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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

RECOMENDADO CAMBIO TOTAL

[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

Hey loco, No dispares!

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LOS RICOS NO VAN A LA GUERRA

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Constituyente de Exiliados/as perseguidos/as por el Estado colombiano.

Mas 846.000 colombian@s en el exilio.
SOMOS UNA NACION EN EL EXILIO.
La ley de Victimas 1448 de 2011, les excluye en sus mecanismos de participación como victimas.
Desde hace más de 20 años, existimos en muchos lugares del mundo miles de
colombianos/as, a quienes la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional y su filosofía de aniquilamiento del “enemigo interno” desarrollada por los gobiernos consecutivos durante más de 50 años nos ha expulsado del país.
Sin embargo, a pesar de las dificultades propias del exilio, hemos logrado
mantenernos como sujetos políticos activos, a través de la denuncia y la participación política en los distintos países que nos acogieron. El trabajo por la salida política al conflicto en Colombia ha sido una de nuestras banderas.
Hoy, cuando finalmente ha llegado la firma del acuerdo: Para la terminación del
conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, un grupo de esa gran nación en el exilio, que nos organizamos en la Constituyente de Exiliados/as Políticos,
Perseguidos por el Estado Colombiano, apelamos a nuestra condición de víctimas del Estado, buscando el reconocimiento de nuestro colectivo, y por ende que nuestros derechos tengan un lugar en la implementación del punto 5 de víctimas, del acuerdo; es decir, obtener nuestro justo derecho a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, acompañado de un retorno digno para quienes queremos regresar a aportar en la construcción de la paz en Colombia.
Manuel Jara Patricia Salomê Quintero-Cabrales Garcia Giraldo Klauss Elena Gonzalez Cristhian CamargoNelsonj Restrepo Arango Construccion Poder-popular Ou Aei Joaquin Perez Nelson Restrepo ArangoPaula Sáenz Rochi Ivonne Rivera Leon Paco Nariño Paco Caldas Paco Cundi Paco Arauquita Juco NeivaJuco Ocaña Juco Valle Juco Risaralda Juco Cauca Juco Manizales Juco Barranca Juco Bogotá (Juventud Comunista Colombiana) Juco Universidad Nacional JUCO Juco Universidad Pedagógica Nacional Juco Boyacá Juventud-Comunista Juco Bucaramanga Juco Ocaña Marcha Capitulo Arauca Marcha Patriotica Meta Marcha Patriótica Táchira Catherine Marchais Marcha Patriótica Risaralda Marcha Patriotica FranciaMarcha Patriótica Caldas Marcha Patriótica Guajira Marcha Patriótica Marcha Patriótica Capítulo ArgentinaMarcha Patriótica Brasil Marcha Patriótica Caldas Marcha Patriótica Bélgica Marcha Patriótica Capítulo Quindío Marcha Patriótica Risaralda Marcha Patriotica-atlantico Juventud Rebelde Magdalena Juventud Rebelde Colombia Ale La Wila Pedro Nolasco Présiga

El pueblo de Venezuela da un paso de gigante en su lucha contra la oligarquía y el imperialismo: Arropada por miles de personas se instaló la Constituyente

Insurgente.org 



La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en Venezuela eligió hoy a Delcy Rodríguez como presidenta, y Aristóbulo Isturiz e
Una multitudinaria manifestación acompañó hoy la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo, en esta capital.
Miles de venezolanos asistieron a la convocatoria del presidente Nicolás Maduro en la Avenida Bolívar, para demostrar su confianza en el proyecto bolivariano y su apoyo a la ANC.
‘Amado COMANDANTE CHÁVEZ, de nuevo tu pueblo, nuestra VENEZUELA HEROICA te devolvió a los espacios que le pertenecen al pueblo. VIVA CHÁVEZ!!’, expresó al respecto el vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, en su cuenta en la red social Twitter.
El dirigente socialista destacó que se retomaron los espacios del hemiciclo por el pueblo venezolano, quien acompañó masivamente la jornada y eligió constitucionalmente a los 545 integrantes de la ANC el pasado domingo 30 de julio.
Por otra parte, Elias Jaua afirmó a la multitud concentrada en la Avenida Bolívar que el Gobierno mantendrá la Revolución por el camino democrático, pacífico y electoral, ‘como lo estamos haciendo’, indicó.
Al respecto, anunció que próximamente el chavismo inscribirá a sus candidatos para las elecciones de gobernadores previstas para diciembre.
En tanto, más de 20 mil motorizados recorrieron las principales calles y avenidas de la ciudad para ratificar su respaldo a la Asamblea Nacional Constituyente.
Kevin Maldonado, presidente del Sindicato Nacional Bolivariano de Motorizados y Motorizadas de Venezuela, manifestó que sus integrantes siempre estarán prestos para defender el legado del Comandante Hugo Chávez en el terreno que sea.
Isaías Rodríguez, como primer y segundo vicepresidentes, en la primera sesión en el Palacio Federal Legislativo.

La propuesta para integrar el ejecutivo de la ANC fue hecha en el Salón Elíptico de dicho Palacio por el diputado Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y aprobada unánimemente por los 545 miembros del nuevo órgano constitucional.
La directiva está integrada además por Fidel Vásquez, como secretario, y Carolys Pérez, como subsecretaria.
‘Creo que es una propuesta inmejorable. Es un equipo para las grandes ligas, para las grandes decisiones y para afrontar los retos que vienen en los próximos días, semanas y años’, subrayó Cabello.
Por su parte, la nueva presidenta de la ANC, junto al resto de los miembros de la junta directiva fueron juramentados ante todos los constituyentes.
‘Juro sobre esta Constitución madre (la de 1999), defender a la patria de cualquier agresión y amenaza, juro defender la paz frente a este cuerpo soberanísimo y plenipotenciario’, expresó la excanciller venezolana.
Rodríguez, se desempeñó desde diciembre de 2014 y hasta hace un mes como ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela.
Antes ocupó la cartera de Comunicación e Información (2013-2014), ministra del Despacho de la Presidencia (2006), y viceministra de Relaciones Exteriores para Europa.
También estuvo a cargo de la Coordinación General de la vicepresidencia de Venezuela, y fue directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Energía y Minas, en 2003.
Por su parte, Aristóbulo Isturiz fue ministro para las Comunas y los Movimientos Sociales, vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela (2016-2017),
gobernador del estado Anzoátegui (2012-2016), primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (2011-2012), ministro de Educación y Deportes (2005-2007), y alcalde del municipio Libertador, de Caracas (1993-1996).
Isaías Rodríguez, quien fungirá como segundo vicepresidente de la ANC, es actualmente el embajador de Venezuela en Italia desde 2011, y fue vicepresidente  de la República (2000), y Fiscal General (2001-2007).
PL

Llegó la hora Venezuela

x Marco Teruggi / LaHaine.org
Está en marcha un plan insurreccional conducido en las calles por el paramilitarismo, que ya golpeó en aproximadamente diez ciudades del país

