En Occidente, los grandes medios presentan al politólogo francés Thierry Meyssan como una especie de idiota. Pero en la mayoría del mundo se le reconoce como uno de los principales pensadores contemporáneos en materia de relaciones internacionales. La principal cadena de televisión rusa acaba de dedicar un reportaje a su último libro en su emisión informativa estelar. Los periodistas rusos, que ya conocen el trabajo de Meyssan sobre la estrategia del Pentágono, han encontrado en ese libro las pruebas de sus nuevas investigaciones.
Después de las «primaveras árabes», el mundo será testigo de las “primaveras latinoamericanas”, o sea de una serie de “revoluciones” y golpes de Estado en Latinoamérica. Esta es una premisa básica del nuevo libro del célebre analista y politólogo Thierry Meyssan: Los crímenes del Estado profundo.
El Estado profundo es un sector muy influyente de la élite estadounidense cuyos miembros han utilizado el Medio Oriente en un experimento geopolítico que consiste en desestabilizar el mundo para obtener ventajas económicas. De hecho ese es el nuevo formato de la política colonial. Se trata de robar a los países débiles, pero de una manera diferente. Por cierto, es de destacar que Donald Trump no está incluido en ese ignominioso sector.
Formalmente, esta nueva política se inició el 11 de septiembre de 2001, después del horrible ataque terrorista de Nueva York –la destrucción de las Torres Gemelas– que dio paso a la adopción de la llamada Patriot Act, legislación que permite una vigilancia omnipresente sobre toda la ciudadanía estadounidense.
Meyssan escribe sobre el fin de la democracia en Estados Unidos. Pero va incluso más lejos y afirma que la Patriot Actfue concebida mucho antes del 11 de septiembre. Restringir las libertades era parte del plan. Otro aspecto es el control total de los medios de difusión por parte de Washington. La prensa occidental se descompone ante nuestros ojos. En el contexto actual, los periódicos de la era soviética parecen faros de la democracia.
El nuevo libro del escritor y periodista francés Thierry Meyssan está ausente de las librerías parisinas. Se vende solamente por correspondencia. En su país natal, este autor es considerado un personaje poco confiable desde que se atrevió, hace 16 años, a poner en duda públicamente la versión oficial de los atentados terroristas cometidos en Nueva York el 11 de septiembre de 2001.
Durante todos estos años, Meyssan se ha visto obligado a vivir y trabajar en el Medio Oriente, donde ha sido testigo de la aplicación progresiva de la estrategia del nuevo orden mundial, construida sobre las ruinas de las Torres Gemelas.
La edición rusa del libro de Meyssan salió a la venta bajo el título Lo Crímenes del Estado profundo: del 11 de Septiembre a Donald Trump (Преступления глубинного государства. От 11 сентября до Дональда Трампа). Nuestros lectores no se sorprenderán al enterarse de que tras los acontecimientos que se han producido en el mundo durante las dos últimas décadas hay un grupo de personas, de las que sólo algunas son dirigentes oficiales de los países implicados. El hecho es que todo lo que sucede se hace para aplicar la idea de unos pocos, está sujeto a la lógica de unos pocos y a su férrea voluntad. Eso no es nuevo para nosotros.
Pero el libro de Meyssan nos ofrece la posibilidad de entender los mecanismos reales que mueven las relaciones internacionales modernas con todo su cinismo, sus mentiras y la sangre que hacen derramar.
«Es el resultado de mi trabajo desde hace 7 años, al servicio de diferentes gobiernos. Trabajé con documentos diplomáticos, con funcionarios, con diplomáticos. No es una “teoría del complot” sino una descripción de los métodos de trabajo de ciertos protagonistas. Desgraciadamente, no hay más explicación que la que describí (…) No tengo obligatoriamente razón pero estoy cerca de la verdad. Todo el mundo ve hoy que el mundo se ha vuelto loco, que los acontecimientos son nefastos, pero nadie entiende cómo ni por qué. Eso es lo que yo explico. Explico la reacción de jugadores (…) Yo estoy seguro de la veracidad de esos hechos», asegura el periodista francés Thierry Meyssan.
