“Que al Congreso se le ocurra convertir lo que es un deber jurídico, como la defensa de los derechos humanos, en una causa de inhabilidad efectivamente es vergonzoso, pero esto no va a pasar desapercibido por la comunidad internacional”, aseguró el asesor jurídico del proceso de paz, Enrique Santiago, y agregó que se siente “usado por no decir engañado”.
Para el abogado, el fallo de la Corte Constitucional y lo pactado en el Senado en la noche del miércoles, modificando aspectos esenciales del acuerdo de Paz va en contra de la aprobado por el propio Congreso en el acto legislativo para la paz, donde se establece que todas las autoridades en el momento de la implementación tienen que respetar el espíritu del acuerdo.
El jurista señaló que las instituciones del Estado están dejando el acuerdo de La Habana irreconocible. Sobre el Congreso, el jurista dijo que lo que ha hecho el Senado es “criminalizar a los defensores de derechos humanos tachándolos de imparciales”.
En cambio no se tiene en cuenta algo que debería ser natural en el derecho que es la defensa de los derechos humanos, “es decir que cualquier jurista debe respetar los derechos humanos, eso no es una opción, sea como magistrado, académico, fiscal, se debe defender a las víctimas”.
REACCIÓN DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Sobre lo aprobado por el Senado respecto del Comité de Escogencia, para Santiago se trata de un irrespeto a la comunidad internacional que no ha medido el Congreso, pues se trata de un Comité operado por personas escogidas por el Secretario General de la ONU, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, entre otras instancias internacionales.
En ese sentido, el abogado espera que la Corte Constitucional deje sin efecto “la inmensa mayoría de las aberraciones jurídicas que se incorporaron por parte de un Senado que legisló a la carta, y solo para uno de los actores del conflicto”. Sin embargo, también manifestó que es importante que desde otras instituciones se enmiende lo que hicieron los senadores antes de que el texto de la Ley Estatutaria de la JEP llegue al alto tribunal.
EXCLUSIÓN DE TERCEROS EN LA JEP
Enrique Santiago manifiestó que la exclusión de civiles o terceros en la JEP, implicados en el conflicto armado, “Es bendecir la fiesta de impunidad que ha habido en el país”. Lo que se revolvió en la Corte sobre dicho tema, va en la línea del “cinismo” con la que el establecimiento colombiano utiliza el tema de las víctimas, “a todo el mundo se le llena boca para hablar las víctimas, pero para impedir que se adopten medidas eficaces para garantizar los derechos de las víctimas”.
Ese tema en el fallo de la Corte significa que se está preservando el inmenso nicho de impunidad que existe en Colombia, obstruyendo el derecho de las víctimas a la justicia, la verdad, la reparación y las garantías de no repetición.
Incluso, dio como ejemplo que la propia Corte Penal Internacional, ha señalado insistentemente que el mayor núcleo de impunidad es sobre la actuación de civiles, paramilitares y funcionarios públicos. Desde siempre el juzgamiento de terceros ha estado en manos de la justicia ordinaria, pero a la fecha, según la CPI, hay 15.000 compulsas de copias sobre conductas de civiles relacionadas con grupos paramilitares, que duermen en el despacho de la Fiscalía.
Cuando suceden hechos políticos de trascendencia, es el momento donde la mayoría de la población ve de un modo nítido la ideología de los medios de comunicación. Es cierto que sus valores al servicio de la clase dominante los transmiten a diario y pocas veces lo disimulan, pero estos días, a raíz del referéndum convocado en Catalunya, la prensa del régimen se ha puesto sin reparo al servicio de quien le paga en forma de publicidad institucional, y enseñan lo que en verdad son: un coro. Un coro muy alejado de la pluralidad y que canta (e “informa”) al compás del Director (el dinero) que con su batuta indica el tono y el contenido. La prensa de papel editada en Madrid (ABC, El País, El Mundo y La Razón), las emisoras de radio (RNE, SER, COPE, Onda Cero), las televisiones (TVE, Antena3, Tele5, La Sexta, Cuatro, las del TDT) y decenas de diario digitales han plegado velas en la defensa de la monarquía borbónica, el capitalismo, su Transición y la unidad nacional (hay quien lo escribe con “z”).
