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Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

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[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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[Cambio climático y CO2]: ¿Cuánto carbón se explota en América Latina?

Puerto de carbón en la ciudad caribeña de Santa Marta (Colombia).
Juliana Alvarez / Reuters
RT Actualidad.

Conozca los países de la región que más esfuerzos ponen en la extracción de este mineral, altamente contaminante, y en qué volúmenes.
Aunque la mayoría de los países del mundo suscribieron voluntariamente los acuerdos sobre cambio climático de Naciones Unidas (ONU), un reciente estudio publicado en Alemania advierte que el uso del carbón como fuente de energía crece en América Latina y el Caribe.
La organización no gubernamental Urgewald presentó un informe titulado: "Lista de salida global del carbón" (Global Coal Exit List o CGEL, en inglés), en el que señala que, no obstante la presión mundial para disminuir la minería del carbón, varios países latinoamericanos y caribeños adelantan proyectos para ampliar "esa contaminante fuente energética", informó la agencia IPS.
Mineros trabajando en la mina artesanal "pozito", en el pueblo de Nueva Rosita (México). / Tomas Bravo / Reuters

En expansión

El documento, cuya difusión coincidió con la 23 Conferencia de las Partes (COP 23) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), destaca la influencia regional de los explotadores de carbón, considerado como un mineral altamente contaminante.
"Hay varios proyectos en planeación para explotar el mineral y eso amenaza con mantener esa dependencia por años", declaró a la agencia noticiosa Heffa Schuecking, directora de Urgewald.
El informe de la ONG, que pasa revista a 770 empresas extractivas, comercializadoras, prestadoras de servicios y generadoras termoeléctricas, pretende alejar a los inversionistas de ese sector, con el fin último de "mantener un mundo habitable", dijo Schuecking.

Números negros

El GCEL precisa que en América Latina y el Caribe, la capacidad termoeléctrica instalada que depende del carbón para su funcionamiento, alcanza los 17.909 megavatios (MW).
Una pala de tractor descarga carbón en el puerto de la ciudad de Santa Marta (Colombia) / Juliana Lopera / Reuters
Los países con mayores capacidades en la generación de energía con fuente carbonífera son:
  • México: 5.351 MW.
  • Chile: 5.101 MW.
  • Brasil: 4.355 MW.
Por otra parte, Urgewald asegura que varias naciones latinoamericanas adelantan proyectos que contemplan el empleo del carbón para generar 8.427 MW adicionales, y que serán aportados por:
  • Chile: 2.647 MW.
  • Brasil: 1.540 MW (sumados a su generación actual).
  • República Dominicana: 1.070 MW.
  • Venezuela: 1.000 MW.
  • Jamaica: 1.000 MW.
  • Colombia: 850 MW.
  • Panamá: 320 MW.
"Esos emprendimientos anclarían aún más el contaminante mineral en la región y dificultarían su retiro para combatir el cambio climático", indica el informe.

Manos foráneas

En los procesos de explotación de carbón, la ONG ubica 14 empresas creadas en países de Latinoamérica: Brasil (5), Colombia (5), Chile (1), Perú (1), República Dominicana (1) y Venezuela (1).
Mina Cana Brava, operada por SAMA SA, parte del Grupo Eternit, en Minacu, norte del Estado de Goias (Brasil). / Ueslei Marcelino / Reuters
A ellas se suman las transnacionales que ya tienen operaciones en el área, como AES y Drummond (EE.UU.), Enel (Italia), Engie (Francia), Glencore (Inglaterra Suiza), BHP Billiton (Inglaterra-Autralia) y Anglo American (Inglaterra). Todas activas en la región.

Explotación y exportación

Según el documento, Colombia, con sus 90 millones de toneladas de carbón producidas durante el año 2016, es el país con mayor volumen extractivo en Latinoamérica. Una producción destinada casi en totalidad a la exportación.
Actualmente, Colombia opera sus minas a cielo abierto en conjunto con las empresas Drummond, Glencore, BHP Billiton y Anglo American.
Le siguen Brasil, con una capacidad de producción que alcanza los 8 millones de toneladas de carbón al año, y México con 7,25 millones anuales.

Intereses

Para Lusbi Portillo, académico venezolano y director de la ONG Sociedad Homo Et Natura, la insistencia de varios países de la región en explotar el carbón "es una inmensa contradicción, vista desde los acuerdos de cambio climático promovidos por Naciones Unidas".
Y advierte que detrás de la explotación del carbón en América Latina y el Caribe "abundan los intereses económicos".

