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Colombia: Falsa Democracia

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Colombia: Mocoa, una tragedia poco natural

Renán Vega Cantor /LaHaine.org
La combinación entre destrucción ambiental y forestal y los altos niveles de vulnerabilidad de los más pobres, asolados por la guerra y la minería, son las principales causas

Hemos dicho en reiteradas ocasiones, a propósito de numerosas tragedias ambientales y humanas, que no hay desastres naturales. Lo que se presentan son catástrofes que se originan por acciones humanas que se pueden indicar de manera precisa y cuya responsabilidad esencial recae en empresas nacionales y extranjeras (madereras, mineras, forestales), grandes terratenientes y ganaderos, diversos sectores extractivistas… En contra de cualquier evidencia, los grandes medios de desinformación (RCN, Caracol, El Tiempo…) que convierten cualquier tragedia en una mercancía que se vende y se consume, y de la que obtienen grandes beneficios, señalan que lo de Mocoa ha sido otro desastre natural, como si fuera un castigo divino o la furia irrefrenable de una manigua incivilizada.
No hay tal, puesto que para entender las causas que explican lo acontecido en Mocoa es necesario referirse a factores de índole local, y a la manera como los mismos se retroalimentan con factores mundiales, asociados al cambio climático. Las dos cosas están ligadas en forma directa como lo debe mostrar un análisis medianamente serio de lo acontecido.
La tragedia
Al amanecer del primero de abril de 2017 una inmensa masa de piedras, palos, lodo y escombros arrasó y afectó en forma directa a diecisiete barrios de Mocoa, dejando a su paso un saldo de más de 300 muertos, un cuarenta por ciento de ellos niños, centenares de heridos y miles de damnificados, que perdieron lo poco que tenían. Como un hecho reiterativo en este tipo de catástrofes, los afectados son siempre los más pobres entre los pobres, los eternamente vulnerables, los nadies, de los que no se sabe su existencia, ni sus dramas, pero cuyo dolor incrementado si beneficia a los dueños de los medios de desinformación y a politiqueros del gobierno o en campaña electoral.
Mocoa es una ciudad de unos 60 mil habitantes, la puerta de entrada por tierra a la amazonia colombiana, que se localiza en el piedemonte de la cordillera andina. Se encuentra en medio de ríos, quebradas y corrientes de agua. Tres de ellos, el Mocoa, Mulato y Sangoyaco se salieron de su cauce y arrasaron con lo que encontraron. Fueron afectados los barrios ubicados en las laderas bajas, en zonas que previamente fueron deforestadas y se localizaban en zonas en las que nunca se debió construir ningún asentamiento humano, pero hasta allí llegaron miles de colombianos huyendo de la violencia paramilitar y extractivista que ha asolado la región.
A la muerte súbita del primero de abril, que era una tragedia anunciada desde tiempo atrás, se suma otro drama permanente, el de la huida, ya que la mayor parte de los habitantes del municipio son desplazados por las violencias, incluyendo en ellas la generada por la explotación minera y petrolera, de la que nunca se habla. En efecto, Mocoa es un poblado grande que se ha ensanchado por la llegada de refugiados del conflicto, que vienen del resto del Departamento, lo que quiere decir que un hilo invisible, pero directo, une a los muertos y heridos de la avalancha y a los muertos y heridos de la guerra en la región. Los desarraigados y expulsados de sus tierras y sitios de origen y de trabajo debieron asentarse en zonas inadecuadas para ser habitadas, construir allí sus humildes ranchos en la ronda de los ríos, desprovistos de cualquier servicio básico.
Las causas
El Putumayo es el quinto departamento del país que más ha sido afectado por la deforestación, que alcanzó en el 2015 la cifra de 9 mil hectáreas. Deforestar, quitar la cobertura vegetal del suelo, es una vía segura hacia el desastre, puesto que desnudar las montañas genera erosión y la tierra se torna más vulnerable a las intensas lluvias que arrastran los sedimentos. En Mocoa se deforestaron las cuencas hídricas y en ciertos barrios, como San Antonio, el que primero sintió y sufrió la avalancha, se eliminó por completo la cubierta vegetal. En sentido opuesto, el barrio El Carmen quedó en pie, debido a que en ese lugar se conservó el bosque primario, formado por la especie Chiparos, junto con cedros, cedros, cachimbos, palo negros, chontas y ceibas. Esa vegetación evitó que el desastre fuera mayor en el norte de Mocoa, ya que esos árboles absorben y retienen agua, al tiempo que sus raíces estabilizan el suelo e impiden la erosión.