El Estado profundo tiene, como todo, su propia historia. En la de los Estados Unidos de la época contemporánea, la cuenta regresiva comienza generalmente con el asesinato del presidente Kennedy.
Por otra parte, Meyssan comienza a testimoniar sobre la historia de este «Estado profundo», el del 11 de septiembre de 2001. Según él, ese día hubo en Estados Unidos un golpe de Estado. Ese golpe llevó al poder a un grupo de personas unidas por una idea común.
Las raíces de esa idea pueden encontrarse a principios de los años 1990 en la Defense Policy Guidance redactada por Paul Wolfowitz: el concepto de liderazgo mundial y la supresión de posibilidad de competencia en ese aspecto.
«Hasta el año 2002 suponían que los recursos energéticos estaban agotándose, tenían que controlar todas las fuentes de energía fósil. Es por eso que invadieron Irak. Pero ahora entienden que el petróleo y el gas van a durar 2 o 3 siglos, quizás mucho más tiempo. Por consiguiente, la política de Occidente está cambiando. Ideas inaceptables para una persona normal conforman el núcleo de esta política. El ejército de Estados Unidos está convencido de que hay que extorsionar a todos los grandes Estados, dividir el mundo en dos y explotar la segunda parte del mundo. Comenzaron destruyendo el Medio Oriente, en Libia, en Siria, en Irak, en Yemen, Afganistán, Turquía, en Arabia Saudita, y eso no es un efecto colateral. Es su objetivo: destruir las instituciones de los Estados para que nadie pueda rivalizar con ellos», explica Thierry Meyssan.
Meyssan llama la atención del lector sobre el hecho que ninguna de las guerras desatadas por Washington ha terminado, a pesar del cambio de administración y de la alternancia de los partidos políticos en el poder. Eso significa que «el Estado profundo» no tiene como objetivo el derrocamiento de gobiernos, ni apropiarse de los recursos o controlar el paso del petróleo o del gas en determinada región. Su objetivo es la destrucción total de los países mismos.
«Naturalmente, yo no sé exactamente quién dirige ese proyecto. Pero he identificado a algunos responsables, por ejemplo, Hillary Clinton, el general Petraeus, Jeffrey Feltman –ex número 2 del Departamento de Estado (…) Ese sistema en sí mismo evoluciona con el tiempo. En 2001 lo dirigía el vicepresidente Cheney, quien hoy ya no ejerce en él ningún papel (…) Esa organización está vinculada a los gobiernos del Reino Unido y de Israel. Tenemos pruebas documentales de su existencia pero todavía no sabemos cómo está organizada», prosigue Thierry Meyssan.
Esta estrategia, que contradice por completo el concepto actual del imperialismo moderno, fue propuesta por el profesor Thomas Barnett, investigador principal en el Departamento de Estudios Estratégicos del Centro de Estudios Navales de Estados Unidos. Y fue anunciada públicamente en marzo de 2003, justo antes del ataque contra Irak.
Según esta estrategia, habría que dividir el mundo en dos partes: una zona estable, favorecida por el Sistema, y una zona de caos, donde la gente no podrá ni siquiera concebir la posibilidad de resistir sino sólo tratar de sobrevivir. Las empresas transnacionales podrán explotar libremente los recursos naturales y humanos, sin obligaciones que respetar ni responsabilidades que asumir ante alguien. Este Nuevo Mapa del Pentágono parece algo tan cruel que nadie pensaba que algo así pudiese llegar a ponerse en práctica.
«En 2004, un “alertador” del ministerio británico de Exteriores [Derek Pasquill] reveló documentos internos clasificados y, por supuesto, fue encarcelado de inmediato. Según aquellos documentos, el Reino Unido ya estaba preparando las primaveras árabes en 2004 (…) Otro documento es un tratado secreto entre Francia y Turquía, planificando los acontecimientos en Libia y en parte los de Siria (…) un tercer documento es un documento de la administración de la ONU y el gobierno alemán: el plan completo de capitulación de Siria, un plan tan cruel para ese país que habría tenido que sufrir condiciones que nadie se atrevió a exigir de Japón después de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que Japón tenía una responsabilidad en la guerra, lo que no es el caso de Siria», explica Thierry Meyssan.