Las empresas financieras que están detrás de cada uno de esos medios tienen claro que, al igual que Maduro es un tirano y hubo que apoyar hace unas semanas las guarimbas, con la esperanza de que un golpe acabase con la revolución bolivariana, ahora toca convertir un hecho democrático como es el ir a votar en un referéndum en un “golpe de estado”. Una perversión mal intencionada del lenguaje, que solo los muy adictos o imbéciles pueden creerse.
Que se posicionen por el no a la independencia es perfectamente comprensible, pero transformar una votación con urnas en un hecho antidemocrático, y que haya gente dispuesta a aceptarlo, supera todas las marcas. Lo que les irrita es ver que pese al traca-traca constante no han podido impedir que cientos de miles de personas en Catalunya los ignoren por completo. Que no puedan influir un ápice en la decisión de tanta gente quiere decir mucho, cuando tengan que reunirse con sus anunciantes lo tendrán que hacer con la cabeza gacha, y eso es un desastre para las arcas de los dueños de Falsimedia.
Al arrogarse el título de «Cuarto Poder», la prensa estadounidense se sitúa en un plano de igualdad con los 3 poderes democráticos reconocidos, a pesar de que los medios de prensa no gozan de ningún tipo de legitimidad otorgada por el Pueblo. Tanto en Estados Unidos como en el extranjero, esa prensa está desarrollando una gran campaña contra el presidente Trump, para desacreditarlo y provocar su destitución. Esa campaña comenzó la noche misma de la elección del actual presidente, o sea mucho antes de su llegada a la Casa Blanca, y está teniendo gran eco entre los electores favorables al Partido Demócrata y en los países aliados de Washington, donde la población está convencida de que el actual presidente de Estados Unidos no está en su sano juicio. Pero los electores que votaron por Donald Trump resisten a esa gigantesca campaña mientras que el ahora presidente logra luchar eficazmente contra la pobreza.
Se mantiene la campaña internacional de prensa para desestabilizar al presidente Trump. La máquina de injuriar que David Brock armó durante la etapa de transición entre la administración saliente de Barack Obama y la de Donald Trump [1] resalta cada vez que puede el carácter apresurado y la frecuente grosería de los tweets presidenciales. La Entente de medios difusión creada por la misteriosa ONG First Draft [2] repite incansablemente que la justicia está investigando presuntos vínculos entre el equipo de campaña del ahora presidente y los tenebrosos complots que se atribuyen al Kremlin.
Un estudio del profesor Thomas E. Patterson, de la Harvard Kennedy School, muestra que la prensa de Estados Unidos, del Reino Unido y de Alemania ya ha citado a Donald Trump el triple de veces que a los anteriores inquilinos de la Casa Blanca y que en los primeros 100 días de su mandato el 80% de los artículos eran claramente desfavorables a él [3].
Durante la campaña del FBI para forzar la renuncia del presidente Nixon [4], la prensa estadounidense se atribuyó el título de «Cuarto Poder», con lo cual implicaba que los propietarios de los medios de difusión tenían más legitimidad que el Pueblo mismo. Lejos de ceder a la presión, Donald Trump, consciente del peligro que representa la alianza entre los medios de difusión y el 98% de altos funcionarios que votaron contra él, declaró «la guerra a la prensa» en su discurso del 22 de enero de 2017, una semana después de su investidura. Por su parte, su consejero especial Steve Bannon declaraba al New York Times que la prensa se ha convertido de hecho en «el nuevo partido de oposición».
Pero lo más interesante es que los electores del actual presidente no le han retirado su confianza.
Recordemos aquí cómo empezó todo. Fue durante el periodo de transición, o sea antes de la investidura de Donald Trump. Una ONG llamada Propaganda or Not? lanzó la idea de que Rusia tenía previsto difundir, durante la campaña electoral estadounidense, una serie de informaciones falsas para torpedear a la candidata demócrata Hillary Clinton y favorecer la elección de Donald Trump. En aquel momento, nosotros subrayamos los vínculos de esa ONG con Madeleine Albright y Zbigniew Brzeziński [5]. La acusación contra Rusia, ampliamente repetida por el Washington Post, incluía una “lista de agentes” del Kremlin, entre los que se hallaba Red Voltaire. Pero nada, absolutamente nada, ha demostrado en ningún momento esta tesis del complot ruso.
