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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

Colombia: Falsa Democracia
Falsa democracia

RECOMENDADO CAMBIO TOTAL

[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

Hey loco, No dispares!

Vamos a Cuentiarnos la Paz

LOS RICOS NO VAN A LA GUERRA

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Un establishment al que no le importa la Paz, sino seguir con la corrupción

Cambio Total.

Se terminaron las sesiones extras para aprobar mediante el mecanismo de fast track los acuerdo alcanzados para implementar la Paz con el Acuerdo Final para una Paz estable y duradera.

No es que al comenzar las sesiones ordinarias pase “inevitablemente a segundo plano” el Acuerdo de Paz, como dice el diario El Espectador, sino que a los congresistas y al ejecutivo del establecimiento les importa poco aprobar el Acuerdo Final porque ello significa tener que contar en la arena política con el verdadero enemigo de clase de sus vagabunderías y corrupción.

Es desde el Estado que se torpedea la implementación seria del Acuerdo Final. Los congresistas y el gobierno creen que la guerra nunca los tocará y viven inmersos en su burbuja de Bogotá y de las capitales regionales, pero se olvidan que es en el campo en donde se anudan las más fuertes contradicciones en Colombia. Debemos recordarles que quizás los terratenientes, los ganaderos, los “empresarios del campo” no podrán volver a desarrollar sus proyectos económicos con la tranquilidad conque los estaban desarrollando desde cuando las FARC-EP decretó el Cese Unilateral de Fuegos.

Queda de esta manera demostrado que no es que el país se haya derechizado, sino que el establecimiento, la élite en el poder, siempre ha sido reaccionario y confesional, en contra del pensamiento y los deseos de los colombianos de a pie, una de las razones por las cuales tenemos una abstención de más del 60% del padrón electoral que no les seducen las propuestas del establecimiento.

De no implementarse el Acuerdo Final solo quedaría la alternative dolorosa de volver a la guerra. Guerra que quizá inmplique para Colombia entrar en una espiral de violencia de incalculables consecuencias para la clase política ya que al comprobar que son ellos unos de los “enemigos de la Paz” quizás los convertiría en un objetivo militar.

Volver a la guerra no afectaría mayormente a las FARC-EP. La organización alzada en armas está preparada para ”dialogar o combatir”, como dicen en una de sus canciones. Las FARC-EP le ha apostado, como siempre, a la Paz, pero la visión estrecha del establishment no es terreno abonado para las iniciativas de Paz. Qué lástima por ese establishment porque el tren de la historia es extremadamente duro al momento de juzgar responsabilidades.

Es más importante para la clase política seguir desarrollando la inconmensurable corrupción, dineros mal habidos mediante el narcotráfico, las corruptas coimas como las de Odebrecht, y los miles escándalos de corrupción cometidos con toda la desfachatez del mundo, como Reficar, SaludCoop, FonColpuertos, El Guavio, DRagacol, Caprecom, Coomeva, Transmilenio, Vía Girardot-Bogotá, AIS –Agro Ingreso Seguro- de Uribito Arias, etc, etc.

Vivan sin ver la realidad, señores burgueses. El pueblo colombiano ya ha despertado del letargo en el que los sumió el Terrorismo de Estado y adelanta decidido la lucha por sus más sentidas reivindicaciones. Ya vamos reconstruyendo el tejido social popular, a pesar de que el Terrorismo de Estado en ningún momento ha parado a pesar de haber estado en un proceso de negociación para alcanzar la Paz.

Queda demostrado que la estructura del Estado es obsoleta para implementar los cambios que se requieren en el momento presente. Tocará adelantar la confluencia de todos los colombianos que realmente queremos la Paz y continuar su construcción, si es necesario removiendo hasta los cimientos del Estado, hacia una Nueva Colombia en Paz con Justicia Social.


Hemos llegado al punto de quiebre. Si quieren guerra, guerra tendrán porque el pueblo no lo asusta la guerra. Si quieren Paz, la construiremos todos juntos. Somos amantes de la Paz, pero sea en Paz o en Guerra, el pueblo seguirá fortaleciendo su tejido social.

/HVT

Esperando ayuda del Diablo

Por Domínico Nadal, El Cuento de la Semana.