Casi toda África, Centroamérica y Latinoamérica, exceptuando Brasil y Argentina, caen en la zona de los «Estados no integrables» condenados al caos. En esa zona aparece todo el Medio Oriente con Turquía, el Golfo Pérsico, Irán y Pakistán, así como el centro de Asia, el sudeste asiático y los Balcanes, con excepción de Grecia.
Ya están creadas todas las herramientas necesarias para lograr eso. Pero hay un problema: la red de estructuras internacionales no gubernamentales, el imperio subversivo de George Soros, el conglomerado de cadenas de televisión mundiales –como CNN, BBC, Sky News, France24 y, por supuesto, Al-Jazeera– que resultó tan eficaz en los acontecimientos del Medio Oriente, están ahora movilizados en función de neutralizar a Trump.
«Trump es la única personalidad que, en Estados Unidos, el día mismo de los hechos del 11 de septiembre, denunció el engaño. Aún sin ser un político profesional, Trump entiende muy bien el funcionamiento de su país. No es un imperialista sino un republicano. Prometió poner fin a esta política exterior imperialista, detener las actividades de los terroristas internacionales, parar de alimentar el terrorismo en el mundo entero (…) En Irak, Barzani organizó un referéndum de independencia, no sólo en su territorio sino en los que había colonizado. Ahora se ve solo y se ha visto obligado a dimitir. Lo mismo sucedió en Cataluña, donde Puigdemont declaró la independencia, fue aislado de inmediato y se decidió a pedir ayuda aBruselas (…) Por eso siguen gritando que Trump es un presidente débil y que casi toda su administración está contra él. Pero eso quedará atrás. Todo cambiará y todo está cambiando», dice Meyssan.
Realmente, el tiempo cambia todo. Y lo que parecía ser una teoría “conspirativa” marginal, hoy es una explicación completamente sensata de lo que está sucediendo en el planeta. Además, la demagogia oficial no tiene otra explicación y cada día aporta algo nuevo.
Esto es lo más reciente: el primer ministro húngaro, Viktor Orban, llamó la comunidad internacional a prestar atención a los documentos publicados en Internet que demuestran que la Fundación Soros (Open Society) influye directamente en las decisiones tomadas por la Unión Europea. 226 miembros del Parlamento Europeo están vinculadas al multimillonario [Soros]. Eso es más de la tercera parte de los miembros del Parlamento Europeo. Hasta hace sólo unos días, afirmar el multimillonario y filántropo George Soros se inmiscuyó activamente en la política mundial y trató de controlar países enteros habría sido visto como una teoría barata del complot.
Sobre la estrategia del Pentágono, ver: The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004. «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití) , Red Voltaire, 22 de agosto de 2017. «La “gran estrategia” de Estados Unidos», por Mijaíl Leontiev, 1tv(Rusia) , Red Voltaire, 8 de octubre de 2017.
Sobre el cabildeo de la Fundación Soros en el Parlamento Europeo, ver: Reliable allies in the European Parliament (2014 – 2019)[Aliados de confianza en el Parlamento Europeo], Kumquat Consult. Esta galería de personajes, realizada por cuenta de Open Society, identifica a los 226 miembros del Parlamento Europeo –de un total de 751– que han aceptado promover posiciones de esa fundación de George Soros.
Presentado en Occidente como la realización de una simpática utopía, «Rojava» es en realidad un Estado colonial, fruto de la voluntad de Washington que lo impone sin importarle su costo en sangre. El objetivo es, en este caso, expulsar a las poblaciones originarias del norte de Siria y remplazarlas con gente que no nació allí. Es una operación de limpieza étnica en la que el Pentágono y la CIA utilizan combatientes de la extrema izquierda europea. Thierry Meyssan revela ese proyecto sin sentido que viene aplicándose desde hace año y medio.
En febrero de 2016, el presidente Obama envió el “Zar antiterrorista” de la Casa Blanca, Brett McGurk, a supervisar la batalla de Ain el-Arab (Kobane). McGurk (a la izquierda en la foto) recibió entonces una condecoración otorgada por las YPG, cuya matriz –el PKK turco– está catalogada por Washington como organización “terrorista”.
