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Señores de los medios, los colombianos exigimos de parte de ustedes compromiso con la paz

Written By Unknown on lunes, julio 15, 2013 | lunes, julio 15, 2013

Fredy Julián Cortés Urquijo / Domingo 14 de julio de 2013
 
 
“La verdadera tarea política, en una sociedad como la nuestra, es criticar el juego de instituciones aparentemente neutras e independientes; criticarlas y atacarlas, de tal manera que la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas, sea desenmascarada y se pueda luchar contra ellas.” Michel Foucault.

Los profesionales en periodismo, periodistas free lance y comunicadores sociales alternativos, así como las organizaciones sociales, sindicatos y líderes populares y el pueblo colombiano en general, vemos con indignación como los grandes medios masivos de comunicación siguen el juego de los guerreristas que quisieran continuar llenando sus bolsillos con las millonarios réditos que deja la guerra; mientras el pueblo sin oportunidades, ocupa las fuentes laborales de batallones y estaciones de policía para recibir un arma y enfrentarse a otra parte del pueblo en las guerrillas o para reprimir cobardemente la necesaria protesta social.

Estamos estupefactos con la manera como continúan manipulando la información, basta ver los reportes noticiosos de los últimos meses para ilustrar la perfidia con la que ustedes supuestamente nos informan de lo que pasa en Colombia y su “aporte” tan decidido en contarnos la verdad.

Amañadamente en todos los medios circuló la semana pasada el supuesto “Viva las Farc” que gritó la líder política Piedad Córdoba, dando más relevancia a la supuesta arenga de la compañera que a la grave denuncia que ella realizó en su discurso, sobre la intención expresa de la fuerza pública de poner 10 campesinos muertos, como si los ya asesinados no fueran suficientes. ¿Acaso no es mas grave esta amenaza que revolcarnos en los ecos sonoros de una grabación con un celular para saber qué dijo exactamente la negra Piedad?.

Manipulan los grandes medios la información, cuando en el marco de la protesta catatumbera calumnian el obrar del líder campesino César Jerez y centran todos sus esfuerzos informativos y recursos humanos en buscarle el pero a los dirigentes para deslegitimar la justificada protesta campesina. Manipulan la opinión para desviar el interés de los colombianos hacia lo realmente importante. ¿Acaso no es más relevante preguntarnos el por qué del uso desproporcionado de la fuerza, -para ponerlo términos leguleyos, - o mas bien el por qué del vil asesinato de 4 campesinos por parte de la fuerza pública?, noticia que tangencialmente fue publicada por sus medios.

La revista SEMANA, por ejemplo, en la edición digital del pasado martes 26 de marzo publica un informe titulado: “Víctima o victimario: otra cara de la guerra”i, donde se asegura el reclutamiento forzado, violación y otra cantidad de vejámenes realizados por las FARC a una guerrillera desde que era menor de edad. ¿Cuándo han hecho ustedes un informe similar respecto de las violaciones de los soldados a las mujeres civiles, incluso a decenas de guerrilleras caídas en combate?. Según entiendo, este tipo de comportamientos está prohibido en las filas de la guerrilla y se paga con la vida. Sería interesante que también se entrevistara a los comandantes sentados en la Habana y nos hablaran a los colombianos un poco de la existencia de estos supuestos violadores dentro de sus filas, todo esto en honor a la verdad y la honestidad.

Posteriormente el 18 de abril aparece otro artículo con el título “la historia de Rodrigo Granda y el oro”, donde se vinculaba al miembro de la delegación de paz en La Habana como poseedor de una mina de oro en Caucasia, información errada que el 2 de mayo fue desmentida por el propio Granda dejando en discutible legitimidad el periodismo realizado por la revista. Estos y otros informes similares paradójicamente han aparecido justo en el marco de las negociaciones que se adelantan, presentados por diferentes medios masivos de “información”.

Nos preguntamos: ¿hasta qué punto, informes como estos pasan con un mínimo y decoroso filtro de veracidad por el despacho de sus directores?, cuando no es la primera vez que un proceso de paz se sabotea desde los medios de “información” con publicaciones que minan la confianza de la sociedad en el éxito de la paz y en la insurgencia y la izquierda en general como actor político.

Recordemos el episodio del collar bomba publicado ampliamente por todos los medios de comunicación donde se sindicó en ese momento a las FARC de semejante barbaridad. Obviamente como era de esperarse, la reacción de la sociedad civil de repudio contra este acto violento fue generalizado, la noticia cumplió su objetivo, y si bien no fue decisiva para el triste final de los diálogos de paz en el Caguán, si fue alimento para el mal ambiente contra el proceso. Tiempo después se demostró que el hecho lo había cometido la delincuencia común y no las FARC, y nunca se corrigió la noticia con el mismo volumen de como fue emitida. Fue tal la gravedad de la mal intencionada información que en el imaginario colombiano quedó guardado el recuerdo de que la guerrilla cometió tal barbaridad. Preguntemos a un despistado transeúnte quién puso un collar bomba a una señora y verán ustedes que responde.

