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Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Latinoamérica] La revolución bolchevique y América Latina

Néstor Kohan - La Haine
¿Por qué recordar los 100 años de la revolución bolchevique en Nuestra América?

La revolución bolchevique de octubre de 1917 partió la historia en dos. Allí se inició, y no con la primera guerra mundial, el siglo XX. El fantasma rojo que la encabezó y que se expandió a nivel mundial a partir de 1917 quitará el sueño durante décadas a varias generaciones de empresarios, financistas, banqueros, policías, militares y agentes de inteligencia a escala mundial.

Su disrupción histórica no sólo tomará por asalto el cielo de “lo posible”, corriendo varios kilómetros más allá, el límite de “la razón de Estado”, “lo que se puede o no hacer”, hasta dónde debemos llegar en nuestros sueños y reclamos. No sólo cambiará de raíz el imaginario de las clases populares, sus creencias y certidumbres, los viejos anhelos igualitarios de las grandes religiones que provenían desde milenios atrás, formulados ahora, a partir de octubre de 1917, en términos laicos y seculares, a través del aliento rugiente de “los rojos”. Al tiempo volverá palpable una realidad material: la sociedad humana se puede organizar de otra manera. Los empresarios y patrones, los banqueros y financistas, no son imprescindibles.

El latido acelerado del viejo topo de la revolución asomó su nariz en el sitio menos esperado y más atrasado, en medio de la nieve y una confrontación mundial. Cuando Lenin, su máximo inspirador y pensador, en abril de 1917 se baja del tren que lo trajo del exilio a través de Finlandia, sorprende hasta a sus viejos colegas, amigos y compañeros del comité central bolchevique (comunista). Allí, en la estación de tren pronuncia un discurso inolvidable apelando a la democracia radical: el socialismo de los soviets (asambleas populares, democráticas en serio y con cargos revocables, de integrantes de la clase obrera, el campesinado y los soldados pobres).
Al mismo tiempo se publican entre 1916 y 1917 'El imperialismo, fase superior del capitalismo' y 'El Estado y la revolución'. El cielo se teñirá de rojo y el corazón de los humildes, los explotados y las oprimidas comenzará a latir al ritmo de la época. No sólo en Rusia. En Occidente, la gran camarada de Lenin, Rosa Luxemburg (judía polaca que actuaba en Alemania) encabezará una insurrección donde la propia socialdemocracia prefiere ejecutarla, mientras en Italia Antonio Gramsci se lanza a la conquista de la fábrica Fiat de la mano de los consejos obreros y en Hungría György Lukács se hace cargo del ministerio de cultura de la insurrección que aspiraba a emular a los hermanos mayores bolcheviques.
Todo ese huracán libertario y emancipatorio contagiará también las rebeldías latinoamericanas, empalmándose en diversas afinidades electivas con la Revolución Mexicana, la herencia rebelde de la juventud estudiantil que encabeza la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 expandida por todo el continente, al mismo tiempo que se fusiona con el discurso modernista heredero de José Martí que impregna con su antiimperialismo cultural el análisis leninista del imperialismo económico, político y militar.
En la carta de Emiliano Zapata dirigida a Jenaro Amezcua (publicada en mayo de 1918 en 'El Mundo' de La Habana), en el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de Córdoba (redactado en junio de 1918 por Deodoro Roca), en las conferencias de José Ingenieros del libro 'Los tiempos Nuevos' (y en toda la obra de su discípulo argentino Aníbal Norberto Ponce), en los escritos del peruano universal José Carlos Mariátegui y su admiración por Lenin, compartida por los encendidos textos del cubano Julio Antonio Mella, pasando por los materiales que prepararon la insurrección político militar de Farabundo Martí en El Salvador, la resistencia antimperialista de Sandino en Nicaragua, la insurrección de Luis Carlos Prestes en Brasil, así como en los textos y panfletos obreros de Luis Emilio Recabarren, el perfume de los libros de Lenin y el seductor fantasma rojo de los soviets bolcheviques se hace presente una y otra vez.
Las victorias del imparable ejército rojo sobre los genocidas nazis durante la segunda guerra mundial universalizarán ese impulso, que se encarnará con el romántico asalto al cuartel Moncada de Fidel Castro y sus compañeros en 1953. El marxismo heroico de los años 20, renacerá de la mano de la insurgencia revolucionaria de los 60 y 70. Lenin será leído entonces a la luz de los textos eruditos del Che Guevara, las sotanas insubordinadas de Camilo Torres y la oratoria encantadora y rebelde de Fidel.
Algunos políticos famosos de Nuestra América apelarán incluso a la “amenaza roja” para negociar con sus burguesías locales e incluso con las empresas, embajadas y aparatos de represión político militares del imperialismo gringo (yanqui). O se accedía a ciertos requerimientos mínimos del pueblo latinoamericano o….. “los rojos se comerán todo”. Ya Lenin había amenazado a todos los ricos del mundo, desde un país donde la temperatura bajaba varios grados por debajo del cero y el invierno prometía montañas de nieve, sencillamente que… “les vamos a sacar hasta las botas”.
Esa amenaza sirvió en Nuestra América no sólo para inspirar revolucionarios y generar infinitas rebeldías insurgentes, rurales y urbanas, blancas, mestizas y originarias. También jugó su papel en las negociaciones de los sectores “lúcidos”, reformistas y keynesianos de las burguesías criollas para obtener reformas mínimas y estados de bienestar periféricos y dependientes. Las revoluciones de México, Bolivia, Cuba, fueron sucedidas luego por las de Granada, Nicaragua, la larga insurgencia de Colombia y la coordinación continental de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuyo ejemplo rebelde contagió hasta la comunidad afrodescendiente de EEUU y sus Panteras Negras.
La estrella bolchevique se fusionó entonces con la gesta heroica del Che (gran estudioso y admirador de Lenin), la insolencia de Fidel Castro a pocos kilómetros del gigante de la tierra y el florecer de insurgencias a escala continental. Los movimientos sociales actuales y los gobiernos progresistas que emergieron de ellos (de Cuba a Nicaragua, de Bolivia a Venezuela bolivariana) prolongan entonces la rebeldía bolchevique de los años 20 y la multiplicación que Lenin alcanzó gracias a su gran admirador local, el Che Guevara. “Lenin y su ejemplo consiguieron muchas más reformas que todos los reformistas juntos”, afirmó un ensayista y no dejaba de tener razón.
La burocratización de aquella revolución maravillosa, donde las vanguardias estéticas coexistían con la liberación de la mujer y los intentos de construir una nueva comunidad, en lo social, en lo pedagógico y en la cotidianeidad, no opacará el mensaje rebelde de esos “locos llenos de esperanza” que asaltaron el palacio de invierno tomando al cielo por asalto en forma desprevenida. Cien años después, desapareció el estado soviético, la burocracia rusa se comió el esfuerzo de varias generaciones de abnegados y humildes luchadores, pero el sueño y el corazón rebelde de Lenin y sus colegas no ha desaparecido.
Como la estrella del Che que quisieron apagar hace 50 años en Bolivia asesinándolo a sangre fría, como la reflexión de Gramsci que culminó hace 80 años encerrada en una cárcel y como 'El Capital' de Marx (el abuelo de todos ellos), libro embrujado que salió de imprenta hace 150 años, la revolución bolchevique sembró una semilla en Nuestra América que comenzará a germinar sus mejores frutos, más fuertes y radicales que los que hasta ahora hemos conocido, recién en los próximos años y décadas del siglo XXI.
La Jornada
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[Medios] Ética y semiótica en la jurisprudencia de "noticieros": La suprema corte mediática

Fernando Buen Abad Domínguez/LaHaine.org
Están asesinando en público el “debido proceso”, están aniquilando el principio de la inocencia, la reserva de la dignidad y la garantía de la privacidad. Están avasallando los derechos fundamentales y están produciendo una mezcla monstruosa de persecución y condena, ilegales e ilegitimas, con premeditación, alevosía, ventaja y en público. Un delito de “lesa humanidad” cometido con impudicia e impunidad desaforadas. Es el rol actual de los “mass media” burgueses.