Venezuela: un ejemplo

Portillo cita, como un ejemplo de voluntad política para generar energía limpia, el proyecto de parque eólicodesarrollado en la Guajira venezolana, al occidente del país, que inició operaciones en 2013 y que se proyectó para generar hasta 10.000 MW.
Venta de carbón en el mercado La Parada, en el distrito de La Victoria de Lima (Perú). / Mariana Bazo / Reuters
Ese parque, cuyo desarrollo contempla 10 fases, "podría generar energía limpia para el occidente de Venezuela y parte de Colombia", apunta.
Ahora, asevera el académico, existe el interés de un sector "de abandonar el parque eólico para construir una carboeléctrica que generaría apenas 1.000 MW".
El director de la ONG agregó que la explotación del carbón, en cualquier país del mundo, "sólo acentúa los efectos del cambio climático, dadas las altas emisiones de CO2 (dióxido de carbono)", y, en el caso específico de Venezuela, se convertiría en un contrasentido frente al discurso del gobierno, "que habla permanentemente de salvar el planeta".

Ernesto J. Navarro

[Colombia] Cali: Ríos, pescados y leche materna contaminados

Por: Claudia Morales.
La semana pasada en Cali fueron anunciados los resultados del proyecto “Investigación del Recurso Hídrico de las cuencas de los ríos Cauca y Dagua”, de un grupo de expertos de la Universidad del Valle. Las conclusiones desde lo técnico son alarmantes y desde lo social, desoladoras.
Empiezo por contarles a los lectores que hasta el 2008 funcionó en Cali el basurero de Navarro, y uno supondría que si ese año fue clausurado ya no tendría por qué ser noticia. Pues sí lo es por los olores putrefactos que se sienten a su alrededor y por el mal manejo de los lixiviados (líquidos que salen de las basuras), confirmación que de eso hicieron la Contraloría y algunos concejales de Cali. Al lado del lugar está el canal CVC Sur que también recolecta aguas contaminadas que van al río.
Menciono a Navarro y al canal porque la caída de esos líquidos no tratados a los ríos no sólo provoca la obvia contaminación de las aguas sino que es un factor determinante en las enfermedades de las poblaciones cercanas a esas fuentes hídricas. Esto está directamente relacionado con los hallazgos de la investigación de la Universidad del Valle.
Los investigadores recolectaron muestras de pescado en el río Cauca a su paso por el corregimiento El Hormiguero al sur de Cali, en la Comuna 6 y en la vereda El Paso de la Torre en el municipio de Yumbo. En la zona de estudio la población pertenece al estrato uno, consume el pescado de ese río y usa sus aguas para bañarse y cocinar. No hay acueducto ni alcantarillado, y el agua, en teoría potable, llega tres veces a la semana. Allí encuestaron a 22 madres lactantes de quienes tomaron muestras de su leche materna.
En el pescado y en la leche materna, encontraron mercurio en altas concentraciones, cadmio, plomo y retardantes de llama. Sin embargo, lo más alarmante, según me lo explicó uno de los investigadores, fue el hallazgo de Bifenilos Policlorinados (PCBs), que son aislantes térmicos usados en los motores o en los transformadores de energía eléctrica. En los años 80 fueron prohibidos en Estados Unidos porque producen varios tipos de cáncer, y Colombia no los produce pero sí importa tecnología que tiene esos aislantes.
Normas internacionales y en Colombia como la resolución 776 de 2008 dicen que la concentración de PCBs en alimentos debe ser de 0,3 picogramos (10-12 g), pero los investigadores encontraron concentraciones del orden 10-6 g (microgramos) en los pescados y la leche materna, es decir, un millón de veces más de lo permitido.
La conclusión de la investigación advierte que el riesgo no cancerígeno y cancerígeno en bebés, asociado a los PCBs “presenta valores inaceptables que superan los límites máximos permitidos por la EPA” (Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU.), y pide “tomar medidas correctivas urgentes para mitigar el riesgo en la salud de los bebés lactantes de la zona de estudio”. El riesgo de enfermedades también incluye no lactantes y adultos.
Espero que no salga algún genio diciendo que la solución es que las mamás no lacten y que quienes viven en las orillas del Cauca no usen sus aguas ni consuman pescado. Es obligación de las autoridades tratar con dignidad a la población, construir un sistema de acueducto y alcantarillado en esa zona, suministrar agua limpia 24 horas todos los días, recuperar la cuenca del río e implementar acciones urgentes frente al basurero de Navarro. Y, señores de los organismos de control, ¿ustedes qué han hecho?
* Periodista@ClaMoralesM

