Headlines News :
Con tecnología de Blogger.

Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

RECOMENDADO CAMBIO TOTAL

[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

Hey loco, No dispares!

Vamos a Cuentiarnos la Paz

LOS RICOS NO VAN A LA GUERRA

Blog ESTADÍSTICAS

BLOG DESTACADO

Mostrando las entradas con la etiqueta Lenin Moreno. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lenin Moreno. Mostrar todas las entradas

La derecha ecuatoriana tampoco acepta su derrota

* El banquero Guillermo Lasso lanza a sus seguidores a la protesta callejera al considerar que hubo fraude electoral en los comicios del domingo, que ganó Lenín Moreno.
* Cuestionar el triunfo de un candidato progresista en América Latina se ha convertido en habitual. Ecuador se suma así a la lista de gobiernos de izquierda ‘sospechosos’ en Latinoamérica.
03 Abril 2017
23:06


Es difícil calcular cuántas veces se habrá proyectado la sombra de la duda sobre el resultado electoral de un país latinoamericano. Sobre todo si el vencedor representa a una opción política de izquierda. Calculo que dos o tres millones en las últimas décadas. Ocurre en Venezuela, en Bolivia. Ocurrió en Uruguay, en Argentina, en Brasil y, por supuesto, en Ecuador. De hecho, cuestionar el triunfo de un candidato progresista en América Latina forma parte de la crónica negra ya no solo de las corrientes de opinión más neoliberales del continente americano sino también de un importante sector de la prensa española que desde hace algunos años ha desarrollado un instinto especulador con la verdad de los movimientos de izquierda que brotan en nuestro entorno cercano. Hay muchos ejemplos pero el caso de Venezuela es el más insistente. En España se trata como una cuestión de Estado y, por extensión, implica a aquellos líderes regionales que se animan a pedir en público un poco de respeto hacia el proceso político bolivariano.
Algo de eso le ha comenzado a suceder al nuevo presidente de Ecuador, Lenín Moreno, a quien el exiguo margen de su victoria sobre el banquero Guillermo Lasso, poco más de 3 puntos porcentuales y 200.000 votos, le está acarreando digerir una pléyade de acusaciones de fraude con brotes de violencia callejera desmedida. En la avenida 6 de Diciembre de Quito, el lugar donde se encuentra la sede central del Consejo Nacional Electoral ecuatoriano (CNE), cientos de simpatizantes de la opción conservadora derrotada claman a estas horas contra un resultado que consideran como la prueba de que Ecuador va camino de convertirse en otro Leviatán latinoamericano como ya lo es Venezuela.
El propio Lasso apelaba en las redes sociales a la manipulación de actas electorales detectada por sus observadores para justificar una lucha destinada “a recuperar la libertad, la democracia y la prosperidad” se supone que secuestrada por una década de “correísmo”. Suele decirse que, por mucho que se repita una mentira, ésta no se convierte en verdad, pero parece claro que, si una consigna tan nítida como la del banquero guayaquileño se repite día y noche existe un serio riesgo de que acabe representando la realidad para mucha gente.
De manera que impugnando en esos términos el reconocimiento del triunfo de Lenín Moreno, la derecha oligárquica ecuatoriana parece decidida a transformar el país en un escenario bélico, como lo fue el Ecuador de los años 90 en el que Lasso hizo su fortuna, y a las principales calles de sus ciudades, a tenor de lo visto la pasada noche por televisión, en una especie de Madison Square Garden en horarionon stop.
Buena parte de los españoles que migraron a Ecuador escapando del duro castigo infringido por la crisis financiera de 2008 comparten dos certezas sobre esta paradójica situación. La primera es que el país andino tiene una herida sin cerrar con su pasado reciente, el diabólico feriado bancario que entre 1999 y 2001 condenó al exilio a casi el 20% de la población y en el que Guillermo Lasso, como superministro de Economía y Energía del gobierno neoliberal de Jamil Mahuad, jugó un papel estelar.
