel internacional, natural de Suecia. Usted conoce este país casi como la planta de su mano…

No, tampoco; este país es tan grandísimo 1.254 millones de kilómetros cuadrados, es imposible, pero sí he recorrido algo de este hermosísimo país y claro me impresiona mucho, lo siento durante un buen tiempo como mi segunda patria. Llegué aquí la primera vez, hace ya 37 años, en 1980 y de ahí he regresado continuamente a Colombia haciendo viajes, en giras periodísticas hasta el año 2000, cuando me instalé en Bogotá acreditado como periodista sueco en Colombia y duré más de lo que pensaba hasta que me empezaron a molestar demasiado el último año: 2005, en diciembre de 2005, por todas las amenazas de muerte y durante este año, me vi obligado a dejar Colombia, a raíz de esas chuzadas, del escándalo de las chuzadas por el DAS y el G3.

Bueno de una u otra forma sospechaba que los organismos del Estado estaban detrás, fue confirmado en febrero de 2009, si no me equivoco por Holman Morris, mediante un correo electrónico que me hizo llegar diciendo que tenía una carpeta muy voluminosa en la Fiscalía General de la Nación, que la Fiscalía en su allanamiento del DAS, en su sede, había decomisado todo el archivo del DAS y G3 que era un organismo ilegal adentro del DAS, se confirmó más o menos las sospechas que tenía.

Bueno, el Colectivo Alvear Restrepo me propuso que demandara el Estado Colombiano por cuatro razones o casos: El primer caso, fue Jorge Noguera, el segundo fue, Miguel Narváez, el ideólogo que anduvo haciendo charlas en los campamentos de los paramilitares y los otros mandos del DAS G3 con menor rango. No me acuerdo de los nombres ahora, pero estaban otros dos ahí.

Eso más o menos, regresando después 11 años y 5 meses, fue para mí el 25 de abril, aterrizamos nuevamente en Colombia, fue una sensación muy grande, porque como le venía diciendo, Colombia ha venido siendo como mi segunda patria y sigue siéndolo, aunque llevo más de 11 años desde que salí de Colombia en Honduras, una país también hermoso, una Colombia en miniatura, montañoso, 2 costas: Atlántico y Pacífico, valles muy hermosos, es un país muy hermoso, pero muy “colombianizado” como dicen los mismos hondureños, militarizado terriblemente después del golpe de Estado el 28 de junio de 2009.

De todas maneras, el pueblo hondureño, el pueblo colombiano, el pueblo latinoamericano, a su forma está peleando por una vida mejor, más digna y llegando a Colombia ahora con ese proceso, ese acuerdo, firmado entre las FARC y el Estado Colombiano, es bastante interesante. No pude resistir de otra vez regresar a Colombia, aunque también los compañeros del Alvear Restrepo me habían recomendado en el 2012 – 2013, de no llegar a Bogotá, porque nunca se sabe qué tipo de montaje podría montar contra uno.

Es más o menos, algo de antecedentes de mi persona como periodista y bueno, aquí estoy en Ibagué, este departamento Tolima, tan hermoso, muy hermoso.

-          ¿Cómo es posible que un periodista sueco se fije en Colombia? ¿Cuáles fueron las causas?

Yo pienso que Colombia desde su punto de vista político es único. Aquí, hay un Partido Comunista Colombiano legal, aunque legal es un poco relativo, un Partido golpeado, han intentado prácticamente eliminarlo físicamente como hicieron con la Unión Patriótica, donde el Partido llevó un costo muy alto en vidas.

Pero, sí en este momento también está armado la insurgencia que ha llevado tanto tiempo, entonces, la curiosidad periodística también me hizo llegar a Colombia y llegué como le dije en 1980. En ese momento quizás se hizo una vuelta por toda América Latina durante 4 meses y lo que más me impactó fue realmente Colombia, en el sentido que hay aquí todos los fenómenos políticos: Legal y armado. Entonces me interesé mucho sobre este conflicto tratando de llegar más al fondo.

En el año de 1983, regresé y entreviste a Manuel Cepeda Vargas, que en ese momento era el director del Semanario Voz Proletaria, un excelente periodista, un ejemplo de periodista, ejemplo de valentía también que me impresionó mucho. Así, poco a poco, fui profundizando los diferentes temas de Colombia y bueno, como le decía, este país tiene tantas cosas para un periodista cubrir y bueno, trataba de hacer todo lo que fuera posible, pero claro, he tenido que cubrir otros países en América Latina, menos Brasil, entonces el tiempo también tiene su alcance, su limitación.

-          Llama poderosamente la atención que usted fue un periodista que visibilizó la insurgencia cuando estaba totalmente incomunicada y entrevistar un guerrillero era un suicidio en Colombia. A groso modo, ¿Cómo sintetiza usted esta gran experiencia?

La primera vez fue en 1988, estaba el acuerdo de la Uribe sobre cese al fuego tomado por las Farc y el gobierno conservador de Belisario Betancur y muchos periodistas subieron a Casa Verde y yo aproveché y llegué a finales del mes de marzo, se iba a realizar la semana siguiente la II Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, donde estaban todos los movimientos insurgentes en esa época. Fue muy interesante. Yo estuve cuatro o cinco días antes, incluso, con el compañero Álvaro Angarita del semanario VOZ La verdad del pueblo, excelente periodista, viejo amigo, compañero de toda la vida. Estuvimos ahí, casi dos semanas.