Aumenta la mortalidad y morbilidad asociada al dióxido de nitrógeno en las ciudades europeas

TerceraInformación.es
15/10/2017
Hasta el 95 % de la población urbana de la Unión Europea (UE) respira aire que rebasa los límites de contaminación del aire que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así se desprende del último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) analizando datos entre 2013 y 2015.
Ecologistas en Acción considera que el nuevo un Plan Nacional de Calidad del Aire del Gobierno carece de objetivos y medidas eficaces para reducir la contaminación del aire. La Agencia eleva el número anual de muertes prematuras por exposición al dióxido de nitrógeno hasta 229.000 en la Unión Europea, 19.470 de ellas en las ciudades españolas.
Los datos presentados por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) son plenamente consistentes con los informes anuales que viene haciendo Ecologistas en Acción. De hecho, la Agencia emplea la misma metodología que utiliza la organización ecologista desde hace años, al tomar como referencia los límites legales y también las guías de la OMS.
Entre las principales conclusiones del informe de la AEMA, destacan:
  • Los contaminantes más problemáticos para la salud de la población europea siguen siendo las partículas en suspensión (especialmente las más finas, de menos de 2,5 micras, PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono troposférico, si bien está aumentando la preocupación por los niveles del cancerígeno benzopireno, único contaminante que continua al alza.
  • Hasta un 95 % de la población vive en ciudades donde se superan los límites recomendados por la OMS para estos contaminantes. Por su parte, los límites legales (más laxos que las recomendaciones de la OMS) se rebasan para alguno de estos contaminantes en ciudades donde vive hasta un 30 % de la población.
  • Las nuevas estimaciones publicadas por la AEMA elevan en el año 2014 hasta 399.000 las muertes prematuras por exposición a partículas finas PM2,5, 75.000 por exposición a NO2 y 13.600 por exposición a ozono. En España, las víctimas de la contaminación habrían sido 23.180 por partículas finas, 6.740 por dióxido de nitrógeno y 1.600 por ozono.
  • Rebajando a 10 microgramos por metro cúbico la concentración de dióxido de nitrógeno a la que se observan efectos sobre la salud, según los últimos estudios científicos, el número anual de muertes prematuras se multiplicaría en el año citado hasta 229.000 en la Unión Europea, 19.470 de ellas en las ciudades españolas, cerca de las ocasionadas por las partículas finas.
  • Ecologistas en Acción considera muy preocupante la situación que describe el informe de la AEMA, y atribuye al Gobierno buen parte de la responsabilidad en la mala calidad del aire. La apuesta por el transporte por carretera o el bloqueo de las energías renovables para apuntalar las centrales térmicas de carbón y gas son políticas del Gobierno español muy lesivas tanto para la calidad del aire como para la lucha contra el cambio climático.
Observaciones al Plan Aire II
Por ello, la organización ecologista ha presentado numerosas observaciones al Plan Nacional de Calidad del Aire 2017-2019, denominado Plan Aire II, que tramita el Gobierno español adoleciendo de la misma falta de ambición y definición que su antecesor Plan Aire I, expirado el pasado diciembre. Da la impresión de que El Plan Aire II intenta cubrir formalmente una obligación legal, lo que explicaría la falta de definición del plan y de las medidas que propone, así como la ausencia de un proceso de participación previo a su elaboración, en un tema tan sensible socialmente y administrativamente tan complejo como la calidad del aire.
Ecologistas en Acción recuerda que las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire, en España y en Europa, pasan por la disminución del tráfico motorizado, la reducción de la necesidad de movilidad y la potenciación del transporte público (en especial el eléctrico). Es necesario además dar facilidades al peatón y a la bicicleta en las ciudades. Para mejorar el aire de las zonas industriales la mejor estrategia es la adopción generalizada de las mejores técnicas disponibles y la reducción drástica de la generación eléctrica por centrales térmicas, en particular de las que utilizan carbón.
Para conseguir estos objetivos, se proponen entre otras medidas:
  • La actualización de los límites legales vigentes en el Estado español para los contaminantes atmosféricos de acuerdo a las guías de calidad del aire de la OMS.
  • La mejora de la información sobre la calidad del aire, difundiéndola por los medios de comunicación públicos junto a la previsión meteorológica.
  • La eliminación de las bonificaciones, devoluciones y demás medidas fiscales similares sobre la adquisición y el consumo de recursos energéticos de origen fósil y derivados.
  • La prohibición de acceso de los vehículos diésel a las ciudades con incumplimiento de los límites legales de contaminación y/o en situaciones meteorológicas desfavorables.
  • El destino de los fondos públicos propuestos para la renovación de vehículos privados a la mejora del transporte público urbano y del transporte de mercancías por ferrocarril.
  • La creación de una Área de Control de Emisiones en el Mediterráneo, que limite el azufre en los combustibles de uso marítimo, como la ya existente en el Mar Báltico y el Mar del Norte.
  • El establecimiento de un calendario de clausura de las centrales termoeléctricas de carbón, por ser una de las principales fuentes emisoras de contaminantes atmosféricos.
  • Y el fomento de la rehabilitación de los edificios, incorporando a los mismos energías renovables y sistemas urbanos de generación centralizada de calor (calefacción de distrito).