Todos han podido comprobar que los argumentos que se esgrimen contra Donald Trump no son solamente los que habitualmente se manejan en la lucha política sino que vienen, evidentemente, del arsenal de la propaganda de guerra [6].
El premio a la mala fe podría otorgársele a la CNN, cuyo tratamiento de ese tema alcanza proporciones francamente obsesivas. CNN se vio incluso obligada a presentar excusas por haber transmitido un reportaje donde acusaba al banquero Anthony Scaramucci, estrechamente vinculado a Trump, de estar indirectamente a sueldo de Moscú. Pero CNN se encontró esta vez con la horma de su zapato porque Scaramucci es lo suficientemente rico como para darse el lujo de llevar a ese canal de televisión ante los tribunales por haberlo difamado con la transmisión de una acusación completamente inventada. Así que CNN tuvo que presentar excusas y los 3 periodistas de su grupo de investigación «dimitieron». Posteriormente, el Project Veritas, del periodista James O’Keefe publicó 3 secuencias de videos grabados con cámara oculta [7]. En el primero de esos videos se ve a un supervisor de CNN declarar entre risas en un ascensor que las acusaciones de colusión del presidente Trump con Rusia son sólo «estupideces» que se transmiten «para la audiencia». En el segundo video, un presentador estrella de CNN y ex consejero del presidente Obama reconoce que toda esa historia es completamente absurda y en el tercero un productor de CNN declara que Trumo es un enfermo mental y que sus electores son «estúpidos como la mierda» (sic). En respuesta, el presidente Trump colgó en la red un montaje de imágenes de sus tiempos de responsable de la WWE (la Federación estadounidense de lucha, espectáculo muy popular en Estados Unidos) donde él mismo aparece dándole una paliza a su amigo Vince McMahon –esposo de la secretaria de la administración Trump a cargo de las pequeñas empresas–, cuyo rostro es reemplazado por el logo de CNN. El montaje termina con la presentación de un logo modificado de CNN, sigla que se convierte en Fraud News Network, algo así como “Red de Noticias Fraudulentas”.
Todo este episodio nos muestra que en Estados Unidos, Donald Trump no tiene la exclusividad de la grosería y confirma que CNN –que en sólo 2 meses ha abordado la cuestión de la injerencia rusa más de 1 500 veces– no se dedica al periodismo y se burla de la verdad. Esto ya lo sabíamos desde hace tiempo, por haber seguido su tratamiento de los temas de política internacional, pero ahora se descubre que hace lo mismo en materia de política doméstica.
Aunque resulta mucho menos significativa, una nueva polémica ha surgido entre el presidente y los presentadores del programa matinal de MSNBC Morning Joe, que desde hace meses han venido criticando implacablemente al inquilino de la Casa Blanca. Uno de ellos, Joe Scarborough, es un ex abogado y parlamentario por el Estado de La Florida que aboga contra el derecho al aborto y por la disolución de los ministerios «inútiles», que según él son los de Comercio, Educación, Energía y Vivienda. Su compañera, tanto en sentido recto como en sentido figurado, Mika Brzezinski es una simple lectora de teleprompter que apoyaba a Bernie Sanders. En un tweet, el presidente los insultó identificándolos como «Joe el sicópata» y «Mika, la del bajo coeficiente intelectual». Nadie duda que tales calificativos estén cerca de la realidad, pero formularlos así no tiene más objetivo que herir el amor propio de ambos periodistas. En definitiva, los dos presentadores de Morning Joepublicaron en el Washington Post un texto donde ponen en duda la salud mental del presidente.
Mika Brzezinski es la hija del recientemente fallecido Zbigniew Brzezinski, uno de los personajes que manejan desde la sombra la ONG Propaganda or not? anteriormente mencionada.
