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Colombia: Falsa Democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Brasil] Corrupción sistémica, muy difícil de condenar en Brasil

El magistrado Gilmar Mendes, líder de los conservadores dentro del Tribunal Supremo Federal de Brasil y quien ha impulsado decisiones que han impedido procesar al presidente Michel Temer. Detrás suyo, Luiz Fux, el magistrado que favorece los dictámenes más duros contra la corrupción en el máximo tribunal del país. Crédito: Marcelo Camargo/Agência Brasil
RÍO DE JANEIRO, 20 oct 2017 (IPS) - “No hay pruebas”, arguyen casi  a coro los legisladores, ministros y el mismo presidente Michel Temer ante las denuncias de corrupción que se multiplicaron en Brasil y ya involucraron a centenares de políticos y empresarios.
Los testimonios de muchos acusados que decidieron colaborar con la justicia, buscando reducir sus penas, desnudaron un abrumador sistema de favores mutuos, establecido entre autoridades y el sector privado, para adueñarse de contratos, recursos públicos y el poder estatal.
Las revelaciones son pedagógicas, pero no suficientes para condenas judiciales. A eso apuestan los políticos, incluso los que responden a más de 10 procesos y los ya encarcelados preventivamente.
Más de 200 órdenes de prisión preventiva o temporal, 108 condenas, incluyendo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), y 158 colaboraciones pactadas con la justicia son parte de de los resultados de la operación Lava Jato. Pero los políticos en el poder siguen inalcanzables, pese a las acusaciones acumuladas.
“Es difícil condenar a los corruptos”, reconoce Roberto Livianu, promotor (representante de la sociedad en los procesos judiciales) y presidente del Instituto No Acepto Corrupción (INAC), una asociación de intelectuales que tiene su sede en la sureña ciudad de São Paulo y que promueve investigaciones, movilización y políticas públicas contra ese delito.
Pero el Poder Judicial brasileño cuenta con “herramientas importantes, como las colaboraciones premiadas, reguladas por una ley de 2013, que hacen la diferencia al resultar condenas a los poderosos y así estimular nuevas delaciones”, celebró en diálogo con IPS.
Ese fue el principal instrumento de la operación Lava Jato (autolavado de vehículos), protagonizada por el Ministerio Público (fiscalía general) y la Policía Federal, bajo conducción del juez Sergio Moro, de la sureña ciudad de Curitiba, convertido en héroe para la mayoría y un enemigo político para partidarios de sus “perseguidos”.
Más de 200 órdenes de prisión preventiva o temporal, 108 condenas, incluyendo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), y 158 colaboraciones pactadas con la justicia son parte de de los resultados de la operación Lava Jato. Pero los políticos en el poder siguen inalcanzables, pese a las acusaciones acumuladas.
El problema son las “brechas”, puntos débiles de las leyes cuya superación depende del parlamento donde no hay interés en sanarlas, lamentó Livianu.
Los políticos que ocupan actualmente cargos en los poderes Legislativo y Ejecutivo cuentan con el llamado “foro privilegiado”, es decir la prerrogativa de solo ser juzgados por tribunales superiores, El Supremo Tribunal Federal (STF) en el caso de parlamentarios y gobernantes nacionales.
La Constitución garantiza la inmunidad a los gobernantes y legisladores para proteger sus tareas políticas. El presidente, por ejemplo, “no puede ser responsabilizado por actos ajenos al ejercicio de sus funciones” y tampoco por acciones anteriores a su actual mandato, aunque sean crímenes graves, dice la Constitución, vigente desde 1988.
Así, cerca de un tercio de los 28 ministros del presidente Temer, de los 81 senadores y los 513 diputados federales están bajo investigación por corrupción, pero sus procesos poco avanzan en el STF, cuyos fallos suelen demorar muchos años, dejando prescribir las acciones a muchas veces.
El Supremo Tribunal, como “guardián de la Constitución”, se estructuró para “juzgar recursos extraordinarios y no para instruir procesos penales, recolectar pruebas”, tareas de la primera instancia judicial, explicó el presidente del INAC. Y los procesos contra políticos con foro privilegiado se multiplicaron últimamente.
Uno de los campeones en cuanto a causas judiciales, con 14 en total, es el senador Romero Jucá, quien sucedió a Temer en la presidencia del conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en abril de 2016 y fue luego ministro de Planificación solo 12 días, porque renunció al estallar un escándalo en que apareció conspirando contra la Lava Jato.
Para combatir con más eficacia la corrupción, sería necesario abolir el “foro privilegiado” y aprobar medidas sugeridas por fiscales del Ministerio Público Federal, como penas mayores para corruptos y rapidez en los procesos judiciales, según Livianu.
Más de dos millones de firmas apoyaron las 10 medidas sugeridas por los fiscales en 2015 y llevadas al parlamento, pero los diputados “desfiguraron” las propuestas, frustrando el intento.
Además de rechazar legislaciones anticorrupción, los parlamentares amenazan dificultar la labor judicial, con un proyecto de ley para punir abusos del poder de jueces, fiscales y policías. Ya aprobado en el Senado, depende de votación en la Cámara de Diputados.
Aun sin las trabas adicionales que intentan imponer los gobernantes, condenar los enjuiciados según las leyes y reglas actuales ya demanda “un gran esfuerzo”, admitió Livianu.
Los corruptos evitan dejar huellas, usan dinero en efectivo, sin recibos ni otros documentos, emplean los llamados “naranjas” o agentes fieles. Los brasileños vieron en los últimos años un festival de valijas, mochilas y casas llenas de papel moneda.
Sus portadores siguen libres, a excepción del exministro de Integración Nacional y exdiputado Geddel Vieira Lima, en cuyo apartamento la policía descubrió 51 millones de reales (16,2 millones de dólares) y acusado en varios procesos.
Aun así la el caso Lava Jato tuvo éxito, detuvo a empresarios poderosos, como Marcelo Odebrecht, expresidente de la mayor constructora brasileña, ya condenado a 19 años de cárcel, y políticos que perdieron el mandato, como el expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha.
Eso se debió a “la confluencia de tres condiciones favorables, eficiencia de instituciones como Ministerio Público y Policía Federal, personas corajosas en puestos claves e instrumentos judiciales adecuados, como prisión preventiva y delación premiada”, evaluó Elimar do Nascimento, profesor de sociología de la Universidad de Brasilia.
“Tales factores no sobrevivirán y la Lava Jato no tiene futuro, porque afecta demasiada gente, la izquierda y la derecha se juntaron en su contra”, vaticinó a IPS este sociólogo, también pesimista en relación al futuro de la democracia en Brasil y en el mundo.
La acción judicial prosperó porque cuando se trataba principalmente de castigar al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó el país con Lula y Dilma Rousseff (2011-2016) en la presidencia.
Pero ahora son blancos todos los grandes partidos, como PMDB y el socialdemócrata Partido de la Social Democracia Brasileña, coligados en el actual gobierno, razonó.
La amplia alianza contra la ofensiva anticorrupción deberá aprobar alteraciones en la “delación premiada” y retardar el encarcelamiento de los reos, previó Nascimento. Una decisión del STF en 2016 determina la prisión tras la condena en segunda instancia, pero tradicionalmente la justicia brasileña permite seguir en libertad hasta dirimirse recursos en la cuarta instancia.
La nueva correlación de fuerzas a favor de políticos corruptos quedó evidente en los últimos fallos de la Suprema Corte, como el del 11 de octubre que supeditó a la autorización del Senado el alejamiento de funciones, dictado por el propio STF, al senador Aecio Neves, acusado de corrupción y obstrucción a la Justicia.
Una semana después los senadores aprobaron la vuelta a funciones de Neves.
“Antes había cohesión en el STF, con pocas excepciones”, pero cuando la operación anticorrupción amplió sus acciones a otros partidos, “el tribunal se dividió, perdió condiciones de mediar la crisis y se hizo parte de ella”, sostuvo Oscar Vilhena, director de la escuela de Derecho de la Fundación Getulio Vargas en São Paulo.
El máximo tribunal también se debilitó por decisiones polémicas, como la que permite la enseñanza religiosa confesional en las escuelas, contrariando el carácter laico del Estado brasileño. Eso “viola la Constitución, el STF se equivocó”, señaló a IPS Vilhena.
Editado por Estrella Gutiérrez