Está desarrollándose una fase aguda (peligrosísima para las democracias) de las emboscadas “políticas” mafiosas, que usan el linchamiento mediático contra todo lo que les presente oposición o razón crítica. Esta creciendo una fase monstruosa del odio burgués que, desde sus máquinas de guerra ideológica, expresan la lógica de los empresarios que se adueñaron de los gobiernos -y de la totalidad de los “medios de comunicación”- para ejercer venganza vil, “periodismo de guerra”, tráfico de calumnias, acusaciones infundadas, falsificación de imágenes, guerra psicológica y veredictos espurios dichos con la soltura de los ignorantes a que nos tiene acostumbrados la farándula mediática e informativa oligarcas.

Ser juez, hoy, se vuelve una vergüenza agravada. En los casos, excepcionales, de profesionales con mediana conciencia de Justicia Social y defensa de la dignidad humana, debe ser pesadísimo el paisaje de colegas que sucumben a los mandatos de los “jefes” que los hunden en la servidumbre más perniciosa e irreparable. Y no son pocos. Se trata de un espectáculo patético en el que una vida de estudio y trabajo se rinden ante el capricho del odio donde sacrifican para siempre nombre, prestigio y conciencia y alguna vez tuvieron. Todo a cambio de “centavos”.

A las mafias mediáticas parece que nada les satisface, que les queda chico el dominio actual sobre gobiernos y gobernantes cocinados en caldos de fraudes y corrupción estructural. Ya nada los “llena”. Para los fines del odio burgués los funcionarios, paridos desde los “medios”, son gerentes doctorados en ineficiencia y, por eso, la burguesía se ve impelida a intervenir directamente en el “poder judicial” para asegurarse de que logrará cumplir su cometido de linchamiento sin importar qué leyes hubiere que deformar, degenerar o pisotear. Para eso cuentan con payasos “letrados” hambrientos de banalidad publicitaria, palmaditas en la cabeza y propinas gordas. Y abundan.

No deja de ser llamativa la “velocidad” acelerada por el odio de la “justicia” cuando hay casos que se dirimen en las pantallas televisivas. Contrario a la “tradición” ineficiente de jueces y leguleyos, capaces de demorar eternamente juicios de personas “pobres” o trámites simples… cuando hay tufo de fama mediática se convierten en sagaces tratadistas de la jurisprudencia con velocímetro ultrasónico. 
Son rapiditos para popularizar el uso de la “justicia” como herramienta de la venganza burguesa. Son permisivos voluntaristas cuando se trata de filtrar imágenes y expedientes que ensucien la dignidad y la vida misma de las personas victimadas. Son la barbarie lenguaraz cuando se trata de suprimir el derecho a la privacidad, el debido proceso y la presunción de inocencia para que reine en su esplendor la obscenidad de la sentencia y la condena dictada en las pantallas (y sus adláteres) por los tiempos televisivos y la premura del odio oligarca.

Un juez, suponemos sin ingenuidades idealistas, debe proteger a las personas que están a expensas de sus procesos y veredictos. Incluso en los casos de flagrancia, un juez debe ver por la precisión conceptual y técnica de la sanción, debe ser celosos del escrutinio de los hechos, de la tipificación del delito y de la axiología indispensable del veredicto para que se constituya en fortaleza moral de la comunidad y de ninguna manera en escarnio o injusticia. Uno supone, sin ser un bobo útil, que debe primar el rigor de la ética encarnada en en el trabajo arduo y complejo de un juez y de sus equipos, que faltar a ese rigor es lastimar a las víctimas y ser injusto también con los culpables. Eso no repara el daño ni resarce a la sociedad de los daños hipotéticos.

Ha costado mucho a la humanidad construir márgenes de confianza sobre la Justicia y sobre sus expertos. Ha costado mucho en un mundo donde reina la anarquía de la impunidad amasada por la clase dominante contra la clase trabajadora. Ha costado mucho desarrollar una cultura de la Justicia y mucho también hacerla clara y hacerla rápida. Incluso con todos sus fracasos reales y concretos, con la injusticia errática y corrupta del sistema judicial en sociedades divididas en clases, con la injusticia lacerante en la demora de los trámites y de los juicios, con la injusticia consustancial a un sistema de castigos que no reparan con puntualidad ni velocidad los daños a las víctimas… con todo eso, el muy poco prestigio que ha logrado la justicia del sistema imperante, se va a la basura gracias a la estupidez política de las jaurías neoliberales dispuestas a destruirlo todo para saciar su avaricia y usura. Y hay jueces que lo permiten, lo celebran y los ejecutan.

Más que nunca ésta es la hora de los pueblos. Es la hora en que se debe analizar de fondo todo aquello que viene ocurriéndonos, a escala mundial y a escala regional, por la metástasis del neoliberalismo infectando su putrefacción en todas las escalas de la vida en sociedad y de la vida en lo particular. Con el paso del tiempo se hace más urgente la creación de fiscalías populares especializadas en delitos comunicacionales. Fiscalías populares capaces de iniciar una corriente crítica del maridaje mafioso que viene destruyendo los últimos reductos de justicia, y sus nociones más fundamentales, que pudieren quedar en la estructura judicial del capitalismo.

Es un delito exhibir a personas en tránsito de procesos judiciales, por más que genere mucho “rating”. Es un delito exhibir a personas heridas o fallecidas para satisfacer morbos mediáticos patológicos. Es un delito emitir juicios “mas media” sobre la inocencia o la culpabilidad antes o durante el debido proceso. Es un delito acusar a cualquier persona saltándose la presunción de inocencia y saltándose las evidencias con su respectiva diversidad de enfoques y valoraciones éticas, jurídicas, políticas y sociológicas. Es un delito destruir el prestigio y el buen nombre de las personas sin asumir el responsabilidad social alguna y convirtiendo el drama de otros en negocio de odios y revancha de clase. Es un delito usar los medios concesionados por los pueblos para atacar a los pueblos en sus bases culturales y jurídicas más preciadas y es un delito obrar con alevosía propagandista para beneficiar los intereses de una secta gobernante. Como, por ejemplo, hicieron con “Frida-Sofía”, niña mexicana inexistente bajo los escombros donde nunca estuvo. Ni una palabra de los jueces, por ahora.

CALPU
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[Cultura] Daniel Viglietti: "Yo sigo preguntando y preguntando y preguntando"

Periódico El Libertario/LaHaine.org
Trovador, militante, humilde, comprometido con los condenados de la tierra. Eso era Daniel Viglietti, el cantautor uruguayo que falleció el lunes a los 78 años

Para recordarlo, publicamos una de sus últimas entrevistas, que le realizó el periodista Alejandro Lavquén durante una reciente visita a Chile, y que fue publicada en la revista Punto Final número 887, del 27 de octubre.
***
Daniel Viglietti (Montevideo, 1939) es uno de los mayores exponentes del canto popular uruguayo y latinoamericano. Cantante y compositor de reconocidos temas que lo han llevado a los escenarios más importantes del mundo. También desde los años noventa difunde la música y a intérpretes latinoamericanos a través de sus programas de radio y televisión Tímpano y Párpado, respectivamente. Durante su carrera, que en 2017 cumple 60 años, ha compartido escenario con los músicos y trovadores más connotados del continente. También vivió la cárcel y el exilio. En 1972 fue encarcelado en el marco de la represión a los movimientos de izquierda en su país como antesala al golpe de Estado del 27 de junio de 1973 en Uruguay. Pero gracias a la presión internacional, encabeza por personajes como Julio Cortázar, Oscar Niemeyer y Jean Paul Sartre, fue liberado y salió al exilio, primero en Argentina y luego en Francia. A Uruguay recién pudo regresar en septiembre 1984, donde tuvo una recepción masiva.