Algunos periodistas enfatizan que la erosión ha sido generada por los pobres que se arruman en tugurios insalubres en gran parte de Mocoa. Eso es la apariencia, el resultado de las acciones de supervivencia de aquellos que han sido desplazados por la violencia estatal y paramilitar y no les queda otra alternativa que instalarse, a riesgo de su vida, en las rondas de los ríos. Ese señalamiento deja de lado a los grandes responsables y beneficiarios de la deforestación en el Putumayo, que son compañías petroleras, mineras y madereras. No por azar, la mitad de los puntos calientes de deforestación se encuentran en la amazonia, un territorio saqueado por empresas colombianas y extranjeras, un paraíso del extractivismo y del saqueo. En los últimos 50 años, tras el descubrimiento de petróleo en la década de 1960, se inició la fiebre del oro negro en la región y luego vino la prospección minera en el departamento, incluyendo los cerros que circundan a Mocoa. Como lo denuncia la Asociación Minga: “Bloques petroleros y títulos mineros dibujan hoy el mapa del departamento por encima de ecosistemas estratégicos y culturas ancestrales, junto con los corredores viales ‘4G’ que sirven a tales megaproyectos. Una economía transnacional que instalan allí empresas como Vetra, Gran Tierra, Amerisur, Anglo Gold, entre otras”.
Junto a los factores locales, deforestación, explotación minera, expulsión de población, pobreza inducida que obliga a la gente a apiñarse en las rondas de los ríos y en construcciones frágiles e insalubres, debe hablarse del impacto de las transformaciones mundiales del clima. Estas son una realidad inocultable, no solo por lo acaecido en Mocoa sino al mismo tiempo en otros lugares del mundo próximos y distantes (Perú, Europa, Vietnam…). En concreto, se han modificado los patrones de precipitación mensual y anualmente, así como la frecuencia de eventos extremos (huracanes, tifones, ciclones…), como consecuencia de los cuales ahora las lluvias son más intensas en ciertos lugares, como en la amazonia. En la noche del 31 de marzo de 2017 la lluvia que cayó en Mocoa alcanzó la cifra de 600 mm, cuando anualmente se vierte un promedio de 10.000 mm, lo cual indica que en pocas horas llovió lo correspondiente a un mes. En pocas palabras, la combinación entre la destrucción ambiental y forestal y los altos niveles de vulnerabilidad de los más pobres, asolados por la guerra y la minería, son las principales causas de la tragedia de Mocoa.
La suma de esos factores locales y mundiales conduce a pensar seriamente, para el caso colombiano, la directa relación que existe entre colonización, deforestación y modificación climática.
Los lunáticos y reaccionarios
Cuando en el 2005 se produjo la inudación de Nueva Orleans, en Luisiana (EEUU), por el impacto del huracán Katrina, un pastor protestante llamado Tony Perkins aseguró que los “desastres naturales” son enviados por Dios, "son un castigo por el aborto y el matrimonio homosexual". Lo interesante del caso es que años después a ese mismo personaje se le inundó su propia casa, como castigo a su impertinente ignorancia.
Pero si por los EEUU llueve en materia de estupideces, por acá, en Colombia, no escampa, puesto que el senador uribestia del Centro (Anti) Democrático, Daniel Cabrales, sostuvo: “El día de ayer se registró una avalancha en Mocoa donde dan parte de más de 30 (sic) muertes, de donde según me cuentan fue provocada con dinamita explosiva depositada por las Farc”. Mentiras de este calado no extrañan en gente tan ignorante y atrevida, por la impunidad que la cobija, cuyos intereses están vinculados a los grandes terratenientes y ganaderos, los mismos que han contribuido a deforestar los suelos de este país y a producir catástrofes como la de Mocoa.

