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Yo soy otra una víctima del Terrorismo de Estado

Written By Allende La Paz - Revista Cambio Total on domingo, julio 20, 2014 | domingo, julio 20, 2014

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

El conflicto interno o guerra que ha sacudido Colombia por más de 6 décadas ha producido heridas profundas que solo podrán ser restañadas con un gran esfuerzo de voluntad y con el deseo inconmesurable de querer la Paz.

No es posible superar este negro momento de la vida colombiana si no tenemos el corazón abierto, sangrando sí, pero abierto a alcanzar la Paz del país y la tranquilidad interior. La Paz no se logra con retaliaciones aprovechando las argucias legales que han sido construídas por los que detentan el poder durante estos 60 años, sino que si queremos realmente la reconciliación de los colombianos debemos realizar el ejercicio doloroso de mirar la verdad frente a frente, dichas por las dos partes del conflicto interno, y valorar certeramente las causas y consecuencias de esa guerra fratricida y empezar a desmontar el estado de cosas que han permitido su continuidad en la vida nacional.

El Estado colombiano tendrá que responder por la autoría de funcionarios estatales –que respondían y responden a orientaciones institucionales- de las violaciones de los derechos humanos, es decir, por las ejecuciones extrajudiciales, las masacres, las desapariciones forzadas y no forzadas, las torturas y el desplazamiento forzoso, y con el despojo-robo de las tierras de los desplazados (aún en las grandes e intermedias ciudades los grupos narco-paramilitares despejaban –y despojan a colombianos de sus casitas, de sus negocitos, de su platica bajo la acusación de ser “colaboradores de la guerrilla”, acusación por demás falaz).

Esa responsabilidad estatal es del 80% en algunos casos (ejecuciones extrajudiciales, masacres) y del 97,7% y del 100% en otros (desapariciones y desplazamiento), además de la totalidad de las violaciones de los derechos laborales de los trabajadores realizadas por los “patrones” amparándose en la legislación de guerra edificada bajo la égida del Terrorismo de Estado de la DSN. Una cosa –Terrorismo de Estado- conllevaba y conlleva a la otra, violación de derechos humanos y laborales, por ejemplo, en el asesinato de sindicalistas -3.000- para impedir el ejercicio democrático de sus sindicatos que reclaman justicia laboral, que luchan por mejoras salariales para mitigar un poco los estragos del neoliberalismo.

Esa responsabilidad toca individualidades y colectividades. El exterminio de la Unión Patriótica- U.P., la persecución a los campesinos como clase, la persecución, encarcelamiento y condena de políticos de izquierda o personalidades democráticas, etc, se corporiza individualmente en cada caso. En mi caso propio, he denunciado fuí perseguido en mi propio país, me montaron un expediente por “terrorismo” y “rebelión”, razón por la cual salí del país y solicité y obtuve refugio en Costa Rica (ver
Como “los tentáculos siniestros de la policía colombiana” llegaron a Costa Rica. . . ), país que seguiré amando a pesar de las contingencias de mi vida. Desde que el señor Jorge Aurelio Noguera Cotes le dió –siguiendo direcciones institucionales del presidente de turno Álvaro Uribe Vélez- por llegar a Costa Rica (país en donde viví durante 7 años alejado de la guerra interna colombiana) para chatajearme y proponerme “trabajar” para ellos, a fin de señalar y el DAS Capturar a miembros de la insurgencia armada de las FARC-EP por la razón de mi amistad personal con el llamado “Canciller” de las FARC, Rodrigo Granda, ya que ello me permitía –según Noguera Cotes- el "acceso a la Comisión Internacional de esa guerrilla” colombiana, en cuanto encuentro internacional de la izquierda hubiera en el mundo.

Mas la cosa no ha quedado ahí. Mi familia siempre fue y ha sido objeto de persecución. Tres de mis hermanos han sido asesinados. Mi hermano José de la Paz Vanegas Mejía en el año 2002 en Barrancabermeja, dizque por una extorsión realizada a nombre del ELN. Mi hermano José Vanegas Toloza, asesinado en Santa Marta por la banda de “los Morrocoyos”, quienes respondían al mando de Jorge Luis Ochoa y éste a la sección de Inteligencia del Batallón Córdoba, institución que daba las órdenes al capo Hernán Giraldo. Y mi hermano José de la Paz Vanegas asesinado en el Cauca dizque en “combate con las fuerzas militares”.

Además, algunos de mis familiares han sido objeto de extorsión dizque por el ”delito” que el Dr. Hernando Vanegas Toloza es “miembro de las FARC”, cuando es sabido por los propios organismos de seguridad colombianos que abandoné el país en 1997, cansado de la persecución y vivir una vida semicladestina, para poder brindarle a mis hijos la seguridad de un país como Costa Rica y ahora Suecia que tuvieron y tienen a bien brindarme la protección de mi vida y a de mis hijos y señora.

En Costa Rica sentí lo que es una vida en libertad y en Suecia he aprendido que es posible en la realidad construir una sociedad en donde quepamos todos a pesar de las diferencias, sin que ello signifique “peligro para el estado y la sociedad” y mucho menos para el diferente, sea por raza, credo político o religioso. En Suecia se siente y se vive lo que es una sociedad democrática que privilegia la vida del ser humano por encima de las consideraciones mezquinas del dinero y el poder.


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