Mientras el
pueblo, campesinos, estudiantes, obreros, profesores, mujeres, etc, están
movilizándose por sus reivindaciones largamente incumplidas y no satisfechas,
el gobierno se da prisa en tratar de ir arrebatándole los logros a la Mesa de
La Habana y, de paso, a las FARC-EP.
Primero fue en el
tema de la tenencia de tierras. Dizque la restitución iba a solucionar el
problema del desplazamiento forzoso y en realidad terminó en lo que era, una
legalización del despojo. Allí salió que la posesión de baldíos no era la
solución para darle tierra a los campesinos que la trabajan, sino que terminó
enriqueciendo a los ya ricos, Sarmiento Angulo, Facho Santos, Cargill,
Riopaila, etc, etc.
Después fue en el
tema de la participación política. Movieron la « justicia » para
devolverles la personería jurídica a la U.P. –quitada por la interpretación sin
marco ninguno de no alcanzar el umbral mínimo de votantes, sin tener en cuenta
el genocidio de que fué víctima, adelantado precisamente desde el Estado-, con
la esperanza de que las FARC-EP se iban a contentar con esto, sin « saber »
que la exclusión política es un fenómeno mucho más profundo y enraizado en los
sectores dominantes.
Vino el Marco
para la Paz dizque era para « permitir » la inclusión de las
guerrillas de las FARC y la misma guerrilla rechazó ese marco por incompleto y
con visión burguesa que no solucionaba en nada el problema.
Ahora viene lo de
los instrumentos para implementar el « Referendo para la Paz ». Pero,
señores, de qué hablan si la guerrilla ha planteado una y mil quinientas veces como
mecanismo de refrendación una Asamblea Constituyente que haga una nueva
Constitución que reemplace la obsoleta y llena de parches Constitución del 91.
Así las cosas, el
gobierno en vez de estar diseñando una política estatal de Paz lo que está
haciendo es colocarle parches y más parches a unas instituciones que van vía al
derrumbe –« ladrillos nuevos al viejo y carcomido edificio estatal »-.
Sea que se caiga por su decrepitud, sea que el pueblo la destruya con su
accionar y haga uno nuevo, desde sus cimientos.
Ello demuestra
fehacientemente el carácter manzanillo, oportunista, marrullero, del gobierno
de JM Santos. La oligarquía no está interesada en soluciones de fondo. Le
interesa « apagar incendios ». Han sido –y son- incapaces de ver que
los problemas son problemas estructurales que requieren políticas profundas,
estructurales, para no salir del paso sino solucionar de verdad los problemas
que ese manejo politiquero han ocasionado.
Si usted, amable
lector, tiene alguna duda, mire no más cómo el estado y su gobierno oligárquico
son incapaces de solucionar la protesta campesina, la protesta de los mineros artesanales,
la protesta de los paperos, de los lecheros, de los caficultores, de los
estudiantes, de los profesores, etc, etc, y solo atina a mandar los asesinos
escuadrones del ESMAD y las fuerzas militares.
Con razón el puebo se ha emberracado !!!
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