Colombia Viene un holocausto ambiental


Por: José Roberto Acosta.
La gestión de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) fue calificada como “desfavorable” por la Contraloría General de la República en su informe de auditoría publicado en julio pasado.
Penosamente, la ANLA quedó ubicada en el rango de “ineficiente” por sus deplorables procesos de evaluación y seguimiento a las licencias ambientales, sancionatorios y deficiencias en la planeación y supervisión en los procesos contractuales.
Al revisar los documentos registrados en el aplicativo SILA (Sistema de Información de Licencias Ambientales) y los expedientes físicos de los cuatro proyectos más representativos asociados a las licencias otorgadas a la concesionaria Ruta del Sol, involucrada en el caso de corrupción de Odebrecht, la Contraloría encontró “negligencia” de la ANLA ante los “reiterados incumplimientos del concesionario” y “deficiente sistema de control interno y de los superiores inmediatos para ejercer el debido cumplimiento de las obligaciones por parte de los funcionarios y/o contratistas de la ANLA”.
Semejante desorden se aceleró bajo la dirección de Fernando Iregui, quien renunció en abril del año pasado por el inaudito otorgamiento de licencias de exploración de hidrocarburos cerca a Caño Cristales, en medio de un grave conflicto de intereses, pues dicho permiso fue dirigido dentro de la ANLA por Ricardo Delgado Posada, exfuncionario de Hupecol Operating LLC, empresa beneficiada que cínicamente acaba de demandar a la Nación por $83.000 millones por haberle revocado ese espúreo acto administrativo. Sólo otra de tantas irregularidades denunciadas con pruebas en esta columna, pero que nada importaron al director de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, llamado a imputación de cargos por la Fiscalía en el mismo escándalo de Ruta del Sol II con Odebrecht, pues contrató a Iregui apenas salió de la ANLA, tapándolo con la cobija de la camaradería entre “buenos muchachos”.
Y en este desmadre, el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, sale a promover el fracking o exploración de yacimientos no convencionales de petróleo, ya prohibida en muchos países por sus nefastos efectos ambientales. Echeverry sabe que la ANLA no será obstáculo para un holocausto ambiental, con tal de maquillar el hueco fiscal y sus errores de política económica con mas petróleo. Y si Echeverry no sabía del despelote en la ANLA, pues que quede notificado con el informe de la Contraloría. Ni un hueco más hasta que la ANLA sirva para algo.

La papelera que devora Colombia

Primero fue la tala de miles de hectáreas de selva, después la plantación de pinos y eucaliptos. Como Cartón Colombia primero, como la irlandesa Smurfit Kappa hoy, la papelera se hizo fuerte, silenciosamente, aliada con el poder. “Estamos cambiando agua por basura”, denuncia un veterano ecologista.
En enero de 2016 el acueducto de Salento se quedó seco. La quebrada Cañas Gordas, afluente que abastece al municipio baluarte del turismo en el Quindío, había perdido la totalidad de su caudal, era apenas un chorrito pantanoso debajo de las dos bocatomas que surten al municipio. Mientras la Corporación Autónoma del Quindío responsabilizaba al calentamiento global, autoridades civiles del pueblo, campesinos y ecologistas de la región apuntaron, una vez más, a las cabeceras del afluente: todo, hasta los bordes mismos de la quebrada, está plantado de pinos. Según dicen, son esas plantaciones forestales las culpables de la escasez del agua.
Este conflicto, que se repite en zonas rurales de Sevilla o Pereira, de Riosucio o Dagua, ajusta medio siglo en el país con un nombre propio: Smurfit Kappa – Cartón de Colombia, la multinacional que en 1969 comenzó a adquirir terrenos montañosos a bajos precios para instalar cultivos forestales que sustentasen su demanda de madera en la elaboración de pulpa papelera. Mientras el debate ambiental en Colombia se enfoca con preocupación en los conflictos petroleros y mineros, la multinacional irlandesa exprime silenciosa miles de hectáreas en el país.
Ya en los años 50 se acusaba a Cartón de Colombia (hoy parte de la irlandesa Smurfit Kappa) de arrasar las selvas del Bajo Calima (Pacífico) para emplear la madera produciendo pulpa papelera. 20 años después la compañía comenzó a plantar pinos y eucaliptos, especies sobre las que la FAO (organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) alerta de que provocan consecuencias negativas sobre los suelos, la biodiversidad y los ciclos del agua, cuando reemplazan los bosques nativos de las regiones tropicales.
Pero las afectaciones no son solo a la biodiversidad y a los cursos de agua. La política de la compañía implica la concentración de enormes extensiones de tierra en su poder, en latifundios forestales que fragmentan las comunidades campesinas, donde toda la dinámica social y económica acaba trastocada. La oposición de ecologistas y comunidades se ha saldado con amenazas y casos de homicidios que nunca se han investigado a fondo. También hay abiertas varias reclamaciones de restitución de tierras por comunidades indígenas y particulares. Hasta el Tribunal de los Pueblos reconoció en 2007 que Smurfit Kappa tiene “una deuda ecológica, social, económica y cultural con el país y el total de sus habitantes”.
Smurfit Kappa Cartón de Colombia poseía en 2015, según sus propios datos, unas 67.926 hectáreas en 454 grandes fincas entre las cordilleras central y occidental. Hay pinos y eucaliptos de Smurfit desde el nudo de Caramanta hasta las montañas del Macizo colombiano, y desde la vertiente del Magdalena hasta la del Pacífico.

Un negocio rentable

Hoy Smurfit emplea a 2.500 operarios sobre terreno y posee una enorme y sofisticada planta de producción de cartón, papel y empaques, en el municipio de Yumbo (Valle del Cauca). Mantener el volumen habitual de producción requiere 830.000 toneladas de madera al año, es decir, cada día entran a la planta alrededor de 300 camiones cargados con troncos provenientes de las montañas del centro y suroccidente colombiano. Las condiciones geográficas de Colombia permiten que sus cultivos sean más rentables y productivos que en cualquier otro lugar del planeta; plantaciones similares de países con gran vocación forestal como Chile o Canadá tardan cuatro veces más tiempo en crecer. La disponibilidad de luz todo el año y de lluvias permanentes son las que posibilitan el rendimiento excepcional de los pinos y eucaliptos en el trópico. En una visita a Colombia, Michael Smurfit, antiguo presidente de la multinacional declaró que “en una industria como la nuestra, los grandes activos naturales, bosques y agua, han sido considerados como los elementos claves del éxito”.
Smurfit-Kappa es la papelera más grande del mundo y hace presencia en una veintena de países. En sus entrañas también hay capital colombiano. En 1986 el Jefferson Smurfit Group, con sede en Irlanda, absorbió la Container Corp., empresa de capital norteamericano que controlaba a Cartón de Colombia, fundada en 1944 por inversionistas antioqueños.
Sin embargo, los socios nacionales nunca han perdido participación en la compañía local: el Grupo Carvajal sigue siendo un accionista minoritario importante de Smurfit Cartón de Colombia. La multinacional opera en el país bajo una complejísima red de empresas subsidiarias, contratistas y asociados, donde inversionistas colombianos terminan sumando sus intereses políticos y económicos con los del capital extranjero.
Smurfit conformó la Asociación Colombiana de Reforestadores (ACOFORE) según la investigación del periodista Walter Broderick recogida en su libro ‘El imperio del cartón’, ACOFORE desplegó un poderoso lobby entre políticos y congresistas para la aprobación de legislaciones a su medida, entre ellas la ley del incentivo forestal que subsidia con dineros públicos al gremio de cultivadores de árboles, donde la multinacional ejercía hasta hace muy poco un papel monopólico.