«La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es fuerza.»
George Orwell, 1984.
En los años 1980-1980, la sociedad kurda era extremadamente feudal y patriarcal. Se veía mantenida en un profundo subdesarrollo, lo cual llevó a algunos kurdos a sublevarse contra las continuas dictaduras militares de Ankara [1].
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) era una organización marxista-leninista que contaba con respaldo de la Unión Soviética y luchaba contra las dictaduras de los generales turcos kemalistas, miembros de la OTAN. El PKK liberó a las mujeres y se unió a las luchas progresistas. Con ayuda del presidente sirio Hafez al-Assad, instaló un campo de formación militar en la llanura libanesa de la Bekaa, bajo la protección de la fuerza de paz siria desplegada entonces en Líbano. El campamento del PKK estaba al lado del campamento del FPLP palestino.
En aquellos tiempos el PKK no hallaba calificativos lo suficientemente duros contra el «imperialismo americano».
En el momento de la disolución de la URSS, el PKK contaba con más de 10 000 soldados, dedicados a la actividad militar a tiempo completo, y más de 75 000 reservistas. Aquella guerra de liberación destruyó más 3 000 localidades y dejó más de 2 millones de desplazados. Pero fracasó, a pesar de aquel enorme sacrificio.
Arrestado en Kenya, en 1999, durante una operación conjunta de los servicios de inteligencia de Turquía, Estados Unidos e Israel, el líder histórico de la rebelión kurda, Abdullah Ocalan, fue entregado al gobierno turco y encarcelado en la isla de Imrali, en el Mar de Mármara. Se produjo entonces un derrumbe del PKK, dividido entre su jefe encarcelado –favorable a una negociación de paz– y sus lugartenientes –para quienes la guerra se había convertido en un modo de vida. Hubo aún algunos atentados, de los que no se sabe cuáles fueron obra de los combatientes del PKK que rechazaban el desarme o de una fracción de la gendarmería turca, el JITEM, igualmente contraria al cese de hostilidades.
Al inicio de la «primavera árabe», Abdullah Ocalan reconstruyó el PKK desde su celda, alrededor de una nueva ideología. A raiz de sus negociaciones secretas con la OTAN, en la prisión de Imrali, Ocalan abandonó el marxismo-leninismo para pasar al «municipalismo libertario». El hombre que siempre había luchado contra Turquía para crear su propio Estado, el Kurdistán, pasó a considerar que todo Estado es en sí una herramienta de opresión [2].
Los militantes del PKK obligados a huir de Turquía durante la guerra civil habían encontrado refugio en el norte de Siria [3]. En nombre de su pueblo, Ocalan se había comprometido por escrito a no reclamar nunca una porción de territorio sirio. En 2011, al inicio de la guerra que Occidente desató contra Siria, los kurdos constituyeron milicias para defender el país que los había acogido y les había otorgado su nacionalidad.
Pero el 31 de octubre de 2014, Salih Muslin, uno de los dos copresidentes de las YPG, la rama siria del PKK, participó en una reunión secreta, en la sede de la presidencia de la República Francesa, con el presidente francés Francois Hollande y con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quienes le prometieron convertirlo en jefe de Estado si se comprometía a crear un Estado kurdo… en Siria.
De inmediato, la coalición internacional que Estados Unidos acababa de crear –supuestamente para combatir al Emirato Islámico (Daesh)– aportó su respaldo a las YPG, garantizándoles dinero, entrenamiento, armas y consejeros militares. Terminaron allí las grandes declaraciones contra Washington, ahora convertido en un excelente alado. La organización kurda inició entonces la expulsión de los habitantes de las regiones que le interesaba controlar.