Realmente fue impresionante experiencia para mí, subir primero tres días en caballo, tres jornadas, llegando de San Juan del Sumapaz pasando por todo el páramo y llegando después a la entrada del territorio de las FARC, de la Casa Verde, y después salir por el otro lado por Cabrera. Y durante una semana la ida arriba, tenía el privilegio realmente de entrevistar a Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, los dos legendarios comandantes de las FARC, más otros comandantes de los otros movimientos guerrilleros: EPL, ELN, M-19, entrevisté a Vera Grabe, también entrevisté guerrilleros rasos que estaban ahí, mujeres, un muchacho de trece años que se llamaba John Jairo, que su relato me impresionó mucho, que su mamá estaba peleando en un frente y su papá había caído en combate con el ejército y su abuela, que tenía la responsabilidad de la custodia del muchacho, llegó un día y le dijo a Jacobo Arenas: “Mira, ahora le toca a usted encargarse de ese chiquillo, porque yo soy muy vieja y muy cansada de llevarlo todos los días”. El comandante Jacobo, contestó: “Nosotros no podemos llevar un niño de solamente de doce años” que tenía en esa época y el chiquillo decía: “No, yo tengo buena puntería”. Pero, claro, era un niño. Él fue un escolta de honor de Jacobo Arenas. Estuvo haciendo la guardia afuera dos, tres horas de la “oficina” de Jacobo Arenas.

Claro, yo le preguntaba: “¿Tú no tienes ganas de ir al cine como matiné, ir a comer dulces en la ciudad?” Me contestaba: “Sí, sí, pero después de la guerra”, me dijo el muchacho.

Después supe, a los 25 años tuvo su propia escuadra y pasaron otros años, y como tantos otros, tal como los sacrificios que tiene esta guerra, él murió en un combate con el ejército, cuando ya tenía más o menos 30 años.

-          Usted tuvo la oportunidad de entrevistar a legendarios comandantes no solamente de las FARC, sino de otras organizaciones guerrilleras. ¿Qué concepto tiene – por ejemplo – de Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas?

Pues, uno se imagina un legendario guerrillero que fue Marulanda, con su uniforme camuflado, con su fusil, hablando de los combates… Realmente fue una gran sorpresa, porque él ni tenía camuflado, tenía su gabán, tenía un suéter, una camisa, su toalla verde en uno de sus hombros y hablando de la necesidad de una nueva constituyente, una nueva legislación, una nueva Colombia en paz, donde los trabajadores, los obreros, los campesinos, los estudiantes, tuvieran verdaderos derechos. Es decir, llenar el eslogan, la consigna de la justicia con contenido social, verdadero contenido social.

Ese fue, digamos en marzo y abril de 1988, cómo es la vida, la ironía de la vida, en las elecciones de 1988, justamente de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, fue la primera vez en este año, esta elección fue fruto del acuerdo entre las FARC y el Estado colombiano del año 1984, mes de mayo, eran reformas que se iban dando poco a poco.

Ahora, sobre la Constituyente fue una cosa fatal, porque el mismo día que al pueblo colombiano realmente fue a las urnas para elegir los delegados y delegadas a la asamblea nacional constituyente, el ejército nacional, por orden del presidente Cesar Gaviria Trujillo, ordenó el bombardeo  de Casa Verde, rompiéndose así el cese al fuego y se perdió diez años y muchas vidas humanas, muchos combates. Pensaron que iban a terminar en un dos por tres a unos viejitos como les decían a los miembros del secretariado, pero lo que pasó fue que realmente la guerrilla de las FARC, bueno tuvieron que retirarse a la montaña, a la selva, a las diferentes trincheras del combate contra el ejército y ahí se reforzó tremendamente durante toda la década de los 90s. Me acuerdo de un general que se llamaba (No recuerdo su nombre ahora) que en el año de 1996, ante las grandes ofensivas de la insurgencia de las FARC, dijo: “Hay que tomar medidas drásticas si no las fuerzas militares colombianas van a perder esta pelea militar con la insurgencia que está creciendo fuertemente”.

Si usted recuerda también, presentaron los mejores expertos en la política exterior del Departamento de Estado, que eran los republicanos, hicieron varios documentos Santafé, Santafé 1, 2 y 4, Santafé 3, parece que nunca lo publicaron oficialmente, pero en Santafé 2, de ese documento advertía esos expertos internacionales sobre la política exterior de los Estados Unidos, si no toma medidas, rápidas y drásticas en el caso colombiano, el Estado colombiano puede caer en manos de esta guerrilla.

Era una época muy, muy interesante, pero como le digo, las impresiones de Marulanda y también Jacobo Arenas fueron muy grandes para mí, realmente una orientación para entender un poco el complejo panorama colombiano que ha sido siempre este país.

-          ¿Alguna anécdota en especial con los comandantes Manuel o Jacobo Arenas?

Bueno, tengo una anécdota bastante chistosa, es que había también con los delegados de los otros movimientos guerrilleros en esa segunda cumbre de la Coordinadora. Era una noche cultural. Bueno, como sueco soy un poco tímido, pero cada uno de los que estábamos como invitados, teníamos que entregar algún tipo de actividad cultural. Álvaro Angarita y yo, cantamos alguna canción, hicimos un chiste sobre Augusto Pinochet: Pinochet estaba enterrado hasta el cuello en el desierto Atacama en el norte de Chile, entonces, pasó un campesino y Pinochet gritaba: ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! Pobre campesino, es que estoy mal y herido. El campesino lo miró y le dijo: No, lo que pasa es que está mal enterrado” y con el zapato se lo puso encima. Marulanda, estaba pasivo escuchando. Al otro día, me paró. Me dijo: “Oiga, cuéntame otra vez ese chiste, fue que no lo entendí muy bien”. Quizás, por mi mal español de esa época, era medio sueco. Entonces, le conté otra vez el cuento. Marulanda, que era un hombre bastante serio, a cambio de Jacobo que era más abierto y risueño, se puso a reírse mucho. Cayó la moneda al otro día.