La larga sombra de la papelera

Cartón de Colombia ha respaldado las campañas de muchos políticos colombianos, incluyendo varios ex presidentes. Según publicaciones de El Tiempo y La Silla Vacía la empresa figura entre las sociedades de capital extranjero y nacional que respaldaron el Gobierno de Álvaro Uribe y sus campañas. En concreto en 2006 Alfredo Carvajal y Juan Martín Carvajal hicieron aportes de 20 millones de pesos. Ambos son propietarios del Grupo Carvajal, a su vez accionista de Cartón de Colombia. En el informe publicado por La Silla Vacía se constataba que el gerente y el presidente de Smurfit también donaron dineros a la primera campaña de Juan Manuel Santos.
Cartón de Colombia también ha sostenido proyectos conjuntos con la Federación de Cafeteros y las Corporaciones Autónomas Regionales, entidades que tienen la responsabilidad de vigilar a la papelera.
Para comprender los vínculos de la multinacional con el establecimiento local basta echar una ojeada al libro ‘Medio siglo sembrando el porvenir’, editado por la empresa cuando cumplió cincuenta años de presencia en Colombia: media docena de Presidentes desfilan en las fotografías conmemorativas de todos esos años y una infinidad de políticos, empresarios y hasta militares aparecen posando con los jerarcas extranjeros y nacionales de la compañía.
Todos los gobiernos otorgaron o ratificaron permisos para que la multinacional explotara las selvas vírgenes del Pacífico en la región del Bajo Calima, al norte de Buenaventura. Entre 1957 y 1974 la compañía recibió cerca de 120.000 hectáreas en concesión, cuando aún no se abastecía de sus propias plantaciones. A partir de ahí, poco a poco la empresa fue haciéndose autosuficiente con los cultivos por lo que acabó abandonando la concesión antes de que acabara el plazo de 50 años.
Después de que la multinacional abandonara el bajo Calima en 1993, el periodista australiano Walter Joe Broderick visitó la zona y realizó la investigación sobre la trayectoria de Smurfit en el país que plasmó en ‘El imperio del cartón’. En este trabajo narró como la selva resultó devastada porque la compañía utilizó un sistema de corte conocido como “tala rasa”, que consiste en talar y extraer todos los árboles del terreno. Las comunidades negras e indígenas asentadas allí, que dependían de los recursos del bosque y hasta entonces convivían en relativa armonía con la selva, practicando sólo cortes selectivos de madera, sufrieron las consecuencias sociales y ambientales de este modelo extractivo. Terminaron trabajando a destajo en aserríos para la multinacional.
“Mucha gente no nos perdona que aprovecháramos bosques naturales durante muchísimos años en el Bajo Calima” admite Ricardo Gómez Londoño, responsable de la operación forestal de Smurfit para el eje cafetero. “Pero es que no era ilegal, y no es hoy en día ilegal, empresas como Maderas Pizano lo siguen haciendo en el Chocó”, concluye.

De la explotación a la plantación

Cartón de Colombia descubrió en la década del 70 que su rentabilidad aumentaría si dejaba de emplear la madera tropical de la selva, reemplazándola por fibras más homogéneas que podían cultivarse en el país con una eficiencia excepcional. Fue entonces cuando arrancaron la política de plantaciones de pino y eucalipto, las dos especies foráneas sobre las que los estudios de la FAO de 1987 denuncian los impactos negativos sobre los suelos, la biodiversidad y los ciclos del agua. La empresa logró mejorar variedades de eucalipto que alcanzan la altura de corte a sólo 7 años de plantados, y variedades de pino que tardan entre 16 y 18 años. En ninguna otra zona del planeta el negocio forestal es tan productivo, ello se debe a las condiciones privilegiadas de luz y agua disponibles en el trópico.
A escala local, finqueros y medianos propietarios de tierras alquilaron sus predios para la instalación de cultivos forestales bajo contratos de asociación, o bien se dedicaron por su cuenta a talar los bosques nativos de sus propiedades y a sembrar coníferas que terminaban cortadas rumbo a los molinos de la compañía. El modelo asociativo, mayoritario cuando Cartón de Colombia comenzó su proyecto forestal, decayó en los últimos años a medida que la empresa adquiría extensos terrenos que ahora le permiten autoabastecerse de madera. La compañía aprobó en 1974 un plan para comprar 30.000 hectáreas en un lapso de 15 años. 40 años después superaban las 67.900 hectáreas en 454 fincas entre las Cordilleras Central y Occidental.
Sus tierras e encuentran repartidas en proporciones iguales en tres núcleos de explotación –norte, centro y sur– que cubren los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, Valle, Cauca y Tolima. Estas cerca de 68.000 hectáreas suponen más de la mitad de las plantaciones de la multinacional en todo el mundo, que suman poco más de 104.000 hectáreas. Su principal activo forestal se encuentra en Colombia.