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Como hasta entonces no se había registrado ninguna batalla de las YPG contra Daesh, Estados Unidos orquestó un terrible enfrentamiento en Ain el-Arab, localidad siria rebautizada para la propaganda con el nombre kurmanji de Kobane. Incluso se invitó a la prensa extranjera para que cubriera el enfrentamiento sin peligro. Kobane está junto a la frontera que separa Siria de Turquía y los periodistas podían seguir los combates con prismáticos, desde el lado turco. Pero en realidad no se sabe lo que pasó en Ain el-Arab porque la prensa nunca fue autorizada a entrar en esa localidad. Sólo hay imágenes captadas con teleobjetivos que, desde lejos, parecen confirmar los comunicados que relataban encarnizados combates. Fue así como Occidente concluyó unánimemente que los kurdos eran los aliados que necesitaba contra Daesh… y contra Siria.
«¡Ni Dios, ni Estado!», vengan a defender el Estado de Rojava «contra todas las fuerzas de la reacción»… junto al Imperio estadounidense.
La prensa occidental asegura que la mitad de los combatientes kurdos son mujeres, al igual que la mitad de los responsables de las diferentes instancias del PKK y de las YPG, según los estatutos de ambas organizaciones. Pero la presencia de mujeres en el terreno es extremadamente excepcional. Los periodistas afirman también que esas mujeres son el terror de los yihadistas porque estos creen que si mueren a manos de una mujer no podrán ir al paraíso. Curiosamente, esa misma prensa nunca menciona que el Ejército Árabe Sirio –las fuerzas regulares de la República Árabe Siria– también tiene batallones de mujeres.
A pesar de las apariencias, las YPG no tienen tantos combatientes como dicen. Muchos kurdos sirios ven a Estados Unidos como una potencia enemiga y a Siria como su nueva patria. Esos kurdos se niegan a apoyar las ambiciones de Salih Muslim. Por tanto, para “inflar” la cantidad de combatientes de “sus” kurdos, el Pentágono ha tenido que reforzarlos con mercenarios árabes y asirios, pero sobre todo con militantes de la extrema izquierda europea.
La CIA, que antes embaucó y reclutó decenas de miles de jóvenes musulmanes occidentales para convertirlos en islamistas, ha reclutado ahora anarquistas europeos para crear “Brigadas Internacionales”, explotando el recuerdo de las Brigadas Internacionales que lucharon contra los fascistas en Barcelona, en 1936. Así encontramos en el papel de tropas de refuerzo de las YPG/OTAN al Batallón antifascista Internacionalistas (Antifascist Internationalist Tabûr, de Europa Central), la Brigada Bob Crow (que se compone de ingleses e irlandeses), la Brigada Henri Krasucki (franceses), las Fuerzas Internacionales Revolucionarias de Guerrilla del Pueblo (International Revolutionary People’s Guerrilla Forces, estadounidenses), la Unión Revolucionaria por la Solidaridad Internacional (griegos), la Unidad del Partido Marxista-Leninista (españoles), y todos los grupúsculos turcos pro-estadounidenses (DK, DKP, MLSPB-DC, PDKÖ, SI, TDP, TKEP/L, TKPML), por citar sólo los más visibles [4].
¡Venga a luchar contra el Capital en “Rojava”, junto a las fuerzas especiales de Estados Unidos!
La batalla de Ain el-Arab, en la que supuestamente jóvenes sirios defensores del califato luchaban contra jóvenes kurdos, en realidad costó la vida sobre todo a jóvenes europeos que –en ambos bandos– creían luchar por un mundo mejor. Los países de Europa se inquietan ahora ante el posible regreso de jóvenes yihadistas, pero nadie habla del regreso de jóvenes anarquistas, igualmente peligrosos. Si esto último no se menciona es probablemente porque resulta más fácil manipular a los jóvenes anarquistas para volver a utilizarlos en las próximas aventuras imperialistas.
En junio de 2015, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), nueva rama política del PKK en Turquía, recibió abundante apoyo financiero y consejería de la CIA contra el AKP de Recep Tayyip Erdogan. Esa formación política sobrepasó inesperadamente el mínimo de 10% de votos necesario para estar representado en la Gran Asamblea Nacional de Turquía y obtuvo 80 escaños.
El 17 de marzo de 2016, las YPG proclamaron la autonomía de «Rojava», o sea de la franja de tierra que conectaría el Kurdistán iraquí con el Mediterráneo, a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía, pero sólo del lado sirio. «Rojava» incluiría entonces parte de la región siria de Idlib, actualmente bajo control de al-Qaeda.
Por tratarse de un nuevo Estado proclamado por gente que no nació en esa tierra y en detrimento de la población autóctona, esto no es otra cosa que un proyecto colonial, comparable al Estado de Israel proclamado en Palestina por los judíos que habían comprado las tierras de los palestinos. La denominación «Rojava» fue escogida para diferenciar ese territorio del «Kurdistán», situado… en Turquía, donde fue incluso proclamado en 1920 por la conferencia de Sevres.
En momentos en que el emirato de al-Qaeda en Idlib y el califato del Emirato Islámico (Daesh) en Raqqa pierden terreno diariamente, la OTAN prosigue así su plan de destrucción contra la República Árabe Siria y trata de crear «Rojava» en Qamishli.
La prensa occidental observa deslumbrada este «Rojava», que parece reunir todas las virtudes de moda: pacifista, igualitario, feminista, ecologista, favorable a la construcción de género, etc. [5] Las YPG son un ejército, pero eso no importa. Tampoco importa que esté desplazando por la fuerza a los habitantes históricos del norte de Siria, que son los árabes y los asirios, porque –en el papel– ese ejército ha constituido una alianza con elementos provenientes de esas poblaciones, con los que ha formado las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).
Anarquistas europeos luchan en Siria bajo las órdenes de Estados Unidos.
Los programas de las YPG sirias y del HDP turco corresponden a la estrategia militar de Estados Unidos. Desde 2001, el Pentágono tiene previsto a mediano plazo el «rediseño del Medio Oriente ampliado», o sea dividir los países grandes en pequeños Estados homogéneos, incapaces de oponer resistencia ante los designios de Washington. A más largo plazo, el Pentágono planea hacer que esos pequeños Estados luchen entre sí para hacer retroceder toda la región al caos inicial.
En «Rojava» no se ha proclamado un Estado independienteporque cualquier Estado-nación ya sería un mal en sí. Según la OTAN, es sólo un Estado autónomo que tendrá que formar una confederación con otros Estados autónomos, como los que aparecerían en lugar del actual Estado-nación sirio, si se logra el derrocamiento de la República Árabe Siria. Según el principal teórico del «municipalismo», el estadounidense Murray Bookchin, para funcionar de manera democrática, las comunidades libertarias tienen que ser homogéneas. Es por eso que las supuestamente pacifistas YPG realizan actualmente la limpieza étnica en «Rojava».
En nuestro constante interés por garantizar y demostrar la veracidad de la información que publicamos, habíamos previsto ilustrar este artículo con un video realizado por un grupo de anarquistas alemanes que se unió a las fuerzas de la OTAN y de las YPG en «Rojava». En la tarde del domingo 10 de septiembre de 2017, incluimos esta prueba en nuestra cuenta de YouTube. Pero YouTube, que claramente no tiene las mismas exigencias que la Red Voltaire al servicio de la verdad, censuró de inmediato esta prueba documental como «contraria a su deontología» (sic).
[1] Blood and belief: the PKK and the Kurdish fight for independence, Aliza Marcus, Nueva York University Press, 2007.
[2] The Political Thought of Abdullah Öcalan: Kurdistan, Women’s Revolution and Democratic Confederalism, Abdullah Öcalan, Pluto Press, 2017.
[3] The Kurds in Syria: the forgotten people, Kerim Yildiz, Pluto Press, 2005.
[5] The Pkk: Coming Down From the Mountains, Paul White, Zed Books, 2015. Revolution in Rojava: Democratic Autonomy and Women’s Liberation in the Middle East, Michael Knapp, Ercan Ayboga y Anja Flach, Pluto Press, 2016.
[6] Utilizado al final de una demostración matemática, el acrónimo CQD significa “Como queda demostrado”. Nota del Traductor.
James 'Perro Rabioso' Mattis se ha declarado sorprendido por el bajísimo nivel de preparación para el combate de las fuerzas armadas estadounidenses.
James 'Perro Rabioso' Mattis, el secretario de Defensa de EE.UU.
Edgar Su / Reuters
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El secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, ha hecho una declaración este lunes ante el Comité de la Cámara de Representantes para Servicios Armados de EE.UU. Con su intervención pretende justificar el enorme presupuesto de 639.000 millones de dólares que el Pentágono ha exigido para el año fiscal que viene. La cifra supera en 52.000 millones de dólares el límite para gastos de Defensa establecido en 2011 por el presidente Barack Obama.
Exgeneral del Cuerpo de Marines de EE.UU., Mattis se retiró tres meses después de que dicho embargo entrara en vigor, y cuatro años después regresó al Departamento de Defensa. Mattis dijo ante el Comité sentirse "en estado de 'shock'" por lo que ha visto tras regresar al Pentagono en 2017 en cuanto a "la preparación para el combate" de los militares, según AFP.
"Ningún enemigo en los campos de batalla ha causado más daño que este embargo a la preparación de nuestros militares", ha continuado.
"Pionyang es la amenaza más acuciante"
Mattis se refirió a Corea del Norte como "la amenaza más acuciante y peligrosa para a la paz y la seguridad". Según el jefe el Pentágono, Pionyang desarrolla sus misiles y armas nucleares "a una escala y a un ritmo acelerados" pese a las sanciones por parte de la ONU.
EE.UU. gasta en Defensa el doble que China, Rusia e Irán juntos
Según Mattis, es necesario aumentar la financiación puesto que "Rusia, China e Irán tienen una amplia gama de capacidades en ciberespacio, espacio, aviación, mar y tierra que son diseñadas especialmente para limitar nuestra habilidad de desplegar, usar y sostener nuestras fuerzas armadas".
El gasto militar de EE.UU. (611.000 millones de dólares en 2016) supera en más de dos veces el de estos tres países juntos. El presupuesto militar de China, el segundo país que más invierte en Defensa, fue en 2016 de 215.000 de dólares, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz. Ese mismo año Rusia, que ocupa el tercer lugar de esta lista, destinó 69.000 millones de dólares a sus fuerzas armadas, mientras que el presupuesto militar de Irán fue de 12.000 millones de dólares.
Los gastos militares de EE.UU., China, Rusia e Irán en 2016 (en millones de dólares)
Carrera militar
La de este lunes ha sido la primera de las cuatro intervenciones previstas de los representantes del Cuerpo de Marines, del Estado Mayor y del Pentágono ante los congresistas, a los que tratarán de persuadirlos de la necesidad de aumentar el gasto militar.
Dicho aumento se deriva de la propuesta presupuestaria del presidente Donald Trump, que el pasado mes de marzo anunció que buscará aumentar en un 10% los gastos militares para 2018. En respuesta a este anuncio, China decidió incrementar en 7% la financiación de sus fuerzas armadas.
El Pentágono prosigue su tráfico de armas desde el puerto búlgaro de Burgas hacia el de Jedda, en Arabia Saudita. De esa manera, el Pentágono está haciendo llegar a los grupos yihadistas que operan en Siria –entre ellos el Emirato Islámico (Daesh)– armamento de fabricación ex soviética no registrado por la OTAN, producido por Vazovski Machine Building Factory (VMZ) (Bulgaria) y por Tatra Defense Industrial Ltd. (República Checa).
El 5 de mayo de 2017, el carguero Marianne Danica zarpó de Bulgaria y llegó a Arabia Saudita el 20 de mayo, mientras que el Hanne Danica regresaba de Jedda a Burgas.
Según se ha reportado, ambos cargueros transportaban ilegalmente lanzacohetes múltiples del tipo Grad y blindados OT-64 SKOT (ver foto).
Estos envíos de armas parecen ser parte de los últimos contratos pactados por la administración del Premio Nobel de la Paz Barack Obama –o sea, ya al final del periodo de transición entre su administración y la de Donald Trump– con la empresa Orbital ATK, contratos que ascienden a 200 millones de dólares. Orbital subcontrató la entrega de este armamento a la empresa Chemring, que a su vez alquiló los cargueros a Danish H. Folmer & Co.
La administración Trump, puso fin a la firma de ese tipo de contratos pero no anuló los que ya habían sido firmados por la administración anterior.