Daniel Viglietti destaca por sus composiciones con contenido social que han sido interpretadas por conjuntos y trovadores de todo el mundo. Entre sus canciones más renombradas podemos mencionar “A desalambrar”, “Canción para mi América”, “Canción del hombre nuevo”, “Milonga de andar lejos”, entre otras. Durante su exilio mantuvo un permanente compromiso con la lucha contra las dictaduras del continente y a favor de los derechos humanos. En Chile estuvo por primera vez en los años sesenta, coincidiendo en la Peña de los Parra con los integrantes de la Nueva Canción Chilena, entablando con ellos una amistad que se fortaleció en el tiempo. El compromiso social y de solidaridad del cantautor ha sobrepasado todas las pruebas del tiempo. De paso por Chile, donde dio varios conciertos y fue homenajeado, conversó con Punto Final.

-En cada visita a Chile, se suma más público joven a tus conciertos. ¿A qué atribuyes tu vigencia?
-Yo creo que hay diferentes periodos históricos que se van sumando. Son ya 60 años desde que subí a un escenario. Se han sumado muchas etapas, pero hay un elemento en común, que es la necesidad de recibir mensajes que mezclen lo estético con lo ético, con lo ideológico, con una sensibilidad que no esté censurada por toda esta política de los medios de comunicación, que hacen un trabajo tan terrible de desinformación que yo muchas veces les llamo los misiles de la comunicación. Creo que eso permanece con el paso del tiempo. Hay problemáticas humanas muy directas como son la desigualdad, la injusticia, la impunidad frente a las atrocidades que han sido cometidas en tantas tierras del mundo, pero particular en América Latina y en nuestros países respectivos, Chile y Uruguay. Permanece el latifundio, sobrevive, se realimenta, se redimensiona. El yugo de la banca internacional nos sigue sometiendo, salvo rarísimas excepciones como son los casos de Cuba y del proceso bolivariano, o una experiencia altamente positiva como la de Bolivia con Evo Morales, un indígena al frente a un gobierno. Todos esos elementos que permanecen hacen que la canción -en el caso mío- tenga un eco y pueda encontrar nuevos oídos
-¿Te admira que los jóvenes sepan tus canciones?
-A veces en los conciertos yo menciono la fecha de composición de algunos temas, como por ejemplo “Canción para mi América”, que es aquella que a veces se conoce más como “Dale tu mano al indio” y les digo: “Aquí no había nacido nadie”. El público sonríe porque seguro que hay gente que ya había nacido, pero hace mucho tiempo de todo esto. Me gusta que haya jóvenes que vengan a descubrir, que vengan a opinar, uno no puede ser el referente de las audiencias jóvenes que ya tienen sus propios músicos, generacionalmente hablando, sus propias preferencias generacionales, pero que nos tienen a nosotros como referentes de otras etapas, eso es muy bueno. Yo soy eso, una especie de referencia de una etapa que se ha venido viviendo, con aciertos, con errores, con desajustes, con emociones, con valentía, con miedos, una etapa de hallazgos, de pérdidas… Si habrá habido pérdidas ¿no?… Porque seguimos buscando lo humano, eso que el Che simbolizaba como el hombre nuevo, lo seguimos buscando aun cuando estamos generacionalmente veteranos.