Las consecuencias

La otra cara de tan fabulosa rentabilidad son las afectaciones a los cursos de agua y el impacto dañino que los latifundios forestales han tenido sobre las comunidades campesinas, donde toda la dinámica social y económica acaba trastocada.
Néstor Ocampo es un ambientalista de Calarcá (Quindío), reconocido opositor a las plantaciones forestales. Ocampo viajó hasta Irlanda en 2001 para confrontar públicamente a Michael Smurfit, el presidente de la compañía, durante una asamblea de la sociedad. Antes había acompañado los primeros procesos de resistencia civil contra las plantaciones forestales en el país: “Conocimos del problema con los pinos en Darién, Valle del Cauca, desde 1982” explica. “Nosotros creíamos que era un problema de daños al medio ambiente, pero allá descubrimos que era un asunto social, con implicaciones políticas, económicas y hasta ideológicas”.
En los 80 la población de Darién se organizó en un comité cívico llamado ‘No al pino’. Rechazaban la siembra de coníferas porque su municipio, que antes se autoabastecía de alimentos, estaba perdiendo toda vocación agrícola: ya no quedaba quien cultivara la tierra, las plantaciones de pino ocuparon terrenos fértiles, muchos jornaleros perdieron sus trabajos y aquello derivó en una profunda crisis social. Germán Mejía, que luego sería alcalde del pueblo, lideró la movilización. A Mejía lo mataron unos sicarios en 1997, su muerte nunca se aclaró.
Los casos de la dirigente campesina Dila Calvo, asesinada en Riofrío en 1995; los ecologistas Gloria Sofía Zapata, Eder Alexander y Hernando Duque, asesinados en Belén de Umbría en 1998; la ambientalista Sandra Viviana Cuéllar, desaparecida en Cali en 2012, comparten semejanzas con el asesinato de Germán Mejía. Todos ellos fueron líderes opuestos abiertamente al negocio forestal; todos quedaron en la impunidad. El portal Verdad Abierta reveló que en 2015 un juzgado especializado abrió un proceso de restitución de tierras contra Smurfit Cartón de Colombia, debido a la solicitud de un campesino de Bolívar (Valle), quien manifestó que tuvo que vender su finca a muy bajo costo por la presión de grupos paramilitares y bandas ligadas al narcotráfico que operan en la zona.
Un litigio similar sucede desde mediados de los 90 en la región del Alto Naya con un par de fincas donde la multinacional plantó pinos, pero que son reclamadas por una comunidad de indígenas paéces, quienes hasta hoy ocupan los terrenos sin conseguir su titulación. También hay cultivos de Cartón de Colombia en la hacienda El Japio, donde otro grupo de indígenas exige desde 2005 que les entreguen la tierra como parte de los acuerdos con el Estado para reparar las víctimas de la masacre del Nilo.
Por ello, el Tribunal Permanente de los Pueblos, una reconocida instancia internacional que denuncia los abusos a los Derechos Humanos en el mundo, realizó en 2007 un juzgamiento público a la multinacional en Colombia, acusándola de tener “una deuda ecológica, social, económica y cultural con el país y el total de sus habitantes, específicamente con aquellos pertenecientes a las comunidades en donde ha establecido sus plantaciones forestales, en donde ha instalado sus plantas de producción y en donde ha devastado por completo selvas tropicales y otros ecosistemas para abastecer de madera sus fabricas de papel y cartón para empaques”.
Guillermo Castaño, otro veterano ecologista fundador del movimiento ambientalista en el país, resume en pocas palabras la disyuntiva de los cultivos forestales: “¿Cómo es posible que cambiemos la riqueza más grande de nuestra región, que además es de un inmenso valor histórico y natural, por unos cultivos que sólo sirven para hacer cartón? Todo mundo sabe dónde acaba el cartón, es un producto que va a terminar en la basura. Estamos cambiando agua por basura.”

 

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