[Brasil] La huelga general contra la reforma laboral de Temer ya tiene fecha: 5 de diciembre

Insurgente.org

Ya está convocada por la centrales sindicales y los movimientos sociales del país. Será el próximo 5 de diciembre cuando la nueva huelga general se celebre en protesta contra la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones impulsada por el gobierno de facto de Michel Temer.
El paro nacional tendrá como principales puntos la defensa de la Seguridad Social y la lucha contra la reforma que el gobierno golpista de Temer viene tratando de aprobar. La propuesta de desmonte de la Previdencia debe ser votada en la Cámara de Diputados el 6 de diciembre, en una nueva versión de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC).
Desde la coordinación nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Gilmar Mauro explicó que los movimientos campesinos se movilizarán contra un retroceso más para las y los trabajadores brasileños.
“El MST junto a otros movimientos sociales de la zona rural bloqueará vías, carreteras y participará de las manifestaciones en las capitales. Esperamos que la huelga impacte de modo decisivo en el Congreso de Brasil, para intentar impedir que la propuesta siga adelante pues representa otra derrota para el pueblo brasileño. El gobierno de facto está destruyendo todas las conquistas históricas de la clase obrera”, afirmó.
Y añadió que “los campesinos en general empiezan a trabajar muy temprano. Muchas personas campesinas en Brasil no cumplen los 55 años, entonces la reforma significa una sentencia de muerte para millones de trabajadores”.
Detalló que entre los puntos sin alteración de la propuesta original están las reglas de transición y las edades mínimas de jubilación en el futuro. Para los funcionarios públicos no habrá cambios en relación al informe presentado por la comisión especial. Entre las medidas más criticadas de la propuesta inicial está el término de peculiaridad en las pensiones rurales, que actualmente garantiza a los trabajadores rurales la jubilación con menor tiempo de contribución.
En ese sentido, Gilmar Mauro destacó que tras el cambio, millones de trabajadores no van a conseguir jubilarse.
El paro fue anunciado tras una cita en que participaron representantes de la Centra Única de los Trabajadores (CUT, mayor unión de sindicatos de Brasil y alineada a partidos de izquierda), Fuerza Sindical (segunda mayor y alineada con formaciones centristas), la Unión General de los Trabajadores (UGT), la Central de los Trabajadores de Brasil (CTB) y otros cinco sindicatos menores.
Las centrales sindicales pretenden realizar una amplia movilización para la huelga del día 5, con asambleas, protestas y debates.
Con ésta, será la tercera huelga general que se celebra en Brasil en lo que va de año.

BRASIL. La propia Policía Federal acusa al Presidente Temer de liderar una organización criminal

Insurgente.org

La Policía Federal de Brasil concluyó que existen indicios de que el presidente de facto Michel Temer, el ministro de Secretaría General de la Presidencia, Moreira Franco y el ministro jefe de Casa Civil, Eliseo Padilha, cometieron crímenes de corrupción.
Según el informe, este llamado “cuadrilón del PMDB”, entre ellos Michel Temer, participan en una organización criminal destinada a obtener, directa e indirectamente, propinas en órganos de la administración pública federal.
El organismo policial aseguro haber identificado situaciones en las que Temer “utiliza” a Moreira Franco y Eliseu Padilha, así como al exministro (actualmente preso) Geddel Vieira Lima para lograr sus propósitos, “como la captación de recursos” de empresas privadas.
“Y, como en toda organización criminal, con división de tareas, el presidente Michel Temer se vale de terceros para ejecutar acciones bajo su control y gerencia”, agrega el texto
A su vez, sostiene que además de corrupción activa y pasiva, el engranaje criminal involucra lavado de dinero, fraude a licitaciones públicas, evasión de divisas, entre otros.
Este informe fue enviado al Supremo Tribunal Federal (STF). Ahora la Fiscalía General de la República (PGR) decidirá si denuncia a Temer y sus ministros sobre la base de las conclusiones de la investigación o no.
El informe de la Policía Federal llega tres días después de que el fiscal general, Rodrigo Janot, denunciara también por asociación ilícita a la cúpula del PMDB ante el senado.
De acuerdo con la Fiscalía, existen indicios de que los políticos denunciados mantenían el control sobre la Dirección Internacional de Petrobras con el fin de recibir sobornos de los proveedores de la estatal.
Según las investigaciones, el grupo integrado por siete políticos recibió 864,5 millones de reales (unos 279 millones de dólares) en sobornos.