La segunda certeza es que pese a las profundas desavenencias surgidas en el interior del movimiento de amplio espectro que en 2007 impulsó a Rafael Correa a la presidencia del país, la mayoría del pueblo ecuatoriano está prevenido ante determinados personajes como Lasso, capaces de envenenar con su presencia cualquier alternativa de cambio al modelo actualmente en vigor. Los datos están ahí: en 10 años de Revolución Ciudadana, la pobreza en Ecuador ha disminuido 13 puntos, la desigualdad 27, la economía ha crecido a un promedio anual del 3,9% y el paro es el más bajo de Latinoamérica. Además, las infraestructuras construidas durante este tiempo son la envidia de la región y la normalidad institucional está presente en casi todos los rincones del país.
También es cierto que varios acontecimientos ocurridos en los últimos años, como la liquidación de la iniciativa antiextractivista en la selva del Yasuní y los ásperos enfrentamientos mantenidos con algunas organizaciones sociales e indígenas que resultaron indispensables en el triunfo de Alianza País revitalizó a los sectores más conservadores del país convencidos de que, esta vez sí, contaban con la fuerza necesaria para retomar las riendas del poder del que fueron desterrados hace una década. Tanto es así que en un giro copernicano la izquierda ecuatoriana no “correísta” pidió el voto para el más genuino representante político del capital financiero que hay en el país. Una posición inexplicable a tenor de la fórmula repetida por Lasso para cambiar el país: aperturismo económico y desregulación de los mercados, combate a muerte al déficit fiscal mediante la reducción del Estado y recortes de la protección social, congelación salarial y eliminación de impuestos. Es decir, neoliberalismo puro en un país que ya vivió ese modelo con resultados dramáticos. Todo un contrasentido que puede acarrear consecuencias demoledoras para ese sector de la izquierda ecuatoriana que hace años que rompió relaciones con el Estado.
Decía García Márquez, hablando de las leyes del periodismo, que una gota de ficción contamina un océano de realidad. Pues bien, unos líderes iracundos y tan infantiles como su propia incapacidad para valorar el significado del voto nulo en respuesta crítica a la política oficial han estado a punto de destrozar un proceso donde aún existen ventanas abiertas para la profundización de la justicia social. Es verdad que en el periodo de cuatro años que ahora comienza, el nuevo presidente Lenín Moreno tiene todo por demostrar y que la simple comparación con Rafael Correa puede ser tremenda para él aunque haya enviado mensajes comprometiéndose a rebajar la tensión que había brotado en los últimos años de mandato de su antecesor.
La izquierda crítica ecuatoriana tampoco podía ser tan ingenua y pensar que Guillermo Lasso iba a aceptar su derrota como sueñan los personajes de las novelas de Luis Landero cuando son jóvenes y todavía conservan sus utopías en estado puro. La verdad es que el multimillonario guayaquileño ha hecho lo que la derecha local y regional exige a un personaje con su reputación y su dinero. Es decir, “pedir a todos, pacíficamente, que sigamos en las afueras de nuestra delegación del CNE exigiendo transparencia” y que viajará a Quito “para defender la voluntad de los ecuatorianos”, además de reunirse con la prensa internacional “para denunciar lo ocurrido”, según implora desde las redes sociales. Toda una declaración de intenciones. De confirmarse su presencia en la capital, el caso podría acaparar estudios de investigación en un futuro no muy lejano como signo inequívoco de los nuevos tiempos: Uno de los banqueros más poderosos de Ecuador cobijado dentro de una tienda de campaña para protestar por un presunto fraude electoral. A la vista de las expectativas creadas en las semanas previas a los comicios del domingo parece que la reacción de Lasso responde más a un intento burdo de encender a sus seguidores que a una forma heroica de defender la democracia. 

