El aberrante reconocimiento del presidente Santos de que sólo 52.000 personas naturales y 32.000 empresas serán sujetos del impuesto a la riqueza por declarar un patrimonio superior a $1.000 millones pone en evidencia que Colombia está peor que la Francia revolucionaria descrita por Víctor Hugo hace más de dos siglos, con un capitalismo incipiente, concentrado en pocas manos y bajo la protección de una decadente monarquía presidencial.

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