-          ¿Esa campaña negra contra la guerrilla de que era terrorista no lo hizo dudar para entrar a la montaña, recorrer llanuras, pendientes, en busca del proyecto político de este movimiento insurgente?

Claro que sí. Esa gira, esos reportajes allá en Casa Verde, entrevistando también al comandante Joselo Losada, que era otro marquetalíano, incluso, más que Tirofijo (Manuel Marulanda Vélez), que tenía una puntería muy bien decía todos los guerrilleros; claro, tuvo sus secuelas en forma muy positiva para mí, despertando más interés para meterme más en la historia de este movimiento insurgente de esta Marquetalia hasta el día de hoy.

Y claro, yo duré diez años para otra vez hacer los reportajes, estuve casi seis semanas en el bloque sur, en el 48, en el campamento de Raúl Reyes, en el campamento de Joaquín Gómez, que en ese momento era el jefe del bloque sur de las FARC. Entrevisté a mucha gente. Llegué tres semanas después de Patascoy en el cerro de Nariño, que era una base militar en 4.200 metros de altura, unas condiciones climáticas, uno no entiende que 200 guerrilleros pueda tomar una base militar a esa altura, había hecho un intento en el mes de octubre y volaron guerrilleros por las tormentas de nieve que había allá, tuvieron que regresar y hacer nuevamente el intento el 27 o 21 de diciembre de 1997.

Llegué la segunda semana en 1998, tres semanas después de la toma de Patascoy y ahí entrevisté el comandante llamado El Paisa, que no era el mismo Paisa que la prensa burguesa tiene tanto temor, pavor, sino era otro Paisa, que había estado en la toma de Patascoy. Fue interesante escuchar el relato y todo. Y hablando con los guerrilleros rasos preguntando de donde venía, etc. Entonces uno se daba cuenta que eran colombianos de carne y hueso, víctimas de la guerra sucia, sobre todo sus familias, donde el ejército había asesinado, en el caso de un guerrillero negro en el bloque sur del comandante Joaquín Gómez, que le habían asesinado seis hermanos y primos de este muchacho muy humilde que era el que llevaba la ametralladora de ese campamento. O sea, hay una infinidad de casos que uno entiende por qué se va a la montaña y a la insurgencia a incorporarse para una u otra forma, no solamente salvar su vida, sino cambiar todo este país tan injusto  donde un poder fáctico está por encima, tanto del Estado como del Congreso y del Gobierno.

Bueno, a parte, del proceso del Caguán que yo estuve varias veces en este proceso, que era muy importante. En el 2005, me impresionó mucho porque fue la última vez que pude entrevistar a Raúl Reyes, antes del bombardeo del primero de marzo de 2008 y además, entrevisté en casi dos horas a Lucero, que era la esposa de Simón Trinidad y cuatro meses antes había sido extraditada a los Estados Unidos como un chantaje de Uribe, que si habla, si ingresa como desertora en este proceso junto con los paramilitares, no lo vamos a extraditar a los Estados Unidos. Pero Simón nunca accedió en esa forma. Lucero era una mujer humilde, una persona con tanta sensibilidad, pero con una firmeza increíble.

Pienso que he hecho muchas entrevistas en este país, esta es una de las entrevistas que más me gusta, porque realmente muestra el sentimiento que tiene un guerrillero, guerrillera, del por qué se asume un papel tan importante como arriesgar su vida, contra un ejército de 500 o 1000 de los más preparados, más entrenados y con más experiencia en la lucha contra guerrillera que tiene el ejército y las fuerzas militares colombianas.  

Claro, una cosa lleva a la otra. Y uno se mete más al fondo de ese tema, mirando quiénes son los verdaderos poderes fácticos en este país: Las transnacionales, las siete bases militares norteamericanas subordinándose totalmente ante el imperio del norte. Yo pienso que ahora las FARC con la firma del acuerdo de paz, tiene una tarea muy importante de canalizar toda esa rabia, la desesperación de las grandes masas colombianas que no tiene casi qué comer o si tiene es muy poco, el desempleo en este país, la miseria, la extrema pobreza. O sea, todos los factores objetivos existen en este país, lo que falta, como decía Ernesto Che Guevara, es que el factor subjetivo se madure, el pueblo tome conciencia.

En ese sentido, el trabajo periodístico de se está haciendo ahora los jóvenes guerrilleros, me impresiona, hasta la revista Semana, se impresiona por la calidad que están haciendo en sus post y que está saliendo por todas las redes sociales. Pienso que es un buen camino, un buen inicio.

Pero, como te digo, el pueblo colombiano tiene que tomar conciencia para cambiar esto, no puede seguir en esta vida masoquista de ser sumiso o ser conformista con un régimen, no me refiero solamente a Juan Manuel Santos, sino todos los gobiernos de turno, y sobre todo, esa oligarquía rancia como solía decir el comandante Hugo Chávez al referirse a la oligarquía colombiana, al mantener una guerra contra este pueblo tan noble, tan hospitalario, tan hermoso, que es el pueblo colombiano durante toda la existencia de la república colombiana.