Canción y poesía
-Tus canciones, tu música, están relacionadas con la poesía. Trabajaste con Mario Benedetti, ¿cómo fue esa experiencia?
-Al principio cuando comencé, en 1957, había canciones amatorias, canciones paisajistas. Después apareció la problemática social, como “Canción para mi América”, pero también había una necesidad mía de hacer música para poetas. Mucho antes de trabajar con poetas en el escenario, hice música para poesía pre-existente, de García Lorca, Alberti, Nicolás Guillén, César Vallejo. No por casualidad tengo una hija que se llama Trilce. También poetas uruguayos, como Idea Vilariño, Washington Benavides, que acabamos de perderlo, Juan Cunha. Hasta que llega un momento que empiezo a trabajar con el poeta en el escenario, que fue el caso de Juan Capagorry. Después con Eduardo Galeano, ya en el exilio, él leía textos que estaba por publicar, textos nuevos. Yo cantaba canciones mías y hacíamos una trenza con eso. Luego vino un trabajo más largo, que es el que hice con Mario Benedetti, que se volvió disco, se volvió a dos voces y se repitió en muchas partes. Nunca vinimos a Chile con Mario, pero bueno, estaba presente en nuestro trabajo, en mis recitales, siempre estaba presente alguna señal de Chile. ¿Te imaginas por dónde?, por Violeta Parra.
-Que ahora justamente se conmemoran sus 100 años. ¿Cómo ha sido su influencia en tu generación?
-A Violeta la conocí acá en Chile en 1965, en mi primer viaje y estuve en varias ocasiones con ella, compartí amistad con sus hijos, con Ángel, que ahora lo hemos perdido, con Isabel que sigue activa, sobre todo con el museo Violeta Parra. Para mí fue una experiencia inolvidable porque toda esa familia me abrió las puertas en Chile. En la peña de los hijos de Violeta, allá en Carmen 340, en un momento dado se produjo un vacío en el elenco porque Patricio Manns, el querido Pato Manns, estaba haciendo un trabajo en el norte y se ausentaría unos cuantos días de la peña. Entonces entré yo como cantor, entré a cantar allí y fue una experiencia preciosa y el nacimiento de una amistad con los Parra que yo valoro mucho. Varias veces los acompañé en conciertos en Uruguay, nos cruzamos en el exilio, en Francia, en Alemania, en Bélgica, cantando en equipo, porque no olvidemos que en la etapa del exilio uno se hacía chileno y ellos se hacían uruguayos, se intercambiaba toda la sangre latinoamericana.
-Durante el exilio se hicieron muchos conciertos que reunían a cantautores de todos los países latinoamericanos. ¿Sucede hoy?
-No hay tantos eventos hoy, pero surgen, hay ocasiones en que sí se produce algo. Vengo de cantar en un festival en Uruguay, el festival de Antel, que es la empresa telefónica nacional del Estado. Allí hubo grupos de música con genios diversos, como por ejemplo los grupos de rock, los grupos de fusión, etc. Fue muy positivo, a veces se producen esas cosas, a veces cuando hago viajes a Venezuela o a Cuba, países que todavía mantienen una llama de trabajo colectivo, de espíritu colectivo. Hay ocasiones en que nos mezclamos con otros cantores. En Venezuela, por ejemplo, me he mezclado con Cecilia Todd y también con un grupo de jóvenes músicos muy valiosos que se llaman La Cantera. Y en Argentina, donde he estado hace poco haciendo giras, también he invitado a algunos músicos a mi concierto, por ejemplo, a Ramón Ayala que es una figura legendaria. Y siempre estoy con el trabajo de investigación, con mi trabajo radial, hago un programa semanal de radio hace décadas. Dónde voy ando con mi grabadorcito haciendo la tarea de investigar un poco a mis colegas, a mis compañeros, haciendo un trabajo diferente al periodístico habitual porque se trata de un músico que pregunta a otro.
-¿Has publicado algo de ese trabajo?
-Está en un archivo que se registró en el Centro Mario Benedetti de Alicante en España. Existe allí un archivo sonoro de muchas de mis entrevistas. Yo sigo acumulando material y preguntando y preguntando y preguntando. Para mí es una tarea complementaria porque, evidentemente, lo esencial para mí es el cantautor, pero a la vez necesito de ese otro trabajo, me gusta hacerlo y también lo hago para televisión porque la televisión no es un mal en sí, es un instrumento, también con una guitarra se pueden cantar tonterías o cosas muy retrógradas. El instrumento es una cosa, lo que se hace con el instrumento otra. Me he preocupado en la televisión de hacer unos programas que son una serie que se llama Párpado y subtitulada “yo pregunto a los presentes”, que es la primera frase de la canción “A Desalamabrar”. Han pasado figuras de muchas partes. De Chile, por ejemplo, se ha difundido una entrevista a esa extraordinaria persona, que me emociona mucho su lealtad a la memoria de Víctor Jara, que es Joan Turner. Le dediqué un programa de televisión, la entrevisté aquí hace dos años. He entrevistado a Isabel Parra, a Pato Manns, a Payo Grondona, un amigo entrañable que hemos perdido hace poco tiempo.
Arte y lucha social
-Tu creación musical siempre fue en paralelo al desarrollo de los movimientos sociales, viviste los flujos y reflujos de la Izquierda, las dictaduras, etc. ¿Cómo evalúas esos procesos hoy?
-En primer lugar, yo te diría que nada de lo que ocurrió en los años de plomo de América Latina fue inútil. Fue una pena lo que pasó, pero yo asumo esas palabras, fue un sacrificio enorme de toda una generación, pero nada fue inútil y no hay de qué arrepentirse. Se cometieron errores, se abordaron muchos aciertos en las luchas y todo eso, sufrimos una derrota histórica de esa etapa, una derrota bastante generalizada a través de la instalación de la tortura sistemática, la Operación Cóndor y todo lo que sabemos. Pero a pesar de eso, creo que la resultante fue la aparición de gobiernos progresistas y lo que explica, por ejemplo, que en el Uruguay haya habido aquellos seres demonizados, aquellos luchadores sociales demonizados, como en todos nuestros países, por el poder y por el imperialismo, que al salir de las cárceles y aparecer, porque funcionaban desde la clandestinidad, fueron reconocidos como seres llenos de humanidad, de riqueza intelectual, humana, solidaria.
Uno de ellos se transformó en un médico famoso, instalando un centro de investigación científica en el Uruguay, el doctor Henry Engler que fue uno de los rehenes de la dictadura y, bueno por cierto, el caso muy evidente de otro de los rehenes fue Pepe Mujica que llegó a ser Presidente [aunque abandonando sus principios]. Eso demuestra aquella siembra que hubo, de luchas, de valentía, de búsqueda de una sociedad más igualitaria, de que se terminaran los privilegios, y que tuvo que ser en un momento dado una lucha directa puesto que, como tú decías, la democracia ya dejaba de serlo y se transformaba en democradura, todo eso no fue inútil para nada y por eso ahora ocurre todo lo que está ocurriendo, que ha habido una ola de etapas progresistas que no nacieron de la nada, no nacieron como un milagro.
-Son producto de esa lucha.
-De esa lucha y del sacrificios de todos que han caído. Porque cuando se habla sobre ciertas épocas o cuando se cantan ciertas canciones, es cierto que hay muchos caídos y hay una recurrencia a que perdimos a éste o al otro, o la masa de desaparecidos, o la caída del Che, o la caída de quien sea, la caída de Miguel Enríquez, hoy es el día de Miguel Enríquez, el día que estamos conversando, el día de la muerte de Miguel, bueno la caída de Allende, la caída de tantos, la caída de Camilo Torres y los seres anónimos sin nombre. Todas esas caídas yo las considero semillas, son semillas. Creo que de esas siembras surgieron los gobiernos progresistas. Naturalmente, el imperio con sus intereses, el imperio norteamericano, pero también con la complicidad de muchos centros de Europa no quiere el menor atisbo de nada que sea progresista, de manera que, si algún día estuvo dispuesto arrasar con todo lo que prometía revolución, también con otros métodos y de otra manera está tratando de aniquilar estas experiencias que no fueron revoluciones, pero que fueron avances progresivos.
El caso más evidente es el caso de Brasil, por el cinismo de toda esa clase política corrupta, y bueno, atacando a Dilma, atacando a Lula, que habrán tenido algún nivel de imperfección, porque naturalmente cuando se ejerce un gobierno, hay riesgos y uno de los más grandes riesgos es la corrupción. Eso es una de las grandes amenazas de un gobierno progresista. Podrá haber habido alguna falla, pero qué diferencia que hay entre la concepción de la vida, de la sociedad, de los personajes nombrados y Temer que es una cosa lamentable, o la oposición venezolana que es impresentable, después del esfuerzo que se ha hecho en Venezuela por sacar adelante un camino Bolivariano, que cuesta mucho, que es difícil, que es arduo, que no es terreno de comparación con la oposición. La gente tiene que ir eligiendo y tiene que ir aprendiendo a defender esos avances porque si no ocurren cosas como las de Brasil, que son retrocesos.
-¿Crees que esos retrocesos podrían deberse, en parte, al camino que han tomado ciertos partidos de izquierda que, de una u otra manera, han tendido hacia el neoliberalismo?
-Yo no me quiero poner a hablar como si tuviera la batuta de la verdad, porque no dirijo orquestas, ni dirijo ideologías, ni dirijo procesos, apenas conmigo, con mi guitarra y mi canción. Yo alguna vez decía, intentaba también decir con humor, que había que trabajar y luchar porque la izquierda no se mudara al centro, como si hablara de barrios, ¿no?; pero al mismo tiempo, eso ha ocurrido mucho. También que hay que pensar que en nuestra generación hay dilemas que no los va a poder resolver. Hemos hecho un aporte y hay que seguir haciéndolo. No hay que bajar los brazos, pero es una nueva generación la que tiene que acercarnos nuevas interpretaciones de la realidad, nuevos conceptos, nuevas formas de lucha porque si la historia fuera como un arma de repetición automática, estaría bloqueada. Es como la materia de las canciones, hay que seguir inventando, haciendo otras cosas. No es tarea fácil. Nadie tiene la precisa, la exacta.
-Es importante esa relación musical con los jóvenes…
-Vale la pena también para los veteranos aprender de los jóvenes y en materia musical yo creo que eso influye porque ha habido músicos jóvenes en la resistencia uruguaya, por ejemplo, en la etapa de canciones como A Redoblar. Es mentira que solo los veteranos enseñan a los jóvenes, los jóvenes también enseñan a los veteranos. Entonces, lo que estoy hablando de música es extrapolable también a los políticos. Son experiencias que hay que ir estudiando, viendo qué frutos dan. En el plano musical, por ejemplo, es muy difícil cuando en un país ha habido una Violeta Parra, el desafío es muy alto.
El otro día, en Montevideo, participé en un pequeño homenaje a Violeta Parra, pequeño por la dimensión del lugar, en el Museo de Arte Precolombino que hay en Uruguay. Allí estuve con el poeta chileno Jorge Montealegre, que estaba de paso. Entonces, en un momento que yo hablé de Violeta, decía que había sido muy duro el camino para ella en la época que la conocí. Era negada por mucha gente, tuvo que abrirse camino a guitarra limpia.
-Sucede mucho con artistas que luego marcan una época…
-Yo decía que nadie es Violeta en su tierra. Con todo respeto por todos los chilenos que la aman. Pasa en todos lados, tampoco le fue fácil a Chico Buarque en Brasil, que es otra de mis referencias. Si yo tuviera que decirte quienes me han acompañado en mi vida, así como los otros que hacen música; bueno, como un maestro, Atahualpa Yupanqui. Violeta también nos influyó. Y desde otras áreas me influyó el cine. Soy un cinéfilo, me influyó mucho el cine. Me influyó el neorealismo italiano.
-¿Con los nuevos músicos chilenos, has tenido contacto?
-He conocido a algunos y quiero conocer a otros. No ha habido tanto contacto. Nunca es fácil por los tiempos. Les pasa lo mismo a los chilenos cuando van a Uruguay. Acá he escuchado con interés a Pancho Villa, es muy inquieto creativamente y solidario. He escuchado, pero prácticamente sin haberlo cruzado, a Manuel García. También oí a alguien que es muy original, Mauricio Redolés. Apuesto mucho a Ángel hijo, a Javiera, a Tita. Yo conocí a Roberto Parra, el tío Roberto, que fue fantástico con sus cuecas choras. Conocí a Margot Loyola, que tiene un valor muy importante.
Derechos Humanos
-Tus canciones y las de otros trovadores han sido emblemas en la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica y el mundo. En ese sentido aún existe una herida abierta en el continente ¿Cómo ves esta situación?
-La pregunta que me haces toca un tema central para mí, porque si me preguntan si pertenezco a un partido o a una corriente política, yo contesto que yo pertenezco a toda la fuerza, la energía, la maravilla de lealtad con la memoria del grupo de familiares. Yo pertenezco apoyando a esa corriente, de madres, hijos, abuelas, poquitas van quedando, que me parecen a veces, una suerte de gobiernos éticos de nuestros países, y estoy absolutamente en contra de la impunidad.
Creo que los responsables de las violaciones a los DDHH, tienen que pasar por la justicia. Nadie habla de venganza, pero sí tienen que pasar por la justicia y si no se logra que todos lo hagan, porque es una tarea bastante difícil de concretar, que sí pasen la mayor cantidad de responsables. En Argentina comenzó en el período de Kirchner. Fue un factor importante. Yo como uruguayo no me meto en las cosas internas de la política argentina, pero me parece muy fundamental eso, esa política de DDHH que se hizo. En Uruguay ha sido un poco más lento, son los familiares los que mantienen la llama viva, siempre trato de apoyarlos, de cantar, no solo yo, otros músicos también lo hacen. Hay gente solidaria, escritores, pintores, cineastas, que apoyamos luchar contra la impunidad. Porque esto es el huevo de la serpiente, como aquella película de Bergman. Es el huevo de la serpiente y que si está ahí es tremendamente peligroso.
Entonces, para que la historia no se repita, hay que insistir en eso, demostrar que no es impune un individuo que haya hecho las atrocidades que se han hecho. Yo aquí visité, en su momento, Villa Grimaldi. He visitado otros lugares de detención en Argentina y, por supuesto, en Uruguay. Y no los visito como museos congelados en el tiempo. Los visito con la sensibilidad abierta de ver en terreno donde pasó todo lo terrible que pasó y escuchar a los testigos y grabarlos muchas veces. Es parte de mi tarea, así que yo sí pertenezco a esas agrupaciones que están reclamando por aquellos que han partido. Ese es mi partido, los que han partido, los que nos han sido arrebatados. En ese sentido creo que hay que seguir trabajando, hay que seguir remando, aún a contracorriente, sobre todo en estos tiempos en que surgen personajes como Trump y análogos, que van apareciendo por el mundo junto a brotes xenófobos y fascistas.