bevum

BRASIL "Sólo la presión popular va a lograr cambiar la situación de Brasil"

x Gerardo Szalkowicz/LaHaine.org
Entrevista con Joaquín Piñero, de la Dirección Nacional del MST

El destino de la encrucijada que atraviesa Brasil se juega en las distintas esferas de poder, pero sobre todo en las calles, donde tiene un rol central el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), la organización más grande del país y de América Latina. En esta entrevista, Joaquín Piñero, de la Dirección Nacional del MST, analiza las causas estructurales de la descomposición del sistema político brasileño y plantea las estrategias de los movimientos populares para revertir la ofensiva conservadora.

Gerardo Szalkowicz. - Es evidente que Brasil atraviesa una crisis estructural inédita en su historia. ¿Cuáles son los principales aspectos de esa crisis y sus razones de fondo?

Joaquín Piñero. - La profunda crisis que vive Brasil es resultado de una combinación de varios factores: es una crisis económica, política, social y ambiental. Y estas crisis tienen una conexión directa con la crisis del propio sistema capitalista mundial. Los países de la región, aun los que tuvieron gobiernos más progresistas, no lograron cambiar su base estructural económica, seguimos siendo países que suministran materias primas a los países centrales. Siete de cada diez productos de exportación brasileña son commodities agrícolas y minerales. Por lo tanto, cuando hay crisis en los países centrales y disminuye la compra de esos productos, hay un gran impacto en nuestras economías. Así se produjo la crisis económica en Brasil, que luego desencadenó la crisis política y social.
¿Por dónde encontrar las principales debilidades del sistema democrático brasileño? ¿Cómo se explica que se haya extendido la corrupción a magnitudes tan grandes?
Es importante entender que Brasil tiene una democracia muy joven. En nuestra historia tuvimos casi 400 años de un régimen monárquico, y desde la conformación de la Republica pasamos por varios momentos de inestabilidad política y golpes de Estado. Tuvimos poca vida democrática.
Segundo: el sistema político brasileño desde la Constituyente de 1988 permite que las empresas financien las campañas, entonces muchas veces son estas empresas las que eligen a los candidatos. Este es un problema muy serio porque casi un 80 por ciento de los parlamentarios son financiados por las grandes corporaciones. Entonces no hay una democracia real. Y esa es la razón de tanta corrupción, porque las empresas eligen a sus legisladores y luego los sobornan para que aprueben proyectos que las favorezcan. Esa es la causa principal del sistema de corrupción. Y claro, todos los partidos están metidos ahí, porque todos recibieron financiamientos, tanto legales como ilegales. Es algo que está generalizado en la política brasileña.
Con el gobierno de Lula se dio mayor libertad a la Justicia para investigar este entramado. Y así se fueron descubriendo cosas muy graves, ahora está saliendo a la luz esta situación que todos sabíamos pero que no estaba muy claro cómo se daba.
El PT estuvo 13 años en el gobierno, ¿por qué no pudo modificar esta estructura institucional?
Hay que entender que cuando Lula gana en 2002 estábamos en un proceso de descenso del movimiento de masas, es decir, Lula ganó las elecciones porque realizó un proceso de concertación o de conciliación de clases, para llegar al gobierno se articuló con partidos de centro e incluso algunos de derecha. Entonces asume con una alianza amplia, no solo con sectores de izquierda. Lula entendía que si no tenía mayoría en el Parlamento no se podía gobernar. Esa alianza, ese conflicto de intereses, impidió que se pudieran hacer las reformas estructurales.
Fue posible hacer una política más social, pero también la banca y los industriales ganaron mucha plata. Ese fue el acuerdo. Entonces, cuando se desató la crisis económica, esa alianza no fue más posible.
¿Con qué fuerzas cuenta el movimiento popular para revertir esta ofensiva conservadora? ¿Cuáles son los planteamientos estratégicos del MST y el Frente Brasil Popular? ¿Apoyarán la candidatura de Lula?
Creemos que aún seguimos en un proceso de descenso del movimiento de masas, eso incluso se mantuvo así durante los gobiernos de Lula y Dilma, porque si habríamos tenido más fuerza popular se hubiese podido presionar para profundizar los cambios. No teníamos la fuerza y todavía no la tenemos, pero estamos en eso. Entonces cuando en el último gobierno de Dilma vimos que no se avanzaba, que la crisis se profundizaba, empezamos a construir una articulación de los movimientos para presionar al gobierno a un cambio más hacia la izquierda, para que los trabajadores no perdieran sus conquistas y para evitar el golpe. Y ahí construimos el Frente Brasil Popular.
Pero tenemos la necesidad de una alianza más amplia, con otros sectores de la izquierda, muchos que han sido opositores al gobierno del PT. No es tan fácil la cuestión de la unidad pero lo estamos intentando, ahora también con el Frente Pueblo Sin Miedo, con el que venimos haciendo acuerdos y movilizaciones conjuntas.
Lanzamos también un Programa Popular de Emergencia para los cambios que Brasil necesita, estamos realizando múltiples actos por las “diretas já” (elecciones directas ya), porque tenemos que sacar a Temer pero no basta con eso, hay que presionar para que sea el pueblo el que elija al próximo presidente.
¿Qué decimos sobre Lula? Lula es el principal liderazgo que la clase trabajadora ha construido en los últimos 30 años, y es alguien que habla directamente con el pueblo. Es un candidato muy fuerte, incluso las encuestas indican que está liderando con una gran ventaja, llegando al 45 por ciento de preferencia electoral. Nuestra evaluación es que tenemos que defender la democracia, incluso apoyando a Lula de que tenga el derecho a postularse, sin embargo estamos apostando también a la construcción de un proyecto político para nuestro país, es decir, más importante que el nombre es qué proyecto vamos a presentar a la población en las próximas elecciones. Es importante que Lula dispute las elecciones pero más importante es que tengamos un proyecto para discutir con la sociedad.
Creemos que sólo la movilización y la presión popular van a lograr cambiar la situación del país. Para nosotros, la salida es cambiar el sistema político brasileño, que está podrido, hacer las reformas estructurales, la reforma política, la reforma de los medios de comunicación, la reforma fiscal. Y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para que el pueblo decida cómo deben ser estas reformas.