Era que... hubo una inundación muy grande en cierto país. Todas las personas buscaron la manera de salvarse, pero un hombre se quedó solo en ese lugar, subió al techo de su casa e incansablemente pedía la ayuda del Diablo para que lo salvara.

Éste, confiaba plenamente en el Diablo y estaba seguro que lo salvaría, de repente fue interrumpido por un hombre que pasaba en una balsa invitándolo a subir porque eran tiempos de paz, sin embargo el hombre respondió "El Diablo me salvará" y lo dejó ir.

Luego pasaron un hombre en un bote invitándolo a votar Sí en el Plebiscito, luego una lancha ofreciendo su apoyo a formar un Frente Nacional y finalmente un helicóptero que lo llevó con El Papa Francisco.

A todos los rechazó diciendo: "El Diablo me salvará."

Finalmente se ahogó y llegó al Infierno. El Diablo lo recibió a la entrada.

El hombre, molesto, le dijo al Diablo:

"¿Por qué no me salvaste si yo confiaba en ti?"


El Diablo le respondió: "¿Y la balsa, el bote, la lancha y el helicóptero que te mandé? No quisiste ninguna de esas cosas que te mandé y preferiste seguir con tu terquedad. Hasta al Papa Francisco convencí para que te rescatara. Qué crees? Que tengo solamente tiempo para tí?”

La reunión entre Santos y Uribe termina sin acuerdos concretos y mantiene estancado el proceso de paz

Seis años después de su última reunión, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y su predecesor y hoy máximo rival, Álvaro Uribe, se volvieron a sentar en una mesa a dialogar. La reunión, que de puertas para afuera terminó sin grandes conclusiones, es el primer movimiento de calado político después del rechazo a los acuerdos de paz en el plebiscito que sumieron al país en un limbo. Una “zona gris”, como definió la situación Santos la víspera, que no se puede prolongar en el tiempo porque sería “riesgoso”.
El presidente buscaba presionar a Uribe, principal abanderado del ‘no’ en el plebiscito, que hasta ahora se había mostrado timorato en las propuestas concretas sobre el acuerdo que querría incorporar al mismo. Tras la reunión, Santos aseguró que se había encontrado un camino “para culminar y fortalecer el acuerdo” y pidió que para ello no se antepusieran “antagonismos y rencillas”. Uribe, por su parte, insistió en las críticas que ha estado haciendo diciendo durante toda la campaña del plebiscito y tras el plebiscito: la necesidad de cárcel para los autores de crímenes de lesa humanidad, la posibilidad de que estos sean elegidos y un alivio judicial para las fuerzas armadas.
A la reunión entre ambos asistieron una veintena de personas más entre ministros, exministros, militares, negociadores y senadores… También estuvo el exprocurador, el ultracatólico Alejandro Ordóñez, una persona con ascendencia en la sociedad más conservadora de Colombia. A partir de este jueves continuarán los encuentros entre los equipos asignados por los partidarios del ‘no’ –Iván Duque, Oscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo- y los delegados del Gobierno: el jefe negociador, Humberto de la Calle; la canciller, María Ángela Holguín y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Lo que salga de esos diálogos deberá ser, después, conversado con las FARC.
Antes de reunirse con Uribe, Santos mantuvo un encuentro, este sí bilateral, con el otro expresidente crítico con las negociaciones, el conservador Andrés Pastrana. “Distinto a lo que mucha gente pensaba, la victoria del ‘no’ unió al país. Ahora el 98% de los colombianos está a favor del ‘sí’, aseguró el exmandatario, quien planteó que mucha de la responsabilidad de aquí en adelante será para las FARC. “Pidieron una Constituyente y aceptaron el plebiscito, quienes siempre han pedido una refrendación de los acuerdos han sido ellos”, afirmó Pastrana, el último presidente en intentar un diálogo a la luz pública con las FARC antes de Santos, las fallidas conversaciones del Caguán.
“Hay posibilidad de hacer ajustes y arreglos sobre este acuerdo base, estamos analizando qué mecanismos utilizar para hacérselos llegar al Gobierno y a la guerrilla”, aseguró Pastrana, quien tampoco aclaró cuáles serían esas propuestas concretas que querrían tratar con la guerrilla. “A nivel personal, siempre he pensado que hay que hacer ajustes en el tema de la justicia y del narcotráfico”. El expresidente al que el entonces líder de las FARC, Manuel Marulanda ‘Tirofijo’, le dejó plantado durante las conversaciones de paz, pidió a la comunidad internacional “que no flaquee” y que trate de seguir involucrada en un proceso respaldó de forma unánime. Un respaldo que, en cierto modo, los dos expresidentes críticos con las negociaciones nunca tuvieron en cuenta.
La reunión con los expresidentes se produjo horas después de que Santos anunciase que el cese al fuego definitivo solo se prolongaría, de momento, hasta el 31 de octubre. El mandatario urgió a lograr para entonces una salida a la “zona gris” en la que, calificó, se encuentra el país tras la victoria del no en el plebiscito del pasado domingo. El mensaje fue interpretado como una medida de presión a los dirigentes opositores al proceso para que no se demorasen con sus propuestas.
La guerrilla no tardó en reaccionar. El líder de las FARC, Rodrigo Londoño, aliasTimochenko, cuestionó a través de su cuenta de Twitter el mensaje de Santos: “¿De ahí para adelante continúa la guerra?”. A la respuesta de Timochenko le siguió un mensaje, en un tono más preocupante, de Pastor Alape, miembro del secretariado de las FARC, la dirección de la guerrilla: "Todas nuestras unidades deben empezar a moverse a posiciones seguras para evitar provocaciones", tuiteó.
Tanto desde el Ministerio de Defensa como desde Presidencia trataron de matizar la sorpresa del anuncio y rebajar la tensión creada por el mismo. La decisión del presidente esconde un formalismo: evitar tener en marcha un cese al fuego que dependía de un acuerdo rechazado por los colombianos y que el presidente ya no puede ejecutar –aunque sí el Congreso-, como estableció la Corte Constitucional.

