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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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Los corruptos quedaron desnudos por la Tragedia de Mocoa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

Mientras los corruptos de todas las pelambres pelaban en cobre y se hicieron contar, el gobierno enfrentaba la Tragedia de Mocoa, la cual, al igual que la Tragedia del Palacio de Justicia durante la administración de Belisario Betancour, vino a ser el salvavidas del presidente JM Santos.

Evidentemente. Los marchantes de la Marcha de la Corrupción se hicieron contar y ya los colombianos de bien sabemos que adelantar un trabajo unitario haciendo énfasis en la organización de nuestro pueblo. Los marchantes fueron representantes de la peor escoria colombiana. Allí estuvieron el Cartel de Medellín (Uribe Vélez #82, Popeye # 1 (de la lista gringa de personajes peligrosos para la seguridad interna de los Estados Unidos, José Obdulio Gaviria (primo del "don" Pablo Escobar Gaviria, capo de capos narcotraficantes), Mario Uribe (primo de Álvaro Uribe Vélez), marchando confundidos y alegres porque creían ver cumplido el sueños de Pablo Escobar de ver convertido su organización en un partido político.

Marcharon también los corruptos que se robaron Reficar, SaludCoop, FonColpuertos, Odebrecht, y las otras entidades robadas por esos corruptos. Entre ellos estaban los empleados de los "cocotudos" empresarios (RCN, Luis Carlos Sarmiento Ángulo, Santo Domingo, etc).

Marcharon los "Pastores" de algunas sectas evangélicas que llevaron como "ovejas al matadero" su feligresía que lo único que entienden es que "serán salvos" y ganarán la vida eterna por seguir mansamente a su "pastor" y ganarán la vida eterna, mientras ellos, los pastores, se dan una riquísima vida terrenal en lujosas mansiones en Miami con los dineros aportados por sus "ovejas" y por la CIA.

Marcharon, también algunos miembros de Acore y Acolsure que no han Todavia entendido el proceso de paz y parece costará hacerles entender que también a ellos los favorece. También marcharon unos que otros despistados que siempre hablan de política y no legan al fondo de las cuestiones planteadas.

En todo caso, cometieron el error histórico en momentos cruciales frente a las elecciones de 2018. Se hicieron contar y todos los colombianos de bien que queremos seguir construyendo una Colombia en Paz sabemos con certeza ineludible a quiénes representa ese sector. No representan al pueblo, así allí concurran sectores del propio. Ellos representan al narcotráfico, al narcoparamilitarismo, a los cocotudos empresarios que viven, como sanguijuela, de la explotación de los colombianos y de la corrupción (Odebrecht, Reficar, etc), representan al sector más guerrerista de la fuerza pública que no vislumbra una Colombia en Paz, en fin, representa lo más sórdido de la sociedad colombiana.

Es más, esos sectores corruptos quedaron al desnudo al suceder desde las horas del sábado la Tragedia de Mocoa y no entendieron la dimensión de esa tragedia que ha movilizado a los colombianos, al pueblo a brindar su más amplia solidaridad. Las FARC-EP, inscrita en la Colombia que quiere la Paz e interpretando el clamor nacional, ofreció su concurso en la construcción de las viviendas para los damnificados que todo lo perdieron. Ahí están los farianos construyendo en la práctica la esperanza de los colombianos pobres.

No ha podido haber más ridículo de un ex-presidente y un ex-vicepresidente que el mostrado el domingo 1o de abril 2017. Su interés partidista, que quería demostrar su fuerza en vistas de las elecciones del 2018, los dejó en cueros –como en la fábula del Rey desnudo- y su aislamiento será cada vez más en la medida en que se desarrolle la campaña electoral.

Además, los marchantes fueron tan disímiles en su composición que llevó a la confusión de los marchantes evidenciado porque no hubo una consigna central y trataron de aprovechar el desprestigio del otrora “uribista” –el presidente Santos-, el cual, hay que celebrarlo, estuvo en donde debía estar, preocupado por los que habían perdido todo por la avalanche, y se movilizó al sitio a ofrecer el poder del estado para alivianar los sufrimientos de ese pueblo luchador y emprendedor.

Esperamos que los ofrecimientos del gobierno Santos se traduzcan en acciones positivas y reales y se empieza la reconstrucción de Mocoa en otras condiciones, construyendo las viviendas en las cuales se ofreció para trabajar las FARC-EP, y las autoridades correspondientes adelanten sobre el terreno la planeación de los nuevos barrios que se construirán, barrios que deberían llevar el nombre de Nueva Colombia.