El Furgón
Texto completo en: http://www.lahaine.org/solo-la-presion-popular-va

[Brasil] Los mercados buscan acortar agonía de presidente Temer

Análisis de Mario Osava/IPS agencia noticias.
Una masiva protesta se produjo en Brasilia delante del Palacio del Planalto, sede de la presidencia, el 18 de mayo, nada más conocerse el contenido de la grabación del mandatario Michel Temer y el empresario Joesley Batista. Manifestaciones similares se extendieron por muchas capitales de Brasil bajo el lema “Fuera Temer”. Crédito: Lula Marques/AGPT
RÍO DE JANEIRO, 19 may 2017 (IPS) - Con su presidencia herida de muerte,  Michel Temer optó por resistir, pero su agonía no podrá durar muchos días. La divulgación de su diálogo con un gran empresario y corruptor confeso amenaza ahondar una recesión económica de forma intolerable para sectores dominantes en Brasil.
La conversación grabada por Joesley Batista, dueño del grupo JBS, el mayor procesador y exportador de carnes en el mundo, desató la crisis terminal del gobierno del vicepresidente electo en 2014, elevado a titular el 12 de mayo de 2016, cuando el Senado alejó del poder a la exmandataria Dilma Rousseff para someterla a un juicio de inhabilitación, que concluyó con su destitución el 31 de agosto.
La grabación publicada por el Supremo Tribunal Federal (STF) no evidencia claramente que Temer le pidió al empresario mantener el soborno a Eduardo Cunha, el expresidente de la Cámara de Diputados preso por corrupción desde octubre, para evitar que pasase a colaborar con la justicia y que revelase, presuntamente, delitos de miembros de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
No se comprueba así, de forma tajante, tal como difundió la tarde del miércoles 17 en n su sitio web el diario O Globo, sobre el apoyo de Temer al soborno.
Pero ese detalle, aunque el más contundente, es solo uno de los probables delitos revelados por Batista.
Su encuentro con Temer tuvo lugar tarde en la noche del 7 de marzo en Brasilia, en el Palacio de Jaburu, residencia presidencial, sin registro formal de la visita, indicando la intención de ocultarla. ¿Qué tendría el presidente que tratar casi clandestinamente con un gran empresario bajo investigaciones en varios procesos por corrupción y favorecimientos irregulares del gobierno?
El empresario ya estaba colaborando con la justicia en un intento por librarse de la cárcel y salvar a su empresa. Por eso llevó una grabadora oculta al encuentro.
Además afirmó a Temer que había conseguido la complicidad de dos jueces e informaciones confidenciales de un procurador del Ministerio Público (fiscalía) que participaba en operaciones anticorrupción, en este caso por medio de sobornos mensuales equivalentes a 16.000 dólares. Esa revelación tuvo la aparente tolerancia de Temer, dada la falta de reacciones audibles.
Y en otro tramo del diálogo, Batista le pidió al presidente la indicación de algún interlocutor en el gobierno para buscar soluciones a sus problemas. Temer le dijo que buscase a su ex asesor especial, el ahora diputado Rodrigo Loures, del centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que encabeza el mandatario.
Loures fue posteriormente filmado por la Policía Federal mientras recibía unos 160.000 dólares, enviados por Batista en una operación concertada.
Otra acción similar comprobó el pago de igual suma a Altair Pinto, conocido como testaferro del Cunha. Dos episodios que fortalecen las denuncias del empresario cárnico y debilitan cualquier defensa de Temer.
“No renunciaré”, afirmó casi gritando el presidente, en una declaración a la nación el jueves 18, antes de la divulgación de la grabación de Batista por el STF. Sostuvo que no cometió ninguna ilegalidad y que “el peor momento” de su gobierno amenaza el “mejor momento”, cuando la economía comenzaba a dar signos de recuperación y caían la inflación y las tasas de interés.
El fin de la recesión económica es su principal defensa.
Pero crece entre economistas y empresarios, los voceros de “los mercados”, las manifestaciones de que la permanencia de Temer en el palacio presidencial de Planalto, sin condiciones visibles de gobernabilidad, prolongaría y ahondaría la recesión.
Ese puede ser el factor decisivo para forzar la renuncia del presidente. Su débil legitimidad como beneficiario de la destitución de la izquierdista Rousseff, un “golpe parlamentario” según los partidarios de la expresidenta, y su muy alta impopularidad, lo hace extremadamente vulnerable a cualquier adversidad, incluso porque ya estaba involucrado en denuncias de corrupción electoral.
Los mercados buscan acortar agonía de presidente Temer en Brasil
El presidente Michel Temer durante su pronunciamiento al país el 18 de mayo, asegurando que no renunciará. Pero esa salida pudiera hacerse realidad ante la presión de quienes le han respaldado y de los mercados. Crédito: Lula Marques/AGPT
Las protestas callejeras con el lema “Fuera Temer” estallaron en las capitales regionales de todo el país en cuanto aseguró que no renunciaría.
Es una presión con un sesgo de izquierda que tiende a acentuarse, pero que difícilmente logrará imponerse, incluso porque reclama “elecciones directas ya”, recordando una campaña masiva de 1984 contra la dictadura militar, que acabó al año siguiente, tras 21 años en el poder.
La salida más probable es la renuncia, al sumarse la pérdida de apoyo en los mercados  a la del parlamento, donde algunos partidos medianos o pequeños, como el Socialista Brasileño (PSB) y el Popular Socialista (PPS), ya desertaron de la coalición gubernamental.
Con respectivos 35 y nueve diputados, en un total de 513, esos partidos no quiebran al gobierno. Pero hay otros grandes, como el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), con 47 diputados y cuatro ministros en el gobierno, que están divididos.
Las revelaciones de Batista golpearon duramente al PSDB, cuyo líder Aecio Neves, debió dejar su puesto de senador por investigaciones en su contra del STF, que lo llevó a renunciar a la presidencia del partido. Batista lo denunció por haberle pedido supuestamente unos 635.000 dólares como soborno.
El deterioro previsible que esta nueva crisis provocará en la economía augura más deserciones. Con la reducción actual, ya la coalición gobernante no lograría aprobar la enmienda constitucional que modificaría el sistema previsional del país, una medida que considera indispensable para el equilibrio fiscal y la consecuente recuperación económica.
Es justamente la perspectiva de aprobar esa reforma y la de las leyes laborales que aseguraba a Temer, como reconocido aglutinador de parlamentarios, el respaldo de los sectores económicos más poderosos. Extinta esa posibilidad, queda insostenible su gobierno.
Otras soluciones, como la inhabilitación del presidente, ya con ocho pedidos inscriptos, no parecen viables por demandar un tiempo excesivo en que la inestabilidad política agravaría la crisis económica.
El proceso llevaría semanas o meses para ser acogido por la Cámara de Diputados, antes del juicio político del Senado que puede prolongarse por 180 días.
Una decisión del STF, que ya autorizó una investigación penal del presidente por el Ministerio Público, también demandaría mucho tiempo para alejarlo del poder, sea formalizándolo como reo por obstrucción de la justicia o condenándolo a alguna pena.
Un camino más corto depende del Tribunal Superior Electoral, que se reúne el 6 de junio para decidir si anula la elección de la fórmula Rousseff-Temer, en 2014, por presunto abuso del poder económico en la campaña electoral y financiación ilegal. Pero es solo el inicio de un proceso que puede suspenderse por pedido de uno de sus siete jueces para analizar mejor la materia.
La salida de establecer una enmienda constitucional para convocar elecciones presidenciales adelantadas, requiere el respaldo calificado de las dos cámaras legislativas o una decisión del STF si los jueces electorales anulan los comicios de 2014. Pero resulta irrealista pensar que los factores de poder respalden ese camino, que pudiera allanar el retorno al poder del Partido de los Trabajadores e incluso de su líder, Luiz Inácio Lula da Silva, pese a estar imputado también por corrupción.
La salida más rápida seria la renuncia, asumiendo entonces el cargo el jefe de la Cámara de Diputados hasta que el legislativo Congreso Nacional elija una nueva figura para completar el mandato presidencial que concluye al finalizar 2018.
Sectores económicos y políticos buscan ya una figura capaz de unir las fuerzas de la desgajada coalición gobernante para aprobar las reformas previsional y laboral. Identificado ese líder, que puede ser el ministro de Hacienda, Henrique Meireles, o la presidenta del STF, Carmen Lucia Rocha, Temer pasaría de “salvador” de la economía a su escollo.
Un escollo al que hay que quitar, para reiniciar el camino emprendido hace un año.
Editado por Estrella Gutiérrez