El Furgón
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Texto completo en: https://www.lahaine.org/daniel-viglietti-yo-sigo-preguntando

Cataluña. Nines Maestro:“El elemento determinante del proceso catalán es la irrupción de pueblo organizado”

Canarias Semanal/LaHaine.org
Entrevista a Ángeles Maestro sobre la crisis catalana

Continuando con las serie de entrevistas que Canarias-semanal dedicando a analizar el proceso política que se está desarrollando en Cataluña, así como la crisis del régimen español que éste ha desencadenado, hablamos en esa ocasión con la dirigente de Red Roja Ángeles Maestro (...).

 ALGUNOS TITULARES DE LA ENTREVISTA:
            “En Cataluña no hay una revolución social, pero sí una importante revolución política”
           “La represión contra los Catalanes ha desnudado el Régimen del 78, con Pedro Sánchez apoyando al Gobierno de                   forma cobarde”
            “La única unidad posible es la de los pueblos libres, pretender imponer la unidad a palos es ridículo
           “CC.OO Y UGT han vuelto a demostrar en Cataluña que forma parte del Régimen de la Transición”
           “El papel de Podemos e IU con Cataluña ha sido vergonzoso”
"El Régimen de la Transición es el que genera el enfrentamiento entre los pueblos”


VÍDEO:

Texto completo en: https://www.lahaine.org/nines-maestro-lel-elemento-determinante

La Haine entrevista a Claudia Quintero, activista colombiana de Derechos Humanos.

Andrés Vargas Haine
"...sin clientes no hay trata de personas. Hay que ser muy sensible y caminar mucho por las sendas de la explotación sexual..."

Claudia Quintero es la directora de la corporación Anne Frank, defensora de Derechos Humanos, tecnóloga en Producción Multimedia, periodista del medio de comunicación alternativo FIPU PRESS.
Claudia es una sobreviviente, líder, madre, hija y hermana que sufrió el rigor del conflicto, el desplazamiento forzado y la amenaza de grupos armados al margen de la ley hicieron que perdiera todos sus bienes, llegó a Bogotá en la situación más crítica y en el abandono total. Actualmente recorre territorios sensibilizando sobre la construcción de paz y el empoderamiento de las comunidades para que junto al Estado se superen situaciones de vulnerabilidad y producir cambios de impacto en el país.
-Claudia, ¿Qué es Anne Frank y en qué momento surge esta iniciativa?
En el año 2008, en Soacha específicamente en altos de Cazuca , una zona de alto impacto social, con muchas víctimas y también graves problemas de seguridad, un grupo de mujeres desplazadas empezaron a hacer incidencia por sus derechos y los de otras víctimas, yo tomé esta bandera y liderazgo y empecé a visibilizar nuestras realidades. En especial la necesidad de exigir el derecho a vivir en paz y a una vida libre de violencias. Es así que nos unimos y creamos la Corporación Anne Frank junto a profesionales y activistas que han brindado fortalecimiento, y aportan trabajo a los procesos.

-¿Quiénes hacen parte de Anne Frank?
Somos un grupo de socias fundadoras, todas mujeres desplazadas, también tenemos socios adherentes que son activistas y profesionales que se han unido a la causa, trabajamos en red con líderes territoriales que en varios departamentos hacen incidencias con nosotros y tenemos el grupo de voluntariado que son pasantes nacionales y extranjeros que hacen parte de nuestros equipos de trabajo.

-¿A qué se dedica principalmente la corporación Anne Frank?
La Corporación Anne Frank es una organizació0n defensora de derechos humanos. Tenemos dos líneas de trabajo; Construcción de paz y derechos humanos.
En la Construcción de paz, hacemos apoyo territorial a la implementación de los acuerdos de la habana, promovemos el apoyo a la mesa de Quito, construimos procesos sociales rurales y urbanos de resolución de conflictos y comunicamos para la paz.
En Derechos humanos hacemos incidencia con denuncias y casos sobre violencias basadas en género, violencias en el marco del conflicto social y armado y en especial La Trata de Personas, y documentamos diferentes aspectos relacionados con la migración forzada, la trata y el tráfico de personas.
En especial nuestro trabajo es de exigibilidad de derechos, de políticas públicas, y de construcción de lineamientos que mejores la calidad de vida de las víctimas.