No debemos cometer los errores del pasado y el vecino Ecuador nos está enseñando que con el concurso de todos, contando con apoyo estatal, podremos evitar los embates naturales producto de la deforestación a ultranza. Colombia lo necesita y la construcción de la Paz debe seguir con la re-construcción de Mocoa, la cual debe ser apoyada por el próximo gobierno de Transición que los colombianos de bien elegiremos en el 2018. El future de Mocoa y de Colombia es la Paz.

La marcha de los corruptos

De la guerra han nutrido sus fortunas durante años sin cuenta. ¿Cómo van a querer que se acabe?
 
24 de marzo 2017 , 12:00 a.m.
Este jueves, como lo recuerda en este diario una crónica, excelente y conmovedora, se cumplieron veinte años de la constitución de los habitantes de San José de Apartadó en Comunidad de Paz, modelo para un programa semejante en aquellas regiones vapuleadas por la violencia y la guerra interminable que para entonces había rebasado ya el medio siglo, si la contamos desde 1946, o los treinta y cuatro años a partir de la insurgencia de las Farc en 1964.

La iniciativa de las comunidades de paz fue auspiciada por la embajada de Francia, y la ceremonia tuvo lugar aquel 23 de marzo de 1967 en su sede diplomática.
El embajador de Francia, esa noche, y el editorial de EL TIEMPO, el día subsiguiente, celebraron la decisión de los habitantes de San José de Apartadó como el advenimiento de una nueva era venturosa para un país que se estaba desangrando en una guerra inverosímil, en una guerra de las más criminales, bárbaras y cobardes que registre la historia moderna. Una guerra en la que el noventa por ciento de los caídos eran campesinos trabajadores indefensos, sus mujeres, sus niños, masacrados por la espalda, asoladas sus viviendas, obligados a huir de sus terruños y a presenciar impotentes la matanza perpetrada, con absoluta impunidad, por una serie de asesinos, cobijados como ‘autodefensas’ y financiados por terratenientes, ganaderos y otros bichos similares, en nombre de la ‘lucha contra la subversión’.

Las esperanzas, quizá apresuradas, puestas en el éxito inmediato de las comunidades de paz, y en su piloto de San José de Apartadó, tuvieron pronto una respuesta drástica de quienes no estaban dispuestos a tolerar que la paz viniera a estorbarles sus planes de apoderarse a sangre y fuego de las tierras de los campesinos, en uno de los actos más monstruosos de despojo colectivo jamás vistos antes en ninguna parte. No en balde, Colombia ha sido expuesta en muchos foros internacionales como un caso vergonzoso para la raza humana. Los futuros historiadores, al repasar las páginas de los periódicos, al revisar los documentos pertinentes en los archivos públicos y privados, que hoy no se atreven a dar la cara, no podrán escribir esos episodios de nuestro conflicto sin sentir constantes escalofríos de horror.
Todos estamos en la obligación de mirar hacia San José de Apartadó para seguir su ejemplo heroico en la defensa de la paz.
Pero los despojadores criminales, y su grupo de asesinos a sueldo, no intuyeron que los habitantes de San José de Apartadó, Comunidad de Paz, estaban resueltos a resistir pacíficamente las atrocidades de sus verdugos, como lo habían aprendido del modelo de Gandhi, de quien resultaron discípulos indomables. Y han resistido veinte años el acoso canallesco e incesante de las autodefensas mafiosas (véase la citada crónica de EL TIEMPO, 23 de marzo, 2017), a veces de la guerrilla insurgente (aunque pocas, por fortuna) y hoy desmovilizada, y señalan también la complicidad de Fuerzas Militares y de Policía. Nada de eso ha podido doblegar a la Comunidad de paz de San José de Apartadó, que ha debido ser la ganadora del premio Nobel de Paz. O debería serlo en el futuro.

Y todos estamos en la obligación de mirar hacia San José de Apartadó para seguir su ejemplo heroico en la defensa de la paz, ahora amenazada por los mismos corruptos que han querido acorralar a los habitantes de San José y quebrarles, castigarles, su inquebrantable voluntad de resistir la violencia y el terrorismo con la actitud pacífica de los seres buenos, honrados y decentes.

“El país está viviendo un momento muy peligroso, la paz con tanto trabajo lograda en los acuerdos de La Habana se encuentra al borde del abismo”, dijo una de las militantes ambientalistas que intervinieron en el homenaje del miércoles pasado, Día Mundial del Agua, al recientemente fallecido Rafael Colmenares, ideólogo del ambientalismo como derecho y deber de los ciudadanos. Yo agregaré a esas palabras apocalípticas, para nada exageradas, que si la paz rueda al abismo, nos arrastrará a todos con ella.

Para el próximo primero de abril, han propuesto una marcha, dizque contra la corrupción, los más corruptos de los corruptos. Los que no han cejado en su empeño de acabar con la paz a como dé lugar, porque la guerra, y no la paz, es su negocio. De la guerra han nutrido sus fortunas durante años sin cuenta. ¿Cómo van a querer que se acabe?