-          Precisamente, ¿Cómo analiza usted la metamorfosis de la guerrilla de las Farc al decirle adiós a las armas y entrar al escenario político a continuar su plan estratégico por otras vías?

Es difícil para mí, que vengo del exterior, a decir algo sobre esto. Pero, la reflexión que uno hace es que no es un movimiento guerrillero derrotado, capitulado, es un movimiento bastante inteligente. Creo que eso les da la confianza a la conciencia del pueblo colombiano. Ellos entienden que la lucha política está por encima de cualquier otra forma de lucha, siempre no puede ser de otra forma y la otra forma ha sido complementario en unas circunstancias muy especiales, que ha sido ser alzados en armas durante tantos años.

Espero realmente, que no se vaya a repetir la experiencia de la Unión Patriótica, pero nunca se sabe, con una oligarquía y Estado colombiano tan traicioneros durante toda su historia, durante toda su existencia, pues esperamos que se tomen decisiones inteligentes y se cree un movimiento amplio, un frente amplio, democrático, progresista, que neutralice todavía más a la ultraderecha, a la extrema derecha, el fascismo representado por el uribismo y sectores que han hecho todo para que este proceso, este acuerdo de paz, no se haga realidad. O como el mismo Luis Fernando Londoño, resumió: “Hay que hacer trizas este acuerdo de paz”.

Todo dependerá del pueblo colombiano, sea él que decida libremente si quiere que la guerra regrese o si quiere construir algo más nuevo, donde el pueblo sea realmente el verdadero protagonista en este proceso político que las FARC ha iniciado con la firma del acuerdo de paz.

-          ¿Cuáles que cree usted que son los principales factores que dificultan que este acuerdo de la Habana se materialice?

Pues los colegas míos colombianos en los medios de comunicación corporativos: RCN, CARACOL, no es una casualidad que el comandante Manuel Marulanda Vélez haya dicho al inicio del proceso de paz en el Caguán: “Ustedes tienen una deudita con nosotros. ¿Por qué? Porque toda la vida han demonizado, criminalizado, han descrito a la guerrilla como un “comunista” que come niños”.

Ese periodismo barato, nefasto, violando todos los principios del ABC del periodismo. Estos dos canales, que dominan el 95 por ciento, más o menos, de todos los televidentes y radioescuchas en el país, son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse.

El uribismo y estos sectores fascistas que asesinan los líderes sociales para amedrentar este movimiento de masas que tiene que surgir en este país, son aislados, no creo que tengan mucho apoyo o respaldo de las grandes masas populares en Colombia, Uribe podrá gritar mucho, pero no creo que tendrá éxito en ese sentido.

Los verdaderos obstáculos son los que manipulan desde los estudios de televisión de RCN y CARACOL. Por eso es tan importante que los mismos guerrilleros que ahora son periodistas que trabajan con eso  que impactan con su post en youtube y que tiene una entrada de miles de jóvenes colombianos que entran, pienso yo, para escuchar y ver la noticia sobre la realidad colombiana. Ahí, está la clave para romper ese cerco mediático que están en los grandes medios corporativos, que están bombardeando constantemente al pueblo colombiano durante tanto tiempo y siguen haciéndolo.

-          Finalmente, ¿Qué tiene que hacer el pueblo colombiano para ganarle a la ultraderecha ese pulso entre la guerra y la paz? ¿Qué actitud debe asumir los colombianos y las colombianas?

Bueno, en primer lugar estudiar detalladamente el acuerdo. De ahí sacar argumentos sólidos para seguir haciendo conciencia en el pueblo colombiano. El ejemplo, que nos ha dado el municipio de Cajamarca (Tolima), es muy bueno, que el 98 por ciento haya dicho no a la explotación minera por la transnacional Anglo Gold Ashanti, es signo que el pueblo ha tomado conciencia, que no comenzó el 26 de marzo con la consulta popular ambiental en este municipio, sino fue un proceso durante varios años donde los líderes de la campaña por el NO, ambientalistas, geólogos, diferentes sectores de la sociedad cajamarcuna, se sentaron con los campesinos, que como yo no sabemos mucho de minería, pero se sentaron a estudiar el tema y el campesino con ese conocimiento se convenció que podía pronunciarse sobre eso y lo hizo, seguramente después de haberse leído documentos sobre los efectos desastrosos que significa la minería a cielo abierto, para una nación, y sobre todo para una comunidad tan importante como son los campesinos, porque producen comida, no producen cianuro, no producen desastres ecológicos con el agua, que hace la minería en el Cerrejón, que ya estaba haciendo en Cajamarca y en otras regiones del país.

El ejemplo de Cajamarca (Tolima), pienso yo que es sensacional, fundamental para entender que sí se puede derrotar este régimen mediante la unidad y la organización. Muchos guerrilleros que he venido entrevistando ahora en los dos campamentos, en los puntos de El Conejo (Guajira) y en la Fila, municipio de Icononzo (Tolima), ellos también subrayan claramente el ejemplo de Cajamarca (Tolima). El pueblo con conciencia es imparable. Eso lo mostró el resultado de la consulta popular en Cajamarca (Tolima). 


Dick comparte con Comunistas en Ibagué y conmemora el día de la madre en comunidad

Paz y Política. El momento presente

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

No hay ningún contrasentido entre Paz y Política. Por el contrario, ambas se refuerzan una a otra y viceversa. Mas en Colombia, si hay un contrasentido. Es entre Paz y Politiquería.

Sabemos que la Paz es un imperativo ético. Igualmente que es uno de los más preciados derechos humanos, el cual va de la mano con el derecho a la vida. Sabíamos, también, que la Paz firmada entre las FARC-EP y el gobierno Santos correría el inmenso riesgo de ser desnaturalizada en su paso por el congreso, como en efecto está suediendo, y ni se diga con el retorcido “Plebiscito” o en manos de la politiquería en las Cortes.

Hoy día, el problema mayúsculo corre por cuenta de la Corte Constitucional (CC) que se ha alineado con los “enemigos de la Paz”, mejor dicho, ha “pelado el cobre”, y ha declarado ante los colombianos que no quiere la Paz. Una institución estatal, que se esperaría estuviera en consonancia con los nuevos aires que se respiran en Colombia, definitivamente declara ante el mundo que no quiere la paz, así trate de disfrazar su sentencia de leguleyada.

La Paz como política estatal no ha sido una prioridad del establecimiento colombiano. La única política estatal ha sido la guerra y la muestra es que a las instituciones estatales colombianas –ejecutivo, legislativo, judicial, militar- les es supremamente difícil salir del marco legal de la guerra para adelantar con todo grandeza la causa de la Paz, la cual se está construyendo no por el querer de éstas instituciones, sino por el empuje que las FARC-EP y el pueblo han puesto en ello.

Evidentemente que en esas instituciones hay sectores que apoyan decididamente la Paz, el presidente como persona, por ejemplo, pero el conjunto de las instituciones estatales no muestran un decidido apoyo y menos su decisión –y mucho menos su determinación- de echar a andar la locomotora de la Paz hacia adelante y se contentan, como siempre, en torpedear el camino ya de por sí dificil de salir de una guerra interna fratricida de 53 años.

Ello es así porque el establecimiento colombiano no practica la política en toda su extension, sino que viven inmersos en la politiquería, la trapisonda, la corrupción y la maniobra para torcerle el destino al otro, sin saber que en la medida en que practican la politiquería se envilecen ellos aún más.

El pueblo en su sabiduría ha entendido que la Paz no puede ir separada de la imperiosa necesidad de luchar por sus reivindicaciones, precisamente porque en la causa, la base, del conflicto interno están las necesidades políticas, sociales, culturales, económicas, que ha padecido el pueblo colombiano por más de 200 años y que han sido de su exclusión de la toma de decisiones.

No puede ir separada lucha por la Paz, por un lado, y lucha por las reivindicaciones económicas, políticas, sociales, culturales, por el otro, porque todas ellas hacen el summun de una vida en Paz. No hay paz cuando mueren en combate colombianos pobres, pero tampoco hay paz cuando los niños mueren de hambre y desnutrición (violencia estructural), tampoco cuando no se satisfacen las necesidades del pueblo en materia de empleo, salud, educación, cultura, recreación, etc.

Las FARC-EP y el gobierno Santos han dado un gran paso en dirección de la Paz al decretar el Cese Bilateral de Fuegos y al haber firmado el Acuerdo Final del Teatro Colón, pero ello debe ir acompañado de la implementación total del Acuerdo Final ya que no hacerlo implicaría una desastrosa decepción para el pueblo colombiano, el cual está demostrando de qué es capaz cuando se decide a luchar por lo suyo (caso Buenaventura, por ejemplo, o la Marcha Indígena, o el paro de Maestros).


No es mediante la politiquería a que nos tienen acostumbrados los representantes de los sectores económicamente poderosos como vamos a construir una Colombia en Paz con Justicia Social. Es enlazando creadoramente la causa de la Paz entre pueblo, entre ellos FARC-EP –que algunos llaman Paz Grande-, y sectores que amen la Paz, con las reivindicaciones populares. No hay contrasentido en éste desarrollo de la política, entendiendo ésta como el servicio en favor del pueblo, de las clases más desfavorecidas del favor del estado. No podemos desligar la lucha de las clases populares de la Paz ya que una conduce a la otra, y viceversa, y es su sustrato íntimo.

La paz, entre la legitimidad y la legalidad

Por: Cristo García Tapia
Más allá de la legalidad del Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado, Gobierno, y las Farc–EP, está y prevalece la legitimidad de la Paz.
El derecho que tenemos todos los colombianos, incluidos los que de manera cerrera se oponen al cumplimiento de los pactos convenidos para su desarrollo y realización, de vivir, convivir, incluirnos en la diversidad, progresar, en paz, consagrado en la Constitución Política de Colombia, artículo 22:
La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, proclama imperativa y sin ningún sesgo ideológico en aquel inspirador artículo nuestra Carta Política, fuente provisoria de cuanto en vía del supremo bien de la nación se ha concretado y alcanzado de convivencia pacífica, de identidad nacional por la paz,  en el breve periodo de tiempo que lleva el Acuerdo de Paz, ratificando el anhelo de los colombianos por vivir un derecho que les había sido conculcado por más de medio siglo.
Y más acá del creer de esa vasta mayoría de anhelantes por la paz, nos perturba la incertidumbre de una paz que creíamos sembrada sobre terreno fértil y en vía segura de segar  su larga e inagotable cosecha, a pesar de los inconvenientes y contratiempos en la implementación de los acuerdos pactados, cuya legalidad dábamos por sobreviniente de su legitimidad.
Pero no.
Resulta que ahora la Corte Constitucional, aplicando una tesis que en su momento el magistrado ponente consideró no aplicable al Acuerdo de Paz, la de la “teoría de la sustitución de la Constitución Nacional”, ha dictaminado que cuanto se pactó no se ajusta a los preceptos de la Carta Política, con la consecuente afectación, y muy probable fractura, del proceso de paz en todos y cada uno de sus componentes, tanto los jurídicos como los políticos, al igual que el cumplimiento de todos los cronogramas y protocolos del Acuerdo de Paz con la Farc.
Todo en cuanto deviene la decisión de la Corte Constitucional, referido a la invalidez jurídica de apartados de los acuerdos que dieron con el fin del conflicto armado es, además de un golpe al corazón mismo de la paz, grave.
Y lo es más, en la medida que cuanto el país percibe es un total desentendimiento del Gobierno, del presidente Santos, de asumir sin vacilaciones el compromiso patriótico de remontar el curso adverso de un proceso que, además de valerle el Premio Nobel de Paz, le imponía el deber moral de garantizar su tránsito y defender su validez, tanto política como jurídica, en los diferentes escenarios que el fin superior de la paz le imponía.
Sin embargo, esa lejanía del Presidente de su doble responsabilidad, moral y constitucional con la paz y el Acuerdo pactado con las Farc –EP, pareciera más bien una estrategia para agotar los tiempos establecidos para el cumplimiento de los cronogramas y protocolos establecidos y, con ese argumento legal, provocar el naufragio del que se creía, aun creemos, el fin del conflicto armado.
¿Qué hacer? ¿Qué va a pasar sin Acuerdo de Paz? ¿Hasta cuándo se van a prorrogar los tiempos para el cumplimiento de los cronogramas  y protocolos suscritos con las Farc? ¿Quién garantiza la seguridad, tanto física como jurídica de los miles de combatientes desmovilizados pactada en los acuerdos?
¿Qué va a pasar con la Jurisdicción Especial para la Paz y la Ley de Amnistía, cuestiones medulares del Acuerdo de Paz de obligatorio cumplimiento para las partes que lo suscribieron, Estado y FARC - EP?
Y más allá de acá, porque el ejemplo cunde y provoca efectos colaterales, ¿qué va a pasar con la negociación preliminar de paz que explora el Gobierno con el  Eln?
¿Será que el Gobierno, el presidente Santos, Nobel de Paz, no se han dado cuenta que estar sin Acuerdo de Paz es volver al punto de partida medio siglo atrás, al origen de nuestros males derivados de la confrontación armada?
Si así, es probable que la próxima guerra no sea la de guerrillas predominantemente campesinas a la que puso fin el Acuerdo de Paz que hoy prácticamente no existe, y sí una de mayor intensidad, no  circunscrita a determinados territorios como la que acaba de pasar; una guerra de clases, tanto en el campo como en la ciudad, y con nuevos actores e intereses.
Y los derrotados, las víctimas, los sacrificados, como en Fuenteovejuna, ahora sí, todos los colombianos a una: santistas y uribistas, cristianos y ateos, ricos, clase media y pobres, industriales, agricultores, ganaderos y campesinos, banqueros, comerciantes y jornaleros, ilustrados y analfabetas, guerrilleros y soldados, generales y comandantes.
Es lo que nos espera si prevalece la maña histórica de la trampa de otros acuerdos.
* Poeta y columnista.

La democracia venezolana agita su melena

Insurgente.org

La dictadura más extraña del mundo se prepara a elegir más de mil cargos de elección popular, así como a quienes redactarán su nueva Constitución, mediante voto directo, universal y secreto
Cual león que se prepara para dar un salto, la democracia venezolana se sacude desde las patas hasta punta de la melena. Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente (ANC), presentación de sus bases comiciales, elecciones estadales y municipales, culminación de proceso de validación de partidos; nada más alejado a la imagen de férrea dictadura que pretende mostrar el coro monótono de los medios de comunicación hegemónicos que repiten opinólogos expertos en nada a lo largo y ancho de todo el planeta.

Se elegirán 540 constituyentes por voto universal, directo y secreto
El presidente Nicolás Maduro anunció este martes 23 de mayo las bases comiciales de la elección de quienes integrarán la ANC convocada el pasado 1° de mayo.