-¿Qué resultados positivos ha dejado y está dejando vuestra lucha?
El principal logro fue demostrar que en pleno centro de Bogotá en pleno corazón del país, al aire libre de practicar la trata de personas de la forma más cruel inimaginable, hablo del Bronx, nos atrevimos a documentar y denunciar lo que allí ocurría y el país lo supo. Aunque aún la problemática sigue en el centro de Bogotá, logramos visibilizar la situación de cientos de niñas y niños allí. También logramos que Colombia empiece a tener el tema de trata de personas en agenda, que el ICBF se movilizara en la construcción de un lineamiento para atender a los niños y niñas víctimas de trata de personas, impulsamos que Bogotá tuviera un comité de lucha contra la trata de personas, y visibilizamos como el (neo) paramilitarismo en Colombia tiene como base de financiamiento la trata de personas.
-¿Qué consecuencias negativas han dejado y están dejando vuestro activismo?
Mucho riesgo, desplazamientos forzados a nosotros y varios compañeras y compañeros, agresiones amenazas. Un campaña de agresiones en redes sociales con un plan de demonización para aislarnos en especial contra mi persona, todos los días ponían en redes que era parte de la guerrilla, eso antes de la firma de la paz era algo que perjudicaba mucho mi labor y mi situación social, tuve que resistir y seguir adelante.
También enemistades tanto con criminales como con funcionarios que sospechosamente se molestan con mi trabajo.
-Actualmente ¿cuál es la situación de la trata de personas en Colombia y en países vecinos?
Según el estudio Global Slavery Index de Walk Free, en Colombia existen 308.200 personas en situación de esclavitud, es decir víctimas de trata de personas.

En Colombia el negocio de la Trata De Personas, ante el abandono estatal a las regiones en conflicto, y ante la reactivación de grupos remanentes de los paramilitares, pasó de ser un negocio de prostituyentes y proxenetas a un negocio de bandas criminales que están violando los derechos humanos de las mujeres, niños y niñas, y amenazando a quienes luchan contra ésta problemática.
La Defensoría De Pueblo informó en el año 2015 (ratificando nuestras denuncias) que grupos armados Post desmovilización de los paramilitares incursionaron en la Trata de Personas en especial la explotación sexual de niñas.
“… de conformidad con el diagnóstico elaborado por el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría, han incursionado con preocupante vigor en temas como la explotación sexual infantil y la trata de personas…” Informe: Defensoría advierte presencia de “bandas criminales” en 168 municipios de 27 departamentos
Hemos recibido información y denunciado que grupos paramilitares (post desmovilización) cómo Urabeños, Clan Úsuga, Rastrojos incursionaron con fuerza en la Trata de Personas.
En la Región el panorama es preocupante, al no tener fuertes estrategias de combate conjuntos de maneja regional, tenemos problemas de trata de personas en la frontera con Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú, Brasil (En todas las fronteras)
Preocupa que Colombia pasó de ser país de origen, a ser de origen, tránsito y destino de víctimas de trata de personas, eso indica que tenemos que tener más compromiso para atender y cuidar de estas víctimas.
-¿Cuáles crees que son los principales problemas en el mundo para que un tema tan importante como este, pase “desapercibido”?

El tema no pasa por desapercibido, el tema es invisibilizado por ser justamente un negocio poderoso que produce mucho dinero y hay muchos intereses detrás de él.
La trata produce 150 mil millones de dólares al año de los cuales 99 mil son de sola explotación sexual según ILO OIT.
Un tema de mucho dinero donde los derechos humanos pierden importancia ante los intereses.

 -¿A qué retos se está enfrentando la corporación Anne Frank?
Nuestro principal reto es la incidencia política, queremos lograr que Colombia sea un estado que combata la trata de personas de forma eficiente, que existen leyes que favorezcan a las víctimas y políticas públicas de prevención de delito.
Queremos seguir creciendo como organización y llegar a ser una red fuerte de defensa de los derechos humanos.

-¿Qué le dirías a los varones en Europa y el mundo, que contribuyen a la prostitución como clientes?

Sin clientes no hay trata de personas. Hay que ser muy sensible y caminar mucho por las sendas de la explotación sexual para comprender que es justamente la demanda lo que fomenta la explotación sexual.
¿Por qué un ser humano tiene derecho a comprar cuerpos? Realmente al que compra sexo le interesa si su proveedora es libre o forzada? Lo puede verificar? Todos estos interrogantes nos pueden llevar al debate entre si la prostitución es una causa de la trata de personas.

-¿Qué les dirías a las mujeres en general?
Que no nos cansemos de amarnos, solo cuando tenemos amor propio podemos levantar las alas y volar hacia nuestros sueños. Yo fui víctima del conflicto, como muchas tuve que dormir en un refugio ante la desprotección total, y también como muchas mujeres a las que ayudo tuve que enfrentar la violencia machista, por eso mi compromiso es firme, que cuentan conmigo y que en realidad mi trabajo es solo un granito de arena, pero así vamos haciendo la diferencia.
 Global Slavery Index 2016, Walk Free6. The Minderoo Foundation Pty Ltd. http://assets.globalslaveryindex.org/downloads/GSI-2016-Full-Report.pdf
Audio: https://soundcloud.com/luis-fernando-quijano-moreno/claudia-yurley-quintero-rolon-habla-de-la-trata-de-personas?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=twitter
https://mundo.sputniknews.com/mundo/201507271039726856/

Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-haine-entrevista-a-claudia

Las críticas que Camilo Torres hacía al sistema político y social colombiano siguen vigentes

Cambio Total: Artículo para el debate.

Mario Hernández
Entrevista con Renán Vega Cantor. "Con los acuerdos que se firmaron con las FARC, no se modifican de ninguna forma esas diferencias estructurales"

M.H.: Se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Camilo Torres, quien fuera miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y murió un 15 de febrero de 1966. Su figura tuvo una fuerte trascendencia política en América Latina. El año pasado en la revista que dirigís, Cepa, dedicaste un número especial a la figura de Camilo Torres, su legado y su vigencia.

R.V.C.: Sí, me parece muy importante recordar esta fecha, el 15 de febrero, a 51 años de la muerte trágica en combate del sacerdote Camilo Torres Restrepo. Su figura trascendió más allá de Colombia tomando dimensiones internacionales, porque nunca renunció a la religión católica, se mantuvo siempre fiel a la lucha de los pobres y además murió en un momento muy importante de su vida personal y de la vida política colombiana. 1965 fue un año muy importante de movilización social, de aglutinación de fuerzas populares que intentaron formar un Frente Unido para enfrentar la dominación oligárquica del país. Ese proyecto fracasó por múltiples razones y Camilo Torres se vio obligado a empuñar las armas y en el primer combate en el que participó lamentablemente murió, siendo muy joven.
Fue una pérdida muy importante para todo el movimiento popular colombiano y de toda América Latina, porque encarnaba un líder natural, con carisma, sin pretensiones caudillistas, ni de sectarismo ideológico ni político, sino con una apertura a las distintas fuerzas sociales, siempre y cuando lo hicieran en un programa y dentro de una lucha contra la dominación capitalista en Colombia.
Además, Camilo Torres estaba atravesando un importante proceso de maduración intelectual y académica. Desde su formación de sociólogo convencional, pasó por distintas instituciones de la sociedad colombiana incluyendo el hecho de ser capellán en la Universidad Nacional, su enfrentamiento con altos directivos de la jerarquía católica y con sectores del Estado colombiano. Se le fue dando una radicalización política que avizoraba un personaje muy importante para la revolución colombiana y latinoamericana. Lamentablemente murió muy joven en 1966, cuando recién se estaba configurando el Ejército de Liberación Nacional.
El legado de Camilo Torres es múltiple, se lo conoce más por su muerte, por su labor heroica, su participación en la guerrilla, pero Camilo Torres fue un personaje multifacético, comprometido en la práctica, no era un revolucionario de escritorio ni de discurso. Trabajó siempre con los sectores populares, defendió las causas de los campesinos, de los barrios más empobrecidos de Bogotá. Siempre tuvo un compromiso con la lucha social, con los estudiantes en la Universidad Nacional y fue madurando desde una sociología muy tradicionalista en la que se había formado, hasta una sociología que empezó a ser bastante crítica y a pensar los problemas del país con elementos adecuados.

M.H.: Leyendo este número especial de la Revista Cepa dedicado en gran parte a recordar el legado y la vigencia de Camilo Torres, me quedé con el punto número 2 de la Plataforma de 1965, porque creo que tiene una vigencia extrema en el momento político coyuntural que vive Colombia. Camilo en ese punto señala "la minoría en el poder nunca tomará decisiones afectando sus intereses". Rescato esto porque ahora que se han iniciado las negociaciones con el otro sector de la guerrilla en Ecuador, precisamente con el Ejército de Liberación Nacional al que perteneciera Camilo Torres, y en relación a los acuerdos entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, es de observar que hay una serie de puntos que no se están cumpliendo para nada, de los acuerdos de La Habana. Uno de ellos es la creación de un fondo de tierras para la paz y los mecanismos que hagan posibles la titulación de 7 millones de hectáreas a tenedores y poseedores colonos que no tienen títulos de propiedad, pero el otro también tiene que ver con el accionar de las fuerzas paramilitares, que a medida que la guerrilla se retira de las zonas que ocupaba, estos grupos que ahora denominan "grupos armados organizados", de una manera eufemística, estos territorios abandonados por la guerrilla son ocupados por los paramilitares. Esta consideración que planteó Camilo Torres "la minoría en el poder nunca tomará decisiones afectando sus intereses" creo que tiene una vigencia muy fuerte.

R.V.C.: Camilo murió hace ya medio siglo y uno pensaría a primera vista que el contexto histórico en el que el vivió es completamente distinto a la realidad colombiana actual, pero lo sorprendente del caso es que a pesar del medio siglo transcurrido, la sociedad colombiana sigue siendo tan desigual e injusta como en la época de Camilo Torres, incluso me atrevería a decir que la desigualdad e injusticia es peor que la de aquella época. Esto pone presente la relevancia de sus propuestas y de su proyecto político, él siempre planteó la necesidad de un bloque popular de la mayoría social de este país para enfrentar a una minoría oligárquica que son los verdaderos dueños de Colombia.
Ese proceso de monopolización a todos los niveles de la riqueza, empezando por la propiedad territorial, que nunca han sido modificados, es una de las bases principales estructurales que explica la violencia en Colombia. Con los acuerdos que se firmaron con las FARC, no se modifican de ninguna forma esas diferencias estructurales y en las cuestiones más elementales ya empiezan a haber incumplimientos por parte del Estado, en cosas tan simples como la adecuación de los mismos campamentos en donde se van a refugiar los guerrilleros, que no presentan las condiciones sanitarias necesarias, no hay médicos, ni siquiera se han construido las casas, no cuentan con servicios públicos. Es decir, en cosas tan simples como ésas que requieren una pura voluntad política para destinar el gasto mínimo para llevarlas adelante.
Esto indica de antemano cómo puede ser lo que viene respecto de las cuestiones mayores, como las tierras y el paramilitarismo. Prácticamente todos los días se asesina a uno o a varios dirigentes populares cerca de las zonas de influencias de las FARC y donde están concentrados, lo que puede considerarse una política de terror organizado que camina a suprimir las bases sociales de la insurgencia en su paso a la legalidad. E indica que las críticas que Camilo le hacía al sistema político y social colombiano siguen siendo vigentes porque este país no ha cambiado en ese sentido.

M.H.: ¿Tenés alguna noticia sobre las elecciones en Ecuador?

R.V.C.: Lo importante de las elecciones en Ecuador, es que si existiera un cambio de rumbo, es posible que las conversaciones entre el gobierno colombiano y el ELN tengan que cambiar de país y en ese sentido, para un desarrollo de las conversaciones, lo más adecuado sería un triunfo del candidato Lenín Moreno, porque en ese caso se podría mantener el escenario donde se han generado las conversaciones, máxime que ha sido tan difícil y el contexto geopolítico internacional en general es poco favorable a este tipo de diálogos.
Me parece que el resultado que hasta ahora se da desde ese punto de vista favorecería las conversaciones. Y en lo que respecta a las cuestiones internas del Ecuador con las políticas que se van a adelantar, si se continúa con lo hecho por Correa o si se plantean modificaciones, sobre todo en lo que tiene que ver con las relaciones con los movimientos sociales que se han deteriorado en los últimos años.
La Haine
Texto completo en: http://www.lahaine.org/las-criticas-que-camilo-torres

Marx y la cuestión de la prostitución

Saliha Boussedra/LaHaine.org
Es posible que para Marx la prostitución, como ocurre también con el crimen, sea el grado máximo al que el capital es capaz de reducir la vida humana

En oposición a las corrientes "regulacionistas" que defienden la prostitución como un trabajo legal y compatible con el pensamiento de Marx, el análisis de sus escritos revela que para él no existe emancipación posible en la actividad prostitucional. El regulacionismo sostiene que la actividad ejercida por las prostitutas debe gozar de un reconocimiento oficial con el fin de conseguir su integración en el régimen general de la seguridad social, ya sea como trabajadoras asalariadas o como autónomas. Un sector de la corriente regulacionista reconoce que la prostitución no es la actividad idónea para la auto-realización personal, pero que tampoco es peor que el trabajo de una obrera.
Este razonamiento regulacionista conduce a pensar que la única diferencia entre ambas actividades es que una es legal y la otra no (1). Se recurre asimismo al análisis marxista del trabajo asalariado para afirmar que la prostitución debe ser legalmente reconocida para que las mujeres que la ejercen puedan mejorar sus condiciones en el ejercicio de esa actividad.
Trabajo concreto, trabajo abstracto
El hecho de atribuir a Marx una posición regulacionista se basa en realidad en ciertas confusiones sobre la concepción marxista del trabajo. Para empezar, las corrientes regulacionistas pasan por alto no sólo la dimensión históricamente determinada del modo de producción capitalista, sino también el doble carácter del trabajo en ese modo de producción capitalista. Cuando Marx analiza el trabajo desde un punto de vista antropológico, vemos que es imposible separar la actividad productiva humana tanto de los individuos que la realizan como de los medios de trabajo (herramientas y materiales) como del producto de esa actividad.
Esta dimensión que define el "trabajo concreto" se da en todas la sociedades y en todas las épocas. Sin embargo, Marx nos revela una segunda dimensión del trabajo que es específica del modo de producción capitalista: el "trabajo abstracto". Esta dimensión reduce el trabajo a una mera producción de valor de cambio, independientemente de la actividad, de los medios de producción y de los productos concretos. Dado que el regulacionismo no tiene en cuenta estas distinciones, interpreta a su manera la noción de "trabajo abstracto" para considerar la prostitución como trabajo. El regulacionismo, desde un enfoque impregnado por el modo de producción capitalista, proyecta sobre ciertas relaciones sociales y humanas el punto de vista propio del capital.
Así, a través del concepto marxista de "trabajo abstracto" -aunque sin nombrarlo-, el regulacionismo promociona la mercantilización de una gran cantidad de actividades productivas humanas aún no acaparadas por el capital y reivindica una extensión legal del trabajo abstracto en la que poder incluir la actividad prostitucional, promoviendo ni más ni menos que el mercado regule y se haga cargo de la actividad sexual. En esta batalla, superar el reto del derecho y la legalidad constituye una etapa importante para el capital en su empeño por allanar el camino a esta forma de explotación.
Actividad sexual venal y trabajo abstracto
A propósito de la definición de trabajo abstracto, Marx escribió: «Si prescindimos del carácter determinado de la actividad productiva y, por tanto, del carácter útil del trabajo, vemos que éste queda reducido a un mero gasto de fuerza de trabajo humana. Aunque se trata de dos actividades productivas cualitativamente distintas, el trabajo textil y el de confección son ambos un gasto productivo del cerebro, los músculos, los nervios, las manos, etc., y en este sentido uno y otro son trabajo humano» (El Capital, Libro I).
En ese «etc» es donde el regulacionismo pretende incluir el sexo según la concepción marxista del trabajo abstracto. Una inclusión cuando menos osada. Si ese gran pensador del trabajo que es Marx hubiera tenido que integrar el uso mercantilizado de las partes íntimas del cuerpo, desde luego no lo habría dejado implícito en un «etc.». Abordando ya de manera específica la cuestión de la prostitución, constatamos que la actividad prostitucional -de todos los «trabajos humanos» de los que habla Marx- es la única y exclusiva actividad en la que lo que se vende es precisamente aquello que no se vende en ningún otro trabajo.
Si las personas que trabajan «alquilan su cuerpo» al capitalista (con sus músculos, sus nervios, su cerebro, etc.), la mujer prostituida es la única que autoriza el acceso a las partes íntimas de su cuerpo, excluidas de la venta de la fuerza de trabajo del conjunto de trabajadores y trabajadoras de los que habla Marx. La prostitución es por consiguiente la única actividad en la que el alquiler del cuerpo del individuo incluye una o varias partes del cuerpo cuyo acceso está formalmente prohibido en todos los otros trabajos.Vemos, pues, cómo la prostitución se aparta radicalmente y de manera específica del conjunto de «trabajos humanos» a los que se refiere Marx en el Libro I de El Capital.
Prostitución y lumpenproletariado
Además, el regulacionismo omite mencionar que Marx habló explícitamente de la prostitución. Si en los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 parece que Marx no dice nada sobre la cuestión de la prostitución, en otros textos posteriores sí que podemos extraer una posición constante de Marx relativa a esta cuestión. Ya sea en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en La lucha de clases en Francia o en el Libro I de El Capital, constatamos que la prostitución está sistemáticamente incluida en lo que Marx llama lumpenproletariado.
El lumpenproletariado, según Marx, está constituido por ese proletariado más empobrecido que no posee ya ni la fuerza de trabajo y por individuos desclasados que abandonaron la lucha de clases y dejaron de oponer resistencia. Según Marx, es el enemigo histórico del proletariado, aunque en parte emane de él. El lumpenproletariado se compone generalmente de «una masa claramente desligada del proletariado industrial, una cantera de rateros y delincuentes de todas clases que viven de los despojos de la sociedad, individuos sin profesión fija, vagabundos, gente sin oficio ni beneficio, que difieren según el grado de cultura de la nación a la que pertenecen, pero que nunca reniegan de su carácter de lazzaroni (2)» (La lucha de clases en Francia, K. Marx).
Si las prostitutas forman parte o no de esta categoría de individuos, lo único que podemos decir aquí es que, por una parte, la prostitución no pertenece al registro de la definición «positiva» del trabajo, es decir, no constituye una autorrealización para el ser humano, y por otra parte, se manifiesta como algo «distinto» al proletariado. Tampoco pertenece a la definición «negativa» del trabajo tal como se da bajo la égida del capital (es decir, trabajo pagado por el capital). E incluso aunque Marx conoce formas de prostitución remuneradas por el capital y se puedan asimilar a «trabajo productivo» -como ocurre en los burdeles que Marx evoca a título de ejemplo en Teorías sobre la plusvalía-, no significa que la integre en el dominio del trabajo. Incluso cuando Marx se refiere al "sedimento más bajo" (3) y describe las capas más sometidas de trabajadoras y trabajadores en el Libro I de El Capital, no incluye en ellas la categoría de «prostituta».
A este respecto, conviene leer atentamente el siguiente extracto de La lucha de clases en Francia: «De la corte al oscuro café, tenía lugar la misma prostitución, el mismo descarado engaño, la misma sed de enriquecerse, pero no produciendo, sino haciéndose astutamente con la riqueza ya existente de otros». Marx invoca aquí una sed de enriquecimiento que no tiene nada que ver con la producción, sino con el robo, el engaño, etc., una sed compartida tanto por la alta burguesía como por el lumpenproletariado. Sin embargo, no se puede decir que la prostituta «robe» al cliente ni que el cliente «robe» a la prostituta.Entonces, ¿en qué se basa Marx para hacer esta clasificación?. Se pueden seguir varias pistas para interpretarlo.
Es posible que para Marx la prostitución, como ocurre también con el crimen, sea el grado máximo al que el capital es capaz de reducir la vida humana. Si la prostitución, desde el punto de vista capitalista, puede ser equiparada a la actividad del criminal (del que Marx dice en Teorías sobre la plusvalía que es un «productor» en el sentido que da trabajo a personas del sector de la judicatura, de la cerrajería, de la criminología y del campo de la ciencia, etc.), ambas son actividades en las que el individuo ha aceptado aquello a lo que el capital quiere reducirlo, desposeyéndolo no sólo de las condiciones objetivas que le permiten llevar a cabo su actividad, como ocurre con el proletariado, sino también de todos los elementos que constituyen la base de su «humanidad».
El individuo del lumpenproletariado es, en cierto modo, quien «ha cedido» en su humanidad, quien ha abandonado la lucha y la resistencia en la actividad productiva, «esa tremenda y sin embargo fortalecedora escuela del trabajo» (La Sagrada Familia). Es esa persona que, dispuesta a vender todo de sí misma, se encuentra en «la situación del proletariado arruinado, el último grado en el que cae el proletario y la proletaria que han dejado de resistir a la presión de la burguesía» (La ideología alemana).
De ahí que podamos extraer que no existe, según Marx, ninguna perspectiva de emancipación en la actividad prostitucional y que más bien constituye una ruptura radical del vínculo que une el «organismo vivo» a su componente de resistencia y de «humanidad». Marx conoce perfectamente la violencia de las relaciones de dominación que se ejerce sobre las mujeres prostituidas. Escribe: «La prostitución es una relación que afecta no sólo a la prostituta, sino también al prostituyente, cuya ignominia es todavía mayor» (Manuscritos económicos y filosóficos de 1844). Si Marx sitúa la actividad prostitucional en el lumpenproletariado y no en el proletariado, no significa de ningún modo que condene a las prostitutas, sino al contrario, lo que condena son las actividades insalubres y perjudiciales para las mujeres, al tiempo que trata de que consigan la emancipación de la situación en la que se encuentran.
Una emancipación que irá unida a la abolición mundial de la prostitución, acompañada de medidas sociales y del pleno reconocimiento de las mujeres en el mundo social del trabajo. Y aunque los niños y las niñas formaban parte del proletariado en el siglo XIX, algunas sociedades han sabido resolverlo sin tener que pensar en darles más derechos laborales.
Eligieron, muy al contrario, apartarlos del mundo del trabajo. Prohibición del trabajo infantil y de los «trabajos nocivos para las mujeres» fue lo que Marx defendió en el transcurso de una entrevista para el periódico Chicago Tribune en diciembre de 1878. Si conseguimos abolir el trabajo infantil en el pasado sin reducir la cuestión a una mera ampliación de los «derechos sindicales» para los niños y las niñas, ya es hora de que nuestra sociedad y nuestras luchas consigan los mismos resultados con respecto a la prostitución.
________________
Notas
(1) N. de la T.: El ejercicio de la prostitución en España no es delito. Sí es sancionable si se practica en la vía pública.
(2) N. de la T.: Los lazzaroni eran individuos sin hogar que vivían de la mendicidad en Nápoles. Llamados así por el Hospital de San Lázaro que les servía de albergue. Este fue el sobrenombre que se dio en Italia al lumpenproletariado como sinónimo de desclasados. Los lazzaroni fueron utilizados en reiteradas ocasiones por los medios monárquico-reaccionarios en la lucha contra el pueblo.
(3) N. de la T.: Sedimento que se forma en algunos líquidos.
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com
Texto completo en: http://www.lahaine.org/marx-y-la-cuestion-de
 

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