[Brasil] Hombre Confianza de Temer está preso: Insurgente lo muestra recibiendo maleta con dinero de soborno

Insurgente.org

BRASIL: Detienen a Rodrigo Rocha Loures, el hombre de confianza del presidente brasileño en las actividades de corrupción que habría cometido el dignatario.
El exparlamentario fue detenido el sábado en la capital, Brasilia, pocas horas después de perder su inmunidad.
De acuerdo con las delaciones premiadas de ejecutivos del gigante cárnico JBS, Rocha Loures habría sido designado directamente por el presidente de Brasil, Michel Temer, para recibir sobornos de la empresa a cambio de favores. Es más, incluso fue filmado cargando una maleta con unos 156.000 dólares supuestamente destinados al mandatario.
El político, de 50 años, era hasta mediados de mes uno de los más cercanos asesores de Temer y los analistas estiman que si llegase a un acuerdo de “delación premiada” con la Justicia brasileña, podría asestar un golpe de gracia al debilitado mandatario conservador.

El arresto fue autorizado por el magistrado de la Corte Suprema Luiz Edon Fachin, responsable de las investigaciones de la trama de corrupción en la estatal Petrobras, que por las ramificaciones del caso ya ha iniciado una indagación contra el propio Temer, informaron las fuentes oficiales.
Según sospecha la Fiscalía, Temer podría haber incurrido en los delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y asociación ilícita, delitos que salieron a relucir en las conversaciones que mantuvo con Joesley Batista, del grupo JBS, y que fueron grabadas por el empresario y cuyos audios están en poder de la Corte Suprema.
Mediante ese acuerdo, Batista también dijo que pagaba comisiones ilegales a Temer a cambio de favores políticos a su grupo desde 2010 y que esa relación ilícita se ha mantenido desde que el gobernante asumió el poder, en mayo del año pasado, cuando comenzó el juicio político que acabó con la destitución de Dilma Rousseff.

En Brasil más parados que nunca: paro general

MARCHA PATRIÓTICA
Desde hace 21 años Brasil no vivía un paro general como el que se inició hoy, sus principales causas son el profundo rechazo a las reformas laborales y jubilatorias, dos proyectos del gobierno del presidente no electo Michel Temer.
“El paro resulta urgente y necesario para hacer la lucha de masas y detener esa ola conservadora que intenta llevar adelante un gobierno y un Congreso Nacional que no tienen legitimidad para eso, mediante la imposición de un nuevo modelo de Estado", explicó la presidenta sindical Beatriz Cerqueira. La huelga general es liderada por la Central Única de Trabajadores (CUT) con participación de los principales sindicatos de Brasil como el gremio de conductores, colectivos, docentes, médicos e industriales. 
Su principal objetivo será tumbar el proyecto de reforma laboral  que  se someterá a votación este miércoles en comisión de diputados. Dicho proyecto pretende flexibilizar la legislación laboral que rige desde el gobierno de Getulio Vargas, hace más de 60 años.
En las pocas horas de huelga la policía ya ha reprimido en los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro las manifestaciones de los trabajadores y trabajadoras. Aun así no se intimidan y continúan resistiendo en las calles. 
Vea la transmisión en vivo desde Río de Janeiro:


Equipo Internacional Movimiento Político y Social Marcha Patriótica

Brasil despierta de una larga siesta de verano; primer paro general en 30 años

Insurgente.org

¿¿Porqué no te habré conocido antes!!?
Brasil inicia este viernes la primera huelga general de sus últimos 30 años para protestar contra la política económica del presidente Michel Temer. Conociendo a la CUT, éste paro en realidad pretende ser una preparación del 1º de Mayo.
Algunos se preguntan: ¿”Recién”? otros dicen “qué malo debe ser Temer que antes no hicimos nada”!! otros afirman “qué bueno era Lula, y Dilma, que no habían paros ni huelgas”. Exactamente lo mismo dicen los Bancos Internacionales y las Multinacionales que fueron los mayores beneficiados. Y la Familia Odebrecht.
Desde la madrugada de este viernes, en varias ciudades de Brasil se han iniciado diversas formas de protesta, en una jornada de huelga general promovida por los sindicatos y movimientos sociales contra las reformas de austeridad propuestas por Temer.
Las 24 horas de huelga, que se consideran la peor pesadilla de Temer, son el primer paro de esta envergadura desde el año 1996, y la segunda huelga importante del año.
São Paulo, la mayor ciudad de Brasil, ha amanecido hoy sin transporte público y algunas de sus principales vías bloqueadas.
Los manifestantes colocaron barricadas con neumáticos en una de las carreteras que dan acceso al aeropuerto internacional de Guarulhos, en las afueras de la urbe, y les prendieron fuego para impedir el paso de vehículos.

También se han producido paralizaciones en otras importantes vías del estado, como la Dutra, una de las principales autopistas del país, que une São Paulo con Río de Janeiro.
La situación actual de Brasil coincide con unas cifras récord de desempleo, que afecta a 13,5 millones de personas, y una crisis económica profunda que el Ejecutivo brasileño intenta atajar con una batería de polémicas reformas que han derivado en la huelga de este viernes.
El paro, convocado desde hace semanas, coincide con la aprobación en la Cámara de los Diputados de la reforma laboral de Temer, que abrirá la puerta al abaratamiento de los costos laborales, permitirá negociar convenios colectivos con valor de ley y dará un duro golpe financiero a los sindicatos al eliminar la contribución obligatoria que les asignaba la normativa precedente.
Desde que reemplazó a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff en 2016, el mandato de Temer ha estado marcado por las críticas a sus medidas económicas y polémicas decisiones, como haber impulsado una enmienda constitucional que congela el gasto público por 20 años.
El presidente brasileño y los principales miembros de su partido están además bajo investigación por sus nexos con varios casos de corrupción, entre ellos, recibir financiamiento ilegal de la empresa petrolera Petrobras.

Brazil: "Sólo por medios neogolpistas se evitará el triunfo de Lula en las elecciones”





Si las próximas elecciones en Brasil transcurren democráticamente en 2018, asegura Dilma Rousseff, "estoy segura que Luis Inácio Lula da Silva gana". Pero la presidenta derrocada hace cerca de un año mediante un golpe parlamentario no es muy afecta a hacer pronósticos. Acto seguido agrega un toque de alerta: "a no ser que por medios neogolpistas se invalide un proceso de elección libre, directa, donde se respete el voto popular". Por un breve momento se le escucha desalentada: "el fantasma del golpe de Estado sigue rondando Brasil".

En su entorno, a Dilma Rousseff la siguen llamando señora presidenta. Hace un año, en Brasilia, se echó a andar la maquinaria del Congreso para desaforarla y destituirla, con acusaciones nunca comprobadas de corrupción. Actualmente, los grandes consorcios mediáticos brasileños evitan entrevistarla. “Hoy, parte de los medios, la red O Globo principalmente, están cerrados para mí. Para hacerme escuchar he tenido que recurrir a los medios internacionales”. Este domingo llegó a México.
La ex presidenta constitucional, abuela, economista, aficionada a la bicicleta, hace una pausa durante una gira por varias ciudades de Estados Unidos para una entrevista con La Jornada. Toca media docena de temas, a veces enfática, a veces divertida, otras indignada, como cuando se refiere al entramado judicial que llevó a su derrocamiento, sin prueba documental alguna.
Y relata un episodio de "las extrañísimas cosas" que están pasando en su país.
"Tal vez desde afuera no se entienda perfectamente bien cómo es esta situación. Te doy un ejemplo. Hace algunos días, un noticiario que dura cuatro horas y media, dedicó una hora completa para hablar de las acusaciones contra Lula y contra mí. Mientras, la noticia del día era que el señor presidente ilegítimo de la República recibió un soborno de 40 millones de dólares. El sábado siguiente Michel Temer fue a otro noticiario de televisión. Y dijo esto, mientras se le veía muy cómodamente sentado ante las cámaras: la ex presidenta Dilma no hubiera sido sometida al juicio político si ella hubiera aceptado el chantaje que le propuso el senador Eduardo Cunha (que hoy está en la cárcel sentenciado a 15 años). Fíjate: hubo una confesión pública del presidente aceptando que el golpe contra mí fue una venganza, por no haber aceptado ser chantajeada. Si te preguntas, ¿esto salió publicado en algún periódico? ¿En redes sociales, en las revistas, en algún otro noticiario de televisión? No. Sólo al día siguiente los medios mencionaron el tema de la venganza. Pero en poco tiempo el tema desapareció completamente".
Durante la conversación, Dilma Rousseff enfatiza el tema de la misoginia, que fue una de las cartas que los golpistas usaron en su contra para debilitarla políticamente.
Analiza la nueva correlación de fuerzas en América Latina, donde Brasil y Argentina, otrora grandes jugadores, ya no tienen influencia. "No voy a hablar de Argentina, que no es mi país. Pero de Brasil sí. Brasil está con la cabeza baja y mientras siga así no será respetado".
Desestima la posibilidad de que el gobierno de Barack Obama hubiera jugado alguna parte en el golpe. "La élite política brasileña, intrínsecamente golpista, no necesita esa ayuda. No creo que su gobierno estuviera involucrado; pero, por otra parte, creo que Estados Unidos pudo haber tenido información, por la forma como espiaba a nuestro gobierno".
Pero, sobre todo, habla de sus preocupaciones por el futuro inmediato de su país. "Brasil está viviendo un proceso acelerado para imponer un Estado de excepción, con medidas específicas que corroen la democracia. ¿Con qué resultados? Pues que lejos de desacreditar a Lula su popularidad ha crecido. Porque la gente ya no cree en esa campaña. La gente está percibiendo las contradicciones en esta posverdad, por decirlo como se usa ahora. Los índices de aceptación del gobierno son muy precarios, de alrededor de 5 por ciento".