Ecuador: el pueblo dijo ni un paso atrás

x Atilio Boron - LaHaine.org
El viejo topo de la historia continúa su labor y aquí, en la mitad del mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos

La victoria obtenida por Alianza País en el balotaje del 2 de Abril confirma que el pueblo ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al vacío, emulando la tragedia argentina. Lenin Moreno y Jorge Glas representan la consolidación de los avances logrados en numerosos campos de la vida social durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa; su adversario, Guillermo Lasso, personificaba el retorno de la alianza social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas.

Un país con grandes mayorías nacionales secularmente sumidas en la pobreza, con índices de desigualdad y exclusión económica, social y cultural aberrantes. Una nación víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que saqueaban impunemente a una población que tenían como rehén y que, en su desenfreno, provocaron la megacrisis económica y financiera de 1999. En un alarde de falsificación de los hecho históricos a esa tremenda crisis la denominaron, amablemente, “feriado bancario”, a pesar de que en su vorágine acabó con la moneda ecuatoriana, que fue reemplazada por el dólar estadounidense, y provocó la estampida de unos dos millones de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a salvo de la hecatombe.
Son varios los factores que explican este alentador resultado, para Ecuador y para toda América Latina.

Uno: los traumáticos recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las fuerzas políticas de aquella crisis –antes que nadie Guillermo Lasso- proponían la adopción de las mismas políticas que la habían originado. La candidatura de la derecha manifestó que ampliaría los márgenes de autonomía de las fuerzas del mercado, reduciría el gasto público, privatizaría la salud y la educación, bajaría los impuestos y acabaría con la hidra de siete cabezas del supuesto “populismo económico”. La política social sería recortada porque sin decir cómo, Lasso aseguraba que crearía un millón de nuevos empleos en cuatro años, pero se cuidó muy bien de notarizar esta promesa en el programa de gobierno que, tal como lo prescribe la legislación electoral, inscribió ante un escribano público. En el terreno internacional, Lasso declaró que cerraría la sede de la UNASUR, entregaría a Julian Assange a las autoridades británicas y se alejaría de todos los acuerdos y organismos regionales como la UNASUR, la CELAC y el ALBA.

Dos, el intenso trabajo de campaña hecho por el binomio Moreno-Glas, que le permitió establecer un profundo vínculo con la base social del correísmo y de llevar a cabo, de nueva cuenta, una extenuante recorrida por las 24 provincias del país, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos réditos fueron evidentes a la hora de abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de Correa y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinámica gubernamental, la campaña de la fórmula oficialista. Si algo hacía falta para ratificar el carácter excepcional de su liderazgo era esto: una victoria inédita en la historia ecuatoriana porque nunca antes un gobierno se había re-elegido al cambiar la candidatura presidencial. En línea con esto hay que recordar que en la primera vuelta Alianza País había obtenido la mayoría absoluta de los diputados a la Asamblea Nacional y que un 55 por ciento de la ciudadanía votó a favor de la propuesta del gobierno de prohibir que los altos funcionarios y gobernantes pudieran tener sus dineros invertidos en paraísos fiscales. En otras palabras, apoyo interno en lo institucional y en el plano de la sociedad civil no le faltará al nuevo presidente.

En los días previos predominaba en los ambientes de la Alianza País una profunda preocupación. Las encuestas no estaban arrojando los resultados que se esperaba y ponían en cuestión el entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el país. La campaña de terrorismo mediático fue de tal magnitud y bajeza moral, y este es el tercer factor que hay que tomar en cuento, que hizo que el votante aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los encuestadores. Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Lo significativo del caso es que la derecha acusaba en los medios pero se abstenía de hacer una denuncia en los tribunales.

Como dijo uno de los observadores en la reunión con la gente de CREO-SUMA: “no queremos chismes, aporten datos concretos”. Nunca lo hicieron. Pero, abrumada e intimada por esta artillería mediática (que contó con la activa colaboración de algunos “dizque periodistas” argentinos, en realidad agentes de propaganda al servicio de las peores causas) y por las veladas amenazas de los profetas de la restauración una parte significativa de los encuestados se definían como “indecisos” cuando en realidad no lo estaban. La verdad salió a la luz a partir del escrutinio.

En una nota anterior decíamos que esta elección sería la “batalla de Stalingrado” (http://lahaine.org/fE0Y), porque de su desenlace dependería el futuro del Ecuador y de América Latina. Una derrota daría pábulos a la derecha regional y aceleraría la modificación regresiva del mapa sociopolítico sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso político, y refutando la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a decretar el “fin del ciclo progresista” mientras el finado seguía respirando.

La victoria de Alianza País confirma que la lucha continúa, que los traspiés experimentados en fechas recientes son sólo eso, que el viejo topo de la historia continúa su labor y que aquí, en la mitad del mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos y dijo “ni un paso atrás”. Como lo afirmara Correa, hicimos mucho pero queda mucho más por hacer. Haber ganado esta batalla crucial es una gran noticia no sólo para los latinoamericanos sino para todos quienes, en el resto del mundo, pugnan por poner fin a la barbarie neoliberal. ¡Salud Ecuador!

La Haine
Texto completo en: http://www.lahaine.org/ecuador-el-pueblo-dijo-ni

Lo que planea el presidente electo Lenín Moreno para Ecuador

TeleSUR.
El gobierno de Lenín Moreno en Ecuador representa una continuidad de algunos aspectos de la Revolución Ciudadana pero con algunos cambios significativos.

El presidente electo Lenín Moreno propone para Ecuador una gestión con énfasis en lo social, así como la inclusión de varios actores sociales, aseguró el analista ecuatoriano Nicolás Reyes a teleSUR.

"La propuesta de Moreno se enfoca en lo social, ya que ha priorizado la deuda social antes que cualquier otra deuda, la deuda social en educación, la deuda social en salud y la deuda social en vivienda", dijo Reyes.