Son los mismos que nos han alimentado la guerra, que jamás han protestado por el asesinato de los líderes sociales, ni reclamado por los derechos de los trabajadores ni dado la menor importancia al fortalecimiento de la vida democrática. Para qué, si se sienten los dueños del país y de las vidas de sus ciudadanos.

Esos son los corruptos, los corruptores y los corrompidos, que invitan, cínicos, a marchar contra la corrupción el próximo primero de abril. Tal vez muchos ciudadanos desinformados, que no son corruptos ni mucho menos, que sin duda están bien intencionados, asistan a esa marcha del mismo modo que tantos votaron por el No en el plebiscito movidos por la propaganda engañosa de sus promotores. Son ciudadanos honrados que les hacen el juego a los corruptos, convencidos ingenuamente de que por el camino del infierno van a llegar al cielo.

No me cansaré de aconsejarles que miren, una y otra vez, el ejemplo grandioso de la Comunidad de Paz de San José Apartadó. Que si han de marchar, lo hagan a favor de la resistencia civil contra los enemigos de la paz, contra los corruptos que, a punta de engaños habilidosos (el demonio es el más astuto y triunfador de los tramposos), quieren reconducirnos a la guerra. La marcha del 1.° de abril es la marcha de los corruptos.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

El país en donde los corruptos organizan marcha contra la corrupción

Domínico Nadal, El Cuento de la Semana.

Érase un país… llamado Colombia en el que los corruptos organizaron una “marcha contra la Corrupción”. Habráse visto semejante desfachatez? Jamás. En Colombia los corruptos se sienten “orgullosos” de serlo y exhiben sus dineros y poder conseguidos con sus apestosos actos de corrupción.

Quiénes son los organizadores de la mencionada marcha?

Estamos viendo que el narco-paramilitar número 82 ex-presidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez está a la cabeza de la marcha. Ha “olvidado” que él permanece en la lista de personajes peligrosos para la seguridad de Estados Unidos con el número 82, tres después de su ”capo” Pablo Escobar Gaviria, primo de José Obdulio Gaviria hoy senador por obra y gracia de Uribe Vélez.

Ha olvidado también los númerosos actos corruptos cometidos en el ejercicio de sus períodos presidenciales (2002-2006-2010), a saber algunos de ellos: Co-hecho para modificar el artículo que implemento la re-elección presidencial (Yidis-política), que más de 62 congresistas fueron encarcelados por la para-política, que nosotros en Cambio Total llamamos más bien narco-para-política, lo que lo hizo exclamar: “que voten para aprobar los proyectos de ley del gobierno antes de que los metan a la cárcel”; corrupción de firma de contratos a vigencias futuras hasta el 2020; corrupción en el Ministerio de Agricultura con los Agro Ingreso Seguro (AIS) adelantado por “Uribito Arias”, uno de sus ministros estrellas; escuchas ilegales a contradictores politicos y líderes populares; asesinatos de líderes populares ordenados por el DAS (policía secreta) a los narco-paramilitares de Jorge 40, uno de los comandantes de las bandas narco-paramilitares. Y sigue una larga lista que le han valido más de 250 expedientes en la cámara de Representantes (parte del congreso) que no avanzan por la corrupción y por miedo al número 82, y 3 denuncias en la Corte Penal Internacional (CPI).

Otro de los corruptos que está promocionando la corrupción es Alejandro Ordóñez, ex-precurador general de la nación, quien consiguió su re-elección con la consabida maniobra de coprrupción “tu me nombras, yo te nombro los tuyos”; procurador famoso por haber quemado libros en acto público en su natal –bucaramanga, libros que no eran del gusto de Ordóñez.

Y la perla, el señor José Félix Lafaurie, denunciado por actos de corrupción cometidos en Fedegan, agremiación de los ganaderos, está promocionando la tal marcha, para lo cual cuenta con la ayuda de su esposa, parlamentaria del CD (partidito del número 82, Uribe Vélez).
A esa promoción corrupta se suman otros “corrupticos” que no porque sus actos de corrupción sean menores –comparados con los de sus jefes- no dejan de ser corrompidos.


Pobre Colombia. Los corruptos aplican la máxima del ladrón que grita “cojan al ladrón”. Mas los colombianos democrátas, con sentido común y buen sentido, están denunciando ésta marcha como la “Marcha de la Corrupción”. 

Seguimos -y seguiremos- luchando por la implementación del Acuerdo Final para una paz estable y duradera, Paz que debe liberar a Colombia de la nefasta corrupción que carcome todas –totalmente todas- las instituciones del estado y a todos sus representantes y clases.
 

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