El clamor de la calle

Momento después de que comparecieran Santos y Uribe, miles de ciudadanos, convocados por distintas universidades de Colombia, han salido a las calles de 14 ciudades del país para reclamar que el nuevo diálogo se solucione con celeridad. Son los votantes del 'no' y del 'sí' en el plebiscito, y parte de ese más del 60% que se abstuvo de acudir a las urnas el pasado domingo. No se alinean con partidos políticos, su lema es La paz sí es contigo, pero como recordaron en manifestaciones anteriores, no respaldan con sus iniciativas al Gobierno. Se espera que el jueves y el viernes se repitan las marchas en las principales ciudades.

Santos y Timochenko serían nominados al Nobel de Paz

Así lo asegura la agencia Reuters citando al historiador de los premios Nobel, Asle Sveen, quien aseguró que el premio estaría supeditado al triunfo del Sí en el plebiscito.
Por: Redacción Política - El Espectador

El acuerdo final de paz firmado por el presidente Juan Manuel Santos y el máximo comandante de las Farc, Rodrigo Londoño (“Timochenko”) el pasado 26 de septiembre, además de poner fin al conflicto armado que vive desde hace más de 50 años el país, le traería a Colombia el primer Nobel de Paz. (Vea acá el especial "A construir la paz")
Según la agencia Reuters, el mandatario colombiano y el líder de las Farc podrían ser ganadores y deberían compartir el premio, el cual será entregado este 7 de octubre, en Oslo. (Lea: “Sinceramente, perdón a todas las víctimas del conflicto”: ‘Timoleón Jiménez’)
El medio cita al historiador de Premios Nobel, Asle Sveen, quien asegura que por obvias razones “el acuerdo ... es uno de los candidatos al premio de la paz más obvios que he visto nunca”. (“Les doy la bienvenida a la democracia”: Santos a las Farc)
Sin embargo, aclaró que el triunfo de Colombia en los premios depende de que gane el Sí en el plebiscito por la paz que se votará el próximo 2 de octubre.
Esto pondría a Santos y a Timochenko, en la lista de los 376 candidatos (228 individuos y 148 organizaciones) nominados este año al Nobel de Paz, entre los cuales están el papa Francisco, la canciller alemana Ángela Merkel y una yazidí, Nadia Murad, que logró escapar del Estado Islámico, donde era explotada sexualmente.

Discurso completo del presidente Juan Manuel Santos en firma del Acuerdo Final con las FARC-EP

¡Oh gloria inmarcesible! ¡Oh júbilo inmortal!

En surcos de dolores, el bien germina ya.
En surcos de dolores… ¡LA PAZ GERMINA YA!

Desde cuando Rafael Núñez escribió estas palabras, a mediados del siglo XIX, nunca habían tenido tanto sentido como ahora.
Hemos vivido, hemos sufrido, por 52 años, un conflicto armado entre hijos de una misma nación.
Pero voy más allá: han sido casi 70 años de violencia política, desde el magnicidio de Gaitán, desde cuando los colombianos nos enfrentábamos siguiendo una bandera roja o una bandera azul.¬¬¬¬¬¬                                                                                     
Hoy –al firmar el acuerdo de terminación del conflicto con las FARC– decimos esperanzados:
Ha sido un surco de dolores, de víctimas, de muertes, pero hemos logrado levantarnos sobre él para decir: ¡EL BIEN GERMINA YA! ¡LA PAZ GERMINA YA!
***
Hoy Colombia y la comunidad internacional –representada por sus más altos dignatarios– saludan el acuerdo de paz como la mejor noticia en medio de un mundo convulsionado por la guerra, los conflictos, la intolerancia y el terrorismo.
¡Y qué bueno dar esta noticia desde Cartagena de Indias, la ciudad que vio a San Pedro Claver trabajar por los derechos de los esclavos, la ciudad que defendió su libertad con más firmeza que ninguna, la ciudad que hoy congrega a visitantes del mundo entero para admirar su belleza y su historia!
Cartagena fue conocida por resistir la guerra y el asedio, y se ganó el apelativo de Ciudad Heroica.
A partir de ahora será recordada como el lugar donde se firmó el acuerdo de paz más importante en la historia reciente de Colombia, y será por eso –también– ¡la Ciudad de la Paz!
***
Gabo –el gran ausente en este día–, que fue artífice en la sombra de muchos intentos y procesos de paz, no alcanzó a estar acá para vivir este momento, en su Cartagena querida, donde reposan sus cenizas.
Pero debe estar feliz, viendo volar sus mariposas amarillas en la Colombia que él soñó, nuestra Colombia que alcanza –por fin–, como él dijo…“una segunda oportunidad sobre la tierra”.
***
Lo que firmamos hoy –luego de años de negociaciones serias, discretas, difíciles– es algo más que el acuerdo entre un gobierno y una guerrilla para terminar un conflicto armado.
Lo que firmamos hoy es una declaración del pueblo colombiano ante el mundo de que nos cansamos de la guerra, de que NO aceptamos la violencia como medio para defender las ideas; de que decimos –fuerte y claro–: ¡NO MÁS GUERRA!
¡NO MÁS LA GUERRA! que nos dejó cientos de miles de muertos, millones de víctimas y desplazados, y tantas heridas que tenemos que comenzar a sanar.
¡NO MÁS LA INTOLERANCIA! que nos exige doblegar o excluir al otro por el solo hecho de pensar diferente.

¡NO MÁS LA VIOLENCIA! que sembró atraso, pobreza y desigualdad en campos y ciudades, y que ha sido un freno al desarrollo de Colombia y al aprovechamiento de todo su potencial.
ESTE ES EL CLAMOR DE COLOMBIA.
¡Esta es la decisión de Colombia!
***
Hoy quiero –en este contexto de apertura a la paz– hacer un homenaje sincero, desde el fondo del corazón, a todos los héroes de las Fuerzas Armadas de nuestro país, que han combatido con honor para defender la tranquilidad y seguridad de los colombianos.
¡GRACIAS, SOLDADOS Y POLICÍAS DE COLOMBIA, porque su sacrificio, su valor, nos condujeron a este gran día!
***
También quiero rendir homenaje a las millones de víctimas inocentes; a los defensores de derechos humanos; a las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas; a tantas mujeres y madres que –en medio de las lágrimas– abonaron el camino hacia la paz.
NO MÁS jóvenes sacrificados, no más jóvenes muertos, no más jóvenes mutilados por una guerra absurda… ¡Ni soldados, ni policías, ni campesinos, ni guerrilleros!
Las nuevas generaciones de Colombia destinarán sus energías a promover el desarrollo y la felicidad del país.
Eso es lo que merecen, ¡y eso es lo que vamos a hacer posible a partir de hoy!
***
Y quiero hacer también un reconocimiento a aquellos que fueron –por muchos años– mis mayores adversarios, y que hoy firman con el Gobierno este acuerdo de paz.
Nadie como yo –desde el Ministerio de Defensa y la Presidencia de la República– los combatió y los golpeó tanto, cuando la dinámica de la guerra lo exigió.
Yo, que fui su implacable adversario, reconozco que fueron dignos negociadores en la mesa de conversaciones, y que trabajaron con seriedad y voluntad, sin las cuales hubiera sido imposible llegar a este momento.
Señor Rodrigo Londoño y miembros de las FARC: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad; cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político, sin armas; siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el Acuerdo –como Jefe de Estado, de la patria que todos amamos– les doy la bienvenida a la democracia.
Cambiar las balas por los votos; las armas por las ideas, es la decisión más valiente y más inteligente que puede tomar cualquier grupo subversivo, y en buena hora ustedes entendieron el llamado de la historia.
No estamos –seguramente nunca estaremos– de acuerdo sobre el modelo político o económico que debe seguir nuestro país, pero –tal como lo dije en La Habana– defenderé con toda la determinación su derecho a expresar sus ideas dentro del régimen democrático, porque esa es la esencia de la libertad dentro de un Estado de derecho.
El acuerdo que hoy firmamos es mucho más que un acuerdo para el silenciamiento de los fusiles –lo que, en sí mismo, ya es un enorme avance para nuestra nación–.
Este es un acuerdo que nos permitirá llevar más desarrollo y bienestar a los campesinos de Colombia, que fueron los que más sufrieron las consecuencias del conflicto.
Es un acuerdo que nos ayudará a fortalecer nuestra democracia y nuestro sistema electoral y participativo.
Es un acuerdo que hará más efectiva la lucha del Estado contra el narcotráfico y que nos ayudará a sustituir miles de hectáreas de coca por cultivos legales, de la mano de las comunidades.
Es un acuerdo que tendrá dividendos muy positivos en la lucha por la protección del medio ambiente y de los recursos naturales.
***
Hace unos días vimos –impactados– cómo los familiares de los diputados del Valle del Cauca asesinados se encontraron con miembros de las FARC en La Habana.
En ese evento, Pablo Catatumbo reconoció que había sido “el episodio más vergonzoso”, y Fabiola Perdomo –viuda de uno de los diputados– dijo que estas palabras no solo las liberaban a ella y a su hija, sino que también liberaban el alma de su esposo.
¡Esa es la liberación que da el perdón! El perdón que no solo libera al perdonado, sino también –y sobre todo– al que perdona.
***
Qué bueno poder decir que este es un acuerdo que honra a las millones de víctimas del conflicto, protegiendo sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición.
Un acuerdo que –por primera vez en la historia de la solución a los conflictos armados– crea un completo sistema de justicia transicional en el que los crímenes internacionales y de lesa humanidad no son amnistiados, sino investigados, juzgados y sancionados.
Este es el acuerdo que suscribimos hoy ante nuestros compatriotas y ante el mundo entero, y que los colombianos –en menos de una semana– tendrán la oportunidad de refrendar en las urnas, para darle la máxima legitimidad posible.
Con su voto, el próximo domingo 2 de octubre, podremos dejar atrás un pasado triste y abrirle las puertas a un futuro mejor, con alegría y optimismo.
Con su voto, cada colombiano tendrá UN PODER INMENSO: el poder de salvar vidas; el poder de dejarles a sus hijos un país tranquilo donde crezcan sin miedo; el poder de ayudar a los campesinos despojados a que regresen al campo; el poder de atraer más inversión al país y, por consiguiente, más empleo.
Los colombianos escogerán el próximo domingo entre el sufrimiento del pasado y la esperanza del futuro; entre las lágrimas del conflicto y la tranquilidad de la convivencia; entre la pobreza que deja la guerra y las oportunidades que trae la paz.
Todo pacto de paz es imperfecto –porque se trata precisamente de un pacto, en el que las partes tienen que hacer concesiones–, pero sabemos que éste que hemos logrado es el mejor posible.
¡Yo prefiero un acuerdo imperfecto que salve vidas a una guerra perfecta que siga sembrando muerte y dolor en nuestro país... en nuestras familias!
***
Hoy quiero hacer un reconocimiento –desde el fondo del alma y con inmensa gratitud– a todo el equipo negociador del Gobierno, a estos patriotas que entregaron años de sus vidas, trabajando sin descanso, para lograr esta victoria de la paz.
¡Gracias! ¡Gracias!  Colombia está en deuda con ustedes.
***
Y gracias, muchas gracias, a la comunidad internacional que apoyó con tanta generosidad y persistencia este esfuerzo de paz que hoy se ve culminado con éxito.
Gracias a las Naciones Unidas, a su secretario general Ban Ki-moon, a su Consejo de Seguridad, por su respaldo y la verificación en el cese al fuego y el proceso de desarme.
Gracias a los países garantes –Cuba, nuestro generoso anfitrión de varios años, y Noruega con su ayuda invaluable– y a los acompañantes durante todo este difícil camino –Chile y Venezuela–.
Gracias a Estados Unidos, a la Unión Europea, a Alemania, y sus enviados especiales.
Gracias, por su gran aporte, al Comité Internacional de la Cruz Roja.
Gracias a los países de América Latina, del Caribe y de todo el mundo que han estado listos para ayudar en lo que sea posible, y a quienes han ofrecido desde ya sus aportes y su experiencia para el desafiante periodo de posconflicto que comienza.
La paz de Colombia es la paz de la región y de todo el continente.
Pero –sobre todo– gracias a Dios por darnos la fortaleza, la templanza y la paciencia para que Su palabra se pueda convertir en realidad, porque Dios es unidad, es comunidad, es fraternidad, es amor, es misericordia, es darle la mano al otro.
Y gracias, muchas gracias al papa Francisco, cuyos mensajes y oraciones animaron siempre nuestro camino hacia la paz.
Al terminar este conflicto, termina el último y el más viejo conflicto armado del Hemisferio Occidental.
¡Por eso celebra la región y celebra el planeta!
Porque hay una guerra menos en el mundo. ¡Y ES LA DE COLOMBIA!
***
Colombianos:
Nadie ha dicho que el fin del conflicto sea el final de todos los problemas de nuestra nación.
Nos quedan muchos temas por trabajar, muchísimos retos por vencer, pero lo haremos mucho mejor sin el obstáculo, sin el freno, de una guerra absurda que consumía nuestros recursos y nos impedía tener presencia activa en todo el territorio nacional.
¡Cuántos recursos de la guerra podremos dedicar ahora a la educación, a la salud, a los programas sociales, a la seguridad ciudadana!
¡CUÁNTAS VIDAS SE SALVARÁN! ¡Cuántas vidas se salvarán!
Ese solo hecho –¡ese solo hecho!– justifica este acuerdo de paz.
¡Cuánto más podremos invertir en nuestro campo y en nuestros campesinos, que podrán por fin retornar a sus parcelas!
¡Cuánta inversión extranjera llegará! ¡Cuántos turistas deseosos de recorrer las maravillas de nuestra patria!
Colombia se prepara para aprovechar su máximo potencial, y esta tarea será de todos –no solo del Gobierno o del Estado, sino de toda la sociedad–.
¡Este es el nuevo país que hoy avizoramos!
Una Colombia en paz, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, que nos permita progresar y ser felices.
***
Apreciados amigos de la paz de Colombia:
Comencé recordando las frases de nuestro himno nacional, y termino también con el himno, que hoy nos conmueve más que nunca.
Colombianos: ¡CESÓ LA HORRIBLE NOCHE!
¡Cesó la horrible noche de la violencia que nos ha cubierto con su sombra por más de medio siglo!
¡CESÓ LA HORRIBLE NOCHE!
¡Y llega el día con todas sus promesas!
Hoy los invito a todos –a los jóvenes y los adultos, en los campos y en las ciudades, a los escépticos y a los entusiastas, ¡a todos!– a que abramos los brazos, los ojos, las mentes, y demos la bienvenida al NUEVO DÍA.
Abramos nuestros corazones al nuevo amanecer; al sol brillante y lleno de posibilidades que se asoma en el cielo de Colombia.
¡EL AMANECER DE LA PAZ!
EL AMANECER… ¡DE LA VIDA!
Muchas gracias
 

Dossier Álvaro Uribe Vélez

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