Un cuadro bastante grave
Blanche Petrich.– ¿Considera que Michel Temer, ultraconservador, neoliberal ortodoxo, podrá desmantelar el proyecto de bienestar social que construyeron usted y el ex presidente Lula durante 13 años?
Dilma Rousseff.- En Brasil se dio el golpe para desmantelar las políticas sociales y de desarrollo y para encaminar al país, política, social y económicamente, hacia el neoliberalismo. Se han eliminado las políticas sociales, se ha vendido el patrimonio público, se han desmantelado algunas empresas estatales.
Por ejemplo, el Congreso ilegítimo aprobó una enmienda que congela durante 20 años el gasto en salud y educación. Es una medida que evidencia su carácter eminentemente autoritario, y más que eso inconstitucional. Esta legislatura privó a los cinco congresos futuros del derecho de decidir cómo, dónde y cuándo se gastan los recursos públicos. Con esto lograron dos cosas: quitaron el acceso al financiamiento público a los pobres y a las clases medias. Y quitan cualquier poder de decisión a los gobiernos futuros.
Por otra parte, ellos ya empezaron a vender el patrimonio nacional, los recursos petroleros, las tierras, a quien quiera que venga, incluso a los capitales extranjeros.
Así que, como usted puede ver, es un cuadro bastante grave. ¿Pero qué es lo que está pasando? Que todo este retroceso que estamos viviendo ocurre en medio de una gran contradicción.
En la medida en que se acercan las elecciones del año próximo la situación se vuelve más difícil para estos senadores y diputados que optaron por su suicidio político cuando aprobaron las reformas antipopulares. Al mismo tiempo hay un desgaste inmenso del gobierno.
Por otra parte, sube la popularidad y la aprobación hacia la figura del presidente Lula da Silva. Eso ha creado una situación de pausa.
Entonces, mi respuesta es: sí están logrando desmantelar lo que fue nuestro proyecto, pero al mismo tiempo hay una lucha en curso, una gran lucha popular. Por tanto, desmantelar todo no será algo fácil.

¿Frenar la corrupción, o la lucha anticorrupción?
Blanche Petrich.- Entre tanto, transcurre toda esta avalancha de acusaciones y juicios por corrupción que han alcanzado ya a ocho ministros, 24 senadores, 39 diputados federales, tres gobernadores y un juez del tribunal de la cuenta pública. Me imagino que esto representa también un freno importante al intento del gobierno de facto de dar marcha atrás a todo…
Dilma Rousseff.- Sin duda. Cuando ellos dieron el golpe lo hicieron en torno a tres lógicas. La primera de ellas, de género. Usaron todos los estereotipos. La mujer es débil, el hombre es fuerte. La mujer es frágil desde el punto de vista emocional, el hombre es sencillo. La mujer es obsesivo-compulsiva frente al trabajo, el hombre es un trabajador emprendedor.
Pero el motivo principal fue evitar que las investigaciones anticorrupción que estaban en curso llegaran a ellos. Esto es importante destacarlo, porque nunca queda claro que fueron precisamente las condiciones legales e institucionales que impulsó primero el ex presidente Lula y después yo misma para avanzar en la lucha anticorrupción.
Hoy sabemos, porque el propio señor Temer lo ha dicho, que la razón por la que me derrocaron fue una venganza, precisamente porque no impedí que avanzaran las investigaciones contra la corrupción. Tampoco las impidió el ex presidente Lula en su tiempo.
En la medida en que las investigaciones avanzaron, se reveló un entramado de corrupción gigantesco que involucra a otros actores. Pero nos siguen señalando a nosotros. A Lula, por ejemplo, el procurador lo acusa. Se le piden pruebas y él solo responde que no tiene pruebas, que no las necesita; que tiene convicciones. Y a partir de sus convicciones está decidido a impedir que Lula sea candidato.
Ahora se sabe que los expedientes de la corrupción alcanzan a muchos más. Ahora todos los dirigentes de los partidos son acusados de recibir dinero del exterior para sus campañas. Y a mí nadie puede decirme que recibí dinero del exterior, ni para mi campaña electoral ni para mi enriquecimiento personal.
Blanche Petrich.- Lo más reciente son los señalamientos del entramado Odebrecht. Cuando el escándalo está afectando ya seriamente a Michel Temer, surgen declaraciones que quieren involucrarlos, a usted y a Lula. Ustedes aseguran que no hay ninguna prueba que lo sustente.
Dilma Rousseff.- Ninguna. Es muy fácil hablar y acusar sin necesidad de comprobar nada. ¿Me informaron de la entrada de esos recursos (de la empresa Odebrecht a su campaña) por escrito? No. ¿Me lo informaron verbalmente? No. En cuanto a las acusaciones contra el presidente Lula, ya habían salido a la luz, ya todo estaba aclarado.
Después de casi un año de investigaciones, ¿qué se descubre? Que esa contribución ilegal había sido para el Partido del Movimiento Democrático del actual presidente Temer y que el cheque nominal en cuestión fue emitido para él. ¿Y qué dijo el delator? Simplemente me equivoqué, no hubo propina, no hubo soborno. Cuando nosotros pedimos que esta declaración fuera anulada, porque se comprobó que faltó a la verdad y cometió perjurio, nos denegaron la anulación y la declaración fue archivada.