Sin ir más lejos, en el pasado reciente varios académicos fueron señalados de pertenecer a la guerrilla y muchos medios difundieron la noticia e hicieron informes especiales y juicios sin confirmar la realidad de los hechos. Para ustedes un militar capturado por un homicidio a un campesino es un “presunto homicida”, nuestros campesinos muertos son también “presuntos”; pero un ciudadano víctima de un falso positivo judicial para ustedes ya no es presunto y publican como cierta la información que les suministra las fuerzas armadas o la fiscalía en una investigación previa. Así fuimos condenados por ustedes antes de un juicio justo Miguel Ángel Beltrán, Liliany Obando, William Javier Díaz y muchos estudiantes como Carlos Lugo, Jorge Gaitán entre otros. Sindicalistas, periodistas como Holman Morris, Jorge Enrique Botero, Carlos Lozano han sido sindicados por la justicia en lo que se ha llamado falsos positivos judiciales y ustedes como medios de “información”, ¿han verificado estas informaciones que proceden de la fiscalía o en el peor de los casos de las fuerzas armadas antes de emitirlas en sus medios?. ¿Creen ustedes que toda la información proveniente de estas fuentes es certera?, ¿si no es comprobada, porqué la publican?.

Otro “error” periodístico: la famosa desmovilización de una columna guerrillera en el 2006, fue mostrada con bombos y platillos en medios de comunicación, tiempo después en octubre de 2006, el mismo Daniel Coronel en SEMANA alertaba con su rigurosa investigación, que todo parecía un montaje. Fue solo hasta el 2012 que se destapó el escándalo y los medios se dieron cuenta de lo evidente sin mayor profundización informativa cuando en medios alternativos ya habíamos publicado que este había sido un montaje.
Algo similar ocurrió con la información sobre la guerrillera holandesa Tanja Njimeyer, que una vez presentada en medios se dijo a la opinión pública que estaba secuestrada por las FARC que se hallaba en la guerrilla en contra de su voluntad; incluso hasta un prestante investigador, columnista de la revista SEMANA, escribió un libro y algunas columnas sobre la vida de ella donde no tuvo el reparo de hablar con ella personalmente y ahora los colombianos la vemos como una entusiasta negociadora de la guerrilla.

Goebbels, el recordado asesor de Hitler en sus principios para la propaganda nazi en la guerra afirmaba que: “la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto, sin fisuras ni dudas” o lo que conocemos popularmente como “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. Lo que no entendemos, es si ustedes como medios privados e independientes que dicen ser y que tanto defienden el derecho a la información están cumpliendo voluntaria o involuntariamente con este precepto goebbeliano, engañando al pueblo colombiano y desinformándolo en función de mantener el status quo y a un sector privilegiado de la sociedad en el poder.

Que esta misiva no se preste para malentendidos. Los colombianos queremos exigir a ustedes, los medios masivos de comunicación, objetividad. Queremos que se verifique la información, se verifique la fuente y se eviten manipulaciones mediáticas que sirven a los poderosos en detrimento de la insurgencia como actor político -reconocido de hecho- por el estado colombiano en las actuales negociaciones y de los movimientos sociales o de la oposición política, cuyas imágenes mediáticas han sido manipuladas en exceso durante décadas, prolongando el conflicto, atizando odios y sobre todo haciendo más difíciles los caminos para la paz. ¿Cuál es su intención de desprestigiar a la compañera Piedad Córdoba?. ¿Cuál es su intención en invisibilizar las protestas sociales?. ¿Desinformar al pueblo colombiano?. Entiendo que los hijos de los directores de medios y de los periodistas fashion no prestan servicio militar, pero el grueso de colombianos participamos de una u otra manera en la guerra y sufrimos sus consecuencias y estamos “mamados” de la guerra. Soldados, guerrilleros, campesinos, estudiantes y demás gente del pueblo estamos “mamados” de la guerra.

Los colombianos estamos mamados de noticias de farándula, de que los noticieros nos cuenten el próximo capítulo de la novela o del reality en vez de que nos cuenten lo que pasa en el Catatumbo. Estamos cansados de que bombardeen la paz que es clamor nacional. Estamos mamados de que las únicas noticias internacionales que veamos en sus medios sean los goles del Real Madrid y la vida del hijo de Shakira y de Piqué. Mamados de que se desperdicien valiosos minutos en chismes de farándula en vez de darle cabida a la oposición política como espacio necesario para una verdadera democracia. Cansados de que en sus programas de radio inviten a debatir sobre los grandes temas nacionales a la derecha y la extrema derecha.
Cansados de que la información sea un negocio y ustedes reciban dinero de parte de las multinacionales para que en publicidad disfrazada de noticia, laven la imagen de expoliadores de nuestros recursos y asesinos de nuestros campesinos y obreros. Mamados de que la información en Colombia sea manejada por dos o tres gamonales que imponen sus contenidos y su forma de ver la realidad al resto de colombianos.
¿Cómo pretenden ustedes que la insurgencia cambie los tiros por los votos cuando ni siquiera las expresiones políticas de oposición legalmente constituidas y constitucionalmente amparadas, tienen cabida en sus medios y no son miradas con objetividad por sus ojos?

¡Estamos mamados de su supuesta objetividad!

Como colombianos y colombianas, como ciudadanos y ciudadanas, tenemos derecho constitucional a una información veraz, y hoy más que nunca que millones de colombianos soñamos con la paz, queremos y exigimos a los medios ser objetivos en la información. El derecho a la libertad de prensa es inalienable pero también lo es el derecho de lo ciudadanos a estar informados, bien informados, ¡no con mentiras!. No queremos más mentiras, de ningún lado, pero sobre todo de quienes tiene como arte y trabajo en sus vidas informar a la población.

Muestren sus verdaderas cartas y apuéstenle a la paz,

Más que indignados, estamos emputados.

- i (http://www.semana.com/nacion/articu...)
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