La propuesta de Moreno y su partido Alianza PAIS para el periodo 2017-2021 continúa con la política redistributiva que impulsó Rafael Correa cuando asumió el cargo en 2006.

¿Qué propone Lenín?

El acceso a la vivienda representa parte importante del plan de Moreno, quien ha prometido construir 325 mil viviendas, lo que a su vez generará unos 136 mil empleos al año.
De estos, 191 mil unidades serán proporcionadas gratuitamente a las familias de bajos ingresos, mientras que el resto se hipotecaría con préstamos de interés cero donde los propietarios pagarían de 20 a 60 dólares por mes.

Dado el alto nivel de desempleo juvenil, el candidato de izquierda prometió una inversión de 241 millones de dólares para el empleo juvenil, incluyendo créditos de hasta 15 mil dólares para nuevas empresas. Moreno estima que esto creará 200 mil nuevos empleos para los jóvenes.

El plan de Moreno también incluye medidas para atender las necesidades de los ecuatorianos de bajos ingresos, que incluye:
* Triplicar el Bono de Desarrollo Humano, proporcionado a las familias más pobres, además de proporcionar un Crédito de Desarrollo Humano a estas mismas familias para emprendimientos;
* La Misión Ternura que proporcionará chequeos mensuales durante el embarazo, exámenes neonatales y cuidados en los centros infantiles durante los primeros mil días de vida; y
* Aumentar en 100 por ciento el bono del gobierno a las personas mayores y extender la cobertura a 560 mil personas de la tercera edad que viven en la pobreza y la vulnerabilidad, proporcionando atención médica, servicios gerontológicos, así como actividades educativas y recreativas.
 
Para Moreno, cuyas iniciativas de apoyo a los ecuatorianos con discapacidades le valieron la posición de máximo defensor de la discapacidad en las Naciones Unidas, el papel del Estado en la sociedad y la economía no disminuiría, sino que trabajaría con el sector privado para atender las necesidades económicas del país.
El analista Reyes describe esto como una "corresponsabilidad entre el poder político y la empresa privada".

Del mismo modo, un enfoque progresivo de la tributación, donde "los que más tienen, pagan más y los que menos tienen, pagan menos" seguiría siendo parte del "crecimiento económico con redistribución de la riqueza nacional".

Como señala Reyes, el objetivo general de Moreno es la reducción de la pobreza. "Esperamos que en algunos años el país esté libre de pobreza, la pobreza debe ser abolida".



¿Qué lo distingue de Rafael Correa?
No obstante, Reyes sí identifica importantes cambios en Moreno, en relación con el gobierno dirigido por Correa. Abordar las preocupaciones, reconectar con los movimientos sociales.
Antes de declarar oficialmente su candidatura a la presidencia, Lenín Moreno envió una carta con duras críticas: "no podemos decir que en los últimos 10 años se hayan hecho las cosas perfectas"
Como señalan algunos observadores de la izquierda, si bien hay ganancias sociales ampliamente reconocidas en el gobierno de Correa, también se han producido algunas rupturas notables con los movimientos y los sectores sociales que en algún momento apoyaron al gobierno.

Reyes cree que Moreno tendrá un acercamiento más inclusivo a estos grupos, así como hacia el diálogo sobre temas que aún no han sido abordados por la Revolución Ciudadana.

"Hay algunas luchas que son importantes en asuntos como la equidad de género, los derechos sexuales y los derechos reproductivos, así como el reconocimiento de la diversidad", agrega Reyes. "Es un reto recuperar la fuerza social, negociar humildemente el poder político con las fuerzas sociales, por ejemplo con el sector indígena".

Además, hay asuntos pendientes en cuanto a problemas que han persistido durante la década del gobierno de izquierda, especialmente el tema de la corrupción. A pesar de importantes iniciativas, casos como el del ex ministro de Petróleo Carlos Pareja Yanuzzelli y otros que huyeron del país acusados de corrupción, han suscitado preocupación incluso entre los partidarios del gobierno.
El analista político dice que se necesitan más esfuerzos para educar a la gente sobre el problema, así como su dimensión regional.

"El tema de la corrupción debe ser abordado desde el punto de vista educativo, aún más dentro del sector público. Es un tema que debe ser combatido con mucha más fuerza ", concluyó Reyes.
 

Dossier Álvaro Uribe Vélez

Colombia Invisible - Unai Aranzadi

Tendencias

.

Basta de Terrorismo de Estado

Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. CambioTotalRevista - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger