Revista Semana. Un diario alemán dio a conocer que en Alemania Occidental se dieron repetidos casos.
Son datos de un estudio de la Universidad Humboldt de Berlín de 2008.
Foto: DEUTSCHE WELLE.
El
dopaje en el mundo del deporte era, para el conocimiento popular, algo
frecuente en la República Democrática Alemana durante la época de la
Guerra Fría. Una práctica que provocó grandes críticas, especialmente
por parte de la República Federal de Alemania. Un factor más en el
escándalo que se vive actualmente, tras
la revelación de que en Alemania
Occidental también se llevaron a cabo estas prácticas en la misma
época, a sabiendas además de políticos e instituciones deportivas.
Son datos de un estudio de la Universidad Humboldt de Berlín de 2008,
“Dopaje en Alemania desde 1950 hasta ahora desde el punto de vista
histórico-sociológico en el contexto de la legitimación ética”,
finalizado el pasado mes de abril y todavía sin publicar, supuestamente
por conflictos de privacidad. El periódico alemán Süddeutsche Zeitung ha
logrado hacerse con él y ha publicado algunos de sus fragmentos más
escadalosos. Por ejemplo, que el Instituto Federal de Ciencia del
Deporte (BISp, por sus siglas en alemán) experimentó con testosterona,
estrógenos, dopaje de sangre y andrógenos anabólicos, incluso con
menores de entre 11 y 17 años.
Juegos Olímpicos contaminados
Las prácticas de dopaje se dieron en varias disciplinas deportivas,
desde atletismo hasta fútbol. Miembros del Gobierno federal buscaban con
ello aumentar el número de medallas en los Juegos Olímpicos de 1972 en
Múnich, según el estudio. Igualmente, instituciones deportivas
influyentes se encargaron de acallar a los críticos y de que se tomaran
medidas de control más exhaustivas con el fin de evitar que se desvelara
esa situación.
Hasta el momento se desconoce el verdadero alcance y los costes de este
programa e dopaje, pero el estudio muestra que el BISp lo apoyó con
fondos para la investigación, y que se destinaron para ello sedes en
Friburgo, Colonia y Saarbrücken.
La Universidad Humboldt realizó este estudio en 2008 a petición de la
Confederación de Deportes Olímpicos alemana (DOSB, por sus siglas en
alemán). Hasta el momento, no ha sido publicado en su totalidad. Y
todavía no está claro si en algún momento las 800 páginas verán la luz
pública. Los investigadores han criticado la falta de apoyo de
sociedades e instituciones deportivas para la realización del estudio,
señalando concretamente a la Agencia Nacional Antidopaje alemana (NADA,
por sus siglas en alemán).
Próximos pasos
Las reacciones no se han hecho esperar. Para finales de agosto o
principios de septiembre se ha organizado ya una junta especial para
tratar el tema, a la que acudirán, entre otros, el ministro del Interior
alemán, Hans-Peter Friedrich, el profesor Giselher Spitzer, que lideró
el proyecto en la Universidad Humboldt, el director del BISp, Jürgen
Fischer, y el presidente de la DOSB, Thomas Bach.
Entretanto, el portavoz de la DOSB, Christian Klaue, le ha restado
impacto al asunto: “Mucha de la información no es realmente nueva”,
dijo, en entrevista con DW. “Otros investigadores ya publicaron datos
similares anteriormente. Lo que este nuevo estudio ofrece es una
contextualización y evaluación de los resultados para ayudarnos a
entender qué es lo que ocurrió y por qué. Será muy interesante leer el
documento completo.”
Según Klaue, no pasará mucho tiempo hasta que el estudio completo se
haya publicado; el hecho de que no se haya hecho hasta ahora se debe a
procedimientos legales perfectamente válidos. “Lo importante es que
todos los datos estén sobre la mesa, y podamos reflexionar sobre ellos.
Solo entonces podremos decidir qué medidas políticas se deben tomar. El
Comité Olímpico alemán examinará los resultados detalladamente y los
analizará antes de extraer conclusiones”, declaró Klaue. Según el
experto, se trata de un paso más de la DOSB en su política de cero
tolerancia contra el dopaje.