El gigante del Cono Sur, con la cabeza baja
Blanche Petrich.- Brasil tiene una gran influencia en la región latinoamericana. Por la vecindad con Argentina y por las similitudes en las políticas de Michel Temer y Mauricio Macri, presidente de Argentina, el otro gran jugador en la zona, ¿qué impacto tiene este giro a la derecha en las relaciones regionales? ¿Usted está de acuerdo con la idea generalizada de que en América Latina llegó a su fin el ciclo progresista?
Dilma Rousseff.- Lo que yo diría es que el ciclo progresista está sufriendo un grave ataque de los grupos conservadores y de los presidentes Macri, que llegó a la presidencia mediante elecciones, y de Temer, que llegó por medio de un golpe parlamentario con crimen de responsabilidad. Ellos comparten uno de los más violentos retrocesos en la historia de América Latina.
Nosotros teníamos un programa de relación interregional basado, primero, en el fortalecimiento de América Latina como un gran jugador internacional en un continente extremadamente desigual que llegó a tener a un grupo de gobernantes progresistas. En este momento se logró inequívocamente reducir la desigualdad, se hizo un gran esfuerzo para crecer y generar empleos, se logró recuperar parte de la industria perdida en décadas anteriores.
Este grupo de gobernantes vio en el fortalecimiento del mercado regional un gran factor de crecimiento. Actualmente estos dos gobiernos no están contribuyendo al crecimiento económico de la región, al contrario, están deprimiendo las economías.
Nosotros también vimos América Latina como un espacio de entendimiento multilateral, de respeto en medio de las diferencias. Porque las diferencias existen, políticas e ideológicas. Pero aun así conseguíamos tener una política común dentro del respeto a la democracia y a la soberanía de cada uno de los diferentes países. Ese proceso fue interrumpido.
Hoy día esta relación interregional no está entera. No están enteros ni la Unión de Naciones Suramericanas, ni el Mercado Común del Sur ni la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, los tres organismos que en ese periodo crecieron bastante.
No hablo de Argentina, porque no es mi país, pero de Brasil sí. Lo que ha hecho el actual gobierno es encuadrar su política exterior a un enfoque unilateral clásico. Dejó de ser relevante dentro del BRICS (bloque de potencias medias, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Brasil está con la cabeza baja y mientras siga así no será respetado.

¿Hubo mano negra de Estados Unidos en Brasil?
Blanche Petrich.- En el caso del golpe parlamentario en contra de usted, ¿piensa que hubo intervención de Estados Unidos?
Dilma Rousseff.- La élite política brasileña no necesita de ninguna forma a Estados Unidos para dar un golpe de Estado. Ellos –porciones de la clase empresarial, segmentos de los grandes medios oligopólicos, que hoy dominan Brasil y que fueron elementos centrales del golpe, y las fuerzas constituidas en los partidos del Movimiento Democrático y de la Social Democracia Brasileña– son intrínsecamente, históricamente, golpistas. Tienen una tradición ultraconservadora y han dado golpes de Estado y golpes de facto. Por ejemplo, lo que hicieron durante el periodo final de Getulio Vargas, que lo llevó al suicidio.
No tengo evidencias ni creo que la administración del presidente Barack Obama estuviera involucrada en un acto de este tipo. Por otra parte, creo que pudo haber tenido información. Principalmente por el delicado caso de espionaje que hizo la agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a Petrobras y que conocimos por las informaciones del señor Snowden. Tenemos documentado ese espionaje: para qué fue, cómo fue y cuáles fueron sus frutos. Lo que sí creo es que más adelante en este proceso nos quedará más claro cuál pudo haber sido la relación de Estados Unidos con este golpe.

2018 y el fantasma golpista
Blanche Petrich.- En las encuestas que se publican estos días se da una gran ventaja a Lula como vencedor de las elecciones de 2018. ¿Ve posible el regreso de Lula y de usted al escenario político de Brasil? ¿No les afectan las nuevas declaraciones de los implicados en el caso Odebrecht, que ahora intentan inculparlos?
Dilma Rousseff.- Desde hace dos años estamos sometidos a una violenta campaña. En mi caso, el juicio político. En el de Lula estamos viendo un intento salvaje de deconstrucción de su imagen. ¿Porqué? Por que Brasil está viviendo un proceso acelerado para imponer un Estado de excepción, con medidas específicas que corroen la democracia. ¿Con qué resultados? Pues que lejos de desacreditar a Lula su popularidad ha crecido. No sé qué va a pasar en el futuro. Lo que sí puedo decir es que no tengo dudas de que, si hay elecciones en cualquier momento, de hoy a dentro de dos años, Lula será el ganador. Pero del mismo modo digo que el fantasma de un golpe de Estado sigue rondando a Brasil.
Yo sostengo que hubo un elemento mediático fortísimo en este golpe. Y la intención es advertir a cualquier gobierno futuro que quiera introducir una regulación económica a la operación de los medios de comunicación. No se pretendía una regulación de contenidos, que en efecto es una actitud dictatorial, una forma de reprimir la libertad de prensa. Hablamos de regulación económica en los medios, que tiene otro objetivo. Intenta regular la libre competencia y acabar con los monopolios.
Blanche Petrich.- ¿Porqué en su gobierno, o el de Lula, no hubo reformas para controlar los poderes monopólicos de las empresas mediáticas?
Dilma Rousseff.- Durante mi segunda campaña discutimos qué hacer con esto. Pero el señor Eduardo Cunha ganó las elecciones legislativas para ser presidente de la cámara. Y entonces, para disminuir las críticas que él recibía desde los medios, negoció con algunos de estos empresarios de medios. Prometió que a cambio de que lo dejaran de criticar, él detendría cualquier iniciativa del gobierno para regular económicamente a los medios.
Blanche Petrich.- A partir de su destitución, hubo movilizaciones muy grandes, fuertes, numerosas. Pero tampoco de eso se habló en los medios.
Dilma Rousseff.- Sin duda. Los movimientos sociales salieron a protestar antes, durante y después del golpe. Esas manifestaciones fueron escondidas sistemáticamente.
La hora acordada para la entrevista telefónica se agota. Dilma Rousseff debe correr para cubrir su agenda del día: Querida, debo colgar.
Pero antes de despedirse cierra con un tema que la obsesiona: Quiero agregar una sola cosa. En estas movilizaciones contra el golpismo, las primeras en salir fueron las mujeres. Porque ellas fueron una parte importante de mi gestión. Al contrario de lo que es este gobierno, que tiene un gabinete conformado sólo por hombres viejos, ricos y blancos, en mi gobierno hubo muchas mujeres en los ministerio y aplicamos políticas que las beneficiaron mucho, como Bolsa Familia. También hicimos una gran campaña en contra de la violencia contra las mujeres. Temer recortó todo esto desde el primer momento. Por eso fueron ellas las que salieron primero.

 

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