La grosería de los tweets presidenciales no es un síntoma de locura. Dwight Eisenhower y sobre todo Richard Nixon fueron mucho más obscenos que Donald Trump y no por ello dejaron de ser grandes presidentes.
Trump no es tampoco un individuo impulsivo. En realidad, sobre cada tema, Donald Trump reacciona de inmediato con tweets agresivos. Después, lanza ideas en todos los sentidos, sin vacilar en contradecirse en diferentes declaraciones, y observa detenidamente las reacciones que estas suscitan. Finalmente, luego de haber llegado a crearse una opinión personal, se reúne con la parte adversa y generalmente llega a un acuerdo con ella.
Donald Trump ciertamente no tiene la buena educación puritana de un Barack Obama o una Hillary Clinton. Es más bien portador de la rudeza del Nuevo Mundo. A lo largo de su campaña electoral se presentó siempre como el hombre capaz de poner fin a las innumerables formas de deshonestidad que esa buena educación permite esconder en Washington. Y finalmente fue a él –no a la señora Clinton– a quien los estadounidenses pusieron en la Casa Blanca.
Por supuesto, cada cual está en su derecho de tomar en serio las declaraciones polémicas del presidente, encontrar que algunas son chocantes e ignorar las que dicen lo contrario. Pero no debe confundirse el estilo de Trump con su política. Al contrario, hay que analizar con precisión sus decisiones y sus consecuencias.
Veamos, por ejemplo, su decreto para impedir que entren a Estados Unidos los extranjeros cuya identidad el Departamento de Estado no tiene posibilidades de verificar.
Se observó que la población de los 7 países a cuyos ciudadanos se limitaba el acceso a Estados Unidos es mayoritariamente musulmana. De inmediato se vinculó ese factor a algunas declaraciones que el presidente había hecho durante su campaña electoral y se completó así el proceso de construcción del mito sobre un Trump racista. Se orquestaron una serie de procedimientos judiciales para obtener la anulación del «decreto islamófobo», hasta que la Corte Suprema confirmó que la medida era legal. Ante ese veredicto, se decidió pasar la página afirmando que la Corte Suprema se había pronunciado sobre una segunda versión del decreto que incluía una serie de concesiones. Y es cierto, sólo que esas concesiones ya figuraban en la primera versión, aunque redactadas de diferente manera.
Al llegar a la Casa Blanca, Donald Trump no privó a los estadounidenses de su seguro social, ni desató la Tercera Guerra Mundial. Lo que ha hecho es, al contrario, abrir numerosos sectores económicos que antes estaban tremendamente cerrados, lo cual favorecía a las grandes transnacionales. Está viéndose, además, un reflujo de los grupos terroristas en Irak, Siria y Líbano y una disminución palpable de la tensión en el conjunto del Medio Oriente ampliado, con excepción de Yemen.
¿Hasta dónde llegará este enfrentamiento entre la Casa Blanca y los medios de difusión, entre Donald Trump y ciertas potencias del dinero?
[4] Al cabo de 30 años de los hechos finalmente se supo que el misterioso personaje que se hacía llamar «Garganta profunda» y que alimentó con sus revelaciones el escándalo del Watergate era nada más y nada menos que W. Mark Felt, antiguo ayudante de J. Edgard Hoover y número 2 en la jerarquía del FBI.
El terrorista venezolano Leopoldo López gritó desde la ventana de su celda que lo estaban “torturando”, su mujer lo grabó y en pocos minutos fue portada en cientos de periódicos del capitalismo. En el caso de España, los medios del régimen se han hecho eco con gran profusión de foto y titulares. Quién es el personaje y el poder que tiene para conseguir llegar a la opinión publicada, queda una vez más de manifiesto. Recordemos, es una obviedad, que hay miles de presos políticos en todo el mundo, incluida España, pero con desigual suerte a la hora de denunciar malos tratos y torturas. En el caso de Leopoldo López es muy posible que llame “torturas” a que le llegó con retraso la edición impresa del periódico “El Nacional”. Es un impostor, detenido y juzgado por graves delitos de terrorismo.