De acuerdo a lo indicado en la normativa venezolana, el convocante -en este caso el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela- establece las bases comiciales para dicha convocatoria y se las entrega al Conejo Nacional Electoral (CNE) para que proceda a realizar el llamado a elecciones.
De acuerdo a lo que ya había sido anunciado en el acto del Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores realizado en la avenida Bolívar de Caracas, la elección se producirá territorialmente y por sectores.
Maduro anunció que cada municipio del país elegirá un constituyentista, las capitales estadales tendrán dos representantes y el Distrito Capital siete, totalizando 364 constituyentistas que serán elegidos territorialmente. Para ser candidato, la postulación deberá ser nominal, por iniciativa propia y contar con el respaldo del 3% de los inscritos en el Registro Electoral del ámbito territorial correspondiente.
Habrá también ocho constituyentistas en representación de los pueblos originarios de Venezuela, quienes los elegirán de acuerdo a sus usos y costumbres ancestrales.
Se realizará también la elección por sectores, a razón de un constituyentista por cada 83.000 integrantes (aproximadamente) de los diversos sectores a considerar, lo cual permitirá llevar hasta 540 el número total de integrantes de la ANC.
Los sectores en los que se elegirán representantes para la ANC (además de los pueblos indígenas, ya mencionados) serán: trabajadores, campesinos y pescadores, estudiantes, personas con discapacidad, jubilados y pensionados, empresarios y -finalmente- consejos comunales y comunas.
En los sectores, la postulación se realizará por listas nacionales que contarán con el respaldo del 3% de los integrantes del padrón electoral correspondiente a dicho sector, exceptuando a los integrantes de los consejos comunales y comunas que también serán elegidos territorialmente.
El CNE deberá solicitar la información correspondiente a las instituciones como el Instituto Venezolano de los Seguro Sociales (IVSS), -en el que están inscritos patrones, trabajadores y pensionados-, así como sindicatos, gremios y otras asociaciones para clasificar los listados según la actividad desarrollada, tomando en cuenta las siguientes áreas: petróleo, minería, industrias básicas, comercio, educación, salud, deporte, transporte, construcción, cultores, intelectuales, prensa, ciencia y tecnología, y administración pública.
En cuanto al registro del sector estudiantil, el CNE obtendrá los datos del sistema de educación universitaria pública, privada y de las misiones educativas.
Para garantizar el principio de “un elector, un voto”, ningún votante podrá estar en más de un registro sectorial.
Los requisitos para ser constituyentista serán: ser venezolano por nacimiento sin otra nacionalidad; mayor de 18 años a la fecha de elección; estar inscrito en el Registro Electoral Permanente; en el ámbito territorial, haber residido al menos cinco años en la entidad correspondiente; en el ámbito sectorial, debe presentar el registro de actividad en el sector correspondiente; y presentar su postulación ante las Juntas Electorales designadas por el CNE.
No podrán postularse el Presidente de la República, el Vicepresidente Ejecutivo, los otros integrantes del Gabinete Ejecutivo, gobernadores, diputados ante la Asamblea Nacional, legisladores estadales, alcaldes, magistrados, jueces, la Fiscal General de la República, el Defensor del Pueblo, el Procurador General de la República, militares en actividad, miembros del CNE y demás cargos de elección, a menos que se separen del cargo una vez presentada la postulacion correspondiente.
La ANC se instalará en las 72 horas siguientes a la proclamación de los costituyentes y tendrá como sede el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo.
Los constituyentistas gozarán de la inmunidad inherente al ejercicio de sus funciones y se regirán por los reglamentos estipulados por la ANC que elaboró la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 hasta que se den su propio reglamento, dentro de los principios establecidos por la actual Constitución y los tratados y convenios internacionales suscritos por la República.
Según anunció la presidente del CNE Tibisay Lucena al recibir las bases comiciales por parte del presidente Nicolás Maduro, la elección de constituyentistas se realizaría -una vez aprobado el calendario electoral- a finales del el mes de julio.
Elecciones estadales y municipales
Así mismo, la titular del organismo rector en materia electoral anunció que las elecciones para gobernadores, legisladores estadales, alcaldes y concejales municipales se realizará el próximo 10 de diciembre.
La decisión, adoptada por la unanimidad de los miembros del CNE, se corresponde con la proximidad de la culminación del proceso de validación de los partidos políticos que no obtuvieron como mínimo el 1% de los votos en la última elección, de acuerdo a lo exigido por la Ley de Partidos Políticos del año 1961.
Lucena señaló la misma noche del 23 en cadena nacional de radio y televisión que como ya está cerca de culminar “el proceso de validación de las organizaciones con fines políticos en el que hemos venido trabajando los últimos meses, en cumplimiento de la sentencia de octubre de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, también visto que anunciamos el año pasado el cronograma el calendario electoral del año 2017 (…) Hemos decidido convocar elecciones regionales para gobernadores, gobernadoras y a los consejos legislativos regionales para el 10 de diciembre de 2017”.
“He convocado una sesión para el día jueves a las tres de la tarde para aprobar ambos cronogramas, para la elección de la ANC y otro cronograma de la elección regional”, agregó la rectora del CNE.
Nuevamente la realidad se impone a las mentiras que han repetido falaces opinadores urbi et orbi. No hay en Venezuela partidos políticos prohibidos o proscritos, sino más bien una muy activa democracia que se expresa en las diversas acciones (como y se ha visto, no siempre coincidentes) de todos los poderes del Estado.
Lucena ratificó que “las fuerzas políticas del país podrán movilizar a su militancia en función de opciones electorales y aportar a la consolidación de la paz y del juego democrático. Creemos que toda la nación desea superar cuanto antes este terrible episodio violento que acosa y lesiona la voluntad de las venezolanas y venezolanos de vivir en armonía y comprensión de las diferencias”.
“La gran mayoría del país está en desacuerdo con fórmulas violentas para la acción política, porque ha sido un largo sacrificio histórico el de nuestros pueblos para alejarnos del sufrimiento que trae la guerra, el dolor de la ausencia y la crueldad de la violencia (que) no tienen cabida en nuestro futuro. Desterremos para siempre la muerte y la desolación de nuestra Patria, hagamos posible un acuerdo de hermanos y hermanas”, culminó.
Mientras tanto, allá en la más oscura de las cuevas de Altamira (la que se encuentra en el municipio Chacao del estado Miranda) los principales voceros de la derecha venezolana ya se han pronunciado en contra de cada uno de estos eventos electorales. La historia les reserva un lugar tan oscuro como el de sus intenciones golpistas.