Periferia, Prensa Alternativa, Medellín, abril de 2017.
Texto completo en: http://www.lahaine.org/colombia-mocoa-una-tragedia-poco

Mezquindad en el gobierno. Caso Pardo

José María Carbonell, Nueva Colombia.

Sobresale la posición de Rafael Pardo, ministro del Post-conflicto del gobierno de JM Santos. Sobresale pero por su mezquindad. Es tan mezquino que se niega a aceptar la ayuda ofrecida por las FARC-EP para la construcción de viviendas para los sobrevivientes de la tragedia de Mocoa, máxime cuando un miembro de las FARC perdió varios familiares en esa avalancha asesina producto de la imprevisión estatal.

Ante la tragedia de Mocoa, de inmediato las FARC hicieron su ofrecimiento con el objetivo de restañar las heridas de la avalancha. Sin ningún otro objetivo oculto. Qué mejor acción de Paz que contribuir con la reconstrucción de Mocoa. Toda ayuda debe ser bienvenida. Incluso si el CD de Uribe Vélez pasa de los pronunciamientos mediáticos, que nada ayudan a los damnificados, a acciones prácticas de solidaridad verdadera, sin cálculos politiqueros, deben ser bienvenidos.

Nos preocupa al personal de Cambio Total que los ofrecimientos del gobierno Santos al calor de la avalancha se vayan diluyendo con el paso de los días y aparezcan nuevos desastres naturales y/o políticos que hagan "olvidar" Mocoa. Es más, una característica de los gobiernos colombianos, el de Santos no es la excepción, es ofrecer ayudas o firmar acuerdos para luego incumplirlos.

Ojalá no veamos a los damnificados de Mocoa en los semáforos de las grandes ciudades sobreviviendo de la economía del rebusque, vendiendo dulces o baratijas para ganar cualquier peso. Ejemplos lo tenemos con los casos de las víctimas del desplazamiento forzado, política estatal en contubernio impúdico con las bandas de narco-paramilitares financiadas por los empresarios del campo, terratenientes, ganaderos, y también por las multinacionales (Chiquita Brands, Dole , OXY, etc).

Igual que hace 50 años

Domínico Nadal, El Cuento de la Semana.

Había un país en el que… para el Estado y sus funcionarios pareciera que no pasa el tiempo. A raíz de la tragedia de Mocoa, producto de la imprevisión de el gobierno y otros funcionarios del estado, sobresale un dato que a todos pareciera que pasa desapercibido.

Dice el diario El Tiempo que los médicos se desertaron de su sitio de trabajo a pesar de estar ante una emergencia humanitaria –razón por la cual deberían ser investigados y sancionados por el Ministerio de Salud-  y solo quedaron 5 verdaderos medicos que enfrentaron la Emergencia en el único hospital que atiende Urgencias en Mocoa, capital del departamento de Putumayo, departamento del cual se extraen millones de barriles de petróleo mensualmente.

Mas no es ello lo fundamental en este caso. Como si estuviéramos en la década de los 50 del siglo pasado, o posterior a la guerra de Independencia que un general tuvo que asaltar con su espada de guerra el ministerio de finanzas de la época para que le pagaran sus mesadas atrasadas (General Maza), los 5 médicos -que hicieron honor a su profesión- denuncian que les deben sus salarios desde hace dos meses.
Imágen

Hoy en Mocoa la salud –el personal de salud- viven una situación similar a la que vivían hace más de 50 años el personal de salud y los educadores cuando desde Bogotá no giraban oportunamente los dineros para el pago de los salarios y para sobrevivir estos trabajadores del Estado tenían que vender sus salarios a comerciantes inescrupulos que se enriquecían con el porcentaje que cobraban por fiarles la comida –usura-.

De qué viven esos médicos a los que no les pagan sus salarios desde hace dos meses? Creen los funcionarios estatales que los médicos “viven del aire”? Por qué no giran los dineros correspondientes desde Bogotá o desde donde los envién? O, será que los dineros llegan y los consignan en cuentas corrientes personales a fin de que esos dineros generen intereses que van a parar a las cuentas de los funcionarios estadales?

La enorme tragedia de Mocoa está desnudando las falencias del Estado y de los partidos del establecimiento. No solo en el caso de imprevisión y desgreño administrativo ante las denuncias de el peligro que se cernía sobre los pobladores de Mocoa. No hay aquí homicidio doloso? Sería interesante oír que piensa el Ministro de Hacienda y el Ministro de Salud. Igualmente sería interesante que el presidente JM Santos actuara para subsanar un problema que no debería presentarse en la administracion del estado en pleno siglo 21.


Definitivamente el pueblo colombiano tiene que tomar en sus manos su propio destino. Ello lo lograra con la toma del poder para el pueblo y con la construcción de una Nueva Colombia en Paz con Justicia Social.

Los corruptos quedaron desnudos por la Tragedia de Mocoa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo.

Mientras los corruptos de todas las pelambres pelaban en cobre y se hicieron contar, el gobierno enfrentaba la Tragedia de Mocoa, la cual, al igual que la Tragedia del Palacio de Justicia durante la administración de Belisario Betancour, vino a ser el salvavidas del presidente JM Santos.

Evidentemente. Los marchantes de la Marcha de la Corrupción se hicieron contar y ya los colombianos de bien sabemos que adelantar un trabajo unitario haciendo énfasis en la organización de nuestro pueblo. Los marchantes fueron representantes de la peor escoria colombiana. Allí estuvieron el Cartel de Medellín (Uribe Vélez #82, Popeye # 1 (de la lista gringa de personajes peligrosos para la seguridad interna de los Estados Unidos, José Obdulio Gaviria (primo del "don" Pablo Escobar Gaviria, capo de capos narcotraficantes), Mario Uribe (primo de Álvaro Uribe Vélez), marchando confundidos y alegres porque creían ver cumplido el sueños de Pablo Escobar de ver convertido su organización en un partido político.

Marcharon también los corruptos que se robaron Reficar, SaludCoop, FonColpuertos, Odebrecht, y las otras entidades robadas por esos corruptos. Entre ellos estaban los empleados de los "cocotudos" empresarios (RCN, Luis Carlos Sarmiento Ángulo, Santo Domingo, etc).

Marcharon los "Pastores" de algunas sectas evangélicas que llevaron como "ovejas al matadero" su feligresía que lo único que entienden es que "serán salvos" y ganarán la vida eterna por seguir mansamente a su "pastor" y ganarán la vida eterna, mientras ellos, los pastores, se dan una riquísima vida terrenal en lujosas mansiones en Miami con los dineros aportados por sus "ovejas" y por la CIA.

Marcharon, también algunos miembros de Acore y Acolsure que no han Todavia entendido el proceso de paz y parece costará hacerles entender que también a ellos los favorece. También marcharon unos que otros despistados que siempre hablan de política y no legan al fondo de las cuestiones planteadas.

En todo caso, cometieron el error histórico en momentos cruciales frente a las elecciones de 2018. Se hicieron contar y todos los colombianos de bien que queremos seguir construyendo una Colombia en Paz sabemos con certeza ineludible a quiénes representa ese sector. No representan al pueblo, así allí concurran sectores del propio. Ellos representan al narcotráfico, al narcoparamilitarismo, a los cocotudos empresarios que viven, como sanguijuela, de la explotación de los colombianos y de la corrupción (Odebrecht, Reficar, etc), representan al sector más guerrerista de la fuerza pública que no vislumbra una Colombia en Paz, en fin, representa lo más sórdido de la sociedad colombiana.

Es más, esos sectores corruptos quedaron al desnudo al suceder desde las horas del sábado la Tragedia de Mocoa y no entendieron la dimensión de esa tragedia que ha movilizado a los colombianos, al pueblo a brindar su más amplia solidaridad. Las FARC-EP, inscrita en la Colombia que quiere la Paz e interpretando el clamor nacional, ofreció su concurso en la construcción de las viviendas para los damnificados que todo lo perdieron. Ahí están los farianos construyendo en la práctica la esperanza de los colombianos pobres.

No ha podido haber más ridículo de un ex-presidente y un ex-vicepresidente que el mostrado el domingo 1o de abril 2017. Su interés partidista, que quería demostrar su fuerza en vistas de las elecciones del 2018, los dejó en cueros –como en la fábula del Rey desnudo- y su aislamiento será cada vez más en la medida en que se desarrolle la campaña electoral.

Además, los marchantes fueron tan disímiles en su composición que llevó a la confusión de los marchantes evidenciado porque no hubo una consigna central y trataron de aprovechar el desprestigio del otrora “uribista” –el presidente Santos-, el cual, hay que celebrarlo, estuvo en donde debía estar, preocupado por los que habían perdido todo por la avalanche, y se movilizó al sitio a ofrecer el poder del estado para alivianar los sufrimientos de ese pueblo luchador y emprendedor.

Esperamos que los ofrecimientos del gobierno Santos se traduzcan en acciones positivas y reales y se empieza la reconstrucción de Mocoa en otras condiciones, construyendo las viviendas en las cuales se ofreció para trabajar las FARC-EP, y las autoridades correspondientes adelanten sobre el terreno la planeación de los nuevos barrios que se construirán, barrios que deberían llevar el nombre de Nueva Colombia.


No debemos cometer los errores del pasado y el vecino Ecuador nos está enseñando que con el concurso de todos, contando con apoyo estatal, podremos evitar los embates naturales producto de la deforestación a ultranza. Colombia lo necesita y la construcción de la Paz debe seguir con la re-construcción de Mocoa, la cual debe ser apoyada por el próximo gobierno de Transición que los colombianos de bien elegiremos en el 2018. El future de Mocoa y de Colombia es la Paz.

Mano de obra y dos días de comida, ofrecen guerrilleros de la ZVTN La Carmelita para Mocoa


Frente a lo ocurrido en Mocoa, Putumayo, distintas expresiones de solidaridad se han venido manifestando a lo largo y ancho del territorio nacional ya que una tragedia de tal magnitud merece la ayuda de todos los colombianos.

Según los datos entregados por el Gobierno, el desastre en Mocoa deja hasta el momento más de 250 muertos, alrededor 220 heridos y un número indeterminado de personas desaparecidas, sin contar los daños materiales que arrasaron en su totalidad con el barrio San Miguel y la afectación de 16 barrios aledaños a los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco que, además de sufrir la avalancha, hoy están sin servicios básicos como agua potable, luz, gas y teléfono.

Al respecto, el director de Corpoamazonía había advertido nueve meses atrás que Mocoa, no tenía el POT actualizado. Por tal motivo, los habitantes de la zona construyeron sus viviendas sobre las rondas de los ríos, sin tener en cuenta las especificaciones de los terrenos. A ello se le suma la deforestación de lugares cercanos a los cuerpos de agua, lo cual ayudó a la inestabilidad del suelo, luego de que el caudal de los ríos y quebradas aumentara vertiginosamente tras las lluvias del el viernes en la noche.

Ante este panorama, los comandantes de las FARC, a través de sus cuentas de Twitter expresaron su voluntad de ayudar en las labores humanitarias. En un video divulgado NC Noticias, los guerrilleros del Bloque Sur que se encuentran la ZVTN de la Carmelita, ubicada a tres horas de la capital de Putumayo, expresaron que si los protocolos acordados lo permiten, ponen a disposición su ayuda.

En una comunicación abierta expresan:
“El comando de la ZVTN de La Carmelita ofrecemos mano de obra para la reconstrucción de las viviendas destruidas, al tiempo que ponemos a disposición de los afectados por la tragedia, dos días de nuestra alimentación, de cada uno de los guerrilleros ubicados en este lugar para ayudar a mitigar la calamidad pública provocada por la naturaleza”.
Es necesario recordar que, según el informe presentado por la guerrilla a principios de marzo, “La Carmelita” es una de las Zonas Veredales más atrasadas en su construcción, pues llevaba menos del 50% de la adecuación en los servicios básicos, además de graves incumplimientos con la entrega de alimentos.

Pese a las dificultades que han pasado en medio de la guerra y los incumplimientos del proceso de implementación; que ofrezcan su mano de obra y conocimientos para la recuperación de la población y la reconstrucción del tejido social, demuestra el compromiso de esta organización con la reconciliación y la cimentación de la paz. Terminan su comunicado con la frase: “Así como la paz, Mocoa necesita de todos nosotros”.
 

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