El Gobierno Bolivariano entrega otras 1.782 nuevas viviendas al pueblo
Pese al violento empeño por parte de la derecha opositora de impedir los innegables avances de la Revolución Bolivariana, el Gobierno venezolano sigue sacando adelante sus políticas sociales a favor de la población que hasta 1999 siempre había sido totalmente ninguneada.
Creada en 2011 por iniciativa de Hugo Chávez, la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) ha entregado esta misma semana 1.782 nuevos techos dignos, en 9 estados del país, que se suman al 1.626.932 construidas y entregadas anteriormente.
La GMVV es el programa de construcción más importante en la historia de Venezuela. Concebida desde una perspectiva socialista, abandonó la idea de objeto meramente mercantil, tal y como había sido hasta entonces, pasando a ser fruto del trabajo colectivo.
El objetivo para 2019 es llegar a 3 millones de viviendas construidas y entregadas. Meta ambiciosa y factible, ya que existe la imprescindible voluntad política por parte del Gobierno Bolivariano que, a través del Ministerio de Hábitat y Vivienda ha aprobado esta semana otros 3.870 millos de bolívares destinados a la ejecución de nuevas y dignas viviendas para el pueblo.
En paralelo a la citada Misión va otra llamada Gran Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor dedicada a la rehabilitación de viviendas. Además de haberse entregado 849.863 títulos de propiedad, hasta el momento ya han sido rehabilitadas un total de 441.523 hogares.
En un animoso debate sobre medios de comunicación celebrado hace unas semanas, se planteó una tesis interesante: ¿por qué sabemos tanto de Venezuela y tan poco de Nigeria? Los dos son países del mal llamado tercer mundo, los dos son potencias mundiales en petróleo… Hubo incluso una intervención más audaz: ¿Sabemos realmente cosas de Venezuela o sabemos lo que el poder económico quiere que sepamos? Todos los caminos conducen a un mismo principio, quienes nos informan (sobre Venezuela) y no dicen ni mu sobre Nigeria, ¿qué intereses económicos tienen detrás de cada noticia, sobre lo malo que es el gobierno bolivariano y la “heroicidad” de los Leopoldo, Tintori, Capriles? Cómo convertir actos violentos que intentan un golpe de estado en “movilizaciones populares contra la dictadura” es algo que practican a diario. Computan incluso como muertos a manos del chavismo las ejecuciones de militantes de izquierda que realiza la extrema derecha.
En general, se sabe que la información es un negocio que manejan los poderosos. Tal es la influencia, que un Concejal que asistió a la charla confesaba luego, en una improvisada tertulia a pie de refrigerio, que les daba miedo llevar a los Plenos propuestas en defensa de Cuba o Venezuela por la campaña que desata la prensa contra ellos. Si no hay defensa de posiciones revolucionarias ya han ganado, se le hizo saber, pero el miedo paraliza. La prensa es el arma de guerra que hace posible que la gente piense de una manera y no de otra, que actúe (y vote) de una manera y no de otra. Las cadenas mediáticas tienen dueños y Nigeria no interesará mientras se saque petróleo a precio de amigo. Si allí ocurriese una revolución, empezarían a indicarnos qué es lo que hay que pensar sobre ese nuevo y nefasto y violento gobierno nigeriano. Incluso PP, Ciudadanos y PSOE irían prestos a solidarizarse con los derechos humanos que viola el gobierno revolucionario. Mientras no suceda, se trata de un país anónimo que no les interesa que sepamos, porque sus intereses están a buen recaudo. Llegado el punto, una compañera ponía de ejemplo Libia, ¡lo que se dijo durante décadas de Gadafi en los telediarios!, y ahora hay una carnicería con decenas de muertos y un retroceso en todos los campos sociales de 300 años y no hay una sola información. Curioso, decía.
La red tiene incontables medios de derecha, centro-derecha, derecha medio pensionista, extrema derecha, derecha disfrazada… a sumar a las radios, canales de televisión y la prensa papel al servicio del capitalismo. Una auténtica pléyade, un bombardeo constante que hace posible que haya gente que salga cada mañana a las calles a defender en el supermercado, la zapatería o el bar al golpismo venezolano sin saber muy bien ni lo que dice, solo imitando a lo oído hace unas horas en uno de sus canales “informativos”. Las misma armas utilizaron para extender -¿se acuerdan?- que la crisis en España fue/es porque se vivió por encima de nuestras posibilidades o que las tradiciones como la Semana Santa, los toros hay que preservarlos del “populismo” o que ya estamos saliendo de la crisis porque lo dijo la tele.