Correa se va invicto en Ecuador

La Jornada
Juan Manuel Karg*
N
o es una semana cualquiera para Ecuador: Rafael Correa Delgado deja la presidencia tras diez años y cuatro meses ininterrumpidos en el Palacio de Carondelet. Se trata de una de las personalidades más influyentes de la política latinoamericana de las décadas pasadas, que modificó sustancialmente el panorama político-electoral en su país, fundando una nueva institucionalidad y gobernando de cara a las mayorías populares. ¿Qué dejan los diez años de Correa, tanto en términos internos y externos? ¿Por qué el oficialista Alianza País, que continuará gobernando el país con el binomio Lenín Moreno-Jorge Glas, habla de década ganada?
Poco más de tres meses, como ministro de Economía de Alfredo Palacio, durante 2005, le bastaron al joven economista para comenzar a patear el tablero político en su país. Renunció a su cargo denunciando poderosos intereses petroleros y de las eléctricas, fundó el Movimiento Alianza País y se presentó como candidato presidencial, venciendo a Álvaro Noboa en la decisiva segunda vuelta. Era el cierre de un periodo de gran inestabilidad política en ese país, que tuvo en el feriado bancario de Mahuad y en la pérdida de la moneda nacional –vía dolarización– dos momentos de creciente convulsión económico-social que aún permeaban en la memoria de corto plazo de millones de ecuatorianos. Una vez en el gobierno, el mandatario se sumó a una corriente de presidentes que apelaron a la redistribución de los ingresos que podía proveer el alza de las materias primas a escala internacional, con un horizonte de justicial social que siempre asomó en sus discursos.
En 2007, Correa llamó a una asamblea constituyente, en Montecristi, Manabí. Un año después, en 2008, la Constitución del país fue reemplazada. Existieron aportes concretos de la ciudadanía ecuatoriana en el extenso debate público que significó aquella reforma institucional, donde se trabajó la noción de democracia participativa como complementario de la representativa. Para Correa fue una bisagra: significó su consolidación política, dejando en claro que había llegado para transformarlo todo, para fundar un nuevo ordenamiento político que retomara las mejores tradiciones emancipatorias de la región. El propio preámbulo de la Carta Magna lo dejaba en claro, reivindicando la soberanía nacional; la integración latinoamericana, recuperando a Bolívar y Alfaro; y el buen vivir o sumak kawsay, eje nodal de la propuesta de socialismo a la ecuatoriana. Así, en 2009 se reelegitimó en las urnas con un contundente 52 por ciento en la primera vuelta.
Sin embargo, la revolución ciudadana también tuvo su contrarrevolución naciente: en 2010 una rebelión policial intentó tomar la forma de golpe de Estado, manteniendo retenido por horas al jefe de estado. La entonces reciente experiencia hondureña, donde Zelaya había sido depuesto tras una incursión militar de madrugada en su propio hogar, activó a la naciente Unasur, que se movilizó en defensa del orden constitucional ecuatoriano. La rápida respuesta regional, sumada al apoyo popular al mandatario, desactivó la intentona golpista. Lo que no mata, fortalece, dice el dicho que Correa verificó en aquellas aciágas horas.
La política de integración regional también fue uno de los aspectos sobresalientes de la década ganada ecuatoriana. A fines de 2014 inauguró, junto a Cristina Fernández, la sede de Unasur en Mitad del Mundo, Quito, que lleva el nombre de Néstor Kirchner en honor al primer secretario general del bloque. Instaló a Ecuador como voz decisiva –y cada vez más influyente– en los asuntos de la región, siendo presidencia pro témpore de la Celac durante 2015. Pero fue más allá: asiló a Julian Assange en su embajada en el Reino Unido, ante la persecución que el fundador de Wikileaks sufrió (y aún sufre) de parte de la UE y Estados Unidos. Y en enero de este año asumió la conducción del G77+China, el bloque de 133 países emergentes en el marco de la Organización de las Naciones Unidas.
Pero no todas fueron buenas: en su último año al frente del Ejecutivo, Correa tuvo que hacer frente al trágico terremoto de abril de 2016, que se sintió fuertemente en la provincia de Manabí, precisamente donde se había efectuado la propuesta de reforma constitucional al inicio de su mandato. Megáfono en mano, el presidente acudió durante los primeros días al lugar de los hechos, volviendo de urgencia de un viaje que estaba realizando por Europa. Pasó días recorriendo, explicando al país la gravedad de los hechos y las medidas que se iban a realizar para reimpulsar la economía de la zona. El pueblo manabita le respondió votando masivamente por Moreno en el decisivo ballotage contra el banquero Guillermo Lasso.
Rafael te vas invicto, decía, días atrás, un cartel en el programa Enlace Ciudadano, con el cual comunicó sus políticas todos los sábados. La frase tiene doble connotación: el no haber sido derrotado jamás electoralmente, claro, pero sobre todo el no haber renunciado a los principios y valores que lo llevaron a Carondelet hace ya una década. Correa se va invicto. Su proyecto político sigue en pie en una América Latina donde, en los años recientes, la inestabilidad es moneda corriente. Podrá estar satisfecho al pasarle la banda presidencial a Lenín Moreno Garcés, su primer vicepresidente: a fin de cuentas, tal como el mismo ha dicho en infinidad de ocasiones, Ecuador no vivió una época de cambios, sino un verdadero cambio de época bajo su presidencia.
Twitter: @jmkarg
* Politólogo de la Universidad de Buenos Aires y analista internacional
 

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