Llegó la hora Venezuela. Se desprende del análisis de todas las variables puestas sobre la mesa. La derecha, conducida por sectores como Voluntad Popular y Primero Justicia, cortó todo diálogo -ya no reconoce al Vaticano como intermediario- y sostiene cómo única solución posible la realización de elecciones generales adelantadas. Ha llamado abiertamente a la rebelión civil, y denunciado la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente hecha por Nicolás Maduro como ilegal. No participará, hará lo posible para impedir su realización, y profundizará en conflicto callejero.
Ese es el discurso para los medios de comunicación nacionales e internacionales, la direccionalidad pública del escenario que pusieron en marcha a principios de abril. Es la superficie, donde están en una suerte de “épica por la libertad”, de la cual su base social movilizada está absolutamente convencida. Son más de 50 días de frontalidad, donde no han crecido en cantidad, pero han logrado sostener una conflictividad de gran impacto -impensable sin el sobredimensionamiento hecho a través del andamiaje comunicacional.
Lo peligroso, sin embargo, está en las sombras que emergen con furia: está en marcha un plan insurreccional conducido en las calles por el paramilitarismo, que ya golpeó en aproximadamente diez ciudades del país. Las imágenes y testimonios están ahí, se trata de incendio de hospitales, instituciones públicas, locales de partidos chavistas, saqueos y destrozos de centros de ciudades -Socopó-, intento de control territorial armado prolongado de algunas zonas -San Antonio de Los Altos-, ataques a cuarteles militares y de policía -siete en un solo día en Barinas-, asesinatos de dirigentes chavistas, toques de queda -San Cristóbal-, amenazas a comerciantes y transportistas -Los Teques-, intento de cortar el suministro de alimentos a Caracas. Son formaciones paramilitares que no se identifican, y se mueven por el territorio con el objetivo de instalar jornadas de asedio y terror en puntos claves del país.
Es una operación de guerra preparada durante años. Allí está el plan real de la derecha que se propone sostener un nivel cada vez más agudo en las formas de violencia con varios fines. Uno: elevar la confrontación civil a puntos tales como el de linchar e incendiar en plena calle a un joven por ser sospechoso de chavista. Dos: desencadenar enfrentamientos armados civiles. Tres: asediar Caracas. Cuatro: controlar, en los hechos y cómo símbolo, porciones de territorio. Cinco: empujar el país al caos. Seis: lograr la intervención extranjera descubierta -la encubierta ya está en marcha.
No existe, en estos momentos, llamados capaces de desandar esa agenda. Los Estados Unidos dieron luz verde, y el gobierno colombiano -retaguardia del paramilitarismo- mueve sus piezas en función de esa estrategia. El bloque enemigo no se ha resquebrajado: partidos de derecha, ganaderos, grandes empresarios, episcopado, y ha sumado elementos claves, como la Fiscal General, nueva figura de la avanzada golpista. Es ahora o nunca, ellos mismos lo dicen. Llegó la hora Venezuela.
***
El margen de maniobra por parte del chavismo es pequeño. El llamado a la Asamblea Nacional Constituyente -que tendrá sus elecciones en el mes de julio- es una posibilidad de reagrupar fuerzas en los territorios y reactivar a un movimiento atrapado en gran medida por sus lógicas más burocráticas. Debía ser, en primer lugar, una forma de obligar a la derecha a volver al canal democrático: los resultados no son los esperados. La radicalidad de la insurrección va en ascenso. ¿Cómo convivirán dos tiempos opuestos, uno electoral con otro incendiario armado? Algo se abre cada vez más, solo se encuentra para chocar.
Resulta difícil realizar pronósticos con proyección a más de pocos días. Una semana es una inmensidad en esta Venezuela. Se siente en las noticias, las redes sociales, las declaraciones, los muertos que aumentan casi a diario -ya son más de 55-, cada nueva jornada de ataque de la derecha que se eleva en su dimensión militar, cada nueva presión internacional, cada investigación que ahonda en la estructura insurreccional en movimiento. Se prepara el asalto final, el que abrirá las puertas a la revancha que buscará cenizar todo rastro del chavismo -intentarían que no quede ni el nombre.
El chavismo -muchas veces gigante miope e invertebrado, como decía John William Cooke- tiene fuerzas para resistir. En algunos pueblos se han organizado brigadas comunales para defender las instalaciones públicas y populares. En varios puntos del país se realizan asambleas en los barrios para debatir el proceso constituyente: ahí ponen gran parte de su táctica quienes apuestan a una reacumulación de fuerzas en vistas de los posibles escenarios por-venir. En algunas zonas populares donde la derecha quiso generar destrozos, fueron los mismos vecinos quienes los echaron. Existe un tejido popular vivo, aun con las dificultades económicas que no cesan y son una de las razones principales de la tendencia a la desafiliación política.
Pero el punto débil no está -sin caer en idealismos de sujeto- en las bases del chavismo, sino en la dirección del movimiento: parece seguro que la resistencia llegará, ya está en marcha, por debajo, no así en el nivel de muchos de los que hoy dirigen.
Existen críticas -que no son nuevas y figuran por escrito- y también la certeza acerca de dónde estar en esta hora donde todas las variables se condensan en búsqueda del quiebre. Quienes, en cambio, han optado por el silencio, o por una condena al chavismo por su, dicen, “autoritarismo” -al tiempo que llegaron a calificar a esta derecha como “controversial”- indican la necesidad urgente de revisar la misma noción de izquierda y de intelectual. Cuanto más se necesitan aportes que permitan comprender y actuar, es cuándo se ve la pobreza crítica y política de muchos de quienes ocupan el espacio simbólico de la intelectualidad. Es en estos momentos cuando se ve con claridad quienes están, y quienes pasan para el otro lado -declararse por fuera del conflicto y apelar en abstracto a la “defensa del pueblo”, es ilusorio, cómplice y muchas veces cobarde.
Está en juego Venezuela, la posibilidad de que se desate un proceso de revancha del cual ya se ven algunos actos, el quiebre interno de un país con zonas paramilitarizadas, una guerra civil, una victoria estratégica del imperialismo norteamericano en América Latina. Es momento de defender, de abandonar prácticas traicioneras de la intelectualidad, jugarse -como lo han hecho varios- preguntarse qué se puede hacer para apoyar un proceso político que lo necesita con urgencia. El mundo visto desde Venezuela se achica, el tiempo y las posibilidades también.

https://hastaelnocau.wordpress.com
Texto completo en: http://www.lahaine.org/llego-la-hora-venezuela

Venezuela: presentan bases comiciales para la Constituyente

Insurgente.org

EL PARLAMENTO ENCABEZADO POR EL “DIPU-RRORISTA” JULIO BORGES YA HA RECHAZADO PROPUESTA SIN HABERLA LEÍDO SIQUIERA

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó este martes a asumir la Asamblea Nacional Constituyente como un mecanismo para recomponer el país, para afrontar los planes de desestabilización de la oposición y construir una nueva paz.
“Trabajadores, campesinos y pescadores, estudiantes, personas con discapacidad, pueblos indígenas, pensionados, empresario y comunas tendrán representación ante la Asamblea Nacional Constituyente”, dijo el mandatario nacional.
Asimismo, informó que los candidatos a miembros a la ANC podrán postularse por iniciativa propia, por grupo de electores o por los sectores sociales convocados para este mecanismo constitucional. Maduro afirmó que será el pueblo venezolano quien llevará ante el Consejo Nacional Electoral la propuesta de bases comiciales que regirán las elecciones de quienes conformarán la Asamblea Nacional Constituyente.

Parlamento venezolano rechaza la Constituyente de Maduro
El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, rechaza las bases de la Asamblea Nacional Constituyente activada este martes por el presidente Nicolás Maduro.
La Asamblea Nacional (AN) ha emitido este martes una declaración donde afirma “desconocer las bases comiciales para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta”, tras un acuerdo aprobado de forma unánime por la bancada opositora en contra de este proceso, como anunció que haría.
“Convocamos a continuar mañana, tarde y noche a la protesta pacífica hasta que se logre la vigencia de la Constitución y tengamos la unidad que Venezuela merece. A la Constituyente la desconocemos totalmente por ir contra la propia Constitución”, ha explicado Julio Borges, presidente del Legislativo, en una sesión de la AN.
Horas antes a que se produjera este pronunciamiento parlamentario, el jefe de Estado venezolano firmaba las referidas bases legales para elegir a los 540 miembros de su proyecto de ‎Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en pro de la paz en Venezuela.
De acuerdo con Borges, el intento de reformar la Carta Magna propuesta por el Ejecutivo de Maduro no solucionará la crisis en la que está inmersa Venezuela, sino que fomentará aun más la división y los enfrentamientos entre los venezolanos.

Claves para comprender lo que sucede en Venezuela en el espejo de la historia latinoamericana

x Guillermo Cieza/ LaHaine.org
Si en las movilizaciones de la derecha solo se ven jóvenes ricos, rubios y de ojos claros y en las del chavismo negros, mestizos y originarios pobres, ya hay un primer indicio

En Venezuela, en el último mes, se han producido acciones violentas que han dejado un saldo de 45 fallecidos y más de 900 heridos. La derecha y una feroz ofensiva mediática internacional han culpado de esas víctimas a la represión del gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, el análisis de las causas y circunstancias de los asesinatos y fallecimientos en cada caso puntual ratifica el perfil de los cuatro primeros muertos de esta serie luctuosa, iniciada con las movilizaciones del 19 de abril de 2017.
-La joven Paola Ramírez fue asesinada cuando un dirigente opositor perteneciente al partido Vente Venezuela disparó contra un supuesto “colectivo chavista” y le impactó por error.
-Almelina Carrilo fue asesinada cuando participaba en una manifestación chavista y un abogado opositor le lanzó una botella de agua congelada desde un edificio.
-Neumar Sanclemente era un Guardia Nacional Bolivariano asesinado intentando dispersar una guarimba.
-Carlos Moreno de 17 años fue asesinado en un robo común, no participaba de la movilización.
Ese perfil es el mismo de las víctimas de las guarimbas de 2014, donde sobre 41 fallecidos solo en seis casos se han identificado responsabilidades de fuerzas represivas del gobierno. Los demás son asesinatos de la oposición, victimas de armas de fuego o explosivos caseros portados por los manifestantes de la derecha o delitos comunes que pretendieron ser presentados como políticos. La combinación de ofensiva diplomática, guerra económica, ahogo financiero, violencia paramilitar, actos de terrorismo de corte fascista, y la campaña mediática que se despliega contra el Gobierno y el pueblo bolivariano, parece inexplicable, pero no lo es tanto si lo miramos en el espejo de nuestra propia historia latinoamericana.
Chile
Tratando de explicar lo que sucede en Venezuela, es frecuente la comparación con lo sucedido con el gobierno de Salvador Allende, en Chile, derrocado en 1973.
Hay coincidencias evidentes. En distintas actividades de formación, en diferentes puntos del territorio venezolano con un público popular, proyectamos la parte 3 (El Poder Popular) de la magnifica película “La Batalla de Chile” de Patricio Guzmán. Este capitulo hace referencia a distintas iniciativas surgidas desde los cordones industriales y comités campesinos, como fueron los almacenes comunitarios, destinados a enfrentar la acaparación y el desabastecimiento que promovía la derecha para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular. Pasaban pocos minutos para que, con la espontaneidad que caracteriza al pueblo venezolano, surgieran los comentarios a viva voz: “igualito de lo que esta pasando aquí”, “esconden los alimentos como los escuálidos”, etc.
No había que agregar nada sobre esa película, la vivían todos los días. Sin embargo agregaría que para explicar mejor lo que está sucediendo en Venezuela hay que apelar además a la referencia de otras historias latinoamericanas.
Paraguay
En la Argentina, cuando salimos de los espacios militantes mas informados y nos encontramos con compañeras y compañeros de base, bombardeadas por las redes mediáticas, explicar lo que sucede en Venezuela es complicado. Quienes mayoritariamente se informan por los 8 canales de televisión abiertos, con la honrosísima excepción de las intervenciones de Pedro Brieguer en un reducido segmento de C5N (en el resto de la programación C5N están en línea con el resto de los canales), nos preguntan por qué seguimos defendiendo al proceso bolivariano.
Personalmente celebro cuando en un espacio de asamblea, reunión o experiencia formativo, participan compañeras de origen paraguayo. Porque para quienes conocen la historia del Paraguay, para quienes han conservado su historia trasmitida desde generaciones apelando al refugio del idioma guaraní, saben lo que significa el hecho de que un pueblo y un país pueda ser demonizado y castigado por su pretensión de ser diferente, por haberse convertido en “un buen ejemplo” para los pueblos, y “un mal ejemplo”, para los gobiernos oligárquicos vecinos y las potencias imperiales.
Paraguay fue arrasado en el siglo XIX por la Guerra de la Triple Alianza inspirada, por Gran Bretaña y ejecutada por Argentina, Brasil y Uruguay. Asesinaron a cuatro quintas partes de la población masculina. El Paraguay que fue destruido era la primera potencia de Sudamérica, pero además el país con más justicia y educación, con menos pobreza del continente.
Aquel país ejemplo de libertad y vida apacible, que había estado al margen de las guerras de su época, fue transformado por las versiones de los principales diarios de aquellos tiempos en un país de bandidos y asesinos, en una dictadura feroz que amenazaba a su pueblo y a todo el continente.
Cuando decimos que lo que ocurre en Venezuela es igualito a lo que sucedía en Paraguay cuando se estaba preparando la Guerra de la Triple Alianza, no es necesario explicar mucho más. Basta cambiar algunos nombres. La potencia imperial es ahora EEUU, los que rodean a Venezuela como una tenaza son Colombia, Brasil y Guyana. También Perú, Argentina y Panamá pueden ser parte de la invasión genocida. Al experimento socialista de Venezuela le ocurre lo mismo que le ocurrió al Paraguay de las “estancias de la Patria”, de Gaspar Rodríguez de Francia y los López. No atacan a esos gobiernos y procesos populares por sus defectos, sino por sus virtudes.
Cuba
La feroz campaña mediática realizada contra el bolivarianismo, tiene como uno de sus antecedentes la campaña realizada contra Cuba en los primeros años de la Revolución.
“…la campaña contra el gobierno alcanza una intensidad jamás vista en la historia, las agencias que monopolizaban el mercado mundial de noticias pusieron en marcha esa catarata de basura informativa que dura hasta hoy, preparando el terreno para la cadena de agresiones que iba a culminar en Playa Girón”. Rodolfo Walsh.1961
“Desde el anciano Repetto hasta Rogelio Frigerio, todos los que en la Argentina creían políticamente oportuno pro­nunciarse contra Cuba, hablaban –hasta hace poco ex cáthedra. El método tenía sus inconvenientes. Obligaba a generalidades teóricas que estaban, por así decirlo, remanyadas. Supongo que fue entonces cuando surgió la idea de mandar algunos enviados especia­les que pudieran decir, al menos, que estuvieron en la calle Zanja, o comieron en la Bodeguita del Medio. Con eso y algunas postales del Morro, se lograba la atmósfera necesaria para poder mentir con la im­punidad del 'yo estuve'". Rodolfo Walsh. Publicado en La Habana.1961
“¿Hace falta seguir? ¿Hace falta explicar que el artículo, la serie, todo lo que escriba sobre Cuba este señor Chirusi es la versión nove­lada de una imaginaria aventura?” Rodolfo Walsh, 1961
“El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y planteos arbitrarios.”… “Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Entrevista con John William Cooke de Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero.1961.
En el campo del pensamiento de la izquierda y el progresismo hay una opinión unánime que rechaza las “tergiversaciones y embustes” que se difundieron contra Cuba en la década del 60. Pero cuando esas mismas “tergiversaciones y embustes” se aplican en la actualidad a Venezuela, no faltan los que las consienten, los que las aprueban con declaraciones oblicuas, los que en nombre de la revolución perfecta se suman al coro de la derecha.
Las opiniones sobre las revoluciones, o aún sobre las rebeliones populares, sobre todos los gigantescos e imperfectos esfuerzos de los pueblos para resistir y cambiar la sociedad, tienen escaso valor cuando se juzgan hechos pasados. Lo que permite medir la calidad de un intelectual, un comunicador o una fuerza política son sus definiciones cuando la realidad quema, donde salir a enfrentar la prensa de guerra de la derecha significa arriesgar prestigio, figuración académica, [invitaciones] y reconocimiento politico. La orientación de las argumentaciones, por derecha o por izquierda, es menos importante que la decisión de apoyar a condenar un esfuerzo popular en problemas, rechazando o avalando invasiones imperiales o golpes de la derecha.
Argentina
También lo ocurrido en la Argentina en la década del 70 puede ayudarnos a interpretar lo que ocurre en Venezuela
La consigna de que “las luchas de los derechos humanos son de todos”, parte de la valoración correcta de que esas luchas no deben partidizarse, pero también puede inducirnos a la idea propuesta por la nueva derecha de que cualquier sector de la sociedad argentina puede hacerse cargo de la bandera de los derechos humanos. Algo así como que los derechos humanos son algo totalmente ajeno a los proyectos de país en disputa y la lucha de clases.
Desde esta mirada el genocidio cometido por la dictadura habría sido provocado por un súbito ataque de locura de mandos militares que por causas ocultas se lanzaron a hacer desaparecer personas, torturar, asesinar y robarse bebés.
No fue eso lo sucedido. Desde finales de los 60 se empezaron a producir en el país enormes puebladas populares (la mas conocida fue El Cordobazo), que pusieron límites a las pretensiones de la dictadura de la autotitulada “Revolución Argentina” de eternizarse en el poder politico. También por esos años empezaron a desplegarse organizaciones politico-militares de izquierda, que alcanzaron un cierto nivel operativo y ganaron simpatías en el pueblo. A principio de los setenta los militares se vieron obligados a aceptar el regreso del líder político de oposición, Juan Domingo Perón, que volvió al país en el marco de gigantescas movilizaciones populares (no menos de dos millones de personas en Ezeiza).
La defección política del gobierno de Perón no paralizó la movilización popular, que trasladó su escenario principal a las fábricas, donde los trabajadores protagonizaron en los años 74-75 el pico mas alto de las luchas sindicales en la historia del país, batiendo récords mundiales en la conflictividad obrera. Esas luchas no solo fueron importantes por su cantidad, sino también por su calidad, ya que se organizaron al margen de la burocracia sindical y apelando a las bajas programadas de producción y otras formas de control obrero.
En todo ese período las organizaciones políticas populares más avanzadas, que alcanzaron masividad e influencia política, propusieron el horizonte estratégico del Socialismo.
Resumiendo podemos decir que el ciclo de luchas 1969-1976, puso en cuestión la hegemonía de las clases dominantes en la Argentina, y que su respuesta fue acorde con el desafío planteado. Esa respuesta incluye al genocidio, pero no se limita a la violación masiva de derechos humanos. La dictadura produjo una gigantesca apropiación de recursos por parte de la burguesía local, expresados en la quita a los trabajadores de conquistas sociales, convenios laborales, salarios y puestos de trabajo. La dictadura también refundó el proyecto de país, promoviendo la matriz neoliberal.
El caso argentino se diferencia del bolivariano porque en ese país la víctima fue un proceso popular y no un gobierno popular. Debemos recordar que durante el Gobierno de Isabel Martínez, que fue derrocado, ya se habían tomado las primeras medidas económicas de corte neoliberal y se produjeron alrededor de 3000 asesinatos políticos a manos de las 3 A. Las experiencias se parecen porque la ofensiva que se ejerce contra el pueblo y gobierno bolivariano no pretende enmendar errores o recuperar la democracia, sino castigar el atrevimiento de intentar un experimento politico-social de horizonte socialista. Y además va a promover una gigantesca apropiación de la burguesía local y el imperio de las abundantes reservas petroleras y mineras del país.
Nicaragua
Cuando se alude a que Venezuela está entrando en un escenario “nicaragüense”, nos estamos refiriendo a la experiencia vivida en ese país entre 1979 y 1989. Los sandinistas llegaron al gobierno mediante la lucha armada. Derrocaron al gobierno de Somoza e intentaron poner en marcha un proyecto popular que tropezó desde el primer momento con enormes dificultades. Nicaragua fue sometida a fuertes presiones económicas, pero además a una agresión militar sistemáticas que protagonizaron los “contras”, entrenados y financiados por EEUU.
La agresión paramilitar prolongó el desangre del pueblo nicaragüense. Los sandinistas perdieron miles de militantes y buena parte de sus mejores cuadros en la lucha por el tomar el poder y los siguieron perdiendo en las batallas contra “los contras”. El proceso popular de Nicaragua fue sometido a un descalabro económico, a un debilitamiento de sus conducciones políticas y a un progresivo desánimo de la población, harta de tantas penurias económicas y de tanta guerra. Finalmente la derecha retomo el gobierno por elecciones con el triunfo de Violeta Chamorro en 1989.
Las presión combinada de acción diplomática, guerra económica y acción paramilitar sobre el pueblo y el Gobierno que protagonizan un proceso transformador emparentan a los procesos del bolivarianismo y el sandinismo. La circunstancia de que una franja importante de la población, no menor del 30%, como consecuencia de esas presiones y también de los errores de los gobiernos empieza a retirarse de la política, o al menos de la adhesión activa al oficialismo, también es coincidente.
Para no poner en un mismo plano los diferentes elementos que se combinan en una situación compleja creo que hay que resaltar que, al igual que lo ocurrido en Paraguay y en Nicaragua, el gobierno y el pueblo de Venezuela están pagando la osadía de intentar un proyecto diferente, más justo y más humano.
Ser de izquierda o votar a la izquierda es aceptable mientras no se supere la marginalidad política, pero cuando fuerzas de izquierda alcanzan triunfos y relativos avances en la tarea de transformar la sociedad, la respuesta de la derecha local y de las potencias imperiales es contundente. El precio por desafiar al sistema capitalista y al orden imperial se paga con la demonización, la muerte y múltiples penurias económicas
En esas circunstancias tan duras, no es sorprendente que una parte del propio pueblo empiece a preguntarse si vale la pena tanto esfuerzo. También es cierto que en esas circunstancias es muy importante que los gobiernos y las fuerzas que lideran el proceso cometan lo menores errores posibles. Porque los errores desmoralizan y mucha veces desde la sobreactuación de los errores, se justifica la pasividad o la defección.
Algunas conclusiones
La propuesta de buscar claves en nuestra propia historia latinoamericana para ayudarnos a comprender lo que sucede en Venezuela, no pretende ocultar que el proceso bolivariano tiene sus propias originalidades.
Es evidente además que los mecanismos y presiones para acorralar y desestabilizar a un gobierno popular no son los mismos que en la década del 60 y el 70. Pero existen continuidades y coincidencias que siendo resaltadas aportan a la comprensión política.
Finalmente debe reconocerse que mas allá de las opiniones de los intelectuales, comunicadores o fuerzas políticas existen las opiniones y síntesis políticas que van construyendo los propios pueblos.
Si para los primeros solo habría que llevar un registro de sus opiniones, para que en el futuro sean valorados por lo que dijeron o dejaron de decir en los momentos críticos, cuando la realidad ardía, para las opiniones que van construyendo los pueblos corresponden otras observaciones.
La primera sería no apresurarse en las caracterizaciones, porque esas síntesis, esas valoraciones, se construyen por caminos diferentes, en forma más lentas y por procedimientos mucho más complejos. En esa construcción debe valorarse que la propia condición de oprimidos y ninguneados permite identificar, olfatear, a sus iguales en el continente. Pueden sentirlos por su forma de hablar, por el color de su piel y también por sus enemigos.
Si en las movilizaciones de la oposición venezolana solo se ven jóvenes ricos, rubios y de ojos claros y en las del chavismo negros, mestizos y originarios pobres, ya tienen un primer indicio. Si Macri, aborrece a Venezuela, el gobierno chavista no puede ser tan malo. Si Chávez fue enemigo de EEUU y Maduro sigue siendo acosado, algún interés patriótico debe estar defendiendo. Los de abajo, a diferencia de las clases medias que viven cambiando de opinión, construyen posiciones lentas, pero sólidas y que permanecen en el tiempo.
Han pasado 150 años desde que la Revolución Paraguaya fue aniquilada y no han podido convencer al pueblo guaraní de que aquel esfuerzo no valió la pena.