Buena parte de lo que se denomina izquierda sociológica consume prensa de derecha por comodidad o costumbre. Y lo hace con un aspecto crítico y leyendo entre lineas, dicen. Pero luego, curiosamente, no son pocos los que practican la equidistancia, argumentando que en Venezuela gobierno y oposición se equivocan y ambos cometen errores. Sin embargo, hay prensa en la izquierda, sin la influencia social que nos gustaría pero existiendo cada día y que no se doblega en la defensa de la revolución cubana o bolivariana.
Mantenerla (también economicamente) y difundirla es tarea colectiva para gente consciente.
Más de 30 días de paro lleva el gremio de maestros en Colombia, lo que ha afectado a unos 8 millones de escolares. Los docentes exigen reivindicaciones salariales, seguridad social y mejoras estructurales; y no son los únicos que han tomado la calle.
No, no es Venezuela. En Colombia, desde hace casi un mes, los maestros están de paro y más de ocho millones de alumnos no van a las aulas. ¿Las razones? El incumplimiento del gobierno de Juan Manuel Santos con las bonificaciones y mejoras prometidas para el sector, la desinversión en la infraestructura escolar y la escasa protección social que gozan los maestros. El Ejecutivo, por su parte, argumenta que esas peticiones no son viables para este año por la caída de los precios del petróleo, refiere Semana. Este jueves, más de 2.000 profesores mantuvieron por varias horas un plantón en la sede de la Secretaría de Educación que obstaculizó el paso en el centro de la capital colombiana, detalla el portal CM&. El presidente de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), Carlos Rivas, dijo que se mantendrían en paro porque sus demandas no son únicamente salariales. "El Gobierno debe resolver muchos temas. La pelea es porque los niños tengan derecho a la alimentación, a la educación a buenas instalaciones. Si el tema fuera solo económico ya hubiéramos levantado el paro", sostuvo Rivas, citado por Telesur. Amenazas o diálogo La perspectiva de que la situación se resuelva en el corto plazo es escasa. En la víspera, el presidente Santos amenazó con descontar los salarios a los maestros que se mantuvieran en protesta, cuestión que fue rechazada tajantemente por el magisterio: "Así no se puede solucionar el conflicto, si nos van a decir que nos van a hacer descuentos. Así no hay una posibilidad seria de negociación con el Gobierno Nacional", apuntó Rivas, según RCN. La conflictividad social no la mantienen únicamente los maestros. A las movilizaciones también se han sumado asociaciones gremiales de la rama judicial, trabajadores del estado y, hasta hace poco, los pobladores de Buenaventura, uno de los puertos principales del Pacífico. Mientras se atiza la calle, el gobierno de Santos intenta maniobrar para continuar con la implementación de los acuerdos de paz, dilatados por la Corte y atacados por la oposición política, mientras la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) alertan las amenazas que se ciernen sobre el proceso con el asesinato de líderes sociales y el posible cambio -por vía del Congreso- de lo pactado entre las partes en La Habana; todo esto a un año de los próximos comicios presidenciales.
Consecuencias económicas
Las presiones al gobierno para aumentos salariales ocurren después que el Ejecutivo declarara un incremento del IVA de 16 a 19% este año, una suba en el combustible y una reducción del gasto público, bajo el argumento de sortear la tendencia a la baja de los precios del petróleo.
Sin embargo, los efectos de ese "ahorro" podrían ser nulos si el país continúa en paro. Este jueves, durante un foro económico, varios analistas destacaron el impacto de esas acciones gremiales en la rebaja de las expectativas de expansión del Producto Interno Bruto (PIB).
Pero, mientras continúe el paro de maestros y el Ejecutivo no encuentre una vía para inyectar más recursos al sector educativo (más allá de las remuneraciones), la promesa de Santos de apuntalar a Colombia como "el país más educado" en 2025 parece alejarse cada vez más.