La Haine
Texto completo en: http://www.lahaine.org/claves-para-comprender-lo-que

La única salida para implementar el acuerdo es una constituyente: Enrique Santiago

Por Caracol


El asesor jurídico de las Farc lanzó duras críticas al alto tribunal por la decisión que restringe los alcances del fast track.

En conversación con Caracol Radio, EnriqueSantiago, asesor jurídico de las Farc, aseguró que la preocupa la decisión de la Corte Constitucional en la que se tumbaron varios apartes que permitían el trámite ágil de la implementación del acuerdo.

Para el asesor, es preocupante la actitud del poder judicial ante el proceso de paz. “La Corteha congelado el proceso de paz. (…) Me parece que la Corte acaba de paralizar el proceso”, dijo.

Resaltó que le sorprende la decisión, sobre todo cuando faltan menos de 15 días para que se cumpla el día 180 para la dejación de armas.

“Esto crea problemas jurídicos”, dijo. Y agregó que con lo que se ha conocido del fallo de laCorte Constitucional, pareciera que la única vía que queda para implementar el acuerdo “es un proceso Constituyente”.

Según él, uno de los poderes del Estado estábloqueando la implementación del acuerdo de paz y eso muestra que la institucionalidad no funciona.

“Llegamos a la conclusión de que la institucionalidad no funciona, y si no funciona toca cambiarla. Y la única forma sería con laConstituyente”, explicó Santiago.

Y agregó: “Por el bien del país espero que se reconsidere la decisión. (…) Solo se está pidiendo garantías mínimas de seguridad", dijo. Y resaltó que habla en su nombre y que no conoce la opinión de las Farc.

Venezuela, entre el chavismo y la restauración colonial

x Jorge Beinstein - La Haine
La derecha aparece girando en torno de dos polos, uno extremista, que algunos califican de “uribista”, y otro de aspecto más moderado, de golpe blando

La crisis venezolana se profundiza. El gobierno ha respondido al acoso de la derecha local y de los EEUU lanzando la iniciativa de la Asamblea Constituyente, su intención fue producir un cambio radical de escenario convirtiendo a los acosadores derechistas en golpistas acosados por una probable avalancha popular movilizada detrás de la futura conformación de un nuevo modelo institucional fundado en el poder comunal, expresión directa de las mayorías populares. Las redes sociales y un número creciente de autores se refieren a la perspectiva de una “guerra civil”.

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VENEZUELA La polarización y la cuestión caribe

x Reinaldo Iturriza - LaHaine.org
Lo de Venezuela fue con Hugo Chávez y sigue siendo con Nicolás Maduro una cuestión caribe. No importa cuántos rompan con nosotros, y si nos quedamos con pocos amigos

El texto que publico a continuación es el que abre la primera parte del libro “El chavismo salvaje”, intitulado “¿Qué es la polarización?”. He considerado necesario agregarle una breve introducción, en la que hago un ejercicio muy conciso de actualización. Las circunstancias lo exigen, puesto que las de hoy son circunstancias muy similares a las de 2002, año del golpe de Estado contra Hugo Chávez. El mismo odio, el mismo miedo, el mismo espíritu de venganza. Los mismos crímenes atribuidos automáticamente al chavismo, no importando si luego las investigaciones arrojan conclusiones que lo desmienten. Las mismas brutales golpizas a personas por el simple hecho de “parecer” chavistas. El mismo furor antipolítico, el mismo envilecimiento de una minoría muy violenta, rechazada por la mayoría de la población venezolana, incluyendo la mayor parte de la base social del antichavismo.
La misma impostura sobre la polarización entendida como enfrentamiento irracional de dos fuerzas equivalentes, con la salvedad de que ya no se trataría exactamente de dos fuerzas: del lado del chavismo apenas persistiría un Gobierno muy débil que ha “traicionado el legado” de Chávez, razón por la cual, de acuerdo a lo que plantean los análisis más condescendientes, solo faltaría resolver el misterio de cómo es que todavía una pequeña parte del pueblo y, más curioso, del movimiento popular, le sigue apoyando.
Los ejemplos sobran, pero con fines estrictamente ilustrativos podrían citarse tres de ellos: Eleonora Cróquer Pedrón se refiere al “gobierno caótico y delincuencial de Maduro” (1), y describe así la situación política en Venezuela: “por un lado, los excesos de un ‘gobierno’ espectral, mercenario y totalitario; y, por el otro, los despropósitos e inconsistencias de una ‘oposición’ negadora y debilitada por el logos nostálgico y profundamente autoritario que la rige” (2). Es también el caso de Emiliano Terán Montavani, para quien “el horizonte compartido de los dos bloques partidarios de poder es neoliberal” (3) o el caso de Keymer Ávila, quien, a propósito de la convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente hecha por el presidente Maduro, ha escrito: “Si este proceso lo ganan (sic) cualquiera de los dos polos aparentemente antagónicos perderemos todos, la Constitución hay que protegerla de ambos bandos” (4).
Con sus honrosas excepciones, y con notables desniveles en cuanto a rigurosidad analítica, quienes reproducen las diversas variantes de este discurso de la polarización incurren en los mismos errores o despropósitos de hace quince años: en su afán por marcar distancia del conflicto político, terminan suscribiendo las posiciones del antichavismo, incluso del más antidemocrático, o asumiendo posturas que le son completamente funcionales.
Se ha dicho demasiadas veces que hay hechos históricos trágicos que se repiten como farsa. En el caso del manido discurso de la polarización, habría que decir que hay errores que son aún más trágicos cuando se repiten.
Es el tipo de error que se comete, por ejemplo, cuando no se distingue entre la “política boba”, que enfrenta a las líneas de fuerza más conservadoras y autoritarias del chavismo con lo más ruin del antichavismo (5), y el conflicto histórico en desarrollo actualmente en la sociedad venezolana, que enfrenta dos proyectos políticos antagónicos.
Incluso a quienes hemos combatido desde siempre a los policías del pensamiento y la política entendida como ejercicio paranoico, nos resulta sospechosa la total ligereza con la que son tratados asuntos tan decisivos como la guerra económica contra la población venezolana y su relación directa con los esfuerzos imperiales por retomar el control total de nuestros recursos (en este punto, Terán Mantovani es una excepción). No vale excusarse, a estas alturas, en las deficiencias de la vocería oficial y su propensión a reducir la interpretación de la realidad a mera propaganda.
Cuestiónese la propaganda, pero no se incurra en el mismo error de anular la realidad.

Algo muy similar cabe decir a propósito de quienes, como nos corresponde a todos y todas, repudian las violaciones de derechos humanos, algunas de ellas graves, que se producen cuando el Gobierno nacional actúa para mantener, controlar o restablecer el orden público, pero guardan un silencio casi sepulcral frente al ataque sistemático de centros de salud públicos, unidades educativas públicas, unidades e instalaciones de transporte públicos, centros de distribución de alimentos públicos, sedes u oficinas de instituciones públicas, actos de sabotaje del servicio eléctrico y, lo peor, el asesinato de personas que no estaban manifestando en contra del Gobierno nacional; actos criminales que, dicho sea de paso, son perpetrados muchas veces con la complicidad de autoridades regionales o locales opositoras al Gobierno nacional, incluyendo los cuerpos policiales bajo su responsabilidad. ¿O es que, cuando de derechos se trata, unos son más humanos que otros?
La indignación selectiva, esa que nos hace lamentar la muerte de unos seres humanos e ignorar la de otros, es una expresión clara y terrible de los niveles de degradación que puede alcanzar el conflicto político, que es lo que ocurre inevitablemente, por cierto, cuando el conflicto no se dirime democráticamente. Pero peor aún es pretender que, en nombre del rechazo a la indignación selectiva, se puede silenciar el hecho de que durante las mal llamadas “guarimbas” de febrero a junio de 2014, treinta y seis personas murieron como consecuencia de acciones de los “guarimberos” y siete a manos de efectivos policiales o efectivos militares (6). ¿Cómo guardar silencio frente al hecho de que este patrón se está repitiendo en 2017, con el agravante de que, en tan solo un mes, la cantidad de víctimas mortales casi alcanza a la de 2014? (7). Es cierto: las víctimas mortales caen “de lado y lado”. Pero hay que tener muy poco coraje para no reconocer que esto ni siquiera está cerca de ocurrir proporcionalmente.
Tratar tan ligeramente asuntos tan decisivos o permanecer callados frente a hechos tan graves solo puede ser funcional a las fuerzas políticas más retrógradas: esas que celebran por adelantado la supuesta inminente restauración de la democracia, cuando lo que están es cerca de aniquilarla; las mismas que intentan crear un clima de crispación tal, que resulte absolutamente natural hablar de “matar chavistas” como si de matar moscas se tratara; las mismas que están haciendo todo lo posible porque haya un baño de sangre en Venezuela; las mismas que, sin vergüenza alguna, hacen bandera política de personas presuntamente asesinadas por partidarios del antichavismo (8).
Porque una cosa es la obligación que tiene el chavismo de asumir la responsabilidad que le corresponde y otra muy distinta es acusarle de ser el “culpable” de cuanto ocurre en Venezuela. En 2002, cuando al menos resultaba novedosa, esta postura era ya sencillamente inaceptable: era la “sociedad civil” atribulada por la “tragedia” que significaba la presencia intolerable de la barbarie chavista. En 2017 la “tragedia” es de mayores proporciones: es todo el “pueblo” levantado contra la “dictadura”, un Gobierno que desconoce la voluntad popular, neoliberal, totalitario, criminal, etc. De aquel fuego revolucionario, de aquel pueblo politizado, solo quedarían las cenizas, y un país en ruinas.
Antes de terminar con esta introducción, quisiera traer a colación una entrevista a William Ospina publicada en 'El Espectador' el 12 de enero de 2013 (9), en la que el escritor era interpelado en términos más bien severos por el contenido de un artículo de su autoría, publicado exactamente una semana antes en el mismo periódico, e intitulado “A las puertas de la mitología” (10).
El artículo en cuestión, en el que Ospina realizaba una elocuente defensa de Hugo Chávez (“Yo creo que ha sido un gran hombre, que ha amado a su pueblo, y que ha intentado abrir camino a un poco de justicia en un continente escandalosamente injusto”), iniciaba con la siguiente anécdota: “Alguna vez le pregunté a García Márquez si no había sido muy difícil ese momento en que buena parte de la intelectualidad latinoamericana rompió con la Revolución cubana, y sólo él y unos pocos siguieron siendo sus amigos. Gabo no respondió con una teoría sino con algo más visceral: ‘Para mí, dijo, lo de Cuba fue siempre una cuestión caribe’. A mi parecer, ello quería decir que no se trataba de marxismo o teorías revolucionarias sino de la lucha de un pueblo por su soberanía y su cultura frente al asedio de unos poderes invasores” (11).
Volviendo a la entrevista, en algún punto del careo con la periodista, Ospina dejó colar la siguiente frase: “Venezuela es el único país de América Latina en donde los pobres están contentos y los ricos están molestos. Eso debería significar algo” (12).
Poco más de cuatro años después, muchos pobres están molestos y muchos ricos están contentos. Eso debería significar algo.
Pero además, para entender lo que acontece a Venezuela hay que preguntarse: ¿quiénes desean la guerra y los sepulcros, y quiénes la paz y la justicia?
Lo de Venezuela fue con Hugo Chávez y sigue siendo con Nicolás Maduro una cuestión caribe. No importa cuántos rompan con nosotros, y si nos quedamos con pocos amigos.
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¿Qué es la polarización? (13)
Recuerdo ese balcón en Sabana Grande, casi sobre la Casanova, la noche del viernes 6 de diciembre de 2002. Los alaridos de horror, la sorpresa, el estupor: todo podía percibirse con una nitidez paralizante. Al cabo de pocos segundos, la explosión de cólera, bramidos aislados e imprecaciones que fueron convirtiéndose en un coro que pedía venganza. Un desquiciado acababa de abrir fuego contra el antichavismo congregado en la Plaza Francia. La noche apenas comenzaba.
Me tocó lanzarme a la calle, rumbo a Plaza Venezuela, donde agarraría el autobús hacia San Antonio de Los Altos. Tal vez fueron los minutos más largos de mi vida. Lo que sí es seguro es que nunca como entonces alcancé a sentir algo parecido a aquel odio que circulaba a corrientazos, como latigazos en la nuca, como el mar embravecido golpeando con todas sus fuerzas las paredes de un malecón. El aire pesado, a punto de desplomarse y aplastarnos a todos, era sostenido a duras penas por el chillido de algún carro, el taconeo nervioso, el rumor colectivo. Odio, mucho odio. Y miedo. En las inmediaciones de la Plaza Francia, un buhonero con apariencia de chavista había sido golpeado salvajemente. El recorrido a casa, que en condiciones ideales puede completarse en menos de treinta minutos, me tomó cuatro o cinco horas interminables. Barricadas en la Panamericana, alimentadas por árboles que eran talados con motosierras por tipos musculosos que vestían a la última moda. Puñetazos y patadas contra los carros de quienes se atrevían a reclamar, por más tímidamente que fuera, contra aquellos métodos de protesta. Gente en las calles, desaforada. Escaramuzas. Noticias de intentos de agresión física contra personas de pública filiación chavista. San Antonio es como una gran urbanización del este de Caracas: furibunda y militante. Aquel día, una parte de la sociedad venezolana, minoritaria pero muy beligerante, acusó automáticamente a su contraparte política de ser la responsable de un abominable crimen en el que, sin embargo, no tuvo participación alguna. Sin pruebas, por supuesto. Sin enmienda posterior. Lo hizo antes y lo continuó haciendo después. Esta falta, más bien este exceso, el conjunto de circunstancias que eximían al antichavismo de reconocer la dignidad e incluso la humanidad de su oponente, era consecuencia de la polarización.
Pero la polarización es una añagaza. El vocablo suele remitir a crispación, predominio de las emociones sobre la razón, intolerancia, invasión de la política en todas las esferas de la vida, etc. Añagazas todas. Trampas de la retórica para cazar incautos o desprevenidos, incluso para movilizar voluntades. Un engaño. En la Venezuela en tiempos de chavismo, el uso del término tiene su origen en una enorme impostura. A grandes rasgos, ésta consiste en aparentar distancia frente al conflicto político, en ubicarse más allá de las dos grandes líneas de fuerzas enfrentadas, para tomar partido por una de ellas, de manera subrepticia.
No en balde, el discurso de la polarización cobró mayor auge justo a partir de 2002, cuando el Gobierno de Chávez estuvo más asediado, y cuando el chavismo fue más vilipendiado, estigmatizado, criminalizado, demonizado. En tal contexto, la noción de polarización traducía el enfrentamiento irracional, fuera de todo cause democrático, lejos de todo respeto por las formas civilizadas de la política, entre dos fuerzas equivalentes, en cuanto a métodos y propósitos: la aniquilación del adversario mediante el insulto, la provocación o la descalificación, primero, y luego mediante la violencia fratricida. En otras palabras, se trata de un discurso que, pretendiéndose como el único autorizado para dibujar un mapa realmente fiel de la conflictividad política, hacía exactamente lo contrario: borronearlo, salvando la responsabilidad histórica de una minoría dispuesta literalmente a todo con tal de desconocer la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano, y caricaturizando grotescamente al chavismo, en lugar de hacer un mínimo esfuerzo por retratarlo con justicia.
Además de tamaña impostura, más bien predominante en predios académicos, todavía preocupados por aparentar “objetividad”, tal discurso encierra una gran paradoja, sobre todo cuando se despliega a través de un periodismo que demasiado pronto se liberó de ataduras éticas: la figura de Chávez es a la vez demonizada y endiosada. Chávez sería responsable, antes que cualquier otra cosa, de estimular el “odio social”, “dividiendo” al país en ricos y pobres, oligarcas y bolivarianos (de allí provendría, fundamentalmente, su capital político). Luego, sería el líder mesiánico, vista su extraordinaria habilidad para la manipulación de las masas resentidas y postergadas.
Sin embargo, puesto todo el empeño en facilitar el avance de la cruzada moral que él mismo anuncia, concentrado en la distribución de culpas, este discurso supone lo que hay que explicar: cómo se constituye el sujeto chavista. Esta polarización que atizaría Chávez con su “lenguaje violento” sólo es posible haciendo desaparecer al chavismo, es decir, reduciéndolo a una masa manipulable, maleable, pasiva, rabiosa, irracional, que poco o nada juega en esta historia. Así, Chávez es convertido por sus más acérrimos enemigos en un demiurgo que vendría a ordenar lo informe (las masas) para volver a promover el caos. En otras palabras, y para colmo de ironías, en nombre de la polarización, el antichavismo hace aquello de lo que acusa a Chávez: le niega al chavismo su condición de sujeto político, porque de alguna forma hay que explicar el origen de esa fuerza sobrenatural (léase apoyo popular), que exhibe la deidad maligna.

Al menos en su versión más difundida, el discurso de la polarización es hagiografía pura y dura.
Pero en este caso, no para justificar a los monarcas, como diría Wallerstein, o como una práctica estimulada por las élites que controlan a su antojo las estructuras de poder, sino para suscitar al sujeto encargado de superar la situación de polarización y poner las cosas en su sitio: la “sociedad civil”. Una suerte de hagiografía a la inversa que legitima la lucha contra el “absolutismo” de Chávez. La “sociedad civil” no sólo es anverso, en tanto que encarna los intereses de las élites que comienzan a ser desplazadas, sino también el reverso del sujeto “pueblo” chavista que, no obstante, permanece invisibilizado, reducido, oculto. Incapacitado, o más bien indispuesto para reconocer lo que pudiera haber de singularidad en el chavismo, concluye invariablemente que Chávez es una reedición del pasado secular, más de lo mismo, el caudillo que siempre vuelve (junto a su montonera) para recordarnos cuánto de barbarie sigue habiendo entre nosotros.

Si Gramsci hablaba de pesimismo de la inteligencia, nuestros hagiógrafos personifican la inteligencia desencantada: la realidad nunca está a la altura de sus expectativas. Actúan como los “historicistas” que retrataba Benjamin, que andan “en el pasado como en un desván de trastos, hurgando entre ejemplos y analogías”. Chávez es inscrito en la regularidad de los caudillos que van y vienen, mientras la decepción crece, porque el presente es siempre una promesa incumplida. Pero si este discurso se conforma con una “imagen ‘eterna’ del pasado”, para seguir con Benjamin, nos corresponde levantar “una experiencia única del mismo, que se mantiene en su singularidad”. Mientras dejamos “que los otros se agoten con la puta del ‘hubo una vez’, en el burdel del historicismo”, nosotros permanecemos dueños de nuestras fuerzas: lo suficientemente hombres “como para hacer saltar el continuum de la historia”.
Corregir la falta de carácter que supone este discurso de la polarización como hagiografía, que atenaza y deshumaniza la figura de Chávez (endiosándolo y demonizándolo al mismo tiempo) y relega al chavismo al ostracismo, expulsándolo del “paraíso terrenal” de la política, implica de hecho desacralizar la política venezolana: la manera como se cuenta su historia, la forma como es concebida y practicada. Desacralizar significa aquí reconocer el conflicto como fundamento de la política y no marcar distancia frente a él en razón de una pretendida superioridad moral ni borronearlo en nombre de la “objetividad” científica o periodística. Justamente porque ambas imposturas se fundan en una condena moral del conflicto (“empatía con el vencedor”, lo llamaba Benjamin), el sujeto de la lucha desaparece de la escena, o solo aparece como muñeco de ventrílocuo. Esto es lo que significa el chavismo: es el sujeto de la lucha. Desacralizar significa por tanto hacer visible a este sujeto, rescatarlo de la oscuridad, lo que por cierto no equivale a retratarlo como el ángel que ha venido a redimirnos o como el profeta en la cruz dispuesto a expiar nuestros pecados. Al contrario, quiere decir retratar al chavismo en toda su profanidad, con sus grandezas y sus miserias. Desacralizar significa también humanizar la figura de Chávez, lo que implica, al menos para el campo popular y revolucionario, aproximarse sin complejos al esquivo asunto del liderazgo.
Se dice, por ejemplo, que el gran problema del chavismo, su principal debilidad, la causa de su fracaso inevitable, es que está aprisionado en la figura de Chávez, que es incapaz de superar ese límite. Una posición tal presupone, obviamente, que el chavismo sólo puede relacionarse con su líder desde una posición subordinada, expresada en el apoyo ciego y la incondicionalidad. Prácticamente no existe diferencia entre esta posición y la asumida desde el comienzo por el antichavismo más rancio. De hecho, puede decirse que no es más que su variante “progre”. Una vez más, lo que permanece oculto es el chavismo como sujeto de la lucha, el hecho de que su propia constitución como sujeto político no hubiera sido posible sin beligerancia, sin conflicto, sin interpelación. Chávez ha prestado su apellido y su liderazgo, pero su liderazgo no es nada sin el chavismo. Son dos procesos simultáneos y dependientes uno del otro: subjetivación política del chavismo e irrupción del Chávez líder.
Una vez desacralizada, podemos hablar de la polarización como el resultado de una interpelación mutua y permanente entre Chávez y el pueblo chavista. La consecuencia es un nuevo universo político: durante largo tiempo reducido a la nada, invisibilizado, silenciado, marginado, el pueblo irrumpe en la escena política para trastocarlo todo. El chavismo encandila: con él se hacen escandalosamente visibles las contradicciones de clase y casta, las injusticias de todo tipo. Una política aletargada y estancada se ve arrollada por un sujeto que agita y se moviliza, demanda y antagoniza. En abierta oposición a la razón desencantada de nuestros hagiógrafos, el chavismo encarna la razón estratégica, como la concebiría Daniel Bensaïd. Con el chavismo, la sociedad venezolana se repolitiza, se reconoce en la actualidad del conflicto, dejando atrás la mojigatería de las formas “civilizadas” de la política, que relegaban al pueblo, en el mejor de los casos, al patético papel de actor de reparto.
Con el chavismo cambió la historia de la política. Por eso, en previsión de las falsificaciones al uso, vale todo el esfuerzo que se haga para contar, tantas veces como sea posible, la historia de cómo es que cuando decidimos luchar, ya nunca más fuimos los mismos.
Fuimos mejores. Lo que seguimos siendo, pese a todo.

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Notas
(1) Eleonora Cróquer Pedrón. Violencia y espectacularización: del impase de la política a la política del impase en la Venezuela contemporánea. Frontal 27. 22 de abril de 2017. http://frontal27.com/violencia-y-espectacularizacion-del-impase-de-la-politica-a-la-politica-del-impase-en-la-venezuela-contemporanea/
(2) Eleonora Cróquer Pedrón. Violencia y espectacularización: del impase de la política a la política del impase en la Venezuela contemporánea.
Frontal 27. 22 de abril de 2017. http://frontal27.com/violencia-y-espectacularizacion-del-impase-de-la-politica-a-la-politica-del-impase-en-la-venezuela-contemporanea/

(3) Emiliano Terán Mantovani. Venezuela desde adentro: siete claves para entender la crisis actual. América Latina en Movimiento. 20 de abril de 2017. http://www.alainet.org/es/articulo/184922
(4) Keymer Ávila. La Constitución como pharmakos. Contrapunto. 3 de mayo de 2017. http://contrapunto.com/noticia/la-constitucion-como-pharmakos-134110/
(5) Reinaldo Iturriza López. El chavismo salvaje. Editorial Trinchera. 2017. Págs. 104-106, 160-161.
(6) AVN. Defensor del Pueblo: Fascismo fue causa principal de las 43 víctimas de la guarimba. 18 de enero de 2016. http://m.avn.info.ve/contenido/defensor-del-pueblo-fascismo-fue-causa-principal-43-v%C3%ADctimas-guarimba
(7) Luigino Bracci Roa. Lista de fallecidos por las protestas violentas de la oposición venezolana, abril y mayo de 2017 (Actualizado). Alba Ciudad. 4 de mayo de 2017. http://albaciudad.org/2017/05/lista-fallecidos-protestas-venezuela-abril-2017/
(8) El 6 de mayo de 2017, el partido opositor Voluntad Popular, a través de su cuenta oficial en Twitter, exigía justicia para “Carlos Eduardo, Paola, Kenyer, Almelina y Miguel”, y acusaba al presidente Nicolás Maduro de “asesino”. Los presuntos asesinos de Paola Ramírez Gómez y Almelina Carrillo son partidarios del antichavismo. https://twitter.com/VoluntadPopular/status/860801195383934976
(9) Cecilia Orozco Tascón. “Chávez entrará a la mitología de los altares callejeros”. El Espectador. 12 de enero de 2013. http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/chavez-entrara-mitologia-de-los-altares-callejeros-articulo-396288
(10) William Ospina. A las puertas de la mitología. El Espectador. 5 de enero de 2013. http://www.elespectador.com/opinion/las-puertas-de-la-mitologia-columna-395237
(11) William Ospina. A las puertas de la mitología. El Espectador. 5 de enero de 2013. http://www.elespectador.com/opinion/las-puertas-de-la-mitologia-columna-395237
(12) Cecilia Orozco Tascón. “Chávez entrará a la mitología de los altares callejeros”. El Espectador. 12 de enero de 2013. http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/chavez-entrara-mitologia-de-los-altares-callejeros-articulo-396288
(13) Reinaldo Iturriza López. El chavismo salvaje. Editorial Trinchera. 2017. Págs. 23-28.
* Reinaldo Iturriza López fue Ministro del Poder Popular para la Cultura y Ministro del Poder Popular para las Comunas y Protección Social de la República Bolivariana de Venezuela
www.dariovive.org
Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-polarizacion